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DS. Congreso de los Diputados, Pleno y Dip. Perm., núm. 113, de 23/10/2001
 


CORTES GENERALES

DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE

Año 2001 VII Legislatura Núm. 113

PRESIDENCIA DE LA EXCMA. SRA. D.a LUISA FERNANDA RUDI ÚBEDA

Sesión plenaria núm. 108

celebrada el martes, 23 de octubre de 2001

ORDEN DEL DÍA:

Juramento o promesa de acatamiento de la Constitución por nuevos señores Diputados . . . (Página 5456)

Debates de totalidad de iniciativas legislativas:

- Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002. «BOCG. Congreso de los Diputados», serie A, número 46-1, de 28 de septiembre de 2001. (Número de expediente 121/000047.) . . .
(Página 5457)

- Proyecto de Ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social. «BOCG. Congreso de los Diputados», serie A, número 50-1, de 10 de octubre de 2001. (Corrección de error en «BOCG, serie A, número 50-2, de 15 de octubre de 2001. (Número de expediente 121/000050.) .
. . (Página 5457)

Juramento o promesa de acatamiento de la Constitución por nuevos señores Diputados . . . (Página 5492)

Debates de totalidad de iniciativas legislativas. (Continuación.):

- Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002. «BOCG. Congreso de los Diputados», serie A, número 46-1, de 28 de septiembre de 2001. (Número de expediente 121/000047.) . . .
(Página 5492)

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- Proyecto de Ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social. «BOCG. Congreso de los Diputados», serie A, número 50-1, de 10 de octubre de 2001. (Corrección de error en «BOCG, serie A, número 50-2, de 15 de octubre de 2001.) (Número de expediente 121/000050.) .
. . (Página 5492)

S U M A R I O

Se abre la sesión a las diez de la mañana.


Juramento o promesa de acatamiento de la Constitución por nuevos señores diputados . . . (Página 5456)

El señor Llamazares Trigo, del Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida, interviene al amparo del artículo 72.2 del Reglamento, por alusiones del señor presidente del Gobierno que no le fue posible contestar al final del Pleno del pasado día 18.


Debates de totalidad de iniciativas legislativas . . . (Página 5457)

Proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002 . . . (Página 5457)

Proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social . . . (Página 5457)

En nombre del Gobierno interviene el señor ministro de Hacienda (Montoro Romero), que comienza agradeciendo a SS. SS. el intenso trabajo de estas semanas y las numerosas aportaciones y sugerencias realizadas, que contribuirán a mejorar los proyectos del Gobierno.
Alude a continuación al momento de incertidumbre por el que atraviesa la economía mundial, que España afronta con las defensas altas, ya que la economía de las familias, de las empresas y del Estado están sanas, los presupuestos del año próximo son equilibrados y flexibles, cubriendo las necesidades de la sociedad y ayudan a las empresas a mantener la actividad económica y por tanto la creación de empleo. Son los presupuestos que España necesita en esta situación para crecer más que la Unión Europea, unos presupuestos con el déficit cero, que es el mejor índice de la salud financiera del Estado, que da seguridad a los ciudadanos y confianza a los agentes económicos. Los presupuestos preparan también las reformas fiscales próximas, ya que el Gobierno va a proponer en el año 2002 una nueva bajada del impuesto sobre la renta que beneficiará sobre todo a los trabajadores, a los pensionistas y a las familias.
Como novedad más llamativa señala que son los primeros presupuestos expresados en euros, desapareciendo la peseta después de 133 años.
Son también los primeros presupuestos en los que se muestra, aunque todavía parcialmente, la estructura financiera estable de la España de las autonomías. Pero sobre todo estos presupuestos para el año 2002 son la expresión de la política económica con la que el Gobierno se propone hacer frente a la difícil situación internacional que estamos atravesando, con una posición de equilibrio presupuestario que considera la más prudente y conveniente para afrontar esa situación económica internacional. Expone que todas las medidas de ingresos y gastos contenidas en los presupuestos están orientadas a estimular la actividad económica, previendo un crecimiento del PIB del 2?9 por ciento, muy por encima de la media de la Unión Europea.
Facilita el señor Ministro algunas cifras sobre la evolución del empleo en los últimos años, en los que se han dado pasos decisivos para la incorporación de las mujeres a la actividad económica remunerada, así como sobre la tasa del paro, reiterando que los presupuestos para el año próximo se proponen seguir creando empleo en España, situando nuestro horizonte en el pleno empleo como camino más corto y eficaz para elevar el bienestar y la cohesión de nuestra sociedad. Ahora bien, la buena situación de España no significa que nuestro país pueda librarse de la desaceleración de la economía internacional ni de la incertidumbre política provocada por los atentados terroristas en Estados Unidos, por lo que se están tomando las medidas necesarias

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siguiendo las orientaciones de la Unión Europea ratificadas por todos los países miembros. En este punto, el equilibrio presupuestario es una auténtica garantía frente a las dificultades de la economía mundial. Seguidamente el señor ministro informa del esfuerzo inversor del sector público estatal, que se incrementa en un 9?3 por ciento para ejecutar los ambiciosos planes de inversión en infraestructuras, I+D+I y medio ambiente anunciados al principio de legislatura, facilitando las cifras más relevantes de los capítulos que integran los presupuestos, en los que tiene reflejo el nuevo sistema de financiación autonómico, con importantes variaciones tanto en los gastos como en los ingresos del Estado. Termina el señor ministro manifestando que los presupuestos del Estado confirman un programa electoral que en su día recibió la confianza mayoritaria de los ciudadanos, resultando ser la expresión de un Gobierno que cumple sus compromisos con la sociedad.


El señor Sevilla Segura defiende la enmienda de totalidad de devolución presentada por el Grupo Parlamentario Socialista al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002 y al proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social. En primer lugar acusa al ministro de Hacienda de utilizar la Agencia Tributaria con fines partidistas, retrasando la investigación sobre el dinero negro para que no llegue a tiempo de ser analizada por la Comisión de Investigación sobre Gescartera, y critica la labor llevada a cabo por la Agencia Tributaria. Se pregunta cuál ha sido el total de la deuda fiscal que ha prescrito por la mala gestión de lo público hecha por el Gobierno del Partido Popular y anuncia que el Grupo Parlamentario Socialista pedirá la creación de una comisión de investigación sobre los métodos y resultados de la lucha del fraude por parte de la Agencia Tributaria. A continuación hace un llamamiento formal en nombre de su grupo a todos los diputados de la Cámara, incluidos los del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, para que estos presupuestos sean devueltos al Gobierno, porque atentan contra la dignidad del Parlamento, y pasa a exponer una serie de argumentos que lo justifican. Son unos presupuestos, dice, que no harán que los españoles se sientan más seguros en su vida cotidiana, ni la economía estará mejor preparada para el futuro, ni reducirán las desigualdades sociales que se han incrementado durante el mandato de este gobierno, ni tampoco cumplen el pacto sobre la modernización de la justicia, ni las propuestas sobre política de inmigración, ni las promesas sobre ayuda oficial al desarrollo. Asimismo considera que el proyecto de ley de acompañamiento contiene unas medidas injustas, inútiles y en la dirección equivocada. Opina que el Gobierno se siente prisionero de sus errores del pasado, como es la política de déficit cero, y se ha visto obligado a hacer un ejercicio de funambulismo político para revisar sin revisar su plan de convergencia pero manteniendo intocable el déficit cero, entrando en contradicción con lo que se está aplicando en el resto de países. Los presupuestos para el año 2002, explica, presentan un déficit real del 1 por ciento, pero incluso ese 1 por ciento se consigue partiendo de supuestos discutibles y continuando con las malas prácticas del pasado: la estimación de crecimiento y empleo para el año que viene se sitúa por encima de todas las efectuadas por los organismos internacionales y con problemas de coherencia con sus propios cuadros macroeconómicos; por el lado del gasto, acusa al Gobierno de haber aplicado hasta el límite la teoría de retirada del Estado, por ejemplo en el INEM, y de seguir incumpliendo el Pacto de Toledo en cuanto que están financiando gasto no contributivo con cargo a cotizaciones sociales; asimismo critica las inversiones públicas en general y en infraestructuras en particular y afirma que la falta de capital público sigue siendo un déficit de convergencia real que España tiene con Europa. En resumen, dice, las concepciones ideológicos contra lo público y la apuesta por la retirada del Estado del Partido Popular está significando para España un aumento de las desigualdades territoriales y una pérdida de competitividad para la economía que no se corrigen con estos presupuestos. A continuación se refiere a la llamada ley de acompañamiento a la que considera un cajón de sastre donde el Gobierno se corrige a sí mismo, por ejemplo, modificando aspectos del Plan Hidrológico Nacional, del IRPF, del impuesto sobre sociedades, de los impuestos indirectos, todo ello sin memoria económica, sin cuantificar su coste, sin valorar sus efectos y sin explicar su relación con los presupuestos. La orientación general de las medidas, afirma, es muy sencilla: favorecer las rentas empresariales y el ahorro de los perceptores de rentas más altas.
Pasa a explicar la política económica que llevarían a cabo los socialistas que, además de recuperar la credibilidad y su sentido como pieza de la política necesaria para momentos de incertidumbre como el que vivimos, se basaría en tres vectores: más seguridad para los ciudadanos, más inversión para el país y más política social para las familias. En resumen, dice, ni el déficit que presentan es cero, ni se invierte todo lo que se dice ni se cumplen los compromisos políticos, por lo que pregunta al Gobierno qué hacen además de seguir el ciclo económico y cuál es su aportación propia y diferencial al esfuerzo de convergencia con Europa que es necesario hacer en todos los campos, acusándoles de

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haber desaprovechado un buen ciclo económico para que España diera un gran salto adelante en modernización y cohesión social.


Contesta el señor ministro de Hacienda, replicando el señor Sevilla Segura y duplicando el señor ministro de Hacienda.


El señor Rejón Gieb defiende las enmiendas del Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida. Comienza señalando que el ministro de Hacienda parece que ha cerrado los ojos a la realidad política y económica internacional, así como a la realidad económica española y a la realidad del propio equilibrio en el Gobierno para traer y defender estos presupuestos como el bien más preciado, cuando esperaban del señor ministro un poco más de humildad y autocrítica, teniendo en cuenta que el año anterior defendió unas cifras macroeconómicas en las que no ha acertado una sola. Afirma que del divorcio entre la realidad y el proyecto presentado salen los presupuestos más inestables de la historia democrática española.
Inestables por asentarse sobre la inestable situación internacional, a la que no se reconoce, e inestables porque se asientan sobre el incierto futuro de un inestable equipo económico, porque en la práctica democrática, muchas veces injusta, cuando a uno en un cargo de responsabilidad política le fallan sus hombres de confianza o se va uno o lo quitan. Quizás esa situación del equipo económico sea la razón de encontrarse con los presupuestos técnicamente de peor calidad que se han presentado en esta Cámara. No va a hablar de falta de información porque la habido y mucha, pero ocurre que la misma es contradictoria y tiene grandes fallos. Alude a la situación de recesión económica a nivel mundial, agravada por los acontecimientos producidos en los Estados Unidos el pasado mes de septiembre, que han obligado a modificar a la baja las previsiones en los principales países y, mientras tanto, se presenta aquí un mensaje optimista no reconociendo esa situación internacional y maquillando la propia realidad española. Frente al optimismo del señor ministro de Hacienda considera que España no está preparada para afrontar un periodo recesivo, y unos presupuestos como los presentados les coloca todavía en peor situación. Son unos presupuestos que no generan confianza y que están llenos de artificios contables cuando lo que se necesita son unos presupuestos que generen confianza. Respecto a la ley de acompañamiento afirma que choca con un mínimo principio de seguridad jurídica y con el procedimiento legislativo ordinario al modificar numerosas leyes y reales decretos que también fueron modificados el año anterior. Termina el señor Rejón manifestando que esperaba más realismo político frente a una economía que ha cambiado pero los presupuestos presentados lo único que cambian es que en lugar de en pesetas vienen en euros.


Contesta el señor ministro de Hacienda (Montoro Romero), replicando el señor Rejón Gieb y duplicando el señor ministro de Hacienda.


Se suspende la sesión a las dos y quince minutos de la tarde.


Se reanuda la sesión a las tres y quince minutos de la tarde.


Juramento o promesa de acatamiento de la Constitución por nuevos señores diputados . . . (Página 5492)

Debates de totalidad de iniciativas legislativas. (Continuación) . .
. (Página 5492)

Proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002 . . . (Página 5492)

Proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social . . . (Página 5492)

Defiende la enmienda de totalidad de devolución al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002 presentada por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV) el señor Azpiazu Uriarte.
Manifiesta que se confirman sus temores en relación con la continuidad del presupuesto anterior no sólo en cuanto a las cifras sino también en cuanto a las bases económicas de la política presupuestaria; temores se han transformado en realidades tan preocupantes como el proyecto de estabilidad presupuestaria o el presupuesto que se plantea este año a la Cámara, que sigue siendo rehén de la misma errada filosofía económica y padeciendo los dos defectos claves de los presupuestos para el año 2001: ser unos presupuestos tramposos en la consideración del escenario económico y ser unos presupuestos marcados por una curiosa obsesión por el déficit, que se ha materializado en el mayor ataque al sentido común económico y a la autonomía de las administraciones territoriales a través de las leyes citadas. Intentando no ser reiterativo en los argumentos ya expuestos en el debate del año pasado, anuncia que estructurará su intervención en tres partes: una primera dedicada a lo que el llama las trampas y obsesiones

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de la política presupuestaria; una segunda al análisis de la financiación y, una tercera, a las políticas públicas y a la gran reforma pendiente del gasto público.


Contesta el señor ministro de Hacienda, replicando el señor Azpiazu Uriarte y duplicando el señor ministro de Hacienda.


El señor Rodríguez Sánchez, del Grupo Parlamentario Mixto, defiende en primer lugar las enmiendas presentadas por el Bloque Nacionalista Galego. Critica el objetivo de déficit cero, que considera inadecuado para un Estado con desequilibrios territoriales y sociales, sobre todo en el actual contexto internacional caracterizado por la recesión; no le parece de recibo enjugar el déficit estatal del 0,5 por ciento del PIB con el superávit de la Seguridad Social ni encubrir los gastos de defensa como si fuesen gastos en I+D; piensa que los presupuestos son poco realistas en cuanto al crecimiento del producto interior bruto, que se sitúa en el 2,9 por ciento; que se están empezando a notar las consecuencias de la política fiscal del Gobierno, puesto que se van a ingresar 800.000 millones de pesetas menos por cotizaciones del IRPF, y que de seguir imponiendo una política de crecimiento de los salarios solamente del 2 por ciento significará la pérdida de la capacidad adquisitiva de los trabajadores del sector público, de los pensionistas y de los trabajadores del sector privado que toman como modelo lo que pasa en la Administración pública. En resumen, considera que los presupuestos son restrictivos, socialmente regresivos e incapaces de impulsar la convergencia con la Unión Europea, pasando a referirse a las inversiones en Galicia.


Defiende las enmiendas del Partido Andalucista el señor Núñez Castain, del Grupo Parlamentario Mixto. Anuncia que va a hacer una lectura de los Presupuestos Generales del Estado desde la perspectiva de Andalucía, porque los andaluces no se sienten reflejados en los indicadores que ha expuesto el señor ministro en cuanto a la situación de la economía española, puesto que el nivel del PIBespañol estaba en el 83 por ciento del de la Unión Europea y Andalucía se aproxima al 50 por ciento; la tasa de paro en España estaba en el 12,9 por ciento y en Andalucía está en el 22 por ciento. Considera que son unos presupuestos que tratan igual a los desiguales, con un credo que tiene como única finalidad el déficit cero, preguntándose cómo se puede resolver el binomio convergencia-déficit cero. Está de acuerdo con el señor ministro en que no se deben consumir hoy los recursos del futuro si se refiere al gasto público, pero no a la inversión pública, porque la inversión no se gasta, sino que es rentable desde ya hasta el futuro. Muestra su desconfianza en el escenario macroeconómico que se presenta en los presupuestos, primero, porque los datos del año pasado no se cumplieron y, segundo, porque desde junio hasta aquí han pasado cosas muy graves que no se tienen en cuenta; es decir que se siguen aplicando las mismas recetas que en épocas de bonanza económica. Pregunta asimismo por qué no están cuantificadas las cantidades concretas de cada comunidad autónoma cuando el pacto autonómico se alcanzó entre todas las comunidades, manifestando que estos no son los presupuestos que necesita Andalucía.


El señor Puigcercós i Boixassa, del Grupo Parlamentario Mixto, defiende las enmiendas presentadas por Esquerra Republicana de Catalunya, coincidiendo con todos los enmendantes en que la coyuntura económica ha cambiado y en que estos presupuestos no son ni realistas ni centrados. Manifiesta que no es creíble la tasa de inflación anunciada por el ministro y critica duramente la ley de estabilidad presupuestaria, que fue presentada en un marco político y económico concreto, pero que no sirve en absoluto para la situación actual y va a perjudicar de manera singular a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos en el año 2003, siendo partidario de la teoría que denomina «del colchón», que consiste en crear en la ley de acompañamiento y en la ley de presupuestos las condiciones necesarias para mejorarlos. Se refiere a las inversiones en Cataluña, que han caído, mostrando su convicción de que estos presupuestos son un instrumento político al servicio del Estado para centralizar bienes y servicios y para que las decisiones políticas y económicas se dicten desde el Gobierno del Estado, y finaliza su intervención afirmando que las políticas de fomento y de cultura del Gobierno buscan la homogeneidad y olvidan las diferencias y las minorías nacionales y culturales, como es el caso de Cataluña.


El señor Saura Laporta, también del Grupo Parlamentario Mixto, defiende las enmiendas de totalidad de devolución presentadas por Iniciativa per Catalunya- Verds concentrándose en tres argumentos: porque son opacos, porque son irreales y porque favorecen a los sectores más poderosos de la sociedad española, pasando a continuación a hacer referencia a las inversiones en Cataluña.
Recuerda que el gasto social está 6 o 7 puntos por debajo del de los países de la Unión Europea, que el país necesita inversión pública y un esfuerzo importante en I+D, por lo que cuadrar déficit cero con una bajada de la fiscalidad de las rentas altas, con una inversión millonaria para la investigación militar o con unas inversiones que no se ejecutan lleva a un presupuesto

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que beneficiará a los sectores más poderosos, por lo que piden su devolución.


La señora Lasagabaster Olazábal, del Grupo Parlamentario Mixto, defiende las enmiendas presentadas por Eusko-Alkartasuna a los proyectos de ley. Opina que los presupuestos presentados para el año 2002 son contradictorios, poco transparentes, presentan muchos elementos de incertidumbre y son continuistas, cuando las circunstancias han cambiado sustancialmente. Critica como los demás intervinientes las cifras del IPC, las previsiones de crecimiento y el déficit cero, porque éste último, dice, no se puede pretender cuando no se tienen los elementos clave que permitan la bonanza económica a medio plazo, llámese inversión, innovación, desarrollo, etcétera. También muestra su desacuerdo con los presupuestos por razones de política social, con el gran incremento de las inversiones en defensa y con el tema del superávit de la Seguridad Social, pasando a referirse por último al incumplimiento flagrante del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma del País Vasco.


Finalmente el señor Labordeta Subías, del Grupo Parlamentario Mixto, defiende las enmiendas de la Chunta Aragonesista a los dos proyectos de ley porque, a su juicio, vuelven a repetirse los errores del año anterior: falta de diálogo, escasa transparencia, abandono de criterios públicos, insuficiente apoyo a programas sociales, especialmente a la vivienda, ausencia de elementos correctores de desequilibrios territoriales e insuficientes inversiones en Aragón.


Contesta el señor ministro de Hacienda, replicando los señores Rodríguez Sánchez, Núñez Castain, Puigcercós i Boixassa, Saura Laporta, la señora Lasagabaster Olazábal y el señor Labordeta Subías, duplicando el señor ministro de Hacienda.


En turno de fijación de posiciones interviene el señor Trías i Vidal de Llobatera, del Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i Unió.
Contesta el señor ministro de Hacienda, replicando el señor Trías i Vidal de Llobatera y duplicando el señor ministro de Hacienda.


En turno de fijación de posiciones interviene el señor Mauricio Rodríguez, del Grupo Parlamentario de Coalición Canaria, contestando el señor ministro de Hacienda.


Finalmente y también en turno de fijación de posiciones interviene el señor De Grandes Pascual, del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.
Sometidas a votación, en primer lugar y de manera conjunta, las nueve enmiendas de totalidad de devolución del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002, se rechazan por 135 votos a favor, 192 en contra y una abstención.


Sometidas a votación a continuación las ocho enmiendas a la totalidad de devolución del proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social, se rechazan por 136 votos a favor y 192 en contra.


Se suspende la sesión a las siete y cuarenta y cinco minutos de la tarde.


Se abre la sesión a las diez de la mañana.


- JURAMENTO O PROMESA DE ACATAMIENTO DE LA CONSTITUCIÓN POR NUEVOS SEÑORES DIPUTADOS.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Se abre la sesión.
Asunto previo al orden del día de esta sesión: Juramento o promesa de acatamiento a la Constitución.
Conforme al artículo 20.1.3 del Reglamento, se procede al llamamiento del diputado proclamado electo por la Junta Electoral Central, don Florencio Luque Aguilar, en sustitución de don José María Robles Fraga, para prestar juramento o promesa de acatar la Constitución.
¿Juráis o prometéis acatar la Constitución?

El señor LUQUE AGUILAR: Sí, juro.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Don Florencio Luque Aguilar ha adquirido la condición plena de diputado. (Aplausos.-El señor Llamazares Trigo pide la palabra.) Señor Llamazares, ¿a qué efectos quiere tomar la palabra?

El señor LLAMAZARES TRIGO: Quería hacer uso de la palabra, según el artículo 72.2 del Reglamento, del turno por alusiones dado que no fue posible al final del Pleno del pasado día 18.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Por tiempo de dos minutos, tiene la palabra, señor Llamazares.


El señor LLAMAZARES TRIGO: Seguramente al calor del debate, el señor presidente del Gobierno hizo dos aseveraciones que nuestro grupo parlamentario

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quiere que retire porque no se corresponden con la realidad del debate ni con las declaraciones de este portavoz. En primer lugar, el presidente del Gobierno dice en su intervención, de forma clara, que Izquierda Unida no lucha contra el terrorismo y que quiere dejar impunes los actos del 11 de septiembre. Queremos que retire esa aseveración porque en ningún momento hicimos en nuestra intervención esas valoraciones. Hemos tenido una actitud clara frente al terrorismo, aunque los métodos que nosotros propugnamos no son los mismos que defiende el Gobierno. En segundo lugar, el presidente del Gobierno dice que mi grupo parlamentario y este portavoz, a lo largo de la intervención, asimilaron o compararon al Gobierno talibán con el Gobierno democrático de España. Nada tiene que ver con nuestra intervención, en la que no hicimos comparación alguna entre un gobierno que rechazamos y el Gobierno de España, que es el Gobierno representativo que han elegido los ciudadanos. Por lo tanto, queremos que el presidente del Gobierno retire esas dos cuestiones que no se han planteado en nuestra intervención, porque seguramente corresponden al calor del debate, y no a la reflexión.
Nada más.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor Llamazares.


DEBATES DE TOTALIDAD DE INICIATIVAS LEGISLATIVAS.


- PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA EL AÑO 2002. (Número de expediente 121/000047.)

- PROYECTO DE LEY DE MEDIDAS FISCALES, ADMINISTRATIVAS Y DEL ORDEN SOCIAL. (Número de expediente 121/000050.)

El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Punto I del orden del día: Debates de totalidad de iniciativas legislativas. Debatiremos conjuntamente los puntos I y II, es decir, las enmiendas a los proyectos de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002 y al proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social.
Tiene la palabra el señor ministro de Hacienda.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Señor presidente, señores miembros del Gobierno, señorías, es un honor volver a esta tribuna a defender, en nombre del Gobierno, el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para el año próximo y la ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social. Deseo comenzar esta intervención dando las gracias a SS.SS. por el intenso trabajo de estas semanas, de lectura crítica y análisis de los extensos documentos presupuestarios, y por las numerosas aportaciones y sugerencias que contribuirán a mejorar la propuesta del Gobierno.
Señorías, estamos atravesando un momento de incertidumbre para la economía mundial. España afronta esta amenaza, una amenaza de gripe internacional, con las defensas altas. La economía de las familias, de las empresas y del Estado está sana; los presupuestos del año que viene son equilibrados y flexibles; son los presupuestos que cubren las necesidades de la sociedad, que apuestan por el aumento de la inversión pública y que ayudan a las empresas a mantener la actividad económica y, por consiguiente, la creación de empleo. Estos son los presupuestos que España necesita en la situación actual para crecer más que la Unión Europea y para seguir creando empleo. Los presupuestos que hoy presento a la Cámara no tienen déficit, el déficit cero es el mejor índice de la salud financiera del Estado, da seguridad a los ciudadanos y confianza a los agentes económicos; el déficit cero es la mejor apuesta que podemos hacer ante la incertidumbre económica internacional. Gracias a ella estaremos bien situados para dar otro fuerte tirón a nuestra economía cuando despeje esta incertidumbre, cuando despeje la niebla que todavía tenemos en el panorama internacional.
Estos presupuestos preparan también las reformas fiscales próximas.
En el año 2002 el Gobierno va a proponer una nueva bajada del impuesto sobre la renta, una bajada que beneficiará sobre todo a los trabajadores, a los pensionistas y a las familias. (Aplausos.) Una vez concluida la campaña de la renta del año 2000, estoy en condiciones de anunciarles que el segundo año de aplicación de la reforma del IRPF ha supuesto un aumento del dinero disponible de los españoles de 900.000 millones de pesetas. El contribuyente medio pagó 64.000 pesetas menos en el año 2000. Quiero recordarles que en el año 1999, el primer año de aplicación de la reforma, la renta disponible de los ciudadanos aumentó en 800.000 millones de pesetas. El equilibrio presupuestario que hoy presentamos ante la Cámara por segundo año consecutivo nos va a permitir seguir bajando los impuestos, impulsar la modernización de España y mejorar nuestras políticas de carácter social.
La novedad más llamativa de estos presupuestos del año 2000 es que son los primeros presupuestos expresados en euros. Después de 133 años desaparece la peseta de los presupuestos del Estado español.
Dentro de unos meses, los billetes y monedas del euro circularán de mano en mano y poco a poco el euro se convertirá en uno de los símbolos más relevantes de la identidad europea. En estos primeros presupuestos del euro, que son un año más unos presupuestos sin déficit, reconocemos la importancia de la nueva moneda en la definición de las políticas económicas de estabilidad. El euro nos ha servido de punto de apoyo para sanear lascuentas públicas y nos ha ayudado a recuperar el crecimiento

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del producto interior bruto y sobre todo la creación de empleo. Estos presupuestos son también los primeros en los que se muestra, aunque todavía parcialmente, la estructura financiera estable de la España de las autonomías. Con la distribución de las competencias y responsabilidades que define el nuevo sistema de financiación autonómica, y que ya se refleja en estos presupuestos, el Estado español es más autonómico y las comunidades autónomas son más Estado. Pero, sobre todo, señorías, estos presupuestos del Estado para el año 2002 son la expresión de la política económica con la que el Gobierno se propone hacer frente a la difícil situación internacional que estamos atravesando. Adaptan a este momento la política económica que está generando riqueza y trabajo en España desde el año 1996 y proponen por segundo año consecutivo el déficit cero.
La posición de equilibrio presupuestario es la más prudente, la más conveniente para afrontar la incierta situación económica internacional. Desde la estabilidad de las cuentas públicas, la economía española estará en mejores condiciones para satisfacer con flexibilidad las necesidades que plantea la coyuntura, porque todas las medidas de ingresos y de gastos contenidas en los presupuestos del 2000 están orientadas a estimular la actividad económica. Desde que el Partido Popular está en el Gobierno, la economía española mantiene un considerable impulso de crecimiento: entre 1996 y el año 2000 la tasa media de incremento del producto interior bruto ha sido de un 3,8 por ciento, muy lejos del 1,4 por ciento del quinquenio anterior. Este año, a pesar de la constante pérdida de dinamismo de la economía internacional creceremos en torno al 3 por ciento. Tanto esta estimación del 2001 como la del 2002 se corresponden con lo previsto por el Gobierno en el escenario moderado del Programa de Estabilidad del Reino de España. En el año 2002 nos orientamos hacia un crecimiento del PIB del 2,9 por ciento, tan solo alguna décima menos que este año pero aún considerablemente por encima de la media de la Unión Europea. Con la política de estos últimos años hemos conseguido activar, desarrollar el potencial de crecimiento de la economía española, de tal manera que todos los ejercicios hemos ido recortando la distancia que nos separaba de la Unión Europea en renta per cápita. Este año el poder adquisitivo del ciudadano medio español es el 83,4 por ciento de la media europea y si cumplimos nuestros objetivos dentro de un año estaremos cerca del 85 por ciento. La convergencia real, señorías, es pues un hecho desde el año 1995; es, en definitiva, la expresión de que estamos sacando el mejor fruto, el mejor rendimiento de nuestra integración en la unión económica y monetaria europea.
Estamos consiguiendo este elevado ritmo de crecimiento con una extraordinaria estabilidad de precios. Entre el año 1996 y el año 2000, el índice de precios al consumo en España registra una media anual del 2,62 por ciento frente al 5,16 por ciento de los cinco años anteriores. La llegada del Partido Popular al Gobierno cambió el bajo crecimiento y la elevada inflación protagonizada e impulsada por las políticas de los gobiernos anteriores por un crecimiento elevado, con una inflación moderada. En el año 2001, el índice interanual de precios de consumo está flexionando ya, después del shock petrolífero y de las diferentes crisis alimenticias que hemos sufrido y está buscando un registro con una cifra inferior al 3 por ciento, de forma que ello nos permite plantear para el año próximo el mismo objetivo del 2 por ciento que propone el Banco Central Europeo: crecimiento con estabilidad de precios y con una formidable creación de empleo. Según la encuesta de población activa, desde 1996 la economía española ha ganado más de 2.560.000 puestos de trabajo; de los cuales 1.280.000 son mujeres, es decir, exactamente la mitad del nuevo empleo. También es interesante constatar que de esos 2.560.000 nuevos ocupados más de 750.000 son jóvenes de 16 a 29 años y otros tantos son mayores de 45 años. Es decir, se ha creado en España mucho empleo y se ha creado precisamente en los grupos sociales que solían tener mayores dificultades para encontrar trabajo.
De la rica experiencia de estos años se sacan dos lecciones. Primero, que se puede crecer mucho con moderación de precios; segundo, que se puede crear mucho empleo incluso con tasas relativamente moderadas de expansión del producto interior bruto. Este año, por ejemplo, vamos a crear 325.000 nuevos empleos, con un 3 por ciento de incremento del producto interior bruto, y el año próximo, con un crecimiento algo inferior, la previsión sería la creación de 280.000 nuevos ocupados.
Recordarán SS.SS. que no hace tantos años parecía imposible crear un solo puesto de trabajo en España, con tasas de crecimiento inferiores al 3 por ciento y, para colmo, el empleo que se creaba era en el sector público. Sin embargo, de esos 2.560.000 empleos a que me refiero, la gran mayoría, más del 92 por ciento, se ha creado en el sector privado, especialmente en empresas medianas y pequeñas; es decir, el protagonismo en la creación de empleo lo ha tenido la sociedad.
La misma evolución la encontramos en el paro laboral, que durante tantos años ha sido la lacra de nuestra sociedad. Según la encuesta de población activa, la tasa de paro de los últimos 10 años se resume así. Entre 1991 y 1995, el desempleo aumentó 6,6 puntos porcentuales, entre 1995 y 2001 las cosas cambian, el signo cambia profundamente y el desempleo se reduce nada menos que en 10 puntos porcentuales; es decir, la tasa de paro desciende desde el 24,17 por ciento de la población activa en el año 1994 hasta el 12,7 por ciento en el año 2001. Para el año que viene el objetivo, con los nuevos presupuestos, es seguir promoviendo el descenso de la tasa de paro, tasa de paro que llegaría a situarse en el 11,5 de nuestra población activa. Como ven SS.SS., el desempleo se ha reducido en España a

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mucho menos de la mitad en sólo seis años, en seis años de gestión acertada de la política económica. Ello a pesar del considerable y bienvenido aumento de los españoles, y sobre todo de las españolas, que se han sumado a la población activa; es decir, que han manifestado su deseo de participar en el mercado de trabajo. Este formidable panorama de evolución del empleo que nos muestra la encuesta de población activa se agranda todavía más cuando observamos lo ocurrido en la Seguridad Social. Entre el año 1991 y el año 1995, la Seguridad Social perdió 300.000 afiliados. Desde el año 1996 hasta ahora, sin embargo, ha aumentado casi tres millones y medio.
Recuerden que en el debate del año pasado hablé de tres millones de afiliados a la Seguridad Social. Pues hoy, 12 meses después, y a pesar de la desaceleración de la economía internacional, son ya 3.463.072 afiliados más. De éstos, casi la mitad de los nuevos afiliados son mujeres, la misma proporción que en la encuesta de población activa. Y cuando se observa la evolución, dentro del último año, se aprecia que la ocupación femenina ha tomado ya la delantera en creación de empleo, así como en incremento de la población activa.
Con la política económica del Partido Popular se están dando pasos decisivos en la incorporación de las mujeres españolas a la actividad económica remunerada, que es tanto como contribuir con hechos, no sólo con palabras, a su verdadera autonomía personal. La afiliación a la Seguridad Social ha sido también muy intensa estos años en las regiones españolas más necesitadas en creación de empleo. Por ejemplo, en Andalucía hay 600.000 afiliados más y en mi provincia, en Jaén, el incremento es de 40.000. Otro signo importante del dinamismo de la economía española y de su capacidad de crear empleo es el rápido aumento de los trabajadores inmigrantes. Ya son más de 600.000 los extranjeros afiliados a la Seguridad Social, casi el doble que hace dos años.
Señor presidente, señorías, los presupuestos del Estado para el año 2002 se proponen seguir creando empleo en España. Para eso sirve nuestra política económica y para eso sirven los presupuestos que la aplican. Nuestro horizonte es el pleno empleo. Hacia el pleno empleo conduce el camino más corto y eficaz para elevar el bienestar y la cohesión de nuestra sociedad. La creación de empleo, señorías, es la mejor política social. Tres millones y medio de nuevos afiliados a la Seguridad Social es el resultado que hoy puede presentar el presidente Aznar en nombre del Gobierno y del Partido Popular.
Sabemos que detrás de esa cifra late el país. Ahí está el pulso más cierto de nuestra sociedad.
Un incremento tan poderoso del empleo es, sin duda alguna, una auténtica transformación de la sociedad. Casi un millón y medio más de familias en las que todos sus miembros activos están ocupados.
Tres millones de nuevos empleos son otras tantas nuevas esperanzas, otras tantas nuevas oportunidades; oportunidades para ellos, para sus hijos y para los demás miembros de su entorno familiar que necesitan su apoyo. Más allá de las familias es un beneficio para todos, es un beneficio para el conjunto de la sociedad. En 1996 la Seguridad Social estaba pidiendo auxilio, muchas voces pronosticaban su quiebra para el año 2000. Y, en efecto, hubo que echar mano, una mano desde el Estado para compensar su déficit. Ahora, como veremos a continuación con más detalle, la Seguridad Social tiene un superávit de medio punto del producto interior bruto, alimenta su fondo de reserva todos los años y ya nadie se atreve a intranquilizar a los pensionistas actuales o futuros con nuevas fechas de caducidad del sistema. La protección social en España se está fortaleciendo también con la previsión social complementaria, personal y empresarial que el Gobierno está estimulando con significativos beneficios fiscales. En la ley de medidas que acompaña a estos presupuestos se da un nuevo impulso a las figuras de ahorro y de previsión social complementaria.
(La señora presidenta ocupa la Presidencia.) La situación económica internacional, sin duda alguna, ha empeorado a lo largo de este año. En Estados Unidos el crecimiento está prácticamente estancado desde el segundo trimestre. En Japón continúa la atonía económica de estos últimos años y no se vislumbran nuevos signos de recuperación. En la Unión Europea la desaceleración económica es algo menos intensa, aunque algunas grandes economías acusan en mayor medida la contracción mundial. En España, sin embargo, hemos mantenido este año un ritmo comparativamente alto de crecimiento, el 3 por ciento, y en el año 2002 nos proponemos alcanzar tasas sólo ligeramente inferiores. Así, refiriéndonos al comportamiento de la economía española en lo que va de año, el primer hecho a destacar es que la desaceleración de los últimos trimestres es mucho menos intensa en nuestro país que en las demás economías desarrolladas. Esto supone un cambio sustancial respecto a ciclos económicos anteriores, en los que las fases bajistas las caídas eran siempre más intensas en términos de empleo y renta en nuestro país.
En contraste, en la actualidad, en las fases de turbulencia de los mercados y economías internacionales, nuestro diferencial de crecimiento no sólo se mantiene, sino que se amplía, como ocurrió en el año 1999 y sigue ocurriendo en la actualidad. Este diferencial de crecimiento positivo se explica en gran parte porque la economía española afronta los riesgos e incertidumbres del contexto económico internacional en unas condiciones muy positivas y muy distintas a las de los ciclos económicos previos. Estas condiciones nuevas son unas finanzas públicas saneadas, unos superávit crecientes de la Seguridad Social, pleno empleo masculino en muchas regiones de España, un nivel de tipos de interés desconocido en nuestro país desde hace 40 años y unas empresas y familias con posiciones financierasfrancamente saneadas. Todo ello ha sido posible gracias

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al firme compromiso de la política económica dirigida por el vicepresidente segundo del Gobierno, Rodrigo Rato, que ha sabido combinar realmente la liberalización de la economía de nuestro país con la disciplina fiscal y el control del gasto público, un proceso que nos ha llevado desde niveles de déficit cercanos al 7 por ciento del producto interior bruto en el año 1995 hasta el equilibrio presupuestario en este año 2001, por primera vez en 25 años. Entre 1995 y este año 2001 hemos reducido los gastos no financieros más de 5,5 puntos del PIB, desde el 45 por ciento hasta cerca del 39,5 por ciento. Los ingresos no financieros han crecido algo más de un punto, es decir, el 80 por ciento de la reducción del déficit se ha conseguido recortando gastos y sólo un 20 por ciento ha sido debido al incremento de los ingresos. Han quedado atrás los años en los que el Estado se tenía que endeudar para pagar los gastos corrientes. En estos últimos años las medidas para atajar el círculo vicioso en el que se había convertido el gasto público nos van a permitir situar la deuda pública por debajo del 60 por ciento del producto interior bruto de este año, desde más de un 68 por ciento en el año 1996.
Permítanme, señorías, que les recuerde que en 1996, cuando el Partido Popular llegó al Gobierno, los intereses de la deuda del Estado representaban casi el 5 por ciento del producto interior bruto o, lo que es lo mismo, una quinta parte del presupuesto, la misma cantidad que se dedicaba entonces a financiar la sanidad y tres veces más, señorías, de lo que se dedicaba a financiar la educación. En el presupuesto del año 2002 los gastos financieros se han reducido hasta representar el 2,5 por ciento del producto interior bruto. De haber continuado el ritmo de crecimiento del gasto público de los gobiernos socialistas, ahora la deuda pública estaría en torno al 76 por ciento del producto interior bruto, es decir, ascendería a 493.000 millones de euros y los intereses de esta deuda representarían un 25 por ciento del gasto, más de 36.000 millones de euros, unos 3 billones de pesetas, exactamente el doble de lo que representa la cantidad actual de los intereses. Esta reducción de la deuda pública significa que por ejemplo este año 2001 cada uno de nosotros, de los 40 millones de españoles, vamos a tener que pagar 76.000 pesetas menos. Es decir, vamos a ahorrar 76.000 pesetas, lo que significa que tendremos 76.000 pesetas más para gastar, ya que en definitiva el Estado ha reducido esa deuda para cada uno de nosotros. Ahora bien, la verdadera relevancia del proceso de consolidación fiscal viene determinada por el significado del ahorro público y sus consecuencias en las condiciones de financiación de la economía. El creciente ahorro público, que ha mejorado desde el año 1996 hasta el año 2001 en 5,6 puntos del PIB y que el año que viene se convertirán en 6, ha permitido financiar holgadamente un importante programa inversor, ha facilitado la financiación a buen precio de familias y de empresas sin generar tensiones en los precios, ha permitido crear 300.000 nuevas empresas en España, ha contribuido a la integración de nuestra economía en los mercados internacionales y ha hecho que nuestras empresas obtengan y puedan aprovechar las mejores ventajas de la globalización que están protagonizando. Las favorables condiciones financieras unidas a la mejora de la renta disponible han aumentado también considerablemente la capacidad de endeudamiento de los españoles, que se ha materializado fundamentalmente en la adquisición de viviendas. Entre 1996 y el primer semestre de este año se han suscrito casi tres millones de nuevas hipotecas por un importe medio creciente. El tipo de interés de los préstamos hipotecarios ha descendido cinco puntos desde el 11 por ciento del año 1995, lo que supone un ahorro financiero de 40.000 pesetas -240 euros al mes- para una hipoteca de 10 millones de pesetas -60.000 euros-. Además, desde 1996 las familias españolas han podido financiar la adquisición de 7 millones de automóviles. Estas nuevas condiciones de financiación de nuestra economía también han permitido que nuestras empresas sean cada vez más internacionales.
Las empresas españolas han tenido que soportar tradicionalmente una desventaja comparativa con respecto a sus competidoras en los mercados internacionales por sus mayores costes financieros. Superada esta desventaja, el proceso de internacionalización ha sido espectacular. En el año 1996 la inversión directa de España en el exterior apenas representaba el 0,6 por ciento del producto interior bruto. En el año 2000 las empresas españolas han invertido en el exterior casi el 10 por ciento de nuestro producto interior bruto.
Señorías, la buena situación de España en la comparación internacional no significa que nuestro país pueda librarse de este periodo de desaceleración de la economía internacional ni de la incertidumbre política provocada por los atentados terroristas en Estados Unidos. El Gobierno es bien consciente de las dificultades del momento que estamos atravesando y estamos tomando las medidas para que la economía española siga manteniendo su crecimiento y siga manteniendo su importante creación de empleo. Nuestra política económica y presupuestaria sigue las orientaciones de la Unión Europea. Orientaciones que han sido ratificadas por todos los países miembros tanto en las reuniones de los consejos de ministros de Economía y Finanzas como en las más recientes cumbres europeas. El gran esfuerzo realizado en estos últimos años para sanear y revitalizar la economía pública y la economía privada han servido para fortalecer nuestras reservas y nuestra resistencia en momentos de dificultad. Ya lo pudimos comprobar en 1998 y en 1999, durante aquella crisis financiera muy severa, que tuvo su epicentro en Asia y lo hemos podido comprobar hace no muchos meses cuando sufrimos la muy brusca, acelerada e intensa subida de los precios del petróleo. En el equilibrio de las cuentas públicas se expresa y en cierto modo se

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resume esta nueva fortaleza de la economía española. Por ello, el equilibrio presupuestario es una auténtica garantía, una garantía efectiva frente a las dificultades de la economía mundial. Es la garantía de que, llegado el caso, el presupuesto pueda cumplir su función estabilizadora desde las desviaciones de la coyuntura económica. No hay ninguna razón económica para que la disciplina fiscal, que ha sido un factor tan importante de estabilidad durante los últimos cinco años, pierda actualmente su vigencia. No podemos olvidar que los tipos de interés a corto los fija la autoridad monetaria, pero los tipos de interés de mercado se ven influidos de manera decisiva por las expectativas de la fortaleza fiscal, de la estabilidad presupuestaria a más largo plazo. Estos tipos de interés de mercado afectan a la inversión empresarial, a los tipos hipotecarios, a las condiciones de refinanciación de las hipotecas y al consumo. La autoridad monetaria puede bajar los tipos de interés, pero para que esa bajada se refleje en una mejora de las condiciones financieras de familias y empresas y en la actividad económica general es de primordial importancia nuestra salud fiscal a largo plazo. De no ser así el mercado anticipará las presiones inflacionistas futuras presionando al alza los tipos de interés en el momento actual. Unas finanzas públicas en equilibrio un año y otro dan valor a nuestro país en cuanto marco político e institucional de las actividades económicas, porque, razonablemente, los agentes económicos necesitan estabilidad y horizontes previsibles para localizar sus inversiones.
Señor presidente, señorías, para ejecutar los ambiciosos planes de inversiones en infraestructuras, I+D+I y medio ambiente anunciados al principio de la legislatura, el esfuerzo inversor del sector público estatal se incrementa en los nuevos presupuestos un 9,3 por ciento.
En concreto, a la política de infraestructuras se le asigna un crédito de 8.711 millones de euros, que supone un incremento del 10,4 por ciento y que permitirá avanzar en el Plan de infraestructuras para el período 2000-2007 con importantes inversiones en carreteras de gran capacidad, en nuevas infraestructuras aeroportuarias, en la mejora de la capacidad de puertos del Estado y en modernizar el transporte ferroviario, especialmente a través de la construcción de las líneas de alta velocidad.
Otra de nuestras prioridades es mejorar la conservación del medio ambiente y la gestión eficaz de los recursos hídricos para procurar un desarrollo sostenible. Así, el Gobierno impulsa en estos presupuestos la ejecución del Plan Hidrológico Nacional. La inversión en I+D+I tiene carácter prioritario y lo seguirá teniendo en los próximos años para lograr los objetivos establecidos por el nuevo Plan nacional de investigación científica, desarrollo e innovación tecnológica, que abarca el período 2000-2003. Estos presupuestos en especial fomentan la sociedad de la información.
Otra de las políticas inversoras es la que tiene por objeto la inversión en capital humano, es decir, la educación. Los créditos destinados a educación aumentan un 9 por ciento respecto al año 2001.
Para favorecer el desarrollo de la igualdad de oportunidades las becas experimentan un incremento del 8,2 por ciento y representan el 42,2 por ciento de esta política; una política que es obvio recordar a la Cámara que hoy descansa casi por completo en las comunidades autónomas. En los presupuestos del Estado se concederán 650.000 becas para libros de texto y material escolar para familias con rentas mínimas y se continuará con las becas que faciliten la movilidad a otras comunidades autónomas y a países de la Unión Europea. También estos presupuestos ayudan a los sectores económicos y en concreto a la agricultura, especialmente a través del desarrollo del Plan Nacional de Regadíos, a la promoción internacional de nuestras empresas y a la calidad del turismo que, recuerdo, aporta el 10 por ciento de nuestro producto interior bruto.
La función social más importante de los presupuestos públicos y sobre todo en estos momentos de incertidumbre económica internacional es garantizar la distribución equitativa de la renta y seguir fortaleciendo la protección social: las pensiones, la sanidad, el desempleo y todos los servicios sociales para las personas que necesitan más ayuda desde la solidaridad de los presupuestos, desde la solidaridad pública. Por esta razón estos presupuestos destinan a estos fines el 52 por ciento del gasto total. Desde los gastos de carácter social el capítulo de pensiones es el más importante, con una dotación de 62.000 millones de euros, que equivale al 9 por ciento del producto interior bruto y que se destina a 8.300.000 pensionistas. Desde que el Partido Popular está en el Gobierno de España las pensiones son más seguras y los pensionistas han ganado poder adquisitivo.
La ley de medidas que acompaña a estos presupuestos aumenta también los beneficios fiscales de las aportaciones a los planes de pensiones de previsión social complementaria, tanto individuales como empresariales, y suprime el actual límite conjunto. Es una medida importante que nada más entrar en vigor ya beneficia a más de 2.300.000 personas. También incorpora una significativa novedad en el impuesto sobre sociedades como es una deducción para las aportaciones que a favor de los empleados realicen las empresas. Con esta medida estamos dando un nuevo impulso al ahorro preventivo y se está reforzando el sistema español de protección social.
En este presupuesto de 2002 el Estado asume asimismo los complementos a mínimos en el ámbito no contributivo. Comenzamos a asumir esos complementos a mínimos mediante el acuerdo para la mejora y desarrollo del sistema de protección social que firmó el Gobierno del Partido Popular y algunas de nuestras principales centrales sindicales en abril de 2001. Además,

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el Estado financia con 121 millones de euros las obligaciones en materia de servicios sociales y sanitarios del Instituto Social de la Marina. Este importe, unido a la partida de complementos a mínimos, supone que el Estado destina para la separación de fuentes en el año 2002 la suma de 428 millones de euros -hablo, obviamente, señorías, de la separación de fuentes de financiación de la Seguridad Social-.
Sin duda alguna esta es una parte del gran esfuerzo financiero que asciende a 67.220 millones de euros que el Estado ha realizado en aplicación del Pacto de Toledo durante el periodo 1997-2002 y que en concreto supone que en el año 2002 el presupuesto del Estado financia con sus recursos prestaciones por importe de más de 7.200 millones de euros que en el año 1996 eran cubiertas con cotizaciones a la Seguridad Social. Este esfuerzo ha contribuido sin duda alguna a sanear la Seguridad Social y ha facilitado también que nuestra Seguridad Social haya pasado de un déficit del 0,3 por ciento del producto interior bruto al superávit del 0,5 por ciento previsto para el año próximo. Señorías, el superávit de la Seguridad Social es la mejor expresión de la elección decidida en estos últimos años por sanear y por dar estabilidad al sistema de las pensiones públicas, que permitirá hacer frente con tranquilidad al envejecimiento futuro de la población. En los presupuestos de 2002 está prevista una aportación al fondo de reserva de la Seguridad Social de 1.051 millones de euros; así, en el próximo ejercicio las dotaciones ya realizadas habrán alcanzado los 3.455 millones de euros. El Gobierno cumple con el compromiso contraído con los agentes sociales incluido en el Programa de Estabilidad y garantiza que el fondo de reserva acumulará un uno por ciento del producto interior bruto en el año 2004. En la ley de medidas que acompaña a los presupuestos se estimula la jubilación parcial voluntaria. Es un apoyo a los que quieran prolongar su vida activa con una dedicación limitada en los años previos al cese completo en su actividad laboral.
En la política de sanidad aparecen expresadas en estos presupuestos las consecuencias positivas para el Sistema Nacional de Salud de la aplicación del nuevo sistema de financiación autonómica, de manera que en estos presupuestos realmente aparece lo que concierne al Sistema Nacional de Salud, todavía hoy en manos del Insalud, Administración central, que no ha sido transferido a estas comunidades autónomas. A partir de que se produzcan esas transferencias a las comunidades autónomas que hoy no tienen la sanidad pública en sus presupuestos, la partida de sanidad irá desapareciendo de los presupuestos del Estado. Otra novedad derivada del acuerdo de financiación autonómica y que se incardina en el presupuesto del Ministerio de Sanidad es la creación de un fondo de cohesión y desplazados, dotado inicialmente con 60,10 millones de euros, para garantizar el acceso de todos los ciudadanos a los servicios sanitarios en todo el territorio nacional, independientemente de la comunidad autónoma en que residan.
La inversión en políticas activas de empleo ha crecido extraordinariamente desde 1996, un 125 por ciento más, hasta llegar a los 5.183 millones de euros que asignan estos presupuestos. En este ejercicio destacan las bonificaciones en las cuotas empresariales a la Seguridad Social para estimular el empleo estable, las ayudas a la formación profesional ocupacional y el programa de escuelas-taller.
También merece destacarse el programa renovado de renta activa de inserción, dirigido a los desempleados con especiales necesidades económicas y dificultades para encontrar empleo, al que podrán acceder por primera vez personas que no han trabajado antes, lo que supone ampliar los beneficiarios potenciales entre 65.000 desempleados, en su mayor parte mujeres.
Dentro de la política de otras prestaciones sociales hay que destacar la protección por maternidad y riesgo durante el embarazo, que experimenta un incremento del 12,6 por ciento, motivada por el aumento del empleo femenino, el mayor número de nacimientos, la equiparación de los permisos de maternidad por hijos adoptivos a los biológicos y la ampliación del periodo en el supuesto de hijos prematuros.
El Gobierno pone un especial empeño en consolidar el bienestar social a través de las llamadas políticas de solidaridad. La dotación a favor de estas políticas crece en 151 millones de euros en el período 1996-2002, lo que supone un incremento del 63,7 por ciento. Los programas de atención a la infancia y a la familia se han triplicado y los de juventud se han quintuplicado. En estos presupuestos no nos olvidamos de las personas mayores. Se incrementa un 6,8 por ciento el crédito a favor del plan gerontológico para la creación y mantenimiento de plazas residenciales, plazas de estancia diurna y otras demandas sociales. Se estima que más de 500.000 personas con escasez de recursos se beneficiarán en el año 2002 de las pensiones no contributivas y asistenciales, cuyo presupuesto global será de 1.980 millones de euros. Nuestro país se ha caracterizado por su solidaridad y cada vez hay más españoles que prestan servicios sociales como voluntarios. En los presupuestos queremos seguir colaborando con este avance del plan estatal del voluntariado, para lo cual incrementamos su presupuesto en un 10 por ciento. También para el año 2002 los créditos asignados al programa de acción a favor de los migrantes ascienden a 70 millones de euros, que suponen un incremento del 10 por ciento respecto al año 2001 y que se destinarán a garantizar un nivel mínimo de protección social de los emigrantes españoles y de sus familias y a la inserción laboral de los trabajadores migrantes.
Los presupuestos de 2002 abordan el primer ejercicio de lo que va a ser el Plan de vivienda 2002-2005, que concentrará las ayudas para aquellas familias conmenos posibilidades e incorpora la ayuda directa a

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favor de los que acceden por primera vez a una vivienda protegida.
Además, en la ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social se regula un tratamiento fiscal más favorable de esta clase de ayudas, de la subvención que van a recibir los jóvenes para acceder a la cantidad que necesitan para la compra de su primera vivienda. De toda la política de vivienda quiero destacar hoy un dato muy relevante: 250.000 personas con alguna minusvalía física han podido acondicionar sus viviendas con la deducción fiscal prevista en la pasada reforma del impuesto sobre la renta de las personas físicas.
Señorías, la justicia es un servicio público prioritario en los presupuestos del año 2002. Esta política se incrementa un 6,6 por ciento, con el fin fundamental de avanzar en los objetivos que se marcó el pacto de Estado para la reforma de la justicia. La seguridad ciudadana, por su lado, está dotada con 5.050 millones de euros para mejorar la protección de los derechos y libertades de los ciudadanos y para reforzar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en su lucha contra el terrorismo y contra la criminalidad.
Acabo de mencionar la peor pesadilla que nos ha acompañado en estos últimos 25 años, el terrorismo, contra el que luchamos con los medios policiales y legales de los que dispone el Estado de derecho, y quiero en este punto en primer lugar recordar a sus víctimas y a sus familias y expresar mi convencimiento, que estoy también seguro de que es el de toda la Cámara, de que en esta lucha triunfará el Estado de derecho. Respondiendo al sentimiento social de apoyo a las víctimas del terrorismo y a sus familias, el presidente del Gobierno, en el debate sobre el estado de la nación, anunció medidas para mejorar las pensiones e indemnizaciones que perciben. En estos presupuestos y en la ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social se ponen los medios para cumplir este compromiso.
Asimismo, para avanzar en la profesionalización y modernización de las Fuerzas Armadas, cubrir el plan especial de inversiones y garantizar la presencia de nuestro Ejército en operaciones de mantenimiento de paz, el presupuesto de Defensa se incrementa un 5 por ciento.
En política exterior, los presupuestos tienen en cuenta la presidencia española de la Unión Europea, avanzan en el sistema de cooperación internacional para el desarrollo y también en la difusión de nuestra cultura y de nuestra lengua.
En estos momentos de incertidumbre y desaceleración de la economía mundial, nuestro trabajo debe seguir sobre la base de medidas específicas de incentivo a los sectores productivos, medidas que refuercen la oferta, que refuercen la capacidad de crecimiento de nuestra economía y que mantengan la creación de empleo. Con este objetivo el Gobierno, en la ley de acompañamiento de estos presupuestos, promueve una nueva rebaja selectiva de la carga fiscal que soportan nuestras empresas, de forma que el año próximo las pequeñas y medianas empresas, las empresas que inviertan, las empresas que compren activos destinados a la I+D+I, las empresas que decidan tener mayor presencia internacional, pagarán menos impuestos. Hemos ampliado una vez más el concepto de pyme hasta cinco millones de euros, algo de lo que se van a beneficiar más de 16.000 empresas. De esta manera más de 700.000 pymes, es decir, el 90 por ciento de nuestras empresas, van a tributar al 30 por ciento en el impuesto sobre sociedades para sus primeros 15 millones de base imponible. Las pymes, como antes recordaba, han sido las grandes protagonistas de la creación de empleo en España y con estas medidas lo que perseguimos es que continúen siendo estas protagonistas, estas líderes de nuestro crecimiento económico y de nuestra creación de empleo.
La reforma fiscal que promovemos va a facilitar asimismo la reestructuración de las empresas, ya que podrán rebajar sus participaciones hasta el 75 por ciento de sus filiales sin perder los beneficios del régimen de consolidación fiscal. Esta medida supondrá una inyección de inversión con la que apuntalar la actividad en un momento de desaceleración de la economía internacional. Con este objetivo también se ha modificado el tratamiento de las plusvalías reinvertidas en actividades productivas, de forma que pasarán a tributar el 18 por ciento. A estas dos medidas hay que añadir otras dos más, que permitirán mejorar la solvencia financiera de nuestras empresas en un momento bajo del ciclo económico, lo que es fundamental para que se mantenga el ritmo de creación de empleo.
Estas medidas son, la primera, la ampliación del plazo para la compensación de pérdidas de 10 a 15 años y, la segunda, la reduccción del plazo para la deducción de las provisiones por deudores morosos de 12 a 6 meses. Asimismo seguimos estimulando la investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica. Se ha introducido una nueva deducción del 10 por ciento por las inversiones en activos destinados a la I+D. Este beneficio se suma a la deducción ya existente para los gastos destinados a estas actividades, que puede llegar al 50 por ciento del importe de los gastos. También aumenta la base de la deducción por adquisición de licencias, patentes, know how y diseños hasta 500.000 euros.
Por último, hemos incorporado un nuevo incentivo a la internacionalización de nuestras empresas, un incentivo que va a permitir la amortización en 20 años del fondo de comercio que surja de la adquisición de valores extranjeros. En definitiva, son medidas que estimulan a que nuestras empresas tomen las decisiones que se traduzcan en un nuevo impulso de crecimiento y que las sitúen en las mejores condiciones para beneficiarse del repunte de la actividad internacional que se producirá en un futuro próximo. Asimismo, como antes he anunciado, seguimos trabajando en nuevas reformas fiscales, nuevas reformas que afectarán a la financiación

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local, al impuesto sobre la renta de las personas físicas, a la Ley General Tributaria y a la Ley de Mecenazgo. De todas estas reformas la más avanzada es la nueva ley de mecenazgo que el Gobierno presentará a la Cámara próximamente. Es una nueva ley en la que pretendemos ampliar los incentivos fiscales existentes, tanto para las entidades sin fines de lucro que se acojan al nuevo régimen, como para las personas físicas o jurídicas privadas que colaboren en el desarrollo de actividades de interés general.
El reflejo en estos presupuestos del nuevo sistema de financiación autonómica implica importantes variaciones tanto en los gastos como en los ingresos del Estado. Las transferencias que hasta ahora recibían las comunidades autónomas para financiar la sanidad y los servicios sociales y que suponían un gasto para el Estado se transforman a partir de estos presupuestos en una cesión de impuestos a las comunidades autónomas. El presupuesto general del Estado de este año 2002 revela de una manera mucho más fiel las auténticas funciones que corresponden a la Administración central del Estado y es por ello por lo que se reducen sus ingresos en un 13 por ciento; es decir, como consecuencia de la cesión de sus impuestos y en paralelo, lo que hacen es que sus gastos no financieros se reducen un 9,5 por ciento como consecuencia del nuevo tratamiento de los servicios y de las funciones transferidas. En definitiva, el Estado delimita más claramente sus competencias dejando a las comunidades autónomas funciones básicas para los ciudadanos, como la educación y la sanidad, y de las que deberán responder ante ellos. Serán entonces los ciudadanos los verdaderos beneficiarios de esta nueva y más madura estructura de financiación del sector público, ya que podrán distinguir más claramente los servicios que reciben de cada nivel de Gobierno y las aportaciones que realizan a él.
Señora presidenta, señorías, los Presupuestos Generales del Estado del año 2002 son los primeros presupuestos del euro y también son los primeros presupuestos del nuevo sistema de financiación autonómica, pero, sobre todo, son los presupuestos que el Gobierno propone a las Cortes para afrontar este momento de incertidumbre de la economía internacional. La reacción del Gobierno a esta situación incierta no comienza ni se limita a las medidas que contienen estos presupuestos.
En realidad, como he querido destacar en mi discurso, en 1996 fue cuando ya empezamos a potenciar la capacidad de reacción y la capacidad de resistencia que hoy tiene la economía española. Ahora, en estas circunstancias, encontramos saneadas la economía privada y la economía pública y es por ello por lo que el equilibrio presupuestario es realmente la mejor garantía, la variable económica que más acertadamente expresa el esfuerzo de saneamiento del pasado reciente de la economía española y de su capacidad de reacción y de resistencia en los momentos actuales. Un año más los presupuestos del Estado aplican la política económica del Gobierno del Partido Popular que abre nuevos espacios a la iniciativa de la sociedad. Son unos presupuestos equilibrados, al servicio del ahorro, al servicio de la inversión, al servicio de la iniciativa de los emprendedores y al servicio de los trabajadores y de los consumidores españoles. Son en resumen los presupuestos que realmente requiere el crecimiento económico de nuestra sociedad. Un año más el equilibrio presupuestario descarga a las generaciones futuras de las obligaciones del presente. De esta manera, la economía española, libre de facturas del pasado, tendrá en adelante los recursos que en cada momento necesite para afrontar sus gastos de inversión y sus gastos de protección social. Un año más, señorías, los presupuestos del Estado prolongan el crecimiento económico, prologan el crecimiento de la renta y del empleo, contribuyen a la estabilidad de los precios, aseguran la protección social, facilitan nuevas bajadas de impuestos, garantizan la inversión pública, elevada y sostenida y reducen la deuda pública y un año más, señorías, los presupuestos del Estado realmente confirman un programa electoral que en su día recibió la confianza mayoritaria de los ciudadanos y que en definitiva hoy resulta en la expresión de los presupuestos de un Gobierno que cumple sus compromisos con la sociedad.
Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor ministro.
Para la defensa de las enmiendas a la totalidad de devolución, tanto al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado como al proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social, presentadas por el Grupo Socialista, tiene la palabra el señor Sevilla. (Un señor diputado: ¡Zapatero!-Rumores.) Señorías, guarden silencio.


El señor SEVILLA SEGURA: Gracias, señora presidenta.


Señorías, señor Montoro, en las últimas semanas no ha ocultado usted -y veo que ahora tampoco su grupo- su deseo de tener en este debate a otro interlocutor por parte del Grupo Socialista distinto de mí. Le aseguro que aunque su intervención ha sonado a despedida, a balance, a aburrido testamento político, también a mi grupo le hubiera gustado discutir otros presupuestos con otro ministro de Hacienda, si ello fuera la prueba de que usted había asumido sus responsabilidades políticas por lo ya conocido en el caso Gescartera. (Un señor diputado: ¡Muy bien!.-Aplausos.) Repito, sólo por lo ya conocido. Nos hubiera gustado debatir con un ministro de Hacienda que no estuviera dispuesto, como lo está usted, a utilizar la Agencia Tributaria con fines partidistas, retrasando la investigación sobre el dinero negro para que no llegue a tiempo de ser analizada por la Comisión de investigación de Gescartera,lanzando insinuaciones veladas y cortinas de humo

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sobre nombres de socialistas o cualquier cosa que se le parezca, vinculados a inversiones irregulares en Gescartera, utilizando para ello una información que según la ley usted no puede tener, aunque sea el ministro de Hacienda. Es decir, que sus insinuaciones al respecto o son mentira o las ha obtenido vulnerando la ley y obligando a que la vulneren otros (Un señor diputado: ¡Muy bien!- Aplausos.) y todo ello para intentar ocultar cosas ya probadas como, por ejemplo, la paralización de los expedientes de inspección abiertos a Gescartera por la Agencia Tributaria en 1999. ¿Es así como dirigen ustedes la Agencia Tributaria? ¿Cuántas de las actas fiscales que levantan se cobran luego? Acaba de aparecer la memoria de la Agencia Tributaria del año 2000 y en ella se dice que tienen pendientes de cobro, procedentes del fraude fiscal, hasta 1 billón 300.000 millones de pesetas y, lo que es más grave, que desde que gobiernan ustedes esta cantidad se ha incrementado en 66.000 millones al año. ¿Cuál ha sido el total de deuda fiscal que ha prescrito, que han amnistiado por su mala gestión de lo público? (La señora Fernández de la Vega Sanz: ¡Qué escándalo!) Además, las asociaciones de los cuerpos técnicos de Hacienda han denunciado recientemente lo que ellos llaman manipulación y ocultación en los resultados contra el fraude fiscal por parte de la dirección política de la Agencia Tributaria. Utilización partidista, manipulación de datos, ineficacia en la lucha contra el fraude fiscal resumen su gestión de la Agencia Tributaria. Por todo ello, señorías, anuncio ya que el Grupo Socialista pedirá la creación de una comisión de investigación sobre los métodos y resultados de la lucha contra el fraude por parte de la Agencia Tributaria. (Aplausos.) Al margen de eso, estamos aquí para debatir los presupuestos para 2002 y su ley de acompañamiento, a toda prisa, por el sistema del trágala, como han hecho también con el Consejo Económico y Social.
Señorías, quiero hacer, en nombre del Grupo Socialista, un llamamiento formal a todos y cada uno de los diputados de esta Cámara, incluidos los del Grupo Popular, para que en nombre de la dignidad parlamentaria, en defensa no de lo que somos, sino de lo que representamos, devolvamos estos presupuestos al Gobierno, al menos hasta que los presente con una información suficiente. Es ya un dato que a este Gobierno no le gusta dar cuenta de sus actos en la Cámara, pero lo de estos presupuestos atenta como nunca contra la dignidad del Parlamento. Nunca se habían atrevido a tanto como ahora, nunca se habían atrevido a tanto. No ya sólo porque siguen con su práctica de sacar del presupuesto importantes partidas de gasto que escapan al control parlamentario. Es que ni tan siquiera se pueden comparar con los del año pasado, es que aprueban rebajas impositivas sin memoria económica sobre sus efectos y sin saber siquiera si han previsto su coste en las cifras de ingresos que presentan. Es que antes de su debate por el Parlamento ya han cambiado ustedes aspectos esenciales de estos presupuestos como la cantidad destinada al fondo de reserva de la Seguridad Social. Por todo ello, como representantes de la soberanía popular, deberíamos decirles: ¡Ya basta! Entiendo, señor Montoro, que usted, como el señor Rato, no tienen en este momento ninguna seguridad de que vayan a ser los que ejecuten o perpetren estos presupuestos, pero ya basta de ningunear al Parlamento, ya basta de menospreciar a la opinión pública, ya basta de gestionar con tanto ocultismo los intereses generales.
Como me imagino que estos argumentos de calidad democrática no van a convencer a su grupo y a hacerle votar a favor de nuestra enmienda de devolución, intentaré dar otros que también justifican nuestra posición. Estos presupuestos no harán que los españoles se sientan más seguros en su vida cotidiana, ni nuestra economía estará mejor preparada para el futuro, ni se reducirán las desigualdades sociales que se han incrementado durante su mandato. En unos presupuestos como estos, donde todo es prioritario, es que no hay prioridades. Por no servir, no sirven ni para cumplir el pacto sobre la modernización de la justicia, ya que los recursos dedicados a ello son claramente insuficientes. Tampoco cumplen sus propias propuestas sobre política de inmigración o sus promesas sobre ayuda oficial al desarrollo, donde tienen el dudoso honor de ser el Gobierno de la democracia española que los ha llevado a su nivel más bajo.
Con las leyes que hoy debatimos y con las declaraciones efectuadas hoy aquí por el ministro es fácil constatar lo despistados que andan ustedes respecto a cuál es la actual situación económica, su posible evolución y las medidas a adoptar. Por una parte presentan unos presupuestos como si la desaceleración económica en la que ya estábamos no fuera a convertirse en crisis tras el 11 de septiembre; son unos presupuestos preparados antes del verano y que no han considerado oportuno modificar. Pero por otra parte aprueban un popurrí de medidas fiscales en la ley de acompañamiento que presentan como un plan de lucha contra la crisis, esa crisis que no reconocen en los presupuestos. ¿En qué quedamos? ¿Cree el Gobierno que vienen tiempos duros que requieren medidas excepcionales o cree que la recuperación será sólida en pocos meses y no hace falta adoptar medidas? Porque las dos cosas a la vez no son posibles, aunque ustedes lo intenten trasladando una inseguridad que creo que no es lo que más necesitan hoy los agentes económicos.
Este es un debate que está hoy en todo el mundo. Todos los gobiernos, los bancos centrales, han apostado, han asumido sus responsabilidades y han adoptado medidas para trasladar confianza a los ciudadanos, revisando incluso lo que hace pocos meses se consideraban dogmas político-ideológicos intocables. Pero ustedes, no. Ustedes juegan a todo y a nada, al confusionismo y al electoralismo permanente.
Ustedes noestán dando la talla, no desde luego en los presupuestos

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pero tampoco en la ley de acompañamiento, que son medidas injustas, inútiles y en la dirección equivocada. Los presupuestos que hoy debatimos son la mejor prueba de cómo se encuentran ustedes prisioneros de sus errores del pasado, de la ley del déficit cero, por ejemplo, que, tal como usted lo ha contado aquí, parece más como el chiste, ni frío ni calor. Se han visto obligados a hacer un ejercicio de funambulismo político para revisar sin revisar su Plan de Convergencia pero manteniendo intocable el déficit cero. Y la pregunta surge enseguida: Sin política monetaria ¿se puede de verdad hacer la misma política presupuestaria creciendo al 4 que creciendo al 2,5? Parece que en Estados Unidos, en Alemania, en Francia, la respuesta es que no, no sólo por el efecto que la crisis tiene sobre las cuentas públicas, sino porque cuando la incertidumbre sobre el futuro paraliza la inversión y el consumo privado sólo la acción pública es capaz de contrarrestar el efecto depresivo de tal situación. Pero esta reflexión que es de sentido común y que está aplicando el resto de países entra en directa contradicción con lo que ha sido su discurso económico durante estos años e incluso en estos mismos presupuestos. Entra en contradicción con su teoría de gobierno mínimo, entra en contradicción con su teoría de retirada del Estado y entra en contradicción con el cuento que nos han contado a favor de los efectos benéficos del déficit cero en términos absolutos. La situación que hoy vivimos les obliga o bien a reconocer sus errores del pasado o a presentar, que es lo que hacen, estos presupuestos, con un déficit cero, que es un inmenso engaño contable y presupuestario. Un engaño contable porque el Estado tendrá, según ustedes, un déficit del 0,5 por ciento del PIB que sólo contablemente será contrarrestado por el superávit de la Seguridad Social.
Más allá del artificio contable de que sigan echando mano de la cuenta de la Seguridad Social para cuadrar contablemente el déficit, hay asuntos más graves. De acuerdo con sus cifras, sólo una parte del superávit de la Seguridad Social se destina al fondo de reserva. ¿Y el resto? ¿Qué hacen ustedes con el resto del superávit de la Seguridad Social? ¿Dónde va a parar ese dinero, puesto que no va realmente a financiar el déficit del Estado, porque no es entre otras cosas legalmente posible? Es también un engaño presupuestario, porque el déficit del Estado que ustedes declaran no es el déficit real que hay en estos presupuestos. Señor Montoro, usted debe saber que la prueba del nueve del déficit público es la necesidad de su financiación apelando a los mercados. Por ello es bueno situarse desde el punto de vista del Tesoro público, que es el que tiene que recurrir a los mercados para financiar la diferencia entre ingresos y gastos del Estado. Pues bien, en estos presupuestos ustedes dicen que el año que viene el Tesoro público tendrá que salir a pedir dinero a los españoles y a los mercados por una cantidad equivalente al 1 por ciento del PIB. Esa es la diferencia entre ingresos y gastos que presenta en estos presupuestos el Estado y que el Tesoro tendrá que financiar el año que viene. El 1 por ciento del PIB. ¿Qué ocurre? Que con enjuagues contables sólo la mitad aparece como déficit y la otra mitad bajo el nombre confuso de variaciones netas de activos financieros. Es una bonita manera de llamar también al déficit público, aunque no lo quieran hacer aparecer como tal.
Los presupuestos para el 2002 que ustedes traen presentan un déficit real del 1 por ciento. Pero incluso ese 1 por ciento lo consigue partiendo de supuestos discutibles y continuando con malas prácticas del pasado. Su estimación de crecimiento y empleo para el año que viene se sitúa por encima de todas las efectuadas por los organismos internacionales y expertos nacionales. A fecha de hoy nadie se la cree. A fecha de hoy todos la consideran muy optimista e incluso con serios problemas de coherencia interna en su cuadro macroeconómico.
Mi grupo, aun compartiendo el escepticismo generalizado, la va a dar por buena, pero pretender a partir de ahí que la recaudación impositiva va a crecer tanto como ustedes dicen en los presupuestos es pedir, visto lo que ya está pasando este año, un ejercicio de fe desde luego no exigible a partidos laicos como el mío. Por otro lado, por el lado del gasto, ustedes han aplicado hasta el límite su teoría de retirada del Estado. Por ejemplo, en el INEM. Las transferencias del Estado al INEM en estos presupuestos son, como el déficit, cero.
Sólo que en este caso, de verdad. No es ya, como ocurría en presupuestos anteriores, que la política activa de empleo que debería financiar el Estado se sigue financiando con cargo a cotizaciones sociales. Es que hasta el sueldo del director general del INEM lo pagan en estos presupuestos las cotizaciones sociales. Para eso, señores del Gobierno, sean coherentes, encarguen la gestión del organismo a quien lo financia, que son los trabajadores y los empresarios (Aplausos.) Siguen incumpliendo el Pacto de Toledo. En este presupuesto, además, nos dan la razón a los socialistas cuando veníamos denunciando este punto en todos los presupuestos anteriores, cuando denunciábamos que están financiando gasto no contributivo con cargo a cotizaciones sociales. Y me estoy refiriendo a los complementos a pensiones mínimas. Ustedes, en estos presupuestos, continúan con esa misma práctica de uso indebido de fondos públicos, aunque lo hagan por una cuantía menor, dando, como digo, así la razón a nuestras críticas en otros presupuestos.
Las inversiones públicas en general y en infraestructura en particular han sido su variable de ajuste desde que gobiernan y también en estos presupuestos si miramos su nivel de ejecución. ¿Se ha dado cuenta la Cámara de que en la documentación que envía el Gobierno para el año 2001 van a dejar de invertir 180.000 millones de pesetas en inversiones, un 15 por ciento del total? ¿O que a 31 de agosto, según información de la IGAE, sólo han ejecutado el 28,5 por ciento de los

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presupuestos corrientes de inversiones reales? Ahora, señor Montoro, usted dice que no lo van a hacer el año que viene aunque los ingresos públicos se reduzcan, pero ¿qué credibilidad merece cuando eso es exactamente lo que han hecho durante estos años y cuando además siguen sin retirar de la tramitación parlamentaria la ley de estabilidad presupuestaria que prohíbe precisamente lo que usted dice ahora? ¿O es que va usted a incumplir esta ley que con tanto ardor guerrero ha defendido hasta ahora? Son ustedes los mayores especialistas en vender humo en torno a los planes de infraestructuras. Y no una vez, sino en cada presupuesto. ¿Sabe la cantidad de obras que aparecen una y otra vez en los presupuestos sin que todavía se haya hecho nada? ¿Sabe en cuántas aparece presupuestada una cantidad irrisoria en comparación con el montante total del proyecto? ¿Sabe cuántos proyectos aparecen en los planes que el ministro de turno vende por toda España sin que tengan reflejo en los presupuestos? La falta de capital público, señorías, sigue siendo un déficit de convergencia real que España tiene con Europa. Pues bien, de acuerdo con sus cifras y sumando el gasto en esos capítulos que ustedes suman para vender sus políticas pero no para contar el gasto ni el déficit, alcanzaremos el año que viene, seis años después de buena coyuntura económica, en inversión pública el 3,25 por ciento del PIB. Desde luego muy alejado del 5 por ciento que se alcanzó en 1990. Sus concepciones ideológicas contra lo público, su apuesta por la retirada del Estado, está significando para España un aumento de las desigualdades territoriales y una pérdida de competitividad para nuestra economía que no se corrigen con estos presupuestos, unos presupuestos que están hechos, señor Montoro, con ideas poco claras.
Justo en el momento en el que aparecen los primeros nubarrones serios sobre el panorama económico, las primeras dificultades, parece que el equipo económico del Gobierno se ha venido abajo. La verdad, razones no le faltan para ello.
Debatimos hoy aquí también la llamada ley de acompañamiento, ese cajón de sastre donde ustedes se corrigen a sí mismos. Por ejemplo, se corrigen en el Plan Hidrológico Nacional. Modifican aspectos esenciales del mismo, eso sí, esta vez sin consultar a nadie con los que consensuaron este plan. Espero que continúen rectificando el Plan Hidrológico Nacional hasta aproximarse a la enmienda alternativa que presentó el Grupo Socialista. (Aplausos.) Es en esta ley de acompañamiento donde ustedes presentan su paquete de lucha contra la crisis, cambian aspectos del IRPF, del Impuesto sobre Sociedades, de impuestos indirectos y, como he dicho, sin memoria económica, sin cuantificar su coste, sin valorar sus efectos y sin explicar su relación con los presupuestos. La orientación general de las medidas es muy clara: favorecer a las rentas empresariales y el ahorro de los perceptores de rentas más altas. El sentido político de las medidas es claro en un partido conservador como ustedes, ¿pero cuál es su sentido económico? Cualquier lector de prensa le diría que en estos momentos la mayor preocupación para intentar garantizar una razonable reacción de la economía está en el consumo, en mantener el consumo privado. Y ustedes lo que hacen es aprobar medidas que fomentan el ahorro de las rentas más altas. No parece lo más adecuado para la actual coyuntura.
Respecto a las medidas que adoptan en el Impuesto sobre Sociedades, cuando entren en vigor, que será en el 2003 -por tanto no parece que sean muy coyunturales-, estoy seguro de que los afectados les estarán muy agradecidos, aunque la patronal ha criticado la ineficacia de las medidas, pero no veo qué ganamos el conjunto de los españoles con ellas. No parece que su repercusión sobre la reactivación de la inversión vaya a ser muy grande. Son medidas que, para hacer frente a la situación de dificultades en que vivimos, es decir, medidas coyunturales, son inútiles, y como medidas estructurales, como medidas permanentes, son injustas. Señor Montoro, puestos a hacer algo para reactivar la economía, este era el momento de adelantar su largamente anunciada nueva reforma del IRPF. Y si todavía no saben, como dice su nuevo secretario de Estado de Hacienda, qué es lo que van a hacer con esa reforma, por lo menos era el momento de haber procedido a la deflactación de la tarifa y la elevación de los mínimos personales y familiares como instrumento para mejorar las rentas familiares y el consumo. Creo que la mayor presión fiscal a la que ustedes someten a las familias españolas por no adecuar el impuesto sobre la renta a la inflación es una expropiación fiscal injusta, que desde luego mi grupo intentará corregir con una enmienda.
No termina aquí el conjunto de cosas que los socialistas haríamos y haremos de manera distinta al Gobierno actual. Nuestras prioridades en estos presupuestos, además de recuperar su credibilidad y su sentido como pieza de la política necesaria para momentos de incertidumbre como el que vivimos, se ordenan en tres vectores: más seguridad para los ciudadanos, más inversión para el país y más política social para las familias. Hoy la falta de seguridad es la primera preocupación de los españoles y las españolas y, cuando se vuelven al Gobierno en busca de soluciones, no encuentran más que palabras, anuncios y propaganda. Frente al incremento de la delincuencia y a los cambios que se están produciendo de la mano de las bandas organizadas, estos presupuestos reducen en términos reales el dinero destinado a seguridad ciudadana. Ustedes están abandonando el sector público de seguridad y sólo así se explica que, animado por declaraciones de algunos responsables del Gobierno, el sector privado haya duplicado sus contingentes desde que gobiernan ustedes. Frente al hecho de que tengamos una de las mayores tasas europeas de accidentes mortales en carretera, seguimos sin un plan de seguridad vial suficiente y eficazmente

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dotado, y con paradojas como que en estos presupuestos la Jefatura Central de Tráfico, sin duda para reducir el déficit público, devuelve al Estado 15.000 millones de pesetas, que debería emplear en mejorar sus actuaciones. Frente a la violencia doméstica y al incremento del número de mujeres que pierden la vida como consecuencia de ella, ustedes siguen sin dotar adecuadamente el plan contra dicha violencia y reducen la financiación a las organizaciones de mujeres, que intentan suplir las carencias públicas en esta materia. Frente a la inmigración ilegal, reducen los presupuestos de la Delegación Especial del Gobierno y no dotan suficientemente planes como el Greco. Frente a la elevada siniestralidad laboral, que nos coloca a la cabeza de Europa, no hay nada nuevo ni en sus políticas contra la precariedad laboral ni en estos presupuestos. Pero es que, frente a la situación creada tras los atentados del 11 de septiembre, seguimos sin ver los planes de seguridad en puertos y aeropuertos ni hay consignaciones específicas para ello en estos presupuestos. Y frente a los problemas de inseguridad alimentaria, crean una agencia sin apenas dotación económica.


Señores del Gobierno, su política de Estado mínimo, de déficit cero, y su ineficacia como gestores están incrementando la inseguridad en que viven los españoles. Rectifiquen, acepten algunas de las enmiendas que en este sentido vamos a presentar. Como deben rectificar también en su política de inversiones públicas y en especial en lo relativo al desarrollo de la sociedad de la información y del conocimiento para que España no vuelva, de la mano de la derecha, a perder el tren de la historia. Hasta el Gobierno reconoce que es perjudicial permanecer al margen de la revolución tecnológica. Lo reconoció asumiendo las conclusiones del Consejo de Lisboa, creando el Ministerio de Ciencia y Tecnología y lanzando el Plan INFO XXI. Pues bien, han fracasado en las tres; así lo ha dicho, no el Grupo Socialista, sino el consejo empresarial que crearon como apoyo al INFO XXI, que acaba de denunciar el caos administrativo existente y la falta de voluntad real del Gobierno para cumplirlo, ya que no han ejecutado ni la mitad de lo previsto hasta el año 2001.
También SEDASI, la asociación de empresas del sector, acaba de decir que llevamos 12 años de retraso con Europa y que al actual ritmo inversor del Gobierno no les alcanzaremos nunca.
Señorías, en las tres líneas de actuación que definen la sociedad del conocimiento, investigación y desarrollo, infraestructuras de telecomunicaciones y acceso de la población a las nuevas tecnologías, España ocupa los últimos lugares en Europa y no vemos en su política ni en estos presupuestos un esfuerzo adicional para corregir este déficit de futuro que tiene nuestro país. En investigación y desarrollo, sin ese añadido no medible de la innovación, España dedica en estos presupuestos, en términos de PIB, menos que en 1993.
La parte pública crece sólo gracias al encubrimiento que significa incluir los gastos de defensa y la parte privada no parece que, por más que rebajen ustedes los impuestos, vaya a incrementarlo porque, como les ha recordado el Consejo Económico y Social, el problema es estructural y no se resuelve con más rebajas fiscales para la I+D.
Respecto a las infraestructuras de telecomunicaciones, su política ha venido marcada por el caos normativo y la liberalización sin competencia, favoritismo hacia el operador dominante y sucesivos bandazos desde el Gobierno, que es lo mejor para desincentivar la inversión, como está ocurriendo. Por último, respecto al acceso de los ciudadanos a las nuevas tecnologías, seguimos a la cola de Europa en número de ordenadores personales, acceso a Internet y aplicación de banda ancha. ¿Dónde está su programa Internet para todos, prometido hace más de un año? ¿Dónde está su prometida fundación para la investigación del genoma humano a la que iban a dedicar miles de millones que no figuran en estos presupuestos? Ni en estos presupuestos ni en su política vemos signos de que estén dispuestos a pasar de la propaganda a los hechos y mientras tanto nuestro país sigue perdiendo la carrera del futuro. Como también la estamos perdiendo en política social de apoyo a la familia, en el cuidado y atención a las personas dependientes. Señorías, el envejecimiento de la población no sólo tendrá impacto sobre las pensiones. Obligará a un cambio radical en las relaciones entre la política sanitaria y la política social, dando un mayor peso a esta última. Hoy, en España, en el cuidado de personas dependientes la familia sigue siendo el principal proveedor y se echa en falta en estos presupuestos un mayor compromiso público. Los recursos destinados a atención a personas con discapacidad caen en estos presupuestos más de un 8 por ciento, los destinados a atención a personas mayores se congelan en términos reales y ustedes siguen incrementando los impagados y la deuda con las comunidades autónomas y los ayuntamientos en torno al plan concertado, a pesar de que nuestra atención domiciliaria y el número de plazas en residencias o centros de día son claramente insuficiente. Señorías, en el año 2020 catorce millones de españoles y españolas tendrán más de 65 años y el Gobierno vuelve la espalda a cómo atenderemos sus necesidades, dejándolo todo en manos de las familias y la iniciativa privada, a la que muy pocos tienen acceso. Les adelanto que desde el Grupo Parlamentario Socialista presentaremos enmiendas para corregir esta situación.
En resumen, señorías, ni el déficit que presentan es cero, ni invierten todo lo que dicen, ni cumplen sus compromisos políticos.
Señores del Gobierno, ¿qué hacen además de seguir el ciclo económico? ¿Cuál es su aportación propia y diferencial al esfuerzo de convergencia con Europa que tenemos que hacer en todos los campos? ¿Cuánto valen sus promesas? Según estospresupuestos, cero, nada. Han desaprovechado un buen

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ciclo económico para que España diera un gran salto adelante en modernización y cohesión social y, ahora que vienen tiempos un poco más difíciles, caminan sin rumbo, sin prioridades, envueltos en propaganda gastada y con un Gobierno quemado por su incompetencia y los escándalos. Señores del Partido Popular, les pido que nos ahorren a los españoles un triste espectáculo en su despedida del ciclo político y empiecen por retirar estos presupuestos para rehacerlos de nuevo.
Muchas gracias. (Aplausos.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Sevilla.
Señor ministro.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Señora presidenta, señorías, quiero empezar dando la bienvenida a este debate de Presupuestos Generales del Estado al señor Sevilla, que es el cuarto portavoz socialista en cinco años que sube a esta tribuna.
(Protestas.)

La señora PRESIDENTA: Señorías, ruego guarden silencio. ¡Señorías, ruego guarden silencio!

El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Le deseo mejor suerte que a sus antecesores. (Continúan las protestas.) Quiero también esta mañana felicitar al señor Rodríguez Zapatero, que ha conseguido pasar a la historia de esta Cámara como el líder de la oposición que no fue capaz de subir a esta tribuna (Protestas.) a explicar a los ciudadanos españoles, no ya lo que piensa el Partido Socialista sobre los Presupuestos Generales del Estado y del Gobierno de España sino cuál es su alternativa de política económica en un momento económico delicado, difícil, como ustedes van diciendo continuamente que existe en la actualidad. (Protestas.) Si el desastre es tan inminente, señor Zapatero, ¿por qué no sube aquí a explicar qué hacemos con el dinero de los españoles, qué hacemos con los presupuestos del Estado? (Aplausos.-Protestas.)

La señora PRESIDENTA: Un momento, señor ministro.
Señorías, ruego guarden silencio y permitan que se escuchen las intervenciones de la tribuna. (Protestas.) ¡Señorías!

El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): ¿No será, señorías, que el Partido Socialista no tiene ninguna alternativa a los Presupuestos Generales del Estado y que por tanto está cubriendo a su líder, no vayamos a estropear su imagen, su valoración ante tantos ciudadanos españoles, ofreciendo una alternativa de política económica y política presupuestaria? (Protestas.) Porque lo único que hemos sabido de la política general del Partido Socialista en este último año, señorías, es que el señor Zapatero apostaba por el socialismo libertario. Y podemos decir -lo dije el año pasado- que el socialismo libertario lo que está haciendo es convertir al Partido Socialista en un partido anárquico. (Rumores y protestas.) Eso quiere decir que es un exponente en cada lugar de España. (Continúan las protestas.-El señor Sanjuán de la Rocha pronuncia palabras que no se perciben.)

La señora PRESIDENTA: Un momento, señor Montoro.
Señor Sanjuán, le llamo al orden. ¡Señor Sanjuán, le llamo al orden! (Protestas.) Señor Sanjuán, le llamo al orden por segunda vez. Creo que usted es parlamentario antiguo en esta casa y sabe lo que ocurre cuando se le llama al orden por tercera vez a un diputado.
(Protestas.- La señora García-Hierro Caraballo pronuncia palabras que no se perciben.) Señora GarcíaHierro, le ruego guarde silencio.
(Rumores.) Señora García-Hierro, le ruego guarde silencio.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Decía, antes de que los bancos socialistas se pusieran en previsible ebullición, que usted, señor Zapatero, ha convertido al Partido Socialista en tal amalgama de ideas, en tal confrontación de planteamientos que realmente está usted empezando a cosechar sus frutos políticos. Ahí tiene el resultado de Galicia, del que S.S. se siente tan satisfecho, 41-17, y ustedes compitiendo con el BNG. Adelante, señor Zapatero, realmente el efecto Zapatero existe. Estamos ante el cambio tranquilo. Lo que ocurre es que el cambio, de tranquilo, no es perceptible, señor Zapatero. No es lo mismo. (Aplausos.-Protestas.) El señor Zapatero, en sus declaraciones públicas durante estas últimas semanas (Rumores.) ha seguido las directrices de otro miembro de esta Cámara, el señor González (Rumores y protestas.), que también es todo un referente de equilibrio, de ponderación política, de saber hacer en la política española. Con sus directrices en la campaña gallega (Protestas.) ha llegado al insulto de algún miembro de este Gobierno, con lo cual, señor Zapatero, siga haciendo lo que le dice su jefe de filas, siga en esa línea, que los ciudadanos de toda España -los gallegos ya lo han hecho- le van a poner en su sitio.
Por lo demás, tampoco entiendo la ausencia en este debate de presupuestos del señor Caldera, porque lo hizo tan brillantemente el año pasado, señor Caldera (Rumores.), resultó tan triunfador (Aplausos.) que, ciertamente, señor Caldera, este año no le han dejado subir a la tribuna y tiene S. S. que seguir sumando puntos ante su dirección para poder hacerlo en siguientes debates.
(Rumores.) Sobre el comienzo del portavoz en este debate parlamentario, el señor Sevilla, en relación con el asunto Gescartera (Rumores.), tengo que recordar a S. S. que

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hay abierta una comisión parlamentaria de investigación y cuando usted ha dicho desde esta tribuna que esperaba que hubiera otro ministro de Hacienda lo que ha hecho ha sido volver la cara a una comisión de investigación parlamentaria, abierta desde el Grupo Parlamentario Popular, auspiciada por el Gobierno, que va a permitir que en dos meses se sepa mucho más de Gescartera que en ningún caso anterior de la historia. (Rumores.-Aplausos.) Además, está prevista mi comparecencia en esa Comisión el próximo lunes y allí tendré ocasión de hablar y de dar las explicaciones pertinentes. El lugar de este debate no era aquí ni hoy, pero lo ha abierto el señor Sevilla exigiendo las responsabilidades del equipo económico de este Gobierno, con lo cual ha vuelto otra vez la espalda a una iniciativa de este Parlamento al abrir una comisión de investigación.
(Aplausos.) Y no me extraña que lo haya hecho así, señorías, porque en esos bancos y en la dirección del Partido Socialista están sentadas personas que han votado en contra de comisiones de investigación, como la de Ibercorp (Rumores.), como hicieron el señor Zapatero y el señor Caldera el 31 de marzo del año 1992, de forma que tan sólo cuando el Partido Socialista perdió su mayoría absoluta fue posible abrir una comisión de investigación del caso Ibercorp en esta Cámara. (Rumores.) Con esas experiencias, señorías, no me extraña que ustedes vuelvan la cara ante una comisión de investigación, la ignoren. (Aplausos.) El lunes próximo tendré ocasión de aclarar las informaciones y las palabras del ministro de Hacienda en relación con este caso, informaciones que, por cómo han discurrido las cosas, ya son públicas. Por lo demás no se deben ustedes escandalizar, puesto que prácticamente el único dinero público que ha desaparecido en el caso Gescartera ha sido gestionado precisamente por un familiar de un diputado que hoy está ausente de la Cámara y que pertenece al Grupo Socialista. (Rumores.- Aplausos.) No hay que escandalizarse por nada, señorías, mucho menos hay que hacerlo por el funcionamiento de la Agencia Tributaria en España.
La Agencia Tributaria está servida por 30.000 profesionales, está dotada de un estatuto de autonomía que precisamente garantiza su gestión autónoma y fuera de las directrices políticas y además está avanzando firmemente en su lucha contra el fraude fiscal. Así pues, señor Sevilla, no suba usted a esta tribuna a poner en duda el trabajo de 30.000 profesionales de la Agencia Tributaria (Varios señores diputados: ¡No, no!-Rumores.), ya que están haciendo su función dotados de gran profesionalidad. (Aplausos.) En la memoria de la Agencia Tributaria se reflejan los avances de la lucha contra el fraude, las acciones de control y los datos de levantamiento de la deuda tributaria y en la propia normativa legal española se encuentra el impedimento para que esa deuda venza, no como ocurría cuando SS.
SS. gobernaban, en que se llevó a cabo una auténtica prescripción masiva de deuda precisamente por la falta de procedimientos legislativos al respecto. Ese es el cambio que nosotros hemos promovido y que está haciendo mucho más eficaz la lucha contra el fraude en nuestro país.
Centrándonos en presupuestos... (Varios señores diputados: ¡Ahora!- Rumores.) Señorías, estaba convencido de que, después de la intervención del señor Sevilla, lo mínimo que podía hacer al subir a esta tribuna era proporcionar algunas referencias que veo que han agradado al Grupo Socialista. Me alegro de ello y lo celebro, señorías.
En materia de presupuestos, si me permite el señor Sevilla que se lo diga, he quedado confundido, ya que realmente esperaba, dada su trayectoria profesional antes de llegar a la política y sobre todo habiendo sido director de gabinete del anterior ministro de Economía y Hacienda, el del último Gobierno socialista en España, que su conocimiento sobre los Presupuestos Generales del Estado fuera mucho más extenso. Señoría, aquí tengo la relación de libros que completa la documentación presupuestaria en España (Rumores.), libros que hay que leerse antes de subir a esta tribuna. Ya sé que es una tarea incómoda y que a veces se delega en los asesores parlamentarios, pero es una tarea que no le permitirá decir a S.S. que haya nada fuera de esta documentación. Todo está incluido en la documentación de presupuestos, señoría. El señor Caldera ya dijo que había operaciones extrapresupuestarias; lo dicen siempre los portavoces socialistas, pero que lo diga usted, señor Sevilla, demuestra que tiene un desconocimiento del contenido de la documentación presupuestaria que está fuera de lugar. En las series rojas, señorías -lo digo porque a algunas de SS.SS. sin duda alguna les vendrá bien conocerlo-, la documentación de presupuestos se completa hasta el punto de detallar los presupuestos de explotación y capital, estados financieros de la totalidad de las sociedades mercantiles estatales, entidades públicas empresariales, fundaciones estatales y otros organismos públicos, por citarle algunas de esas referencias. En la serie verde se detalla todo el anexo de inversiones reales y su programación plurianual, así como los anexos de inversiones reales relativos al Instituto Nacional de Salud y al Instituto de Migraciones y Servicios Sociales. Por tanto, señoría, estamos hablando de unos presupuestos que contienen exactamente toda la actividad del Estado y de las sociedades estatales que dependen de esos presupuestos, toda la actividad financiera que reciben esas empresas estatales y que las mismas también emplean a la hora de financiar nuevas inversiones en España.
Señoría, nada hay fuera de estos presupuestos. Comprendí el año pasado al señor Caldera -nadie le suponía ese conocimiento-, pero que S. S. diga eso desde esta tribuna este año ha sido realmente defraudante, como ha sido defraudante, señoría, decir que los presupuestos del Estado no se pueden comparar con los del año anterior. ¡Pues claro que no se pueden comparar,señoría! Hay un nuevo sistema de financiación autonómica

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en España cuya aplicación y vigencia para el año 2002, por cierto, ha sido apoyada por el Partido Socialista. Eso significa, señoría, que en el estado de los ingresos, de los impuestos del Estado en definitiva, tenemos que llevar adelante la merma, la rebaja, porque ya no son ingresos del Estado, sino de las comunidades autónomas. Eso quiere decir que lo que antes aparecía como prestaciones sociales -como transferencias corrientes que el Estado realizaba a las comunidades autónomas- desaparece a la entrada en vigor del nuevo sistema de financiación autonómica en España.
Señor Sevilla, lo que hay que tener es atrevimiento para presentar unos presupuestos diferentes a los que ha presentado el Gobierno de España (Protestas.); eso es lo que hay que tener, señoría, y no el atrevimiento contrario de desconocer por qué no son homogéneos ni homologables estos presupuestos. (Aplausos.) Su señoría no ignora que hacer desaparecer una transferencia como la de la sanidad significa mucho en el nuevo sistema de financiación autonómica; significa que la sanidad está integrada en el nuevo sistema de financiación autonómica; significa que en el nuevo sistema de financiación autonómica se definen las partidas de gastos de sanidad como mínimos y por tanto corresponde a cada comunidad autónoma realizar y plasmar sus presupuestos. Además, no se han realizado todavía las comisiones mixtas de transferencia ni se han acabado de definir los últimos flecos del sistema de financiación autonómica. Por tanto, señorías, está plenamente justificado lo que he llamado la nueva configuración presupuestaria del Estado en un nuevo marco del Estado de las autonomías como es el que acompaña a las leyes de financiación autonómica que flanquean estos presupuestos y sin las cuales éstos no tendrían ningún sentido, obviamente.
Su señoría se refiere después al debate económico que alienta o da sentido a los Presupuestos Generales del Estado y vuelve a insistir en el argumento de siempre. Ya decía el año pasado el señor Caldera como portavoz socialista desde esta tribuna: No se cumplirá el objetivo de equilibrio presupuestario. Pues yo tengo que decir al Grupo Parlamentario Socialista: Se va a cumplir el equilibrio presupuestario en el año 2001, señorías; se va a cumplir ese objetivo presupuestario. (Protestas.-Aplausos.) Se va a cumplir con un escenario de crecimiento económico algo menor de lo previsto en los Presupuestos Generales del Estado para el año 2001; se va a cumplir, señorías, porque estamos ante unos presupuestos configurados desde la moderación, desde la cautela, desde estimaciones moderadas de ingreso y de gasto, que por tanto permiten una holgura a la hora de acometer o hacer frente a una evolución económica como la que tenemos ahora por delante.
El Gobierno es consciente de que su estimación de crecimiento económico para el próximo año se sitúa en la banda alta de las estimaciones de crecimiento para el año 2002. Es verdad que hoy son numerosos los expertos que piensan que la economía española crecerá algo menos del 2,9 por ciento para el año 2002 y es verdad que estamos en un período en el que los organismos internacionales revisan ligeramente a la baja las previsiones que publicaron en la primavera de este mismo año, del año 2001. Sin embargo, no es menos cierto, señorías, que hoy tenemos elementos nuevos en la escena económica internacional que sin duda alguna van a ayudar, van a estimular al propio crecimiento económico de España y también al sostenimiento de las expectativas de nuestras empresas, de nuestros empresarios, de nuestros consumidores y de nuestros trabajadores. Los elementos nuevos a los que me refiero son la bajada de tipos de interés, que es bastante significativa, importante para un país en el que hay 3 millones de familias que han adquirido hipotecas estos últimos años, que es muy importante para una pléyade de pequeñas y medianas empresas y que también es sin duda importante por positiva a la hora de aliviar la carga de intereses del Estado. Junto a esa bajada de tipos de interés tenemos una desaceleración de la inflación, que hará que en estos últimos meses del año 2001 la inflación en España se sitúe por debajo del 3 por ciento, y ello permitirá una recuperación del poder adquisitivo de millones de trabajadores españoles. Por tanto, tenemos elementos que están coadyuvando a ese crecimiento económico y a esa evolución positiva de la economía de nuestro país. Tenemos también la evolución positiva del precio del petróleo, de esa materia energética tan fundamental para la economía y para la sociedad españolas. Por tanto, tenemos elementos que están ayudando al sostenimiento del crecimiento económico y también lo harán en el próximo tiempo a la creación de empleo. Tenemos unas expectativas de la economía mundial, que todos los organismos internacionales anuncian, de recuperación para el segundo semestre del año 2002. Siendo así, la tarea del Gobierno ha sido diseñar unos presupuestos que, desde la característica de la estabilidad, se acomoden a un escenario de crecimiento económico algo más bajo del que hemos tenido este mismo año y, al mismo tiempo, que la estructura presupuestaria permita realmente impulsar el crecimiento económico y nos sitúe en las mejores condiciones para afrontar ese crecimiento económico que los organismos internacionales están anunciando para la segunda mitad del año 2002.
Para ello, el Gobierno apuesta por el equilibrio presupuestario, apuesta por el equilibrio presupuestario compatible con la reducción de la deuda pública y apuesta con seguir bajando la participación de deuda pública en el producto interior bruto español. En definitiva, el Gobierno apuesta por la fórmula presupuestaria que está avalada por la opinión pública española, que reciben positivamente los ciudadanos españoles, que sabe apreciar la sociedad española y que es una garantía para poder afrontar las dificultades económicasdel momento. Lo hace sin artificios contables,

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señor Sevilla. ¿Cuáles son los artificios contables que aplicamos en España? Si es capaz S.S. de subir a la tribuna y de anunciar desde ella uno solo de ellos, el Gobierno tomaría nota de ello y lo corregiría de inmediato, porque la aplicación de artificios contables está reñido con el propio concepto de estabilidad presupuestaria, señor Sevilla, está reñido con el equilibrio presupuestario, con la consecución del déficit público, que para el Gobierno del Partido Popular no es una apuesta del presente, sino que es una política de medio y de largo plazo, es la política que nos ha llevado a esta creación de empleo, de la que hemos disfrutado estos años, de la que seguimos disfrutando en un año difícil como ha sido el año 2001, y es el equilibrio presupuestario el que nos está abriendo los caminos de futuro para que en el siglo XXI podamos conseguir una sociedad de pleno empleo. (El señor vicepresidente, Camps Ortiz, ocupa la presidencia.) Su señoría me va a permitir que le diga con toda franqueza -y no lo entienda como resultado de un debate parlamentario- que no ha entendido lo que es el superávit de la Seguridad Social. Es otro lapsus que entendía que lo tuviera el señor Caldera, pero que lo tuviera usted me ha parecido bastante difícil de justificar dada su presunta formación económica. Su señoría ha preguntado: ¿Dónde está el superávit de la Seguridad Social? El superávit de la Seguridad Social está en el fondo de reserva de la Seguridad Social y el resto está en la Tesorería de la Seguridad Social, colocado en el Banco de España, rindiendo más de un 4 por ciento y, por tanto, convertido en ingreso de la Seguridad Social. Tan sencillo como eso, señoría.
(Aplausos.) Ahí está el superávit de la Seguridad Social. Lo que tiene que preguntarse S.S. es qué Gobierno ha llevado al superávit de la Seguridad Social, eso es lo que tiene que preguntarse desde esta tribuna; ese es el debate político de esta tribuna, qué Gobierno ha llevado a que la Seguridad Social tenga ese superávit.
Habla S.S. de la no separación de fuentes de financiación. Cuando durante los últimos cinco años nos hemos llevado del orden de 1 billón 200.000 millones de pesetas desde el Estado a la Seguridad Social, cuando hemos financiado las pensiones no contributivas, la totalidad del gasto de sanidad y buena parte de los servicios sociales a cargo del Estado y en los nuevos presupuestos damos otro paso más en la separación de fuentes, siempre para favorecer el superávit de la Seguridad Social, sube aquí para insistir en un argumento: que el superávit de la Seguridad Social financia al Estado. En absoluto, señoría, ni una sola peseta de la Seguridad Social va a financiar al Estado; se queda para favorecer a los pensionistas del presente y a los pensionistas del mañana. Para eso sirve el superávit de la Seguridad Social, señoría, para garantizar que los presupuestos del Estado ganen el futuro de los trabajadores españoles del presente. Aprovecho para darle este tipo de explicación que creía que me iba a ahorrar este año con un portavoz económico como usted pero, lejos de ahorrarme la explicación, he tenido que volver a insistir en ello.
De artificios contables, ni uno, señoría, estamos aplicando SEC 95 estrictamente. Por lo que se refiere a Seguridad Social, cuando S.S.
pregunta por la evolución de las cuentas financieras del Estado, realmente en toda la cuenta financiera del Estado es compatible la evolución con el descenso de la deuda pública en términos de PIB, en definitiva estamos aplicando toda la política que lleva al equilibrio presupuestario, que es la política que conduce al crecimiento económico, al equilibrio del país y a la creación de empleo. (Un señor diputado: una gestión penosa.) También se ha referido S.S. a la bajada de los impuestos para calificar las reformas fiscales que promueve el Gobierno como reformas de enfoque equivocado ¿Es enfoque equivocado, señoría, bajar los impuestos a la pequeña y mediana empresa? ¿Va a subir S.S. ahora a esta tribuna a decirme que eso es un enfoque equivocado? Dígalo antes de presentar una enmienda como la del año pasado, porque tengo que recordar que el año pasado el Grupo Socialista presentó una enmienda por la que se subía el tipo de tributación de la pequeña y mediana empresa del 30 al 35 por ciento. Eso es lo que hizo el Grupo Socialista el año pasado en el proceso de enmiendas. Suba a esta tribuna a decir si es equivocado realmente rebajar el tipo de tributación del 35 al 30 por ciento para 16.000 pequeñas y medianas empresas, de forma que sean 700.000 empresas las que se están beneficiando de ello. ¿Es equivocado, señoría, dar un tratamiento fiscal en las plusvalías empresariales para las empresas que reinviertan el año próximo y que, por tanto, a través de esa reinversión, a través de la compra de activos, estimulen su propio crecimiento y su creación de empleo? ¿Es eso equivocado, señoría? ¿Es equivocado seguir dando estímulos fiscales a la innovación tecnológica, que tanto se ha lamentado usted? ¿Eso es equivocado, señoría? ¿Eso no es hacer realmente política de I+D a favor de cientos de miles de contribuyentes, a favor de dos millones de trabajadores autónomos? ¿Eso es equivocado hacerlo, señoría? ¿Es equivocado llevar adelante las reformas fiscales que preparen a nuestras empresas para enlazar con la recuperación de la economía mundial? ¿Es equivocado hacer eso? ¿Qué pretende S.S., bajar los impuestos? ¿De quién, sobre quién? Las ideas que tiene S.S. sobre la política tributaria son unas ideas muy interesantes y conviene que esta Cámara no pierda la referencia.
Hace un año, cuando subía el precio del petróleo, el señor Rodríguez Zapatero -no S.S.- se levantaba y, muy pomposamente, exigía al Gobierno de España que bajara los impuestos especiales sobre hidrocarburos. ¿Y ahora qué hacemos, señor Zapatero, cuando ha bajado el precio del petróleo, los subimos? ¿Eso es lo que hacemos? Pues en estos presupuestos no lo hacemos,

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señorías, no vamos a seguir sus consejos, no vamos a seguir los consejos de su portavoz económico, que sin duda alguna aplica una gran coherencia en las definiciones de política tributaria. Señoría, también tenemos a nuestro alcance, a través de los medios de comunicación, sus teorías sobre el tipo único del impuesto sobre la renta. Brillantes teorías que espero que el Grupo Socialista, en un momento determinado, plasme en sus programas electorales; brillantes teorías que entierran por completo la progresividad del impuesto sobre la renta, y por eso precisamente no se aplican en prácticamente ningún país desarrollado del mundo. En fin, el Partido Socialista tiene sus propias teorías fiscales, adelante con ellas. El Gobierno propone reformas fiscales viables, que son las que necesita nuestro país y que promueven la modernización de España en este momento.
Otra de las preocupaciones que expresaba S.S. se refiere a la ejecución del capítulo de inversiones. Tal como se contiene en la documentación presupuestaria y en el libro resumen de esa documentación, en el libro amarillo, en el libro más pequeño de esa documentación, señor Sevilla, la previsión de ejecución de las inversiones públicas para este año es del 93 por ciento; grado de ejecución que nunca se había alcanzado en la historia de la inversión pública en España. Eso lo está permitiendo un hecho y es que en el último trimestre es cuando se acelera la ejecución de obra pública, lo que está haciendo que en este mismo mes de octubre el grado de ejecución, por ejemplo, del Ministerio de Fomento esté alcanzando en pocas semanas niveles del orden del 70 por ciento. Por tanto, señoría, tranquilidad, que el capítulo de inversiones se va a ejecutar fielmente, y ello hace que la apuesta por nuevas inversiones públicas el año próximo sea la apuesta por la actividad económica, por el sector de la construcción, por la dotación de infraestructuras que necesita el desarrollo económico español y sea la apuesta, en definitiva, por una sociedad que también recibe beneficios muy directos por la vía de la mejora de las infraestructuras.
En relación con las políticas de I+D+I, de investigación y desarrollo, son muchas las medidas que se contienen en los nuevos presupuestos y es también intenso el avance que se registra en materia de innovación tecnológica en estos presupuestos. Doy por descontado que a la oposición ese avance siempre le va a parecer poco; también al Gobierno le gustaría ir más deprisa, pero el Gobierno tiene la obligación de velar por un equilibrio presupuestario que al mismo tiempo sea compatible con los avances en materia de políticas de innovación que nuestro país necesita para afrontar con seguridad, con fiabilidad, los proyectos del siglo XXI.
Quiero recordarles que la inversión en I+D+I en el año 1995 era de 207.000 millones de pesetas, unos 1.244 millones de euros, y para el próximo año va a ser de 630.000 millones de pesetas, unos 3.790 millones de euros, es decir, el Gobierno del Partido Popular ha multiplicado por más de tres veces la inversión en I+D+I. Dentro de este incremento, tengo que resaltarles también la dotación destinada a recursos humanos para el próximo año, que crece el 20 por ciento. De manera que, gracias a este esfuerzo, durante el bienio 2001-2002 se van a crear más de 5.000 plazas de investigadores en el sistema de ciencia-tecnologíaempresa.


En materia de política social, en mi discurso he subrayado que la mejor política social que puede aplicar cualquier Gobierno es la creación de empleo, es la política social por antonomasia, es la que mejor vertebra la igualdad de oportunidades, es, en definitiva, la política social que da más garantía a nuestro sistema de protección social. Por eso hoy podemos hacer frente a los desafíos del envejecimiento de la población con mucha más seguridad a partir del superávit de la Seguridad Social y a partir de esa cifra del orden de 400.000 millones de pesetas con la que hoy ya cuenta el fondo de reserva de la Seguridad Social y que va avanzando hacia el billón de pesetas al final de la aplicación del Programa de Estabilidad del Reino de España. También en materia de política social quiero destacarles la previsión de estos presupuestos en todas las políticas de orden social: en las políticas de familia, en las políticas de promoción de la igualdad de oportunidades, de protección de los discapacitados, de protección de nuestros mayores, en los programas de aplicación de lucha contra el Alzheimer, en definitiva en las políticas que conforman el desarrollo, la obtención de beneficios a través del presupuesto, ya que de otra manera amplias capas de la sociedad no tendrían las mismas condiciones, la misma igualdad de oportunidades para su acceso. El Gobierno del Partido Popular sigue mostrando su intención de continuar promoviendo las políticas de familia, las políticas que están permitiendo una recuperación de la tasa de natalidad, todavía modesta en nuestro país, las políticas que en definitiva hacen que la familia se constituya en una célula básica de nuestra sociedad. Junto a ello les destacaría que también es una política social de primer orden la política de vivienda, las mejoras fiscales para promover la compra de vivienda y también para promover que aquellas personas con menor capacidad adquisitiva tengan los recursos económicos para llevar adelante la compra de su primera vivienda.
Se ha referido su señoría -y no quería dejar de hacer mención a ello, puesto que es un recordatorio de lo que ha sido mi intervención inicial- a los efectos de lo que sería en España la bajada del impuesto sobre la renta de las personas físicas. Tengo que recordar a la Cámara que la bajada que el Gobierno impulsó en el año 1999, la bajada que llevó adelante, consistió en 800.000 millones de pesetas en aquel momento, pero para el presente ejercicio es una bajada que sigue vigente y que actualizada significa que realmente el

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impuesto sobre la renta de las personas físicas habría bajado en este ejercicio 900.000 millones de pesetas, de forma que acumulada, vista como hay que ver la bajada del impuesto sobre la renta, estamos ante un descenso del impuesto sobre la renta de las personas físicas de un billón 700.000 millones de pesetas, y por tanto estamos ante una bajada constante, permanente, del impuesto sobre la renta, que reforzaremos a partir del año 2002 aplicando estrictamente nuestro programa electoral y llevando adelante una actualización del impuesto sobre la renta de las personas físicas que será especialmente beneficiosa para los sujetos pasivos con cargas familiares, para los contribuyentes que siguen teniendo una renta más modesta y también para aquellas personas que tienen familiares o personas dependientes a su cargo. (Un señor diputado: Te has quedado solo.-El señor Estrella Pedrola: Se ha bloqueado.) Comprendo que SS.SS. estén impacientes por mis palabras, pero no se preocupen, que van llegando, estén tranquilos.
En materia de seguridad ciudadana quiero recordarles que está previsto un incremento de la oferta de empleo público de 3.742 efectivos de la Dirección General de Policía, de 4.542 efectivos de la Guardia Civil y 600 de Instituciones Penitenciarias. Por tanto, seguimos reforzando, como antes decía, los capítulos destinados a seguridad ciudadana que, en definitiva, son los capítulos del presupuesto que van enfocados a reforzar y a insistir en la necesidad de prevenir y de luchar, en primer lugar, contra la criminalidad y contra el terrorismo.
En materia de ayuda oficial al desarrollo también los presupuestos del año próximo son presupuestos en los que la partida destinada al mismo sigue avanzando sobre las partidas anteriores de los presupuestos de 2001. Además ahí he de añadir las propuestas del Gobierno relativas a la condonación de deuda de los países más atrasados, la importancia de las inversiones españolas en zonas emergentes del mundo como es el caso de América Latina y también lo que van a significar las propias aportaciones procedentes de las leyes de mecenazgo. Por tanto, las iniciativas del Gobierno en este punto son también muy amplias.
Señorías, el Partido Socialista nos ha vuelto a proponer lo que sabe proponer: más gasto y más gasto, que lleva implícito la subida de los impuestos, que lleva implícito el déficit público y eso es lo que realmente ha subido a proponer el portavoz económico del Partido Socialista. (El señor Blanco López: No, no.) Los españoles deben saber, como saben perfectamente, que más déficit significa más deuda y significa un lastre en los presupuestos para las generaciones futuras. Señorías, realmente, ustedes por enésima vez lo que realmente nos han traído a la tribuna es volver al mismo pozo del que tanto nos ha costado salir. Y frente a las propuestas del Gobierno, que son unas propuestas con ambición ante la incertidumbre, de lo que ustedes vienen a hablar aquí es de recesión económica, de falta de empleo y vienen incluso a proponer incentivos al desempleo. En definitiva, lo que vienen a proponer realmente son dificultades, y asfixia financiera a las familias y a las empresas a través del endeudamiento público.
Señoría, su intervención esta mañana no es que vuelva a ser realmente la pérdida de una nueva oportunidad es que, en definitiva, ha sido una muestra de que son ustedes rehenes de su propio pasado, por mucha renovación de imagen y por mucha fotogenia del vacío que es lo que han propagando durante este año. El vacío de lo que hoy es el Partido Socialista ha quedado patente hoy aquí con la ausencia, en este debate, en esta tribuna, del señor Zapatero. Llevan ustedes, realmente, muchos lustros sentados en los bancos de esta Cámara y saben perfectamente que el líder de la oposición estaba obligado a subir este día a la tribuna para defender una alternativa del Partido Socialista y lo que ha quedado en evidencia en este debate es que esa alternativa del Partido Socialista sencillamente no existe.
Gracias, señor presidente. (Rumores.-Aplausos.- Algunos señores diputados: ¡Dimisión!)

El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor ministro.
Señor Sevilla.


El señor SEVILLA SEGURA: Señor Montoro, lo que ha quedado patente es que a usted le han dejado solo. (Aplausos.) Terminaba mi intervención pidiéndoles que nos ahorraran un triste espectáculo en su despedida política y eso es exactamente lo que ha hecho usted aquí en su intervención de réplica: un triste espectáculo en su despedida política. Sin duda es mi primer debate parlamentario sobre los presupuestos, pero creo que será el último suyo, señor Montoro. (Aplausos.) Usted parece definir su talla política personal en función de la talla de su contrincante parlamentario. Le aseguro que no vinculo la mía a la suya. (Aplausos.) Conozco bien a la Agencia Tributaria, conozco la profesionalidad de sus funcionarios, conozco sus ganas de trabajar, su dedicación y su esfuerzo, por eso he presentado estas denuncias, porque son esos mismos profesionales los que hoy están denunciando a la dirección política de la Agencia que en estos momentos depende de usted. No es, por tanto, una acusación a la Agencia Tributaria y a sus funcionarios, es hacerme portavoz aquí de lo que dicen los funcionarios, como denuncia a la manipulación y a la ineficacia en la lucha contra el fraude fiscal que practica la dirección política de la Agencia Tributaria que depende de usted. Es evidente que tenemos opiniones distintas sobre lo que son las responsabilidades políticas.
Hay una Comisión de investigación sobre Gescartera. Nos costó un mes queustedes la aceptaran, pero la hay (Aplausos.) Me parece

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que esconderse detrás de las conclusiones de una comisión de investigación cuando uno tiene la mayoría absoluta, es escurrir el bulto. (Un señor diputado: ¡Muy bien!) Le he insistido, señor Montoro, en que hay otra segunda manera de asumir las responsabilidades políticas que tiene quizá más que ver con la dignidad personal, que tiene más que ver con la ética política de cada uno y lo he señalado, sólo por lo ya conocido, porque creo que vamos a conocer bastantes más cosas en el caso Gescartera (El señor MartínezPujalte López: ¡Eso, eso!-Rumores.) Por cierto -usted lo debe saber ya que era diputado entonces-, en la época de gobiernos socialistas con mayoría absoluta se aprobaron tres comisiones de investigación en cada legislatura, luego no sigan mintiendo también en eso. (Aplausos.) Me da la impresión, señor Montoro, de que como los malos actores usted está dispuesto a representar cualquier guión y creo que el que le han dicho o usted ha entendido que tenía que representar hoy aquí no le va.
Voy a hablar de su defensa en toda la información que presentan estos presupuestos; resolvamos la cuestión de una manera muy sencilla: envíen a esta Cámara la memoria económica de la ley de acompañamiento, que no la han enviado, que se niegan a enviarla y hemos tenido que recurrir a la presidencia de la Cámara para exigirles que la envíen. Respecto a la información y a la credibilidad de los presupuestos, usted que cree tanto en el mercado, pregunte a los analistas, pregunte lo que están diciendo de estos presupuestos desde el punto de vista de la información, la transparencia y la seguridad que transmite. Creo que le va a resultar difícil encontrar a alguien que no comparta las críticas que he hecho hoy aquí, cuando además yo las he hecho en el sitio donde se tienen que hacer porque me parece que lo que ustedes están haciendo es un menosprecio al Parlamento, un menosprecio a las reglas de juego democrático. Me ha dicho que le cite artificios contables: ¡Cíteme uno sólo! Le voy a citar tres, ¿le parece bien? (Varios señores diputados: ¡Sí!) En primer lugar, ustedes falsean el gasto del Estado haciendo que la Seguridad Social pague los complementos a las pensiones mínimas. Ustedes falsean el gasto del Estado haciendo que sea el INEM el que financie las políticas activas de empleo. (Varios señores diputados: No.) Ustedes desvían inversiones del Estado a través de la creación y proliferación de organismos como el GIF y otros. (Varios señores diputados: Tampoco.) Tres artificios contables ¿Les parece bastante? (Rumores.) El resultado de todo eso no admite duda: ¿Cuánto dinero necesita la directora general del Tesoro el año que viene? Esa es la diferencia entre lo que el Estado va a gastar y lo que recauda y va a necesitar el equivalente al 1 por ciento del PIB, luego no es verdad lo que está diciendo en torno al déficit cero.
Sigue diciendo que se compromete a cumplir el objetivo presupuestario y me preocupa mucho, me preocupa que usted se obsesione quizá porque ha puesto mucho de su empeño político personal en la Ley de estabilidad presupuestaria y en el déficit cero para reconocer ahora que se ha equivocado. La ley no ha acabado de ser aprobada en el Parlamento -por cierto mucha prisa al principio y quizás menos luego-, pero me preocupa que usted diga que está dispuesto a cumplirlo, porque eso significa, se ponga como se ponga, que vamos a sacrificar crecimiento y bienestar de los españoles para que usted satisfaga una concepción que ni el presidente Bush tiene ya. Y me parece que pedir a los españoles que aguanten con la inseguridad, que aguanten con que no nos aproximemos a Europa en investigación y desarrollo ni en infraestructuras, que esperen un poquito más todavía para mejorar las políticas de prestación social y de apoyo a la familia, sólo para que usted satisfaga su concepción ideológica, me parece que no es justo ni adecuado, pero allá ustedes si así lo quieren hacer. (Aplausos.) Señor Montoro, el superávit de la Seguridad Social ahora me entero, yo y toda la Cámara y creo que le han metido a usted un gol, que está en una cuenta del Banco de España. ¿Cuál es el fundamento legal para que eso sea así? Resulta que las cosas están reguladas por ley y es que hasta el Gobierno tiene que cumplir, y la Ley de la Seguridad Social dice que si hay superávit se pueden hacer tres cosas: bajar cotizaciones, mejorar prestaciones o crear fondo de reserva, pero no habla de una cuenta en el Banco de España, no se sabe muy bien para hacer qué con eso. (Un señor diputado: Ahí, ahí.) ¿Qué hace ahí ese dinero? ¿Cuánto dinero tienen en esa cuenta? ¿A qué lo dedican? (Rumores.) No se preocupe, señor Montoro, que yo sí sé a qué lo dedican, pero quiero que lo diga usted. Dentro de la retórica de si es equivocado o no es equivocado, creo que sí es equivocado que los trabajadores españoles paguen 200.000 millones de pesetas más por IRPF porque usted no está dispuesto a deflactar la tarifa y los mínimos en este impuesto, en otros sí, pero en este no. Creo que es equivocado fomentar planes de ahorro a través de planes de pensiones para rentas altas, donde además se rompe uno de los principios constitucionales de la previsión sustitutoria, que es la vinculación entre rentas del trabajo y las pensiones complementarias. Creo que es equivocado que con este presupuesto se reduzca, no es que avancen poco, aquello de que la oposición siempre pide más, no, es que se reduce lo que ustedes destinan a seguridad ciudadana, a investigación y desarrollo y a las familias. Y respecto a su política de vivienda, si el resultado de su política de vivienda es que los precios suban como están subiendo, por favor, déjenlo como está, déjenlo como está porque, si ese es el resultado, creo que vamos por mal camino.
Ustedes han perdido el pulso con la ciudadanía, con la sociedad, y no se preocupe, señor Montoro, que elPartido Socialista, el Grupo Socialista seguirá exactamente

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en la línea que ha seguido hasta ahora y los ciudadanos nos pondrán en nuestro puesto, en la Moncloa.
Gracias. (Aplausos.)

El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor Sevilla.
Señor ministro de Hacienda.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Señor presidente, señorías, celebro que de mis palabras el portavoz económico, económico, del Grupo Socialista, realmente haya deducido una despedida política, además apoyada fervorosamente por determinados grupos de su Grupo Parlamentario. Yo les pregunto al señor Sevilla y al Grupo Parlamentario Socialista, ¿ustedes para qué quieren una Comisión de investigación? ¿Para sacar conclusiones, o ya han sacado la conclusión y la acaba de exponer el señor Sevilla en esta Cámara esta mañana? (Aplausos.) Señorías, ustedes tienen muy claro lo que quieren y no es conocer la verdad, ni sobre Gescartera, ni sobre nada. Ustedes lo que quieren, señorías, es desgastar al Gobierno, cosa que es normal en una democracia. Lo que no es tan normal en una democracia es elegir caminos torticeros que, en vez de conducir al desgaste del Gobierno, pueden conducir al desgaste de otras fuerzas políticas que van apareciendo a medida que se van conociendo consecuencias, implicaciones del caso del que estamos hablando aquí.
Y, si no es así, que se nos den las suficientes explicaciones por parte del algún miembro, insisto, del Grupo Parlamentario Socialista relativo a esos grados de parentesco que han llevado a que una empresa pública pierda casi 500 millones de pesetas en Gescartera. Si no es así que se explique por qué ese afán, de dónde venía este interés ... Y lamento mucho que el Grupo Parlamentario Socialista hoy, tan dignamente representado en este lugar, además de la ausencia del líder, no vaya a ser que aprenda algo el líder... (Protestas.) Miren que si aprende algo de presupuestos el líder... (Aplausos.-Protestas.) Sería dramático para los españoles que aprendiera algo de presupuestos y de economía el líder socialista. Decía que nos den alguna explicación de ese caso que tanto obsesiona al portavoz económico del Grupo Parlamentario Socialista en este debate.
(Rumores.) Señoría, el próximo año yo volveré a traer a esta Cámara los presupuestos generales del Estado (Risas.- Rumores.) Y el próximo año espero que al señor Zapatero se le haya pasado la incapacidad para subir a esta tribuna a defender las críticas y las alternativas a los presupuestos. (Aplausos.-Protestas.) Pero dejemos que el señor Zapatero siga dando canutazos de prensa en los pasillos del Congreso.
Dejémosle. Dejémosle ahí, que eso lo hace francamente bien y vamos a lo nuestro aquí, a hablar de los presupuestos. (Rumores.) La Agencia Tributaria, señorías, está actuando autónoma y profesionalmente. Esa es la garantía de la actuación de sus 30.000 funcionarios que cada día se enfrentan a la ardua tarea de luchar contra el fraude fiscal y de mejorar la gestión del pago de los tributos de los contribuyentes. Lo que le pido al Grupo Parlamentario Socialista es que respete esa profesionalidad de la Agencia Tributaria, que respete el trabajo de esos 30.000 funcionarios, que no obedecen a ninguna directriz política y que lo que hacen es aplicar la ley a la hora de promover inspecciones que vienen a ser la obligada exigencia que tenemos todos los ciudadanos españoles ante el pago de los tributos del Estado. Por eso, señorías, me resulta admirable ver al portavoz socialista haciéndose eco de una portavoz de una asociación profesional, dentro de la Agencia Tributaria, que tiene una representación mínima dentro de la Agencia Tributaria; me resulta realmente encomiable ver al Grupo Socialista en brazos de determinadas representaciones, pero si eso es todo lo que tiene que hacer y decir el Grupo Socialista sobre el funcionamiento de la Agencia Tributaria es bien poco. Ustedes lo que tienen que hacer es seguir apoyando y estimulando al Gobierno para seguir en la lucha contra el fraude fiscal. Porque no hay Gobierno más comprometido en la lucha contra el fraude fiscal que un Gobierno que tiene como signo político la bajada de los impuestos de los contribuyentes, señorías. No hay nadie más comprometido con la exigencia real del pago de esos impuestos que aquéllos que vamos bajando, año tras año, el pago de los tributos a los contribuyentes.
Exactamente lo contrario de lo que hacía el Partido Socialista en el Gobierno, exactamente lo contrario de lo que hacían los actuales líderes del Partido Socialista, del Grupo Socialista también en esta Cámara, cuando estaban sentados en sus escaños que, año tras año, votaban a favor de presupuestos que elevaban los impuestos a los ciudadanos. Esa es la diferencia entre unos y otros, señorías. Hay unos, el Grupo Popular, el Gobierno del Partido Popular, que trae constantemente bajada de impuestos a los ciudadanos, a las empresas, y hay otros que lo que hacen es tratar de evitar la aplicación de esas bajadas, como hizo el señor Zapatero, que fue uno de los firmantes del recurso de inconstitucionalidad a la Ley del impuesto sobre la renta de las personas físicas, es decir, a la ley que bajó el impuesto sobre la renta de las personas físicas, eso sí, para después de declarar ante los medios de comunicación, que es donde se mueve bien, que ciertamente lo hizo contra su conciencia, porque a él lo que le hubiera gustado era bajar el impuesto sobre la renta, apoyar al Gobierno del Partido Popular en su bajada del impuesto sobre la renta.
Señorías, nosotros estamos en el Gobierno para bajar los impuestos a los españoles, lo volveremos a hacer y lo hacemos en la Ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social, y lo hacemos sin coste presupuestario alguno, porque todas las medidas son capaces de ser compensadas por el estímulo de la actividad económica que las mismas llevan implícito. Por tanto,

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señorías, ciertamente tenemos un nuevo proyecto de seguir bajando los impuestos a los españoles, vamos a seguir en esa línea y vamos a hacerlo con la convicción del resultado que hemos alcanzado en estos últimos años, que es el de que, gracias a esa bajada de impuestos, ha mejorado la actividad económica del país, hay más contribuyentes, se han ensanchado las bases de los impuestos y también ha habido una mayor eficacia en la lucha contra el fraude fiscal. Gracias a eso lo que hemos conseguido ha sido financiar mejor al Estado, equilibrar los presupuestos del Estado, reducir los niveles de déficit público hasta el cero, y llevar adelante una reducción de la deuda pública.
Señorías, en mi primera intervención he insistido, y lo hago ahora en esta segunda réplica -tercera intervención-, acerca de que el Gobierno es consciente de que el escenario económico que plantea se sitúa en la banda alta de las previsiones. Eso nos ha llevado a diseñar una estructura presupuestaria sobre la que el Gobierno no tomará decisiones ni de restricción de gasto ni de aumento de impuestos que puedan perjudicar la evolución económica en los próximos trimestres, de forma que la estructura presupuestaria que presenta a esta Cámara está basada en un diseño, en una flexibilidad, que hará que los presupuestos del Estado impulsen el crecimiento económico, impulsen la creación de empleo y posibiliten que España enlace con la recuperación de la economía mundial que se producirá en la segunda mitad del año 2002. En ese terreno una vez más coincidiremos con los pronósticos de los organismos internacionales y seguiremos los dictados de los mismos y sus recomendaciones a ese respecto.
También debo decir que lo que se está haciendo en determinados países, como en Estados Unidos, que por lo visto ahora le gusta tanto al señor Sevilla, en materia económica es precisamente, por si no se había usted informado bien, señor Sevilla, utilizar el superávit presupuestario; es decir, primero hay que tener superávit presupuestario y después utilizarlo ante situaciones excepcionales, como es la que ha vivido la sociedad americana a raíz del terrible atentado terrorista del 11 de septiembre. Ese mismo referente, esa posición política que está adoptando el Gobierno norteamericano, es expresión de que cuando se tienen unas finanzas públicas saneadas es como mejor se responde a situaciones extremas, y enormemente delicadas, como son las que se han producido en el caso de Estados Unidos.
El Gobierno apuesta por el déficit cero y por el equilibrio presupuestario como forma de garantizar la mejora de las expectativas de la sociedad, de dar confianza y seguridad a los ciudadanos, y de dar seguridad a los agentes económicos. En ese sentido la ley de estabilidad presupuestaria es una reforma estructural de fondo no una ley para ser aplicada en un año concreto, es una ley que tiene una vocación de permanencia en una España de las autonomías, en una España descentralizada administrativamente, y una ley que además contiene los elementos de flexibilidad para que la política presupuestaria se adecue a la realidad social y política de cada momento.
Cuando S.S. se ha referido a los artificios contables no ha podido ser más desafortunado, porque no ha dado ni con uno, señoría. Lo que está haciendo el Gobierno con los complementos a mínimos es comenzar a transvasarlos a cargo del Estado una vez que hemos conseguido transvasar una cuantía de recursos de la Seguridad Social de 1,2 billones de pesetas, o sea que no llame artificio contable al hecho de que los complementos a mínimos sigan todavía en el seno de la Seguridad Social. Lo que estamos haciendo, en definitiva, es sanear progresivamente las fuentes de financiación de la Seguridad Social y estamos conduciendo el sistema público de pensiones hacia una posición de superávit. En lo que se refiere al superávit de la Seguridad Social, la extrañeza que ha mostrado S.S. está sencillamente fuera de lugar. ¿Es que S.S. ignora que existe una tesorería de la Seguridad Social? (El señor Cámara Rodríguez- Valenzuela: Es que no lo sabe.) ¿Su señoría ignora que existe una tesorería del Estado? ¿Y dónde está la tesorería del Estado, señoría, dónde está colocada? (Rumores y protestas.) Creía que eso lo había estudiado S.S. en los temas de su oposición, pero desde luego en su paso por la Administración pública española se le ha olvidado, y se le ha olvidado que las cuentas de tesorería del Estado y la Seguridad Social están depositadas en el Banco de España. Porque ¿dónde van a estar residenciadas, señoría? (Rumores.) Que están remuneradas ¿también se le ha olvidado a S.S.? Realmente, es fantástico, señoría, que ustedes se sorprendan de que los excedentes de tesorería del Estado y de la Seguridad Social tengan una remuneración. Pues sigan sorprendiéndose tan gratamente porque eso es bueno para el presupuesto del Estado y para la Seguridad Social, o sea que ustedes sigan sorprendiéndose, que lo que nosotros haremos será conseguir que la tesorería del Estado y de la Seguridad Social sea capaz de hacer frente a los pagos del Estado y de la Seguridad Social. Señorías, se meten ustedes en unos charcos de contabilidad pública que ciertamente recuerdan a épocas pasadas. ¿Se acuerdan ustedes de los debates sobre caja y devengo de la Seguridad Social? Pues hemos vuelto a la caja y devengo de la Seguridad Social, señorías. (Aplausos.) Lo importante es que los ciudadanos, los pensionistas actuales, los 8.300.000 pensionistas sepan que el sistema público de pensiones está saneado, sepan que tiene un superávit y que la Seguridad Social tiene hoy las cuentas como nunca las había tenido anteriormente. Esa es la consecuencia de la aplicación de las políticas económicas del Gobierno del Partido Popular; esa es la consecuencia de la separación de fuentes de financiación y de políticas que han llevado a un incremento de más de 3,5 millones de nuevos afiliados en los últimos cinco años. Esa es la realidad de la Seguridad Social,

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señor Sevilla, esa es la auténtica realidad de la Seguridad Social.
Ahí no hay trampa ni cartón; hay unas cuentas públicas que realmente están donde deben estar. Espero que se lo sepa usted explicar también al señor Rodríguez Zapatero para que en próximas ediciones del debate presupuestario suba a esta tribuna con más dominio del que ha mostrado usted, francamente, a la hora de explicar a los españoles qué se hace con las cuentas de la Seguridad Social. (Rumores.) En lo que se refiere a la deuda pública, la pregunta -aunque no tiene mucho sentido realmente hacérsela a su señoría- es: ¿Sabe S.S. que el incremento de la deuda pública, en términos brutos, es compatible con la reducción de la deuda pública en términos de producto interior bruto y con la pérdida de la carga de intereses en el producto interior bruto, que es la política de saneamiento que está llevando adelante el Gobierno del Partido Popular? (La señora Mendizábal Gorostiaga: Eso es mucho para ti.) ¿Sabe S.S. eso? ¿O cómo mide S.S.
el déficit? ¿No lo mide en términos de producto interior bruto? Entonces, no hace falta preguntar a la Dirección General del Tesoro cuánta deuda pública va a emitir el año que viene. Basta leerse el documento de presupuestos, señoría, basta leérselo. Por supuesto que va a incrementar la deuda pública, pero va a perder participación en el producto interior bruto y van a seguir perdiendo participación en el producto interior bruto las consecuencias de esa deuda. El déficit público lo mide S.S. en términos de equilibrio presupuestario y también en términos de producto interior bruto, ¿o no lo mide así S.
S., no lo mide en porcentaje de producto interior bruto? ¿Y cuál es el saldo primario del presupuesto del Estado en términos de producto interior bruto, señoría? ¿Es positivo ese saldo primario? Sí, lo es; lo que quiere decir, en definitiva, que realmente con un saldo primario tan fuerte, tan elevado como el que están registrando los presupuestos del Estado lo que estamos haciendo es invertir sin endeudar a los españoles, cumplir sobradamente la regla de oro de los presupuestos del Estado. Estamos abriendo el camino del futuro de las generaciones que realmente podrán tomar decisiones en materia de presupuesto sin pagar las consecuencias de las decisiones que hoy se adoptan. En definitiva, no sólo estamos ganando presente sino que estamos ganando futuro con unos presupuestos que apuestan por el equilibrio, por la reducción del endeudamiento público y por la liberación de recursos a favor de los ciudadanos, a favor de las familias, a favor de los emprendedores.
Además, S.S. ha hecho afirmaciones bastante serias cuando ha subido por segunda vez a esta tribuna que tampoco quiero dejar de destacar.
Ha dicho S.S. que es equivocado fomentar los planes de pensiones.
Bien, eso es lo que tienen que saber los millones de españoles que hoy tienen planes de pensiones: que si el Partido Socialista llegara al Gobierno de España eliminaría las desgravaciones fiscales de esos planes de pensiones.
(Risas.-El señor Sevilla Segura: Le está creciendo la nariz.) Eso es lo que ha dicho el portavoz económico del Partido Socialista al afirmar que es equivocado fomentar esos planes de pensiones. Como también es equivocado -lo ha dicho el señor Sevilla- fomentar los planes de empresa: es equivocado fomentar fiscalmente que millones de trabajadores accedan al sistema privado, complementario del sistema público de pensiones, a través de los planes de empresa. Esas son las equivocaciones que según el portavoz económico del Grupo Parlamentario Socialista ha cometido el Gobierno trayendo a la Cámara nuevos incentivos fiscales, nuevas promociones fiscales para el sistema complementario de pensiones. Brillante, señor Sevilla, brillante. Eso es agredir el sistema público de pensiones. Eso, señor Sevilla, es completar el sistema público de pensiones. Al tiempo que saneamos el sistema público, lo que hacemos en definitiva es que haya cada vez más españoles que puedan acogerse a los sistemas complementarios de pensiones, esa es la fórmula de desarrollo moderna, civilizada; esa es la garantía para el sistema público de pensiones de aquí a los próximos 30 años y eso es lo que el Gobierno del Partido Popular trae en la ley de acompañamiento de estos presupuestos y es por lo que seguiremos trabajando en los próximos años.
Señorías, sus ataques al presupuesto y a la política económica del Gobierno son ataques muy débiles, son ataques que tienen el mismo éxito que los ataques que en su día materializara Cervantes en El Quijote cuando se refirió a los ataques a los molinos. Las aspas de los molinos gallegos ya les han dado un nuevo revolcón. (Rumores.) Sin duda alguna, no va a ser el último revolcón que con esta clase de política sufra el Partido Socialista.
Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.)

El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor ministro.
Para la defensa de las enmiendas presentadas por el Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida, tiene la palabra el señor Rejón.


El señor REJÓN GIEB: Señor presidente, señorías, señor ministro, hay una corriente últimamente en medio de la narrativa francesa que está reescribiendo la Biblia de una forma laica y que está teniendo un gran éxito de ventas. Yo creo que sería el momento para incorporar una versión apócrifa que ha circulado durante mucho tiempo de cuando Moisés y los israelitas, después de la huida de Egipto, al llegar al Mar Rojo se encuentran con la barrera del mar y las tropas de Ramsés persiguiéndoles. Hay, como decía, una versión apócrifa que viene a decir que cuando se encuentran ante esta situación un sector del pueblo israelita plantea que es conveniente talar un bosque que había en los alrededores y hacer una serie de balsas con las que atravesar el Mar Rojo; otro sector más ecologista planteó que era

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conveniente cortar en las laderas una serie de papiros, juntarlos y darles brea, que aunque se tardaba más dañaba menos. Ante la división entre los dos sectores plantearon que fuera Moisés quien resolviera, y el bueno de Moisés lo que vino a decirles, más o menos, fue aquello de: vosotros dejaos de tonterías porque en el fondo, si no me dejáis hacerlo a mí, me vais a quitar dos páginas en la Biblia. Señor ministro, eso es un poco aquella versión que suele plantearse en algunos medios de comunicación de la prensa amarilla de que la realidad no te quite nunca un buen titular. Parece ser, señor ministro, que usted ha pretendido que la realidad económica no le quitara lo que para usted era un buen presupuesto, su presupuesto.
Usted, con esa guisa y esa manera, ha cerrado los ojos (no hay más ciego que el que no quiere ver) a la realidad política y económica internacional, a la realidad económica española, a la realidad del propio equilibrio en el Gobierno, ha traído sus presupuestos y ha subido aquí a defenderlos como el bien más preciado, lo cual me parece muy legítimo por su parte, pero yo esperaba de usted un poquito más de humildad, un poquito más de autocrítica y menos lecciones catedráticas y catedralicias, señor Montoro. Porque, señor Montoro, justamente hace un año usted defendió aquí unas cifras macroeconómicas y no ha acertado ni una. Aquí, en esta tribuna, hace un año, usted defendió, frente a tirios y troyanos, frente a distintos portavoces de la oposición, frente a informadores y frente a especialistas en la materia, que el crecimiento del PIB iba a ser del 3,6; luego lo revisa al 3, y no le quepa la menor duda que a 31 de diciembre tendrá que revisarlo mucho más a la baja. Usted, señor Montoro, se subió a esta tribuna y dijo que el IPC no iba a superar el 2 por ciento. Con esos dos grandes hitos usted diseñó unos presupuestos. La realidad, señor Montoro, no voy a decir que nos dé la razón a los demás, pero por lo menos a usted se la quita. Yo esperaba que después de no acertar ni una de las grandes previsiones macroeconómicas (le cito dos como podía haberle citado otras) subiera a esta tribuna con un poquito más de humildad, que no es malo, dando menos lecciones. En su lugar, usted ha subido aquí con certidumbre de martillo y con anatema a los herejes. Incluso usted ha sido hereje al decir: el año que viene voy a presentar los presupuestos... Señor Montoro, se le ha olvidado decir: si Dios quiere.
El señor Sevilla antes hablaba de los distintos papeles en las películas. Usted, hoy, un poquito más bajito, un poquito más calvo -pero eso es lo de menos-, ha intentado representar el papel de Gary Cooper en Sólo ante el peligro, y eso para una película está bien, queda hasta estético, pero para unos presupuestos de varios billones de pesetas me parece una tremenda irresponsabilidad, porque del divorcio entre la realidad y su proyecto de presupuestos salen los presupuestos más inestables de la historia democrática española.
Inestables, señor Montoro, porque se asientan, sin reconocerla -y recalco sin reconocerla-, sobre la inestable situación internacional.
Inestables, señor Montoro, porque se asientan en una inestable situación económica española, a la que no reconoce o a la que usted reconoce a la forma de un Montoro en el país de las maravillas. Decir como usted dice como responsable político en su informe económico- financiero, me parece que en la página 117 -y cito de memoria-, que estamos en las mejores de las situaciones posibles porque mientras que otros países han hecho como la cigarra ustedes han hecho como la hormiga y tienen preparada la economía española para este periodo de recesión, me parece que es vivir en el país de las maravillas. E inestables, señor Montoro, porque estos presupuestos se asientan sobre el incierto futuro de un inestable equipo económico.
No voy a jugar a la lotería política ni ministerial; simplemente voy a moverme en lo que es la práctica democrática. Muchas veces es injusta, pero cuando a uno, en un cargo de responsabilidad política, le salen rana sus hombres o sus mujeres de confianza, en democracia se va uno o lo quitan. Eso a lo mejor es injusto, yo no le digo que no, pero es la práctica democrática habitual. Esa es la única razón, por esa situación tan conflictiva, que mi grupo y este portavoz encuentran para explicar los presupuestos técnicamente de peor calidad que se han presentado en esta Cámara. No le voy a hablar de la información, no; ha habido mucha información, lo que pasa es que es contradictoria, señor Montoro. Tiene grandes y serios fallos. Son unos presupuestos en los que nadie podrá encontrar, a pesar de sus afirmaciones, el montante de lo que es la financiación de las comunidades autónomas, las partidas o los ingresos. Usted se ha acogido a ese espacio vacío, ha definido, como decían los árabes sobre las mezquitas, un espacio vacío y ha dicho: todo lo demás es mío. Y el espacio vacío no lo define, con lo cual juega con unos márgenes hasta el infinito en un momento determinado. Por eso decía, señor Montoro, que son unos presupuestos inestables.
Inestables porque se asientan sobre una realidad internacional que usted no reconoce. Señorías, los acontecimientos que se han producido en Estados Unidos de América en el pasado septiembre han provocado indiscutiblemente una aceleración de la incertidumbre; han introducido elementos más trágicos o fluctuaciones económicas distintas de las que ya estaban anunciadas en una recesión económica que se veía venir. La economía mundial a mediados de 2001 estaba en un momento delicado, señor Montoro, con claras señales de estancamiento en las principales potencias económicas, que empezaban a transmitirse también a la llamada economía emergente. No quiero hablarle de los Estados Unidos, de la Unión Europea, de Japón o de la propia Alemania, que registró un crecimiento cero en el segundo trimestre como consecuencia de la caída de la inversión y la ralentización, por ejemplo, de las exportaciones. En el conjunto de la zona euro -usted lo sabe

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muy bien, sin duda mejor que yo- se extendían los síntomas de desaceleración. A principios del año la previsión apuntaba un crecimiento en 2001 cercano al 3, que se revisaba a mediados del ejercicio hacia tasas inferiores al 2 por ciento. Como consecuencia, la economía emergente asiática, que funcionaba orientada hacia la exportación, también empezaba a significarcaídas. Usted sabe, señor Montoro, sin duda mejor que yo, que la OCDE está preparando una contundente revisión a la baja de sus previsiones de crecimiento para 2002 y, al parecer, estima que las economías desarrolladas -los 30 países que integran la OCDE- crecerán en conjunto un 1,2 en 2002, frente al 2,8 estimado a mediados de junio. Según estas previsiones, señorías, Estados Unidos apenas crecería en 2002 el 1 por ciento, la Unión Europea el 1,5 y Japón registraría un crecimiento negativo del 1,1. Ante esa situación, la recuperación no se producirá en el segundo trimestre de 2002, como usted anunciaba aquí, sino en todo caso la sitúan en el segundo trimestre de 2003, ayudada por las medidas y los estímulos que se están produciendo en las principales economías europeas, no en la nuestra. Es un mensaje optimista, pero no oculta las dificultades evidentes que plantea el año 2002 y descuenta la necesidad de políticas anticíclicas que estimulen la demanda y eviten un escenario más complicado. Estados Unidos ha llevado a cabo una agresiva rebaja de los tipos de interés y un plan de estímulo económico que disminuye los impuestos, aunque también aumenta el gasto público. Y, señor Montoro, es verdad, como usted ha dicho, que Estados Unidos ha establecido su superávit, pero usted sabe también mejor que yo que la consideración del superávit y la forma de cerrar los presupuestos en los Estados Unidos es totalmente distinta a como lo hacemos en nuestro país. Por tanto, no juegue usted con cifras que en un momento determinado no son contrastables.
Francia anuncia un plan público para estimular el crecimiento: ayudas fiscales a las empresas, pero también aumento de las ayudas familiares, lo que tendrá un efecto moderadamente expansivo sobre el déficit público; Alemania no evita admitir que en 2002 el déficit público rondará el 2 por ciento del PIB y hoy en la Unión Económica el fundamentalismo sobre el déficit público se relaja forzado por los acontecimientos. Por lo tanto, inestabilidad de un proyecto de presupuestos porque usted no reconoce la situación internacional.
Parece que los demás son tontos o no se han enterado, todos los países, todos los ministros de Economía, todos sus equipos económicos, y han tomado una serie de medidas y, como usted ahorró en un momento determinado frente a ellos -usted es la hormiga frente a la cigarra o la chicharra-, sencillamente parece que está en una situación mejor.
Inestable, señor Montoro, por su ofuscación en no reconocer la debilidad de la economía española, de la que sin duda ustedes no son los únicos responsables. Aquí no estamos buscando moralinas, pero ustedes han escrito -ahora sí que le cito la página 117 del informe económico- financiero- que la economía española se encuentra ahora mejor preparada y que cuenta con sólidos fundamentos, fruto de la política económica y de la consolidación fiscal, que ha llevado al equilibrio presupuestario para afrontar los efectos de la desaceleración económica mundial. Pero, señorías, su informe económico- financiero no puede maquillar la realidad española. Su Montoro en el país de las maravillas no puede trastocar la realidad de una economía española en la que desgraciadamente se están consolidando los signos de desaceleración. Según los datos avanzados de la contabilidad nacional relativa al segundo trimestre de 2001, el PIB creció un 3 por ciento en tasa interanual, 3,3 en el trimestre anterior y 4,1 como media en 2000, y todos los indicadores oficiales, el índice de producción, el empleo, indicador sintético de actividad, avanzan una prolongación en la segunda mitad del año de esta desaceleración, cuya intensidad puede observarse también atendiendo a los crecimientos intertrimestrales. El PIB creció un 0,5 en el segundo trimestre de 2001 tras el 0,8 del primer trimestre y el 1 por ciento del último trimestre de 2000. En particular, señor Montoro, el mercado de trabajo padece los efectos de este enfriamiento, poniéndolo de manifiesto el hecho de que en el segundo trimestre de 2001, según la EPA, se crearon únicamente 90.700 nuevos empleos, una cantidad muy inferior a la de un año antes, que fue precisamente 237.000 empleos.
Así y todo, es verdad que la economía española sigue creciendo por encima de la zona euro, habiendo registrado en el segundo trimestre de este año un escaso 0,1 por ciento en el PIB, pero el pulso de la demanda interna en nuestro país está sosteniendo la actividad económica, ya que el sector exterior durante el segundo trimestre ha contribuido negativamente al crecimiento del PIB, sin duda por la caída de las exportaciones y el mantenimiento de las importaciones.
Señalar que el sector de la construcción en nuestro país, en franca recesión en Europa, crece con cierto dinamismo mientras que la industria y los servicios atenúan considerablemente su crecimiento me parece que es desconocer u ocultar la realidad de ese crecimiento. De la misma forma, la desaceleración en la creación de empleo que hemos mencionado ha sido intensa en todos los sectores menos en el de la construcción. En fin, es posible que la gestión del dinero negro antes de que se introduzca físicamente el euro tenga algo que ver con esta situación. Como dice el Instituto Nacional de Estadística, debemos tomar los resultados económicos con cautela y esperar los próximos meses para consolidar uno u otro diagnóstico.
En realidad, lo que aquí queremos destacar es que la economía española, que pierde gas influenciada negativamente por el contexto internacional, se encuentra en una situación de relativa debilidad a la hora de afrontar un posible ciclo recesivo. El Gobierno, por el contrario, publicita que las bases de nuestra economía son sólidas

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y que estamos en condiciones de afrontar sin grandes esfuerzos los anodinos presupuestos que nos presentan; un ejemplo de ese no grande esfuerzo es un contexto recesivo internacional. Señorías, España no está preparada en esta situación, desde nuestro punto de vista, para afrontar un período recesivo y unos presupuestos como los suyos todavía nos coloca en peor situación. Ante esa situación ustedes desempolvan el eslogan de España es diferente y el Gobierno asegura que nuestra economía crecerá en 2001 en torno al 3 por ciento y una cifra similar en 2002. Un optimismo que roza el ridículo. Es cierto que nuestra economía tiene un peso relativo en el ámbito internacional y que francamente nadie está pendiente de las proyecciones y previsiones del Gobierno español, pero también es verdad que el descrédito de las autoridades económicas puede ir en aumento si se empeñan en mantener previsiones irreales, mensajes jocosos y cerrar los ojos ante la intensa desaceleración de la economía mundial. Nuestra economía, señor Montoro, pese a la euforia oficial, se encuentra en una situación de relativa debilidad a la hora de afrontar un ciclo recesivo. Los presupuestos para 2002 generan incertidumbre, no responden a la realidad de nuestra economía, son poco creíbles, nada transparentes y están llenos -le guste o no- de artificios contables. Señor Montoro, son unos presupuestos que no generan confianza y eso es la antípoda de lo que en este momento necesita la sociedad y la economía española. En estos momentos se necesitan unos presupuestos de confianza y ustedes, señorías, traen unos presupuestos que no generan confianza.
Señoras y señores del Gobierno, ante estos presupuestos -cuando uno repasa la documentación, su práctica, el tratamiento- se tiene la impresión de que si no existiera el artículo 134.3 de la Constitución que les obliga a traer un proyecto de presupuestos tres meses antes de que termine el año, ustedes inventarían unos presupuestos al modo de la Constitución inglesa, que se van haciendo en cada momento. Son unos presupuestos, señor Montoro, que aumentan el descontrol parlamentario con todo ese desvío de dinero hacia gestores de infraestructuras, hacia empresas y hacia organismos autónomos. Hago la misma crítica que ustedes han hecho en este foro y en otros cuando quien gobernaba o quien gobierna es el Partido Socialista Obrero Español. Son gestores, empresas y organismos que escapan al control parlamentario, al control presupuestario, con unas cifras genéricas que van que chutan. Señor Montoro, son unos presupuestos que aumentan el descontrol parlamentario porque no hay ni una cifra sensata que cuantifique la financiación autonómica. Vuelvo a decir, es el espacio vacío en economía que usted acaba de inventar. Son, señor Montoro, unos presupuestos oscurantistas porque no son nada transparentes.
Son, en suma y, vuelvo a repetir, le guste o no, unos presupuestos llenos de artificios contables y de artificios propagandísticos.
Vayamos por partes. El artificio propagandístico y contable del déficit cero; por cierto, si Dios quiere y el señor Aznar también, usted tendrá que venir aquí a responder del cierre de los presupuestos, de la liquidación presupuestaria, y entonces nos veremos porque en el año 2001 usted no va a cerrar con déficit cero. Usted está teniendo ya problemas de unos menores ingresos en el tercer y cuarto trimestre; está teniendo usted un menor ingreso. Va a tener que afrontar la nivelación de las pensiones, porque se ha disparado el IPC, y va a tener que explicarnos -ya sé que usted técnica y contablemente podrá explicarlo- por qué si todos los años vamos a menos tiene usted que aumentar la emisión de deuda pública. Es verdad que hay una parte de la deuda pública que tiene que atender los pagos y la liquidación de la deuda pública emitida anteriormente, pero usted sigue aumentando el endeudamiento. Me podrá decir: mire, es que esto al final se mide en porcentajes del PIB, y como gracias a la magnífica política del Partido Popular hemos disparado el PIB, pues porque suba un poquito el endeudamiento sigue estando en unos porcentajes por debajo del PIB. Bien, esto es un artificio, señor Montoro. ¿Hablamos o no hablamos del déficit cero? Usted está aumentando ese dinero porque necesita cubrir y financiar avales, los préstamos de esas empresas, de esos gestores, y porque tendrá usted que financiar también a corto o a largo plazo los dineros enviados fuera del modelo alemán; artificio como la bajada de impuestos. Señor Montoro, mi grupo parlamentario es partidario de bajar los impuestos a las rentas y a las personas con menos poder adquisitivo y subirlos a las personas con más poder adquisitivo, así como defiende que este país termine teniendo una presión fiscal similar a la que tiene la media europea, si al mismo tiempo esa presión fiscal sirve para ir consolidando los niveles de prestaciones sociales similares a la media europea.
Tenemos un diferencial de 7 puntos respecto a la media europea en presión fiscal, pero tenemos unos diferenciales muy grandes en políticas sociales. Aumentemos la presión fiscal de una forma totalmente distinta a como lo han hecho desde que están en el Gobierno. Señor Montoro, diga usted en esta tribuna si no es cierto que desde que el Gobierno del Partido Popular gobierna en este país -perdón por la redundancia- la presión fiscal ha subido 2,3 puntos.
Dígalo si no es así. Ha subido la presión fiscal, aunque todavía está 7 puntos por debajo de la media europea. Ha subido y lo que ha hecho usted ha sido redistribuir internamente la presión fiscal. Ha bajado la presión fiscal en los impuestos directos, pero la ha subido en los impuestos indirectos. Usted ha subido los impuestos globalmente, lo que pasa es que ha cambiado de sujetos o ha aumentado las cargas sobre determinados grupos y las ha disminuido sobre otros grupos.
Tenga S.S. eso en cuenta. Usted no ha bajado los impuestos, no siga mintiendo a esta Cámara, ha subido la presión fiscal, lo que pasa es que la han redistribuido.


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Por último, me gustaría que me explicara eso que se conoce en el argot del mundo laboral como el botín de guerra. El botín de guerra, como usted sabe, es el dinero que se le va descontando a cuenta a muchos trabajadores y trabajadoras con pequeños contratos, un 2 por ciento, que luego cuando terminan el año no alcanzan el mínimo para tener que declarar a Hacienda, en virtud de lo cual no recuperan ese dinero que les ha tomado a cuenta el Gobierno. Según los datos que tienen los sindicatos en este momento -estamos hablando de jóvenes, fíjese usted qué nivel de calidad pueden tener esos colectivos que no han alcanzado el mínimo declarable-, en los últimos años el botín de guerra se ha multiplicado por 300. Eso sucede reteniéndoles dinero y quedándose con pequeñas cantidades, muchas pequeñas cantidades de una serie de personas de las capas más bajas. Artificio contable, como su propaganda también, sobre la protección del desempleo. La situación es especialmente sangrante en la protección por desempleo. El Estado no aporta nada en la financiación del INEM y buena parte del excedente de este organismo se traspasa a los empresarios vía subvenciones a la contratación, casi 310.000 millones de pesetas -en euros, lo traduce usted-. El excedente entre ingresos por cotización y prestaciones alcanza en el 2002, según el presupuesto, 518.022 millones de pesetas. Las políticas activas, si descontamos esta transferencia de recursos a los empresarios, se reducen a cerca de 550.000 millones de pesetas, el 0,48 por ciento del PIB, un porcentaje irrisorio en comparación con nuestros socios comunitarios.
Artificio sangrante es la utilización del superávit de la Seguridad Social. La Seguridad Social, señorías, señor Montoro, usted lo ha dicho, presenta sobre el papel un superávit del 0,56 por ciento del PIB, que financia el déficit del Estado para conseguir el equilibrio presupuestario, lo cual significa que existe un excedente en los ingresos del sistema que no se destina a financiar prestaciones sociales. Aun considerando la dotación del fondo de reserva, reducido, por otra parte, todavía a una mínima expresión -estamos hablando de 1.051 millones de euros-, nos encontramos con el desfase existente, desfase que se agudiza si consideramos la financiación de los complementos a mínimos a cargo casi exclusivamente de las cotizaciones sociales. El Estado -usted lo sabe mucho mejor que yo- sólo aporta 306 millones de euros. Llegados a esta situación, permítame que le haga unas preguntas.
Señor Montoro, usted sabe que del total de pensiones en vigor en julio de 2001, 7.678.000 pensionistas, aproximadamente el 58 por ciento, tienen unas pensiones inferiores al ya de por sí exiguo salario mínimo interprofesional. Usted sabe que 2 millones de pensiones de jubilación, el 44 por ciento del total de pensiones por este concepto, tiene una cuantía inferior a las 70.000 pesetas.
¿Usted cree que esta gente está de acuerdo con que usted cuadre los presupuestos con el superávit de ingresos de la Seguridad Social? ¿Usted sabe que 1.680.000 pensiones de viudedad son inferiores a 70.000 pesetas? ¿Usted sabe que el 95 por ciento de las pensiones de orfandad, un cuarto de millón de pensiones, también son inferiores a 70.000 pesetas? ¿Cree usted, señor Montoro, que estas ciudadanas y estos ciudadanos van a llegar a fin de mes porque descubran -¡oh maravilloso descubrimiento que se estudia en los libros- que el superávit de la Seguridad Social está en el Banco de España remunerando un 4 por ciento? ¿Usted sabe que el 13 por ciento de las pensiones de viudedad y el 57 por ciento de las de orfandad no supera las 30.000 pesetas al mes? ¿Usted sabe que, sin incluir al País Vasco y a Navarra, el número de pensionistas no contributivos asciende a casi 470.000 personas, medio millón, con una cuantía media de 630.000 pesetas anuales, doce pagas de 52.500 pesetas? ¿Cree que a esta gente la cesta de la compra se le va a aligerar porque usted va a cuadrar los presupuestos con déficit cero, señor Montoro? Todo esto, señorías, ¿para qué políticas? Alguien podría pensar de forma maquiavélica que el fin justifica los medios. ¿Qué políticas? ¿Inversión pública? Reconozco que no ha sido muy difícil conocer lo que representa realmente esta magnitud y mucho más lo que crece, habida cuenta de que los avances de liquidación de la inversión de 2001 registran todavía porcentajes de ejecución reducidos. Usted ha anunciado aquí un dato que ya veremos cuando lleguen los documentos; hasta ahora permítame que no me lo crea, creeré los papeles.
Ya hemos visto que, a efectos de los Presupuestos Generales del Estado consolidados, la inversión alcanza 13.265 millones de euros, pero, como también se ha comentado, una parte importante de las inversiones del Estado, fundamentalmente en infraestructuras, se canaliza y externaliza a través de las entidades del sector público empresarial como AENA, Puertos Españoles o el GIF de la ferroviaria.
Así las cosas, el Gobierno afirma que sumado todo ello, la inversión del sector público estatal significaría 22.428 millones de euros, cantidad que representa el 3,2 por ciento del PIB previsto para 2002.
Mucho nos tememos que este supuesto volumen de inversión esté sesgado al alza, pero, en todo caso, es un acto de fe aceptarlo por su difícil comprobación. El problema es que la inversión pública, según los datos de la contabilidad nacional, entre 1996 y 2000, se ha mantenido congelada como media en el 3 por ciento del PIB, un porcentaje muy inferior al registrado como media entre 1990 y 1995, que alcanzó el 4,25 por ciento del PIB. Señor Montoro, no sólo es preciso realizar un mayor esfuerzo inversor para aproximarnos a la media comunitaria en el nivel de infraestructuras sino que, además, en el momento actual, el aumento de la inversión pública es fundamental para sostener la actividad económica; no bastan declaraciones, hay que meterlo en los presupuestos.
Respecto al I+D+I, la insuficiencia tecnológica de nuestro sistema productivo es evidente. Esta carencia

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provoca que nuestra economía sea muy dependiente de las importaciones que incorporan innovaciones, tanto en los bienes de equipo como en los productos intermedios utilizados en el proceso productivo. De la misma forma, la exportación en los sectores donde la demanda es más dinámica se ve influenciada negativamente por el atraso tecnológico.
Es importante señalar la influencia que la capacidad tecnológica de un país tiene sobre el saldo comercial, factor éste fundamental para entender los problemas tradicionales de nuestro país con las cuentas con el exterior, que es un verdadero freno al crecimiento. Señorías, el Gobierno ha declarado como objetivo a medio plazo situar el I+D+I que se realiza en España en el 2 por ciento del PIB. Nos encontramos muy lejos y el esfuerzo realizado en estos presupuestos es insuficiente. Además, el total del gasto presupuestado para investigación -unos 3.790 millones de euros, que es el 0,55 del PIB-, se articula a través del capítulo 8, activos financieros, en forma de préstamos o aportaciones a empresas privadas. A todo esto hemos de sumar la política de incentivos fiscales a empresas privadas -siempre discutible- o la deriva hacia el gasto militar, que del total del I+ D+I llega a cerca del 50 por ciento. Por cierto, de gastos militares vamos a hablar. Ustedes dedican en sus presupuestos para Defensa 6.158 millones de euros, el 4,9 por ciento de los presupuestos. Yo lo comparo con prestaciones sociales, que solamente ha crecido un 2,9 por ciento; fomento del empleo, un 4,3; agricultura, un menos 0,1; industria y energía, un menos 0,1, o vivienda, un menos 0,6. Defensa ha crecido mucho más y usted, señor Montoro -porque es el responsable de la documentación-, habla de que con estos dineros se va a pagar la fragata F-100, los carros Leopard, los aviones EF-2000. Señor Montoro, ¿ve cómo no se ha enterado de lo que ha pasado en el mundo? Eso ya no sirve para nada, eso es chatarra. Desgraciadamente, un grupo terrorista ha demostrado la vulnerabilidad de toda esta chatarra, salvo que queramos la chatarra para, en un momento determinado, dejar planchado algún territorio. Por cierto, por más que mendiga su presidente que le dejen meter un barquito, unos soldados o un tanquecito allí, nadie se lo acepta.
Señor presidente, señorías, junto a lo anterior, hoy también debatimos un proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social, la conocida ley de acompañamiento. La exposición de motivos de esta ley se presenta como un conjunto de medidas que permite añadir eficacia al programa económico del Gobierno. Se trata, sin embargo, de una técnica que choca frontalmente con un mínimo principio de seguridad jurídica y con el procedimiento legislativo ordinario. Es un proyecto de ley que consta de 71 artículos, 10 disposiciones adicionales, 12 transitorias y una derogatoria y que modifica más de 50 leyes y diversos reales decretos, muchos de los cuales se modificaron hace un año, que a su vez modificaban otros de hacía un año. Como les decía, un montante de inseguridad jurídica.
Con las medidas relacionadas con la previsión social complementaria, con las actuaciones que proponen -voy terminando, señor presidente- para multiplicar las aportaciones a los planes privados de pensiones, de las primas a las empresas, con todas estas medidas, a nuestro entender ustedes se están equivocando radicalmente de política. El Gobierno del PP vive ajeno a la profunda desaceleración con riesgo de recesión que está sufriendo en estos momentos la economía internacional. El déficit público, el culpable por lo visto de todos los males en boca del pensamiento conservador, parece que se recupera ahora como instrumento para combatir recesiones, intentando responder a un cuadro clásico caracterizado por el deterioro de las expectativas, un exceso de capacidad productiva y una escasez por el lado de la demanda. Sin embargo, en nuestro país los Presupuestos Generales del Estado plantean el equilibrio presupuestario, más nominal que real, y un plan de choque reducido a rebajas impositivas a las empresas como la respuesta a la incertidumbre internacional.
Pese a la cerrazón del Gobierno, nuestra economía se encuentra en una situación de relativa debilidad a la hora de afrontar un posible ciclo recesivo. El objetivo del déficit cero para el año 2002 reduce los márgenes de maniobra y puede ser responsable de que la política fiscal los utilice para sostener la actividad económica y la creación de empleo, y para mejorar nuestra protección social. Más allá del fundamentalismo del Gobierno sobre el déficit público, estos presupuestos son un cúmulo de despropósitos que los convierten en papel mojado. Las previsiones macroeconómicas sobre las que se sustentan son absolutamente inconsistentes al no reflejar el previsible impacto de la contundente desaceleración de la economía mundial, y contribuyen al descrédito de la política económica del Gobierno. Son, además, unos presupuestos abonados a una falta de transparencia y claridad inaceptables. Los empleados públicos en estos presupuestos seguirán soportando pérdidas en su poder adquisitivo y continuará la sustitución del empleo estable por temporal en la Administración. El sector público no va a recuperar su papel inversor, fundamental en estos momentos para sostener la actividad económica, y estos presupuestos no van a contribuir a mejorar nuestra protección social y a cerrar la brecha que nos separa de nuestros socios comunitarios. El pretendido equilibrio presupuestario que nos ofrece el Gobierno se consigue gracias al superávit de la Seguridad Social, utilizando recursos que deberían destinarse a prestaciones sociales, no a depósitos en el Banco de España. Espero que usted compruebe si verdaderamente están en el Banco de España o si algún secretario de Estado, antes de irse, los metió en algún chiringuito fiscal.
La reducción de impuestos a las empresas y los mayores incentivos fiscales a los planes privados de

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pensiones, además de sus costes en términos de recaudación, sumarán mayor regresividad a nuestro sistema impositivo, pero también son medidas inoportunas y seguramente poco efectivas en los momentos actuales. No es posible concluir que la ayuda fiscal a las empresas asegure una recuperación de la inversión privada, porque la decisión de invertir está relacionada con las expectativas sobre los rendimientos esperados del propio proyecto de inversión y las rebajas fiscales no van a alterar la naturaleza rentable o no de la inversión. Tampoco tiene mucho sentido promocionar el ahorro a medio y largo plazo procurando mayores incentivos a la previsión social complementaria, cuando las incertidumbres actuales sobre la economía justifican un impulso del consumo y no del ahorro. Todos los analistas, de derechas, de centro o de izquierdas, están advirtiendo en estos momentos de que la salida de la crisis pasa por el consumo familiar, no por el ahorro. Para Izquierda Unida, en los momentos actuales la prioridad de los presupuestos debe centrarse en sostener la actividad económica y fortalecer los mecanismos de cohesión. Para ello proponemos un esfuerzo mayor en el gasto público, tanto en su componente de inversión como en gasto social, revisando a la baja el excesivo gasto militar que soporta nuestro país. (La señora presidenta ocupa la presidencia.) Creemos que es asumible y beneficioso para nuestra economía y para el conjunto de la Unión Europea un déficit público razonable, una política activa y anticíclica desde los presupuestos que ayude a estimular la demanda interna. El déficit público es un instrumento de política macroeconómica, no un objetivo como pretende el Gobierno y su reduccionista discurso. Hemos mantenido en mi fuerza política que era razonable acompasar la reducción del déficit a las necesidades reales de nuestra economía aprovechando el ciclo expansivo, pero ahora, en un escenario de desaceleración con riesgo de recesión y para evitar precisamente que cobre forma, la política fiscal no puede ser procíclica ni neutral. Seguimos manteniendo que, desde el punto de vista del sector público, es más importante el grado de endeudamiento y la capacidad de obtener ingreso fiscal en el futuro que el déficit concreto de un ejercicio económico.
Las bajadas de impuestos tienen un carácter estructural y son más preocupantes que los desequilibrios presupuestarios coyunturales. Por eso pensamos que es una temeridad la política desfiscalizadora del Gobierno del Partido Popular, además de la regresiva imposición que supone un reparto injusto de la carga fiscal que ello conlleva, lo que impide consolidar a medio plazo una estructura de ingresos públicos suficiente que aporte el preciso nivel de recaudación para poder avanzar en un proceso verdadero de convergencia real con Europa, particularmente en lo que respecta a gasto social.
Con la estructura de ingresos que tiene nuestro país -como decía antes, una estructura y una presión fiscal muy inferiores a las comunitarias- y con las medidas tributarias que se aplican, el fundamentalismo sobre el déficit público se traduce en un ataque al gasto público. Nuestra economía necesita mayores dotaciones de capital físico y humano para avanzar en un verdadero proceso de convergencia real y para aumentar la productividad global de nuestro sistema económico. El sector público debería cumplir un importante papel en ese sentido, pero el fundamentalismo conservador del que usted bebe lo complica sustancialmente. Espero de usted menos soberbia y más realismo político. La economía ha cambiado y lo único que ha cambiado su presupuesto es que, en lugar de pesetas, viene en euros.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Rejón.
Tiene la palabra el señor ministro.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Señora presidenta, el señor Rejón ha comenzado con una cita bíblica. Usted comprenderá, como miembro destacado del grupo de Izquierda Unida, que, como exégeta de la Biblia, me merezca una relativa credibilidad, déjemelo reconocer así. El debate político se puede empezar como uno quiera y usted tiene la libertad de hacerlo. Hace bastante tiempo -creo recordar que en aquel momento su portavoz era el actual titular del grupo, el señor Llamazares, que utilizó la misma metáfora que el señor Alcaraz, que ha estado hasta hace un momento con nosotros-, en la legislatura anterior, en el año 1996, en mi condición de secretario de Estado de Economía acudí a la Comisión de Economía para presentar la evolución económica acorde con la fundación del euro, con lo que iba a ser la participación de España en la unión económica y monetaria europea. El señor Alcaraz, portavoz en aquel momento en la Comisión, ya utilizó esa misma metáfora que S.S. ha vuelto a recordarnos esta mañana aquí. El señor Alcaraz en aquel momento ya habló de Montoro en el país de las maravillas. Cada uno es muy libre de utilizar ese tipo de licencia y de retórica. Le dije al señor Llamazares que transformar en otros nombres propios esto de Alicia en el país de las maravillas era ingenioso. Al final de la legislatura, celebré que el Partido Popular obtuviera, como consecuencia de la aplicación de esa política económica, la mayoría absoluta e Izquierda Unida quedara reducida a la mitad en su representación parlamentaria, que es exactamente lo que va a seguir ocurriendo mientras SS.SS suban a la tribuna a no reconocer que en España hay una evolución económica, que hay una creación de empleo y que hay 600.000 afiliados más en Andalucía. ¿Sabe usted lo que son 600.000 personas en Andalucía que hace cinco años no tenían Seguridad Social y hoy la tienen? ¿Saben ustedes lo que es eso? No es una cifra, son personas, señor Rejón, que han encontrado un empleo dentro de las comunidades autónomas más atrasadas de España. En mi discurso

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me he referido a ellas y me he referido también a los 40.000 nuevos afiliados de la provincia de Jaén, para recordarle que eso es consecuencia de una política económica que ha facilitado esa creación de empleo. ¿Dónde se ha creado ese empleo? En la pequeña y mediana empresa. Si queremos una sociedad de pleno empleo en toda España, si queremos una sociedad de pleno empleo en Andalucía, tenemos que seguir apostando por que haya una capacidad de la iniciativa de esa sociedad, por que haya una capacidad de nuestras pequeñas y medianas empresas por seguir siendo las protagonistas en esa creación de empleo. Esas son las consecuencias de una política económica. Cada uno enfatizará el país correspondiente: el que ustedes legítimamente como opción política tratan de construir, el que el Gobierno de España trata de construir a través de sus políticas económicas y que, por lo pronto, está consiguiendo que en este momento muy delicado de la economía mundial España esté teniendo la reacción que está teniendo. ¿Conocen SS.SS. una fase del ciclo depresivo de la economía mundial en la que España haya tenido un comportamiento tan positivo como el que está teniendo en este momento? ¿Conocen SS.SS. esa fase? Yo no la conozco. Nunca antes las grandes economías europeas habían declinado y España seguía creciendo y creando empleando. Señorías, este año se van a crear más de 300.000 empleos. El señor Rejón decía que el Gobierno no ha tenido nada que ver con esto, que el Gobierno no ha acertado en sus previsiones económicas. Pues bien, que sigamos errando de esa forma, que sigamos errando en crecimiento económico, que sigamos errando en creación de empleo; que seamos capaces de articular y de implantar una política económica que conduzca a nuestro país hacia tasas crecientes de bienestar, hacia recortar la distancia que nos separa de los países más desarrollados de la Unión Europea, hacia esa sociedad del pleno empleo, que es nuestro objetivo político y la ambición que siguen inspirando a las políticas del Gobierno del Partido Popular.
El señor Rejón le pedía -lamento que no haya sido así- más humildad a este ministro. Señor Rejón, yo tengo que marcar unos objetivos ambiciosos. Tengo que marcar unos presupuestos que expliciten la política de un gobierno que tiene ambición y es la de superar las dificultades económicas del momento, de un gobierno que es consciente del momento económico mundial que estamos viviendo, pero de un gobierno que también es consciente de que la sociedad española está preparada para hacer frente a las circunstancias de esa economía internacional como nunca antes lo había estado porque nunca antes habíamos vivido la situación que estamos viviendo. Nunca antes las finanzas públicas habían estado tan saneadas. Nunca antes las cotas de empleo habían llegado a tales extremos en nuestro país. Nunca antes la Seguridad Social había estado en superávit. Nunca antes las empresas españolas se habían hecho multinacionales como lo son ahora.
Nunca antes habíamos ganado la participación en el comercio mundial que hemos conseguido alcanzar y, en definitiva, nunca antes habíamos llegado a una cita europea tan importante como es la fundación del euro, como hemos llegado en esta ocasión, siendo el país más beneficiario de la fundación del euro a través de la introducción de la estabilidad. Estamos construyendo un país diferente y tenemos todavía mucho trabajo para seguir construyendo este país que debe ser un país, el nuestro, de pleno empleo, de igualdad de oportunidades para todos los españoles, para todos los ciudadanos.
Señor Rejón, usted verá al equipo económico del Gobierno más o menos estable, pero repito el mismo argumento que ofrecí al Grupo Socialista: si no esperan a las conclusiones de la Comisión parlamentaria, no sé por qué están tan esperanzados. No me resisto a decirles que no me extraña, porque el líder de su grupo desde el mes de agosto ya está pidiendo la dimisión del ministro de Hacienda. Si eso es así, ya lo tienen todo sentenciado. Sigan hablando de inestabilidad que nosotros seguiremos hablando de un Gobierno que está preocupado por lo que le preocupa a los españoles en el momento actual, que es conseguir esas cotas crecientes de bienestar, alcanzar nuevas oportunidades de empleo, seguir saneando las cuentas del Estado y seguir favoreciendo e implantando políticas como las que han sabido ser generadoras de confianza ¿Ustedes creen, señorías del Grupo de Izquierda Unida en esta Cámara, que habría sido posible crear 300.000 empresas nuevas en España desde el año 1995 si no hubiera habido confianza en las políticas económicas de este Gobierno? ¿Creen que eso hubiera sido posible? No. Cuando una persona decide emprender, abrir un proyecto empresarial nuevo, a través de ese proyecto decide también promover nuevos puestos de trabajo y a raíz de ello está asumiendo nuevos riesgos, tiene que tener confianza. Es imposible hacerlo sin confianza. Para dar esa confianza, el Gobierno trae a la Cámara unos presupuestos del Estado como los del año 2002 que vuelven a apostar por la estabilidad, por el saneamiento del Estado y por el saneamiento de la Seguridad Social, que apuestan por que a través de ese saneamiento del Estado sigamos generando expectativas positivas, que lo hagamos también a través de medidas fiscales como las que S.S., por supuesto con toda legitimidad, ha criticado aquí esta mañana. S.S. lo ha hecho -insisto- con toda legitimidad. A S.S. no le gusta que bajen los impuestos a las pequeñas y medianas empresas. A S.S. no le gusta que bajen los impuestos a las empresas que reinvierte y, por tanto, generan plusvalías. A S.S. no le gusta que bajen los impuestos a las personas que ahorran a través de planes de pensiones. A S.S. no le gustan que haya cada vez más planes de empresa, más trabajadores españoles que se puedan incorporar al sistema complementario privado de pensiones y, en definitiva, ganen su futuro, su estabilidad a través del derecho de esos trabajadores a tener pensiones complementarias del sistema

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público. Todo ello no le gusta a S.S. porque eso es lo que contiene la ley de acompañamiento que flanquea a estos presupuestos, las medidas fiscales estimulantes de nuestro crecimiento económico, de nuestra confianza, de la preparación de nuestras empresas para una recuperación económica que puede y debe estar cercana y, en definitiva, para que podamos proseguir en esta etapa en una senda de creación de empleo, como afortunadamente hemos sigo capaces de reproducir en un tiempo ya difícil como el de este ejercicio de este año 2001.
Dice S.S. que estos presupuestos son técnicamente malos, ha dicho los peores de la historia. Yo creo que S.S. ha vuelto a cometer el mismo error que el portavoz del Grupo Socialista y es que yo creo que los presupuestos, aunque son un poco pesados, hay que leérselos, señoría.
La documentación presupuestaria esta vez la hemos hecho más ágil, la hemos puesto en un casete para ver si llega mejor al ordenador personal de S.S. y puede introducir en ese ordenador realmente lo que es la documentación plasmada en los libros del presupuesto, pero eso que ha dicho S.S. que no viene en los presupuestos sí viene en los presupuestos. Es como cuando antes el portavoz socialista ha dicho que el GIF es un trampa contable. ¡Cómo va a ser una trampa contable, señoría, un ente público que está presupuestado, cuyo grado de realización y de programación de inversiones se contiene en la documentación presupuestaria, un ente al que se destinan los fondos estructurales de la Unión Europea, que está financiando la Unión Europea! ¿Cómo se puede decir en esta Cámara que eso es una trampa contable? Es que sólo se puede decir desde el desconocimiento que algunas de SS.SS. muestran cuando suben a esta tribuna, o si no se da en SS.SS., por lo menos reclamen ese conocimiento a sus asesores parlamentarios, para que no les hagan decir estas cosas que tengo que oír como ministro de Hacienda en esta Cámara. Señoría, esos entes públicos están incluidos en los presupuestos. Me falta decirle la página, señoría. La próxima vez vendré armado de esos libros para decirle la página donde están, porque francamente el papel que hace S.S. cuando hace afirmaciones de ese tipo, igual que ha hecho antes el portavoz socialista en esta Cámara, es de un desconocimiento tan supino y tan elemental de lo que es el presupuesto que se presenta que a mí mismo me deja azorado en esta tribuna, señorías. No vuelvan a decir estas cosas en esta tribuna. Léanse antes la documentación del presupuesto y luego seguimos debatiendo y concretando qué está o qué no está incluido en este debate de presupuestos.
Su señoría, igual que el portavoz socialista, ha llamado trampa contable que sea en el propio presupuesto del INEM donde se contengan las bonificaciones a la contratación de empleo, que eso es una trampa contable. Realmente uno tiene que escuchar en este debate de presupuestos determinadas afirmaciones que me llevan a pedirles, si no a ustedes, por lo menos que reclamen a sus asesores mayor rigor y mayor exactitud en lo que están diciendo, en lo que se refiere a la política de bonificación de los contratos, una política de enorme éxito, gracias a la que se han firmado más de dos millones de contratos estables, indefinidos, señoría, en los últimos años en España, y eso es promover la creación de empleo y eso es promover la estabilidad en el empleo y eso es promover que estemos en una sociedad de igualdad de oportunidades efectiva y real para nuestros ciudadanos. Por eso decía, señoría, que la palabra artificio contable la maneje con prudencia en esta Cámara, porque le digo lo mismo que al portavoz socialista; cuando suban a la tribuna, pónganme ejemplos palpables, que todavía no me han puesto uno donde realmente haya eso que llaman ustedes artificios contables.
Desde luego, señoría, que caiga la deuda pública sobre el producto interior bruto no es un artificio contable, es elemental, es decir en cuánto está endeudado el Estado de acuerdo con el nivel de riqueza de un país, es eso. Es igual que en cualquiera de nosotros. No es lo mismo para una persona que gana 20 millones al año tener una hipoteca de 10 millones que para una persona que gana 3 millones al año tener esa misma hipoteca de 10 millones. Eso es lo que dice la deuda sobre el PIB, señorías, tan sencillo como eso, y cuando un país se esta desendeudando es cuando su deuda pierde participación sobre el producto interior bruto porque aumenta más deprisa su capacidad de generar riqueza y por tanto renta futura para pagar las consecuencias de esa deuda. No es tan difícil entender lo que es el desendeudamiento de un país, señoría. Por eso lo que está haciendo el Gobierno es bajar la participación de la deuda pública sobre el PIB.
Eso tiene consecuencias positivas, como ha sido reducir a la mitad la carga de intereses sobre el producto interior bruto, y eso alivia el propio gasto del Estado para que ese gasto se pueda dedicar a lo que le interesa a los ciudadanos, que no es pagar las consecuencias de la deuda que asumieron los gobiernos anteriores. Lo que les importa a los ciudadanos es que haya más inversión, que haya más gasto en protección social, que haya más gasto en los servicios básicos elementales, que haya más gastos en protección ciudadana, que haya más gastos en defensa, señoría, y en defensa hay un incremento de gastos que se deriva de la profesionalización de las Fuerzas Armadas, que ha hecho que los jóvenes españoles no estén obligados a ir al servicio militar.
Yo no sé si S.S. recuerda esa política que aplicó el Gobierno, la profesionalización de las Fuerzas Armadas. Seguro que muchos millones de jóvenes españoles la conocen perfectamente y supongo que su grupo está de acuerdo con ella y estará de acuerdo también con que hayamos subido, a través de un nuevo reglamento de retribuciones, las retribuciones a los soldados profesionales en España. ¿O no está de acuerdo con eso,señoría? Pues ese es el incremento que está ahí en los

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gastos de defensa, cosa que se la tendrían que haber explicado otra vez sus asesores parlamentarios, en vez de subir aquí a defender la típica postura de la izquierda antibelicista frente a un Gobierno que lo que hace es subir los gastos de defensa. Señoría, este es un Gobierno que ha hecho un ejército profesional en España, que ha evitado que millones de españoles tengan que hacer el servicio obligatorio y que está haciendo que España tenga una dotación de defensa moderna y profesional a través del incremento de sus gastos, como corresponde al papel que tiene que jugar España en el concierto de los países desarrollados del mundo, en favor de la paz, en favor en definitiva de la defensa de los valores del Estado de derecho.
Esos son los gastos de defensa que se contienen ahí, que alarman tanto a S.S. y que pomposamente desde la tribuna ha calificado de inversiones en chatarra, a lo que no es otra cosa que inversiones en una profesionalización de las Fuerzas Armadas españolas que es fundamental para la propia modernidad de la sociedad española.
En lo que se refiere a la evolución de los impuestos S.S. ha incurrido en una evidente contradicción. Ha dicho: reconozca el ministro de Hacienda que ha subido la presión fiscal en España. Pues claro que lo reconozco, sin ningún tipo de empacho, y lo tengo que decir con toda naturalidad. La presión fiscal ha subido en España.
¿Sabe por qué, señoría? Porque hay muchos más españoles trabajando, porque hay muchos más españoles ahorrando, porque hay muchos españoles consumiendo, porque hay muchas más empresas invirtiendo y porque hay muchos más centros de empresas que están declarando nuevos trabajadores, y eso permite que suba el IVA, el consumo y, en definitiva, que suba también el IVA derivado de una importación que es el resultado de la evolución económica del país. Lo que usted ha dicho es una contradicción porque, a renglón seguido, ha dicho: además el Gobierno lo que está haciendo son bajadas de impuestos que desfiscalizan al Estado. Entonces, una de dos, o el Gobierno está bajando los impuestos o no los está bajando, y, sí, señoría, está bajando los impuestos; está bajando el impuesto sobre la renta de las personas físicas, y ya he dicho antes la cuantía, un billón 700.000 millones de pesetas en dos ejercicios, una bajada de casi un 14 por ciento en lo que significa la contribución del contribuyente medio y una bajada que se acerca al cien por cien para los contribuyentes de renta más baja, más modesta. Eso es lo que está haciendo el Gobierno, bajar los impuestos, y estamos demostrando que con menores impuestos se recauda más y mejor y que también contamos con mecanismos más eficaces en la lucha contra el fraude fiscal, en la exigencia firme de lo que es la obligación tributaria de los contribuyentes. Por tanto eso es lo que está haciendo el Gobierno de España. Está armonizando una política tributaria de bajada de los impuestos con una política que estimula la propia recaudación y la evolución de esos impuestos. ¿O es que a S.S. le parece mal que bajen los impuestos sobre los salarios?, porque en cuanto a eso que llama redistribución de impuestos directos o indirectos, léase cómo ha ido la evolución de los impuestos directos en España. ¿Es que a S.S. le molesta que las empresas paguen más impuestos directos? ¿Es eso lo que molesta al Grupo de Izquierda Unida? Pues eso es lo que ha pasado, señoría. El crecimiento de la imposición sobre sociedades es el que ha aumentado a ritmos entre el 25 y el 30 por ciento; ha bajado el impuesto sobre la renta en estos últimos años especialmente de las familias con menor capacidad adquisitiva y han subido los impuestos indirectos sin tomar ninguna decisión para favorecer ese incremento de impuestos indirectos, sino que ha sido por la propia evolución económica del país, por el incremento del consumo, por el incremento de la actividad y, en definitiva, por el incremento del bienestar de los españoles que les lleva a ello. Es evidente que si en los últimos cinco años se han vendido siete millones de automóviles eso ha repercutido positivamente en el IVA, y si también se han vendido, a través de las nuevas hipotecas, tres millones de viviendas, obviamente todo ello ha permitido incrementar la recaudación del Estado y compensar la bajada del impuesto sobre la renta y equilibrar los presupuestos del Estado.
Señoría, por eso el Gobierno vuelve a presentar a la Cámara un presupuesto equilibrado, convencido de que en el equilibrio presupuestario tenemos la mejor de las garantías para ese futuro.
También es un presupuesto fuertemente inversor, donde las inversiones del sector público estatal, no sólo empresarial sino del conjunto del Estado, incluyendo las empresas públicas, los entes públicos, suben en casi un 10 por ciento sobre las del año anterior.
Siguiendo con el laicismo que se le supone a su grupo parlamentario, no haga acto de fe; simplemente lea la documentación presupuestaria donde va a encontrar el aval de lo que fue el grado de ejecución del año 2000 y donde también comprobará que en la presupuestación de las inversiones del Gobierno del Partido Popular la ejecución es muy alta. Ya he dicho antes que en inversión ejecutaríamos el 93 por ciento del gasto programado en este ejercicio y, por tanto, desde esa perspectiva, no tiene que tener S.S. mayor preocupación.
Entiendo que el Grupo de Izquierda Unida suba a la tribuna a defender mayor déficit público, qué menos que lo hagan. Entiendo que pidan más gasto público. También les remito a la reflexión de que el mayor gasto público que genera mayor déficit y mayor deuda lo que hace es anunciar que en un próximo futuro habrá que subir los impuestos a los ciudadanos. Ese no es el proyecto del Gobierno del Partido Popular, sino el de traer pronto a la Cámara nuevas legislaciones que van a conseguir bajar los impuestos de los contribuyentes de menor capacidad adquisitiva y de los contribuyentes que tienen cargas familiares.
Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos.)

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La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor ministro.
Señor Rejón.


El señor REJÓN GIEB: Gracias, señora presidenta.
Señorías, señor Montoro, yo había subido esta mañana aquí muy humilde y esperaba que de mi intervención lo único chirriante fuera el color de la corbata, pero la respuesta destemplada del señor ministro me libera de esa templanza.
Señor ministro, estamos en el año 2001, a punto de pasar al 2002, y hablar sobre si la gente de izquierdas sabemos o no la Biblia es de mente estrecha. Es lo mismo que si alguien subiera aquí y dijera que la derecha no puede hablar de políticas sociales. Eso es también de mente estrecha. Podremos estar de acuerdo o en desacuerdo con el tipo de políticas sociales que ustedes hagan, con la cuantía, con la temporalidad o con la prioridad que le den a determinadas políticas sociales, pero sería propio de otros tiempos decir que la derecha no puede hablar de política social. Por tanto la izquierda puede hablar de la Biblia. Entre otras cosas, le digo que cuando uno era un respetable niño de derechas el señor obispo me dio el premio provincial de la Biblia y el Evangelio. En consecuencia, me echo a pelear en tema de Biblia y Evangelio con cualquier meapilas de los que usted tenga por ahí al lado.
Hay otra cuestión que quiero apuntar y es que cuando usted va a hablar de un tema determinado se refiere al número de diputados, y yo le digo que aquí, en este momento, como minoría o como grupo parlamentario, tenemos la misma calidad, no la misma cantidad -evidente, sé sumar-, que cualquier otro grupo parlamentario para poder controlar al Gobierno y hacerle ofertas. Como decía el bueno de don Antonio Machado -y no me importa que mi amigo Alcaraz a lo mejor haya hecho la cita anteriormente, porque llevamos ya tanto tiempo juntos que muchas veces nos robamos uno a otro las citas que utilizamos-, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.
La verdad es verdad, la diga un grupo parlamentario con 180 diputados o un grupo parlamentario con ocho. Le pediría que considere esta cuestión.
Usted, señor Montoro, ha hablado en su intervención del comportamiento de la economía, de los presupuestos y de cómo estos han actuado sobre la realidad española, en el empleo, en la creación de empresas, etcétera, pero es que la crítica que le hacemos, señor Montoro, independientemente de la crítica de filosofía global, es que usted sigue manteniendo la misma política presupuestaria con un ciclo distinto. Sencillamente, podremos aceptar o no, dentro de los parámetros de su política, que durante un ciclo de expansión ustedes utilicen determinadas medidas liberalizadoras. No estamos de acuerdo, pero ustedes actuaban según un ritmo y una escuela y con la legitimidad que le da la mayoría parlamentaria, señor Montoro, pero es que usted sigue con la misma política cuando ha cambiado el ciclo. Permítame que le diga que es como el chiste vulgar de la madre que dice que su niño es el único que lleva bien el paso y todos los demás llevan el paso cambiado. Cuando ahora el resto de Europa y Estados Unidos están practicando un keynesianismo de derechas, usted practica un montorismo que no se sabe lo que es. Por lo tanto, señor Montoro, de verdad, el ciclo ha cambiado y lo que le decimos es que ustedes no se han enterado en sus presupuestos.
Usted me plantea que se ha creado empleo y yo le digo que se ha creado en un determinado ciclo en unas determinadas políticas, y no se apunten ustedes todo el crecimiento o la aceleración de la economía mundial, como tampoco les vamos a hacer culpables de la desaceleración de aquella. Nosotros les haremos responsables de si han utilizado los mecanismos más o menos correctos, desde nuestro humilde punto de vista, para intentar paliar, corregir o controlar ese proceso de desaceleración. Usted dice, señor Montoro: nunca han visto ustedes a España tener esta pose gallarda ante una crisis económica. Las economías pobres son las últimas en incorporarse siempre a los períodos de crecimiento y las últimas en incorporarse -eso viene en los libros, señor Montoro, en los libros y en la práctica- a los períodos de aceleración.
Señor Montoro, como excurso parlamentario, yo he procurado utilizar lo menos posible, hasta ahora, el tema de Gescartera. Es más, yo creía que lo había tratado con elegancia cuando le dije que muchas veces es injusto que uno tenga que pagar por los hombres o las mujeres de confianza que uno pone. Es injusto, sin duda, pero así es la democracia, señor Montoro. Yo creía que lo había tratado hasta con una discreta elegancia cuando le decía que muchas veces no es justo, pero que es así la democracia, nos guste o no. Yo he utilizado los mismos argumentos que el señor Aznar utilizó en los años noventa frente a otros grupos parlamentarios, en este caso frente a un gobierno de distinto signo. Decía: Esto es así, aquí hay unas determinadas responsabilidades, ustedes tienen que tomar conciencia de ello y tienen que tomar las decisiones correspondientes. Así es como yo le planteaba el tema de Gescartera.
Usted me habla del tipo de empleo, señor Montoro. Mire, por favor, la tasa de temporalidad en este momento en el país es del 31,5; por cierto, en las mujeres, del 34 por ciento, como siempre, y en los hombres el 30 por ciento, diferente tasa de temporalidad. Son unos presupuestos, como me recuerda mi compañera de escaño, la señora Castro, excesivamente andróginos y donde las políticas de defensa de la mujer brillan por su ausencia, señor Montoro. Se lo ha dicho anteriormente el señor Sevilla y se lo repito en este momento también. En estos presupuestos, señor Montoro -y le cito el cuadro número 8 de su informe económico y financiero-, España, en comparación con los países de la Unión Europea, en gastos de protección social por

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habitante está solamente por encima de Grecia y Portugal y en gastos de protección social sobre el PIB estamos solamente por encima de Irlanda, señor Montoro. A este proceso de no convergencia es al que nosotros nos referimos, a que este país no está preparado y que mucho nos tememos que si no se toman determinadas políticas activas anticíclicas no solamente se mantenga sino que aumente ese diferencial con el resto de los países europeos.
Sobre la situación de los indicadores económicos, de lo que usted antes tanto me hablaba, y también de sus informes económicos que pasan los asesores, señor Montoro -uno lee lo suficiente y luego le hablaré de lo suficiente-, el stock de capital tecnológico de España/ PIB en porcentajes está en este momento respecto a la media europea en el 40,8 por ciento, bajando desde el año 1995 y bajando desde los últimos datos disponibles. El stock de capital humano en la población de 16 a 64 años con respecto a la media europea está en el 71,7 en estos momentos, señor Montoro.
Hablaba el señor Montoro sobre el tema de defensa y decía: Yo comprendo que usted diga, pero como no se lo ha leído... No, señor Montoro, si yo me lo he leído, ¡claro que me lo he leído! Además, se lo voy a decir, este librito amarillo, muy majo, donde usted, en las páginas 67 y 68, habla, en la página 67, del dinero que hay que poner para la profesionalización, pero en la página 68, a la vuelta, la página par, que no se suele leer -no digo que usted lo haya puesto en la página par para no leerlo- dice: Las inversiones reales ascienden a 1.671,41 millones de euros, lo que supone un aumento de 22,86 millones de euros; durante el año 2002 se producirá la entrega y el pago de los primeros sistemas de armas incluidos en el plan especial de inversiones del Ministerio de Defensa, en concreto una fragata F- 100, dos aviones F-2000 y tres carros Leopard. El programa de modernización de las Fuerzas Armadas... Me he leído todo esto y yo conozco los costes del ejército profesional, señor Montoro. Podremos discutir sobre el modelo del ejército profesional, pero indiscutiblemente sabíamos los costes que tenía un ejército profesional. Yo le estoy hablando de la inversión y le he dicho que eso es chatarra, que eso hay que revisarlo, señor Montoro, y le he dicho que a pesar de que había analistas que ahora están volviendo a florecer y que avisaban de la situación, desgraciadamente, señor Montoro, el 11 de septiembre un pequeño grupo, más o menos grande o lo que sea, vino a demostrar que todas estas inversiones en grandes armamentos son chatarra y que, en todo caso, señor Montoro, es darle de comer a determinados trusts, a determinados grupos de empresas del complejo militar. Por tanto, en el tema de defensa, señor Montoro, no le estoy haciendo la demagogia de siempre ni además equivocada; le estoy hablando con su libro en las manos en este momento determinado.
Me dice: es que usted no quiere que los trabajadores y trabajadoras de este país tengan un plan de pensiones. Mire, el último informe, que nosotros compartimos, de Comisiones Obreras y de UGT -compañeros de muchos meses de negociaciones, y no creo que ustedes sostengan que los sindicatos de este país no quieren que haya planes de pensiones- dice: Según los datos contenidos en la memoria de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones correspondiente al año 2000, únicamente el 2,4 de los partícipes de un plan de empleo realiza en conjunto aportaciones por encima del millón de pesetas; el 83,46 por ciento lo hace por debajo de 500.000 pesetas. Respecto a los planes individuales, el 1,69 por ciento realiza aportaciones por encima de un millón anual y el 94,13, por debajo de 500.000 pesetas. Los sindicatos e Izquierda Unida concluimos que a la luz de estas cifras resulta evidente que los incrementos del límite de aportaciones y del de deducibilidad fiscal derivados de estas medidas tienen como destinatarios a las rentas más altas, como vía de optimización fiscal, y en el caso de los planes de empleo, a los altos directivos de la empresa. A eso me refiero, señor Montoro, no a que un pobrecito tenga o no tenga en un momento determinado un plan de pensiones; sin duda no tienen posibilidades de ahorro para ese plan de pensiones.
Me decía: usted no quiere la solidaridad. Se establece en las medidas fiscales del presupuesto, como se ha mencionado, una deducción en la cuota del impuesto sobre sociedades para las contribuciones empresariales a planes de empleo a favor de trabajadores con retribuciones brutas inferiores a 27.045 euros anuales, unos 4.500.000 pesetas, un regalo fiscal a las empresas que se suman a todo, como veremos, en este año. En este caso además es preciso recordar que las aportaciones empresariales a planes de empleo son ya un gasto fiscalmente deducible, minoran por tanto el beneficio que grava el impuesto y ahora se pretende también que se reduzca en un 10 por ciento la cuota de tributos, señor Montoro.
Para terminar, señor Montoro, le decía que los presupuestos, técnicamente, son malos, por supuesto. Primero, el número de erratas es innumerable. Por ejemplo, usted me habla de Jaén y yo le hablo de Córdoba. En los presupuestos se refleja que hay una gran inversión en la autovía Córdoba-Antequera, en el tramo Adra-Puerto Lumbreras. Le hablo de errores técnicos, porque luego ustedes siguen sumando y siguen sumando políticamente esas cuestiones. Por ejemplo, hay otros errores técnicos en su presupuesto, no errores sino decisiones políticas. En la provincia de Córdoba el 50 por ciento de las inversiones que usted había diseñado plurianualmente para el año 2002 en los presupuestos de 2001 usted lo incumple a la baja. Le hablo no solamente de cuestiones técnicas sino también de manipulación de los presupuestos, le hablo de incumplimiento

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de las previsiones plurianuales de inversiones. Le estoy dando datos, señor Montoro.
En el tema de la presión fiscal yo no creo haberme contradicho. Yo le he dicho: no digan que han bajado los impuestos; han aumentado la presión fiscal. Lo que pasa es que ustedes han bajado los impuestos a las capas más altas de la sociedad y han subido el impuesto indirecto -eso también viene en los libros- que grava a la inmensa población por igual, aunque la procedencia sea desigual. Señor Montoro, eso también es de libro.


La señora PRESIDENTA: Señor Rejón, le ruego concluya.


El señor REJÓN GIEB: Voy terminando, señora presidenta.
Señor Montoro, no me ha respondido nada a ese famoso botín de guerra.
Yo le plantearía una cosa a efectos de ayudar a estas deducciones que se hacen de un 2 por ciento, estas retenciones a cuenta que se hacen en esos pequeños contratos de gente que no declara. ¿Por qué no toma una medida, que sería muy populista pero que nosotros aplaudiríamos, de, automáticamente, cuando se haga la liquidación, devolver ese 2 por ciento o esa cantidad a aquellas personas que no tienen que declarar porque no llegan al mínimo declarable? ¿Por qué no se hace, señor Montoro? A esas personas que no tienen que declarar se les devuelve esa cantidad que, como botín de guerra, ha cogido en un momento determinado.


Señor Montoro, yo le pediría -usted puede hacer lo que le dé la gana, yo solamente le voy a rogar porque yo no soy el que manda aquí y, aunque mandara, tampoco le iba a molestar en ese sentido- que se subiera a la tribuna y nos diera menos lecciones: ustedes no se han enterado de esto, ustedes no se han enterado de lo otro... Desde luego, uno no es muy listo, pero todavía el segundo de confianza mío no me ha salido chorizo. Usted será muy listo, señor Montoro, pero se la han colado, y no solamente se la han colado, señor ministro, sino que además, de su actuación, al final, el Estado y el dinero público van a tener que pagar muchos miles de millones de pesetas si de los 2.000 declarantes existentes 1.000 de ellos se acogen a esa medida, con una media de 3,3 millones de pesetas a cada uno. Entre eso y el dinero que no se ha ido ingresando en un momento determinado al Tesoro público le va a costar unos cuantos miles de millones de pesetas. Por tanto cuando uno tiene en la casa el problema que usted tiene, se sube aquí con humildad y no se sube dando lecciones a los demás. A lo mejor no nos sabemos la página 3.427 de los presupuestos, pero sabemos escoger a nuestros números dos.
Nada más. Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Rejón.
Tiene la palabra el señor ministro.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Gracias, señora presidenta.
Señoría, en relación con su última afirmación, el ministro se sube aquí a esta tribuna y se declara responsable de bajar el endeudamiento del Estado, de ahorrar cientos de miles de millones de pesetas gracias a una política, que es la política que ha dirigido el presidente Aznar a los españoles, al Estado, a la Seguridad Social, de desendeudar rápidamente a ese Estado y a partir de ahí contar con unos recursos presupuestarios que permiten seguir invirtiendo, seguir creciendo y seguir creando empleo. De eso se siente responsable este ministro. Por tanto, lejos de provocar ninguna quiebra del Estado moderno, lo que estamos haciendo es sanear profundamente y liberando recursos para que el Estado moderno en España afronte no sólo un presente sino un futuro que, sin duda alguna, es un futuro cargado de desafíos y de retos, como es el propio reto del envejecimiento de la población o los derivados de la innovación tecnológica. Por eso decía, señor Rejón, que las políticas de este Gobierno han llevado al saneamiento del Estado en España. Lo he dicho en mi primera intervención y lo he repetido en mi debate con el Grupo Parlamentario Socialista. Si no hubiéramos cambiado el signo de los déficit públicos en nuestro país, sólo la carga de intereses actualmente representaría el 25 por ciento del total del gasto que hoy este ministro de Hacienda habría tenido que traer a la Cámara. Hemos invertido ese signo, hemos desendeudado al Estado y lo hemos hecho además con una política consistente en bajar, por primera vez en la historia de la democracia española, los impuestos a los ciudadanos, a los contribuyentes.


Eso ha sido no, como dice S.S., porque hayamos tenido un ciclo expansivo de la economía española, sino porque, gracias a estas políticas fiscales, gracias a la política de estabilidad, gracias a las políticas de liberalización económica, gracias a las políticas de apertura al exterior, hemos podido desencadenar el ciclo económico que ha sido intensamente creador de empleo en nuestro país. Si no, señorías, ¿para qué traemos presupuestos del Estado a la Cámara si existen los ciclos económicos, si realmente los ciclos económicos son inmutables? ¿Por qué, señorías, con un crecimiento económico del 3 por ciento se crean en España 320.000 empleos el año 2001 y hace cinco años, con un 3 por ciento de crecimiento económico, se empezaba a crear el primer empleo? ¿Qué ha cambiado profundamente en la economía del país? Ha cambiado una circunstancia, que es la consecuencia de una política económica que se llama la apuesta por la estabilidad, que se llama la apuesta por la libertad, que se llama la apuesta por la iniciativa de los emprendedores que componen esta

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sociedad y que se llama también el desarrollo de un Estado solidario, de un Estado que hoy tiene saneadas sus finanzas públicas y su Seguridad Social. Y dice S.S.: ¿Y eso qué le importa al pensionista? Pues le importa mucho. Porque lo primero es la fiabilidad en lo que se refiere al cobro de sus pensiones. Se ha acabado el tiempo en el que el debate sobre las pensiones era fatalista, un debate que anunciaba la crisis de nuestro sistema público de pensiones. Hoy tenemos el sistema público de pensiones saneado, hoy tenemos un sistema público desde el que podemos decir a los 8.300.000 pensionistas españoles que están aseguradas sus pensiones durante muchos años. Y están aseguradas gracias a esa política que ha sido capaz de desencadenar no cualquier ciclo económico, sino un ciclo creador de empleo por primera vez, insisto, en la historia de España.
¿Conocen SS.SS. -y lo repito en forma de pregunta- una etapa en la que con crecimientos económicos entre el 3 y el 4 por ciento hayamos sido capaces de crear tres millones de puestos de trabajo en cinco años? ¿Conocen SS.SS. una etapa en la que hayamos conseguido ese crecimiento económico al mismo tiempo que hemos equilibrado las finanzas del Estado? ¿Conocen SS.SS. una etapa en la que con ese crecimiento económico hayamos saneado la Seguridad Social? ¿Conocen SS.SS. una etapa en la que la economía española esté preparada porque sigue creciendo cuando las mayores economías del mundo se han desacelerado profundamente? Su señoría ha dicho: Es que es normal, es que las economías pobres reaccionan después de las ricas. No sé de dónde se ha sacado semejante aseveración otra vez, señor Rejón. Lo lamento, pero eso no es así. Observe el ciclo de la economía española y verá que, en el momento en que a los demás les entraba un resfriado, nosotros cogíamos una gripe que aquí ha costado un millón de puestos de trabajo, señor Rejón; una gripe de 1992 a 1994 que ha significado la destrucción de un millón de puestos de trabajo en este país. Explique usted a los parados cómo se cogen esas gripes, situación que no estamos viviendo ahora. Lejos de vivirla, estamos manteniendo el crecimiento económico cuando los demás han desacelerado, y alguno de ellos profundamente, su crecimiento económico. Nosotros seguimos manteniendo crecimiento, seguimos manteniendo creación de empleo, sin duda algo menor que en el pasado, por descontado, pero seguimos manteniendo creación de empleo, lo que significa que la economía española está mejor preparada, y esa es la confianza que tiene que dar el Gobierno a los ciudadanos, a los agentes económicos y a los agentes sociales, para afrontar la situación actual, que es una situación difícil, pero que podemos afrontar con la confianza y con la seguridad que dan las políticas de estabilidad. Y subo y seguiré subiendo a esta tribuna durante todo este debate y durante el que se celebre el día de mañana, que también lo tendremos, con la seguridad que da cumplir con el deber político que ha llevado a la formación de este Gobierno, el Gobierno del Partido Popular.
No sé qué les ocurre a algunos grupos parlamentarios, pero por lo visto en esta Cámara, que es el santuario de la política, no se puede hablar de resultados electorales. Ya saben SS.SS. que no se puede hablar de ello, que en esta Cámara molestan los resultados electorales. Pues nada, no hablamos de eso si molesta tanto a SS.SS., pero supongo que las políticas que hacen los gobiernos en democracia son para ganar elecciones y esas elecciones se ganan desde resultados que los gobiernos identifican como resultados positivos para esos ciudadanos. Eso es hacer política, señorías. Yo comprendo que a Izquierda Unida le moleste que el ministro de Hacienda hable de resultados electorales, pero no puedo por menos que hacerlo, señoría.
Si ustedes utilizan licencias parlamentarias, lo cual es muy legítimo, ya se lo he dicho, y sube a hacer una exégesis de la Biblia y del famoso cuento Alicia en el país de las maravillas, yo les voy a contestar con resultados electorales. Ustedes sigan hablando del país de las maravillas, que llevan camino de convertirse en una fuerza extraparlamentaria. Ya lo son en buena parte de España. Por supuesto que SS.SS., muy legítimamente, pueden definir su propia política -yo no voy a corregirles en eso, señorías, faltaría más-. Yo subo a esta tribuna a explicar a SS.SS. los Presupuestos Generales del Estado para el año próximo, unos presupuestos que no es que apliquen las políticas que sabe hacer este Gobierno sino que son las que han llevado a España a una situación mejor que como ha estado nunca en su historia para afrontar la crisis internacional. Esas son las políticas que yo vengo a explicar esta mañana y las políticas que, desde la responsabilidad pública, han significado aceptar un puesto en el Gobierno de España, señor Rejón. Lo demás, las normas democráticas de cuándo se debe estar o no en el Gobierno en función de la capacidad de elección de cada uno, eso lo ha marcado usted, señoría, se lo ha inventado usted, de acuerdo con una norma democrática. Este es un Gobierno democrático, elegido mayoritariamente por los españoles, que ha aplicado unas políticas que han llevado a una situación de mejora del bienestar y que durante mucho tiempo piensa seguir trabajando para mejorar el bienestar de los españoles y para conseguir que España sea muy pronto esa sociedad de pleno empleo, que es la sociedad donde realmente podemos y debemos mejorar nuestra protección social.
Por lo que se refiere a los gastos de Defensa, señoría, explique usted eso que le preocupa tanto, esa fragata, a los astilleros de Ferrol, a los trabajadores de los astilleros de Izar y a los trabajadores de ADS, que tiene una factoría muy importante en Sevilla. Explique a esos trabajadores y a los de Santa Bárbara que Izquierda Unida se opone al desarrollo de este plan de modernización de las Fuerzas Armadas, a esas inversiones que, según usted, son chatarra. Son inversiones muy productivas

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para España, son muy productivas para la creación de empleo y son muy productivas también para garantizar los empleos en puntos estratégicos de la geografía española. Supongo que usted, como sevillano, se sentirá orgulloso de que se estén realizando esos planes de inversión. Yo por lo menos, como andaluz, sí lo estoy de que buena parte de esas inversiones sirvan para crear empleos en Andalucía y para impulsar el crecimiento económico y el desarrollo.
Ya que ustedes están de acuerdo con la profesionalización de las Fuerzas Armadas, no pretenderán que nuestras Fuerzas Armadas no tengan el equipamiento militar correspondiente, sobre todo cuando dicho equipamiento está redundando también en crecimiento económico y en creación de empleo para muchos españoles y, dentro de ello, para muchos andaluces.
Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor ministro.
Se suspende la sesión, que se reanudará a las tres y cuarto de la tarde.


Eran las dos y quince minutos de la tarde.


Se reanuda la sesión a las tres y quince minutos de la tarde.


- JURAMENTO O PROMESA DE ACATAMIENTO DE LA CONSTITUCIÓN POR NUEVOS SEÑORES DIPUTADOS.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Señorías, reanudamos la sesión.
En primer lugar, con el juramento o promesa de acatamiento a la Constitución. Conforme al artículo 20.1.3 del Reglamento, se procede al llamamiento del diputado proclamado electo por la Junta Electoral Central, don José Luis Ayllón Manso, en sustitución de don Guillermo Gortázar Echevarría, para prestar juramento o promesa de acatar la Constitución. ¿Juráis o prometéis acatar la Constitución?

El señor AYLLÓN MANSO: Sí, prometo.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Don José Luis Ayllón Manso ha adquirido la condición plena de diputado. (Aplausos.)

DEBATES DE TOTALIDAD DE INICIATIVAS LEGISLATIVAS. (Continuación.)

- PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA EL AÑO 2002. (Número de expediente 121/000047.) - PROYECTO DE LEY DE MEDIDAS FISCALES, ADMINISTRATIVAS Y DEL ORDEN SOCIAL. (Número de expediente 121/000050.)

El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Siguiendo con el orden del día, corresponde al señor Azpiazu, del Grupo Parlamentario Vasco, defender las enmiendas presentadas a los dos proyectos de ley.


El señor AZPIAZU URIARTE: Señor presidente, señor ministro de Hacienda, señorías, el pasado año, en este mismo trámite, entendía yo que el debate presupuestario que entonces celebrábamos iba a tener una gran importancia porque, siendo el primero de la legislatura, iba a marcar las tendencias por las que discurrirían los posteriores.
Debido a ello, me ocupé con cierta profundidad no sólo de las cifras del presupuesto sino también, con cierta extensión, de las bases económicas de la política presupuestaria. El tiempo ha confirmado aquellas conjeturas puntualmente y los temores que entonces se anunciaban se han transformado en realidades tan preocupantes como los proyectos de estabilidad presupuestaria o como el presupuesto que se plantea este año a la Cámara, que sigue siendo rehén de la misma errada filosofía económica y padeciendo los dos defectos clave que tuvo el anterior: ser unos presupuestos tramposos en la consideración del escenario económico y ser unos presupuestos marcados por una curiosa obsesión por el déficit, que confesaba el presidente del Gobierno y que hemos visto materializarse en el mayor ataque al sinsentido común económico y a la autonomía de las administraciones territoriales a través de las leyes citadas.
A pesar de lo anterior, señorías, y aunque estemos ante un nuevo curso, somos los mismos actores, así que creo que no me corresponde volver in extenso a desgranar los argumentos económicos que ocuparon buena parte de mi intervención de hace un año. En cierto sentido tengo que remitirme a ella, así como también, inevitablemente, al debate de las leyes de estabilidad, pero procuraré no ser reiterativo y tratar de avanzar contenidos nuevos en la medida en que el presupuesto que nos ocupa los sugiere. Para ello, voy a estructurar mi intervención en tres partes: una primera dedicada a lo que yo llamaría las trampas y obsesiones de la política presupuestaria; una segunda, al análisis de la financiación y una tercera, a las políticas públicas y a la gran reforma pendiente del gasto público.
Hace un año, señor Montoro, usted sabía que hacía trampas con el escenario macroeconómico, que la desaceleración económica no permitiría alcanzar el crecimiento previsto del 3,6 por ciento, como se ha comprobado luego, y sobre todo que la previsión formal de incremento de los precios se vería claramente desbordada, hasta el punto incluso de que se hacía constar un deflactor del consumo de los hogares del 2,7 por ciento y se sometía a los funcionarios, de forma descarada y

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una vez más, a una pérdida de poder adquisitivo; estrategia que, por cierto, se repite puntualmente este año. Con una previsión oficial del deflactor de consumo aún superior, del 2,8 por ciento, se impone un crecimiento salarial y de pensiones del 2 por ciento. El Gobierno, contra viento y marea, es decir, en contra de lo que dicen todas las instituciones nacionales e internacionales, se reafirma en un cuadro de previsiones que realizó en julio pasado, como si desde entonces no hubiera ocurrido nada en el escenario internacional. Esta actitud desconcertante del aquí no ha pasado nada, que pretendidamente querría contribuir a combatir la alarma que han producido los últimos acontecimientos y generar confianza en los agentes económicos, entendemos que consigue el efecto contrario, porque para generar confianza hay que ser creíbles y para ello hay que empezar por reconocer la realidad de los hechos y actuar a partir de ellos, y sinceramente creo que el Gobierno adopta en este caso la táctica del avestruz.
Hace unos pocos días, el asesor de la Casa Blanca decía lo siguiente: Mi predicción es que tendremos dos trimestres de crecimiento negativo; tenemos una guerra, una recesión y una situación de emergencia, y la balanza fiscal será cercana a cero. Yo llamaría a esto algo extraordinario. El avance de las previsiones de la OCDE, que acabamos de conocer, ahonda en la nueva realidad económica, sitúa las previsiones de crecimiento mundial para el año 2002 en el 1,2 por ciento, rebajando sustancialmente sus anteriores previsiones. Este organismo prevé que Estados Unidos crezca tan sólo un 1,3 por ciento el año que viene, que Japón experimente un descenso de su PIB del 1,1 por ciento y que la Unión Europea crezca un exiguo 1,5 por ciento.
Economías tan importantes como Alemania y Francia registrarán módicos aumentos, cifrados en el 1 y el 1,6 por ciento respectivamente.
Tampoco España saldrá indemne, puesto que la tasa de crecimiento se cifra en el 2 por ciento. Por todo ello, esa previsión del Gobierno del 2,9 por ciento no es en absoluto creíble. No lo digo yo, no lo dice el Grupo Parlamentario Vasco (EAJPNV) al que usted, señor Montoro, acusó el pasado año de venir con la brocha negra, con la intención de hacer daño a la economía española, lo dice la CEOE, pero ustedes no se inmutan, creen que el problema es de los demás.
Si bajamos al detalle del cuadro macroeconómico, las trampas son, si cabe, más evidentes, puesto que las estimaciones realizadas sobre el comportamiento del consumo de los hogares, de la inversión, en especial de la inversión en bienes de equipo, y sobre la demanda externa están totalmente infundadas. De dichas previsiones macroeconómicas se derivan unas tasas de aumento de los ingresos y gastos públicos del todo inconsistentes.
Si lo desea, señor Montoro, podemos hablar de estas cosas largo y tendido en otro momento, pero no quisiera en esta intervención desviarme de mi línea argumental.
Las trampas le sirven a usted, señor Montoro, para servir a dos objetivos de estabilidad -precios creciendo al 2 por ciento, a la manera del Banco Central Europeo, y equilibrio presupuestario- que, en sí mismos y razonablemente entendidos, pueden ser más que loables pero que, situados completamente fuera de la realidad, no son sino obsesiones conducentes a un injusto reparto de la carga fiscal y del gasto y a unas mediocres políticas de crecimiento económico.
En el presente presupuesto, el ejercicio que nos plantea varía algo respecto al anterior, pero las trampas vuelven a enseñorearse de la escena. Todo el mundo sabe, y así lo han repetido hasta la saciedad los observadores, que sus previsiones de crecimiento son infundadamente optimistas y no se van a cumplir. Sin embargo, usted las necesita, las necesita imperiosamente, para presentar un presupuesto equilibrado que no responda a un cúmulo de deficiencias tan hondas como las del ejercicio vigente, tanto desde el punto de vista social, como desde el punto de vista de las políticas económicas de oferta. Ustedes siguen prisioneros de sus obsesiones, pero quieren librarse de la tremenda crítica que, a lo largo del último año, ha venido mereciendo desde los medios empresariales una inane política de innovación e infraestructuras, por no hablar del juicio que ha merecido la política social desde otros ámbitos.
Si el ingreso no se cumple y hay que mantener el equilibrio, tampoco se cumplirá el gasto, con lo cual lo que ustedes están haciendo es cometer un fraude ante la ciudadanía, a menos que rectifique usted y llegue admitir, como creo que hizo el secretario de Estado de Economía, que se incurrirá en déficit para mantener los gastos de capital. En tal caso, nos tendría que explicar cuál es el sentido de todo este engaño y de este supuesto sacrosanto compromiso con el superávit presupuestario que quiere imponer a toda costa y al margen de las circunstancias económicas. Señor Montoro, ustedes están atrapados en un marco de restricciones que no derivan de problemas reales, sino de las obsesiones que ustedes mismos han venido alimentando, desoyendo altaneramente las observaciones desde múltiples foros y sectores; les están diciendo, a pesar del temor reverencial al poder, que están desbarrando, que su fundamentalismo financiero es un sinsentido.
En el debate del año pasado, yo mismo me esforcé en hacer ver la falta de correspondencia de sus conceptos de la idea europea de estabilidad y también que supuestas recetas, como la del fondo de reserva de la seguridad social, no son otras cosas que meros artificios que no resuelven el problema de la estabilidad a medio plazo de las finanzas públicas. Como ya se ha visto en el debate de las propias leyes de estabilidad que usted no atiende a razones cuando se formulan desde mi grupo respondiendo las más de las veces yéndose por los cerros de Úbeda de las descalificacionespolíticas, déjeme que se lo diga una vez más desde la

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voz, supongo que autorizada, de alguien cuya opinión era respetada por el Partido Popular. Señor Montoro, se lo dice el profesor Barea en un artículo que lleva el significativo título «De estabilidad en la economía, versus estabilidad presupuestaria». Dice así, literalmente: el objetivo no debe ser en el Estado estabilizar el presupuesto, sino estabilizar la economía utilizando la política presupuestaria, que no es lo mismo que estabilizar el presupuesto en un nivel de equilibrio o de ligero superávit. Si no quiere atender a mis razones, atienda a las del profesor Barea, no haga que tengamos que lamentar su salida de la oficina de la Presidencia del Gobierno.
Ya sé que no es fácil porque, cuanto más tarde la cosa, se va haciendo más difícil, pero ahora que aún es tiempo, escuche al señor Folgado, escuche al profesor Barea, escuche a los ayuntamientos, escuche a las comunidades autónomas, abandone la absurda prisión de esas obsesiones económicas, compartidas o no con el señor Aznar López, y véngase al terreno de la razón pública porque el tiempo no hará sino agravar la situación. Me gustaría creer que todavía no es demasiado tarde, que todavía puede avenirse a razones y olvidarse de una obsesión sin sentido para adoptar el criterio europeo de estabilidad presupuestaria en el medio plazo. Usted debería saber que ese criterio europeo no plantea hoy, afortunadamente, ningún problema de cumplimiento a las finanzas públicas y que, por tanto, nos permitiría concentrar los esfuerzos en las verdaderas reformas presupuestarias pendientes.
Como dice uno de los más notables expertos en la Hacienda Pública, el profesor González Páramo, de acuerdo con la experiencia de la elasticidad de la economía española a la output gap, un déficit estructural inferior al 1 por ciento es razonable a medio plazo, ya que permitiría que el déficit total se anule en períodos expansivos y se mantenga en niveles inferiores al 2 por ciento en períodos recesivos, lejos todavía de los niveles de referencia del pacto de estabilidad. Todo esto no pertenece al mundo de las obsesiones del Partido Popular, sino al del mejor y más fundado análisis económico.
Sería muy conveniente que nos pusiéramos a trabajar seriamente en las verdaderas reformas que necesita el presupuesto para promover la igualdad, la eficiencia y el crecimiento económico, reformas que resultan imposibles por las limitaciones que su modelo económico impone a las políticas de gasto y porque tales reformas tienen muy poco que ver con cambios como los de las últimas medidas fiscales o con la nueva anunciada reforma del impuesto sobre la renta, que no harán sino exacerbar las contradicciones de su modelo económico.
Luego me referiré al gasto, pero quiero comenzar por el análisis del ingreso.
Ocurre, en efecto, en cuanto a la tributación se refiere, que el verdadero gran problema del presupuesto que ustedes se empeñan en ignorar radica en que el edificio entero de las cuentas públicas se sostiene cada vez más sobre las contribuciones del mundo del trabajo, algo que no hacen ustedes más que agravar con esas selectivas reformas que redistribuyen una misma carga fiscal entre los contribuyentes. A estas alturas, todos sabemos que ustedes no reducen la presión fiscal -están según la OCDE en el 38,5 por ciento, es decir, 0,7 puntos por encima de su nivel de 1996-, sino que lo que hacen es alterar su reparto de forma regresiva, a favor de colectivos muy específicos como los de mayores rentas personales o los de los beneficios de jugosas plusvalías, como en las medidas recientes que usted ha planteado. Entre tanto, los ingresos de las administraciones públicas se vuelven más y más dependientes de las contribuciones directas que realiza el mundo del trabajo, con unas consecuencias perniciosas para el empleo y para la competitividad del sistema económico.
El presupuesto del Estado presenta un déficit del 0,5 por ciento del PIB que se cubre con un superávit de la Seguridad Social, a pesar de que el propio sistema está costeando políticas de naturaleza no contributiva como son los complementos de mínimos, para los que se prevé una mínima aportación presupuestaria de 306 millones de euros para financiar un gasto que supera los 4.200 millones de euros.
Además del problema de la falta de progreso en la separación de fuentes de la Seguridad Social, está el problema del INEM y del seguro de desempleo, en cuyas cuentas se vuelve a generar un cuantioso superávit, también cercano a medio punto del PIB, que se aplica a algo que eufemísticamente se llama políticas activas de empleo, que no es otra cosa que subvenciones a las empresas para que utilicen la contratación indefinida. (La señora presidenta ocupa la presidencia.) Si a todo ello añadimos los crecientes desembolsos en las prestaciones por desempleo en una coyuntura de abducción de paro, el cuadro general puede considerarse insostenible.
A pesar de ello, asistimos a una situación de total continuidad de tal estado de cosas en las previsiones para el 2002, que revelan una total pasividad del Gobierno y una falta de resolución para abordar la necesaria reforma de la financiación de las administraciones. La incapacidad para abordar esta reforma tiene que ver, como decía, con esos persistentes intentos de alterar la distribución de la carga fiscal, de la que se nos anuncia una nueva entrega para el 2003, y también con ese peculiar artificio del fondo de reserva que pretende marcar el tratamiento que se da a las cuentas de la Seguridad Social.
Decía la secretaria de Estado en su comparecencia que el fondo de reservas se invierte en deuda pública; luego, preguntaría yo a más de un despistado que se deja enredar con el invento qué pasa cuando se consolidan las cuentas de las administraciones, que desaparece porque es un activo de un subsector y un pasivo de otro. Entonces, ¿para qué vale? Se supone, me dirán, que representa un compromiso para que en el futuro se recaude una cantidad de impuestos equivalente al mismo para hacer frente a los pagos de las pensiones. Claro que entonces yo, como contribuyente

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del sistema, le diría: ¿Significa eso que no se van a recaudar los impuestos necesarios sino sólo los del fondo? De deuda ni hablo porque lo prohibe la nueva religión de la estabilidad presupuestaria.
En tal caso, ¿cómo justifica que hoy aplique mis contribuciones a reducir los impuestos sobre no sé qué plusvalías o a financiar otros gastos del Estado? Se lo dije en el debate del año pasado. Si vamos a hablar de un asunto tan serio como la Seguridad Social, dejémonos de fondos y vayamos al fondo, que no es otro que la separación de fuentes, en la que ustedes avanzan a velocidad de tortuga, y la elaboración de un escenario de sostenibilidad global de las finanzas públicas, que puede incluir, por qué no, aumento de la presión fiscal, ya que después de todo si el Estado lleva años utilizando voluntaria y discrecionalmente los fondos de nuestras contribuciones, con qué derecho nos los va a negar en el futuro.
Parece que todavía hay alguien que considere que este debate es más formal que otra cosa, pero yo no creo que sea así, primero, porque con este gadget del fondo se está colando de rondón una limitación futura de prestaciones que puede tener más base en el reparto de la carga fiscal que en el problema demográfico, y, segundo, porque esa esquizofrénica separación de fuentes, que es y no es al mismo tiempo, nos está impidiendo durante estos años funcionar con una estructura de financiación pública que no descanse tanto en los impuestos sobre la utilización del factor trabajo, que eso es lo que son las contribuciones sociales.
Una política fiscal claramente clientelar como la que sigue el Partido Popular ha permitido hasta la fecha ocultar a buena parte de los ciudadanos y de las empresas la falta de consistencia de su modelo económico. Ahora que está a punto de aprobarse una nueva religión presupuestaria, ahora que el nivel de la marea económica ha bajado y que comienzan a dejarse ver los primeros escollos, nos anuncian otra vuelta de tuerca -más madera, como en el tren de los hermanos Marx-, pero todos empezamos a ver que el final se acerca, que los agentes sociales, primero, y los ciudadanos, después, acabarán diciendo un no rotundo a un modelo de política económica y social de efectos desastrosos para el bienestar y el crecimiento económico. Van a decir un no rotundo no sólo por ese diseño fiscal, prÍt a porter para colectivos distinguidos, sino por las ineficiencias que se acumulan al mismo con las políticas de gasto.
Tal y como hemos visto, ustedes saben que no se van a cumplir las expectativas de gasto porque las cuentas no cuadran, pero saben también que el coste político de un presupuesto como el del 2001, con un olvido tan flagrante de las políticas de innovación y de infraestructuras, no es de recibo en una segunda entrega. Por eso, puestos a hacer trampas, no se iban a detener con el gasto social.
Decir que el deflactor del consumo es del 2,8 por ciento y subir los salarios el 2 por ciento, sin siquiera introducir mejoras en las pensiones no contributivas, era ya una práctica del año pasado. Ahora, las trampas se extienden a otras rúbricas de gasto, porque las inversiones no se van a poder llevar adelante y todas esas predicciones acerca de las políticas de I+D+I y de infraestructuras se van a quedar en eso, en meros números de un documento presupuestario que está llamado a no cumplirse. El Gobierno sigue haciendo alarde de una nula sensibilidad social, postergando estas rúbricas de gasto como uno de los aliviaderos que ayudan a ajustar su modelo económico y presupuestario. Pretende hacernos creer que el gasto social aumenta, cuando ello se debe al extraordinario peso relativo de las pensiones y a su crecimiento vegetativo y a un injustificado crecimiento de las prestaciones por incapacidad laboral y por desempleo que, más que un beneficio para los ciudadanos, lo que manifiestan es una deficiente instrumentación de las políticas de protección que no logran atajar un abuso indebido del sistema legal. Porque, por el lado de las políticas donde hay capacidad real de decisión y no de mera respuesta, nos encontramos con que, de la mano de la trampa de la evolución de los precios de consumo, se limita la retribución de los asalariados y las pensiones, incluidas las no contributivas, de manera que en el mejor de los casos sólo puedan recuperar el poder adquisitivo sin mejora real; nos encontramos con que se congelan los fondos de políticas sociales tan importantes como la vivienda o que se pretende hacer pasar, como un logro de transformación, a políticas pasivas de empleo en activas, siguiendo las orientaciones de la Comisión Europea, lo que no son sino unificaciones por contratación indefinida.
Para ser sincero, debo decir que hay un aspecto en el ámbito social en el que se realiza un esfuerzo real, en la educación, que se incrementa un 9 por ciento, lo cual, por desgracia, no es sino un motivo más de preocupación. Efectivamente, de acuerdo con las recientes orientaciones neocentralistas del Gobierno, se insiste en una política de becas que se solapa con las de las comunidades autónomas, al menos, con la del País Vasco, y, lo que es más preocupante, nos plantean un sistema nacional de cualificaciones para la formación profesional que no hace sino interferir en el ámbito competencial de la comunidad autónoma, que hace ya tiempo cuenta con un plan de formación profesional y con un sistema de cualificaciones profesionales propio y lógicamente adaptado a la realidad vasca. Este ejemplo de la educación no es, por lo demás, sino la expresión de un problema recurrente, cada vez más frecuente en todos los ámbitos del presupuesto, que tiene que ver con la involución autonómica y las tendencias neocentralistas a las que me vengo refiriendo. Para decirlo de manera que me entiendan, ustedes conciben las comunidades autónomas como las nuevas provincias del siglo XXI. Ya no son entes dotados de autonomía política sino unas meras estructuras administrativas que sustituyen a la Administración periférica en la ejecución

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de planes concebidos por el Estado en materia de vivienda, de educación, de medio ambiente, de empleo, etcétera, desconociendo que la autonomía política de la que gozan comunidades autónomas como la de Euskadi cuentan con competencias exclusivas en todas estas materias y no son agentes ejecutores de lo que ustedes, con esa característica usurpación de la nación por el Estado, llaman planes nacionales. Con esa concepción política alardean de descentralización del gasto como se hace con ocasión de este presupuesto, al tiempo que mantienen los resortes del poder político y dejan ayunas del mismo a las comunidades autónomas. Ese es precisamente el juego que la Administración vasca no está dispuesta a aceptar, tanto en la gestión ordinaria de las competencias transferidas, como en la asunción de otras pendientes porque no respeta el bloque de constitucionalidad y autonomía política del País Vasco. Ese es, además, un planteamiento ineficiente de las políticas públicas y de manera muy especial de las dirigidas a la oferta. Como le he manifestado en otras ocasiones constituye uno de los núcleos de la reforma pendiente del gasto en el sector público del Estado. En anteriores ocasiones he expuesto numerosos ejemplos de esa reforma pendiente aplicados al País Vasco desde lo social a lo económico. Por ejemplo, la gestión por el País Vasco del sistema de Seguridad Social prevista en el bloque de constitucionalidad no sólo tiene una lectura económica sino que permitiría una gestión integral de la protección social hoy fraccionada en renta básica, pensiones no contributivas, complementos a mínimos y subsidios de desempleo.
Lo mismo cabe decir de esos campos tan sensibles, como el de la formación profesional, en el que nos amenazan ahora con desandar un precioso camino ya recorrido con dedicación y esfuerzo y que produce honda preocupación a los agentes económicos y sociales de la ciudadanía en general. Ese es el mismo problema de fondo que late en el arbitrario e injusto tratamiento a Hobetuz y a la formación continua en el País Vasco, incluida la negativa a un traspaso de las políticas activas de empleo que no pase por hacer de la comunidad autónoma un mero ejecutor de sus dichosos planes nacionales. Ese es, pero agravado todavía más, el caso de las políticas de innovación, investigación y desarrollo tecnológico, en las que a pesar de tener competencia exclusiva ya no sólo se pretende a la comunidad autónoma como mera ejecutora sino que se le niega descarada y torticeramente papel alguno en el desarrollo de una política tan importante.
Señor Montoro, la ciudadanía sabe que las políticas de oferta y las sociales desarrolladas en el País Vasco, de acuerdo con un criterio de autonomía política, no sólo responden a una concepción más respetuosa con el bloque de constitucionalidad, sino que son más eficaces y eficientes que sus caducos esquemas neocentralistas. Sabe que es así y ve con sentido crítico cómo ustedes tratan de reproducir sin éxito esquemas centralistas en áreas emergentes del gasto público, como el de la sociedad de la información, porque en lugar de apretar en donde les compete, por ejemplo, en una regulación que favorezca de verdad a los usuarios, se empeñan en un imposible ejercicio de ejecución centralista de políticas de gasto. Para mayor preocupación, la deriva neocentralista amenaza con extenderse como mancha de aceite en las políticas de gasto y en las de regulación, mostrando una faz que sorprende a la generalidad de los sectores concernidos, un día es la comunidad educativa con su estrambótica ley de universidades, y mañana empresarios y trabajadores ante una regulación de la negociación colectiva que no respeta en absoluto la autonomía de los interlocutores sociales. Recientemente se rompió el muelle de la ría en Uribitarte, en pleno centro del casco viejo de Bilbao y en esta comunidad autónoma, que tiene la mayor autonomía del mundo, según nos cansamos de oír por ahí, el alcalde tuvo que llamar a Madrid, comenzando una rocambolesca historia a la que no se le ha dado final.
Todavía, hace unos pocos días he leído en el periódico que los vecinos seguían alojados en un hotel y que al parecer el ministerio no se acaba de hacer cargo del asunto. Sí, ese mismo ministerio que incluye en este presupuesto unas obras en una playa que no existe, Carrascapio, pero que se parece mucho a otra sita en Mendesa, junto a Lekeitio, que ha tenido que esperar lo suyo para ver afrontados sus problemas. Espero que este ejemplo del medio ambiente se entienda como metáfora de todo un discurso sobre el gasto, precisamente en estos días en que se ha dado el Premio Nobel de economía a tres economistas por sus contribuciones en torno a la información asimétrica.
Concluyo, señora presidenta, señor ministro, reiterando las tres líneas argumentales de las que me he ocupado en mi intervención, que llevan al Grupo Vasco en el Congreso a rechazar totalmente estos presupuestos y a solicitar encarecidamente su devolución al Gobierno para su reelaboración. El Gobierno, de la mano de las obsesiones del señor presidente y su ministro, está atrapado por los dogmas que ha venido acuñando esta legislatura y por un modelo económico y presupuestario que, una vez pasada la gran ola de la prosperidad, se revela inviable para afrontar el futuro. Sus compromisos públicos en torno a una política fiscal clientelar y a una errónea concepción de la estabilidad le conducen a plantear unos presupuestos llenos de trampas, con nula sensibilidad social, y que todo el mundo sabe y la experiencia avala que no se van a cumplir en el lado de las inversiones. Es más, ya comienza a hacerse evidente que detrás de todas esas obsesiones por el rigor presupuestario y por los artificios como el del fondo de reserva, un Gobierno así no aporta nada a la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo, pero a cambio es un obstáculo para la promoción depolíticas que favorezcan el crecimiento y el empleo y,

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lo que es más, un Gobierno con el que se corre el riesgo de que no sea un buen garante de los derechos futuros de los contribuyentes del sistema. Porque con sus muestras de fundamentalismo financiero sería muy capaz de aplicar mañana o cuando haga falta a los impuestos una separación de fuentes de financiación de la Seguridad Social que hoy demora perezosamente.
Además de lo anterior, los presupuestos deben ser rechazados porque, profundizando en los rasgos del presupuesto del año 2001, no sólo no promueven la necesaria reforma del gasto público, sino que avanza en una deriva neocentralista que niega la autonomía política de las comunidades autónomas y constituye en sí misma un problema para la implementación de políticas públicas que contribuyan a la igualdad y al bienestar de los ciudadanos.
Muchas gracias.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Azpiazu.
Señor ministro.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Gracias, señor presidente.
Señor Azpiazu, ha venido S.S. a hacer un discurso político, es decir, por mucho que se empeñe S.S. siempre en encontrar un tono económico, viene a hacer un discurso político, el discurso de la involución autonómica promovida por el Gobierno del Partido Popular. Ese es el discurso de S.S. Yo quiero verlo de otra manera, quiero debatir con usted mucho de economía y de política económica, pero a S.S. no le importa más que una cosa, que es además, desde la perspectiva de los Presupuestos Generales del Estado para 2002, un sencillo absurdo, señor Azpiazu. Y le voy a decir por qué, porque por lo visto usted se olvida de lo más elemental que contienen los Presupuestos Generales del Estado para el año 2002. En primer lugar porque, como he repetido desde mi primera intervención esta mañana y está explicado en la documentación presupuestaria, los Presupuestos Generales del Estado para el año 2002 aplican un nuevo sistema de financiación autonómica en nuestro país que significa un avance del desarrollo del Estado de las autonomías como nunca antes se había alcanzado en materia de autonomía financiera, señor Azpiazu, como nunca antes se había alcanzado. Ese fue el reconocimiento del Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el que todas las comunidades autónomas de régimen común -y subrayo todas-, las gobernadas por el Partido Popular, por el Partido Socialista, por el Partido Socialista en coalición con partidos nacionalistas y las gobernadas por partidos nacionalistas, apoyaron y aplaudieron el nuevo sistema de financiación autonómica. Y como consecuencia de la aplicación de ese sistema de financiación autonómica, que fue celebrado en el Consejo de Política Fiscal y Financiera por la vicelehendakari con su presencia allí, que yo agradecí como ministro de Hacienda y presidente del Consejo, lo que hemos hecho en estos presupuestos del año 2002 ha sido transformar, cambiar la configuración financiera del Estado. Todo eso a S.S. se le ha olvidado; se le ha olvidado que estos son los presupuestos del nuevo sistema de financiación autonómica para las comunidades autónomas del régimen común, obviamente, no para las comunidades que están sujetas al régimen de haciendas forales. Eso se le ha olvidado a S.S. Su señoría ha venido aquí a hablar de involución autonómica, la consigna que le han dado a S.S. para que se suba a la tribuna. Lo siento, señoría, pero la vida es así, y cada vez que tenemos que hacer un debate, S.S. se empeña, casi se emperra, en leer unos folios de debate de política económica a los que se han añadido unas coletillas políticas. Yo soy miembro del Gobierno de España y tengo que decirle a S.S. que hace usted una clase de política que es la que le han dado, esa consigna de que es involución autonómica: toca involución autonómica. Pues no, señoría, no toca involución autonómica porque un Gobierno sustentado por una mayoría parlamentaria ha sido capaz de lograr un acuerdo político que no se había conseguido nunca en España para financiar el Estado de las autonomías -señoría, nunca se había conseguido semejante acuerdo político- y eso está plasmado en los Presupuestos Generales del Estado y da lugar a nuevas leyes de financiación autonómica que son las que debatiremos en esta Cámara el día de mañana. Por tanto, es una clara contradicción que no se sostiene que precisamente en los presupuestos de 2002, que son los que reflejan el cambio de financiación autonómica en nuestro país, suba usted a esta tribuna a hablar de involución autonómica. Le han equivocado el guión, señoría, se lo han equivocado. Mire, así es la vida, ¿verdad? Usted intenta ser una persona muy coherente en política económica y siempre le falla el guión. ¿Qué culpa tengo yo de que siempre le falle el guión del tempus político en que le toca subir a esta tribuna? A partir de ahí, S.S. sube a esta tribuna a seguir en su énfasis a favor del déficit público. Pues nada, señoría, siga usted en su énfasis del déficit público. Yo sólo le pido lo que ya le pedía el año pasado al Partido Nacionalista Vasco, que tiene la responsabilidad del Gobierno, eso sí, compartida con Izquierda Unida, en este caso, para la Comunidad Autónoma del País Vasco, para Euskadi. Le pido que haga este mismo discurso en el Parlamento vasco y diga que las cosas van fatal, que van a ir a peor y que lo que necesitamos es mucho más déficit público. Eso es lo que van a decir ustedes en la presentación del nuevo presupuesto en el País Vasco, señoría. Pues ya sabe realmente cuál es la situación la ciudadanía vasca y cuál es la posición política que marca el Partido Nacionalista Vasco no sólo en esta Cámara porque supongo que la coherencia interna del mismo le llevará a defender las mismas posiciones

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donde tiene responsabilidad de Gobierno, que es en Euskadi.
Señoría, le voy a recordar algunos comportamientos recientes de lo que ha sido la evolución económica del País Vasco desde el año 1995 al año 2000. El PIB español durante este último quinquenio ha crecido un 20,23 por ciento; el de la Unión Europea ha crecido un 13,46 por ciento y el del País Vasco ha crecido un 20,56 por ciento, es decir muy parecido al PIB del conjunto de España. En 1995, los afiliados a la Seguridad Social en el País Vasco eran 679.500; en septiembre del presente año son 841.292, es decir, han crecido realmente un 23,8 por ciento, una evolución muy significativa en lo que se refiere a evolución del empleo. En el conjunto de España, entre ambas fechas, los afiliados han crecido un 28 por ciento, de forma que en el País Vasco hay 161.792 afiliados más y en el conjunto de España los 3.450.000 a los que me he referido a lo largo de esta mañana. Según la EPA, el incremento de ocupados en la comunidad vasca ha sido del 20,77 por ciento y el empleo femenino ha crecido un 32,56 por ciento.
Según la EPA, los ocupados en España han crecido un 22 por ciento y el empleo femenino ha crecido un 32,5 por ciento. La tasa de paro de esta comunidad autónoma en el segundo trimestre del año 2001 se sitúa en el 11,4 por ciento, por debajo por tanto de la media nacional, que es el 12,97 por ciento. En 1995 la tasa de paro en el País Vasco era del 22,96 por ciento y la española era el 22,94 por ciento. La encuesta de presupuestos familiares en el cuarto trimestre del año 1997 situaba al País Vasco en el 7,9 por ciento el número de hogares que declaraban llegar a fin de mes con mucha dificultad; en el segundo trimestre del año 2001 declaran encontrarse en esa situación el 6,7 por ciento; en España en ese periodo se ha pasado del 12,4 al 8,6 por ciento. En el segundo trimestre del año 2001, declaran poder dedicar al ahorro el 37,9 por ciento de las familias en el conjunto de España y el 43,7 por ciento de las familias vascas. En el cuarto trimestre del año 1997, en esa situación se encontraba el 24 por ciento del total de las familias españolas y el 31 por ciento de las familias vascas. La evolución del País Vasco en materia de empleo y en materia de evolución económica general es bastante parecida, excepto en una singularidad que también es muy positiva para el País Vasco, lo cual tenemos que celebrarlo todos, y es el crecimiento del número de empresas. El número de empresas, excluido el sector primario, en el año 1996 había en el País Vasco 125.323 empresas y en enero de 2001 había 152.722, lo que supone un incremento del 21,86, mientras que en el conjunto de España el crecimiento está muy próximo al 11 por ciento. Estamos hablando, señorías, de que en el conjunto de la Comunidad Autónoma vasca ha habido una evolución económica que es la que realmente viven sus ciudadanos, que supone un crecimiento económico que se ha correspondido con la evolución económica de España, con la evolución de la tasa de paro, con la evolución de la afiliación a la Seguridad Social. Eso ha sido consecuencia de políticas económicas que se han aplicado desde 1996 en el conjunto de España, por cierto apoyadas en buena medida por el Partido Nacionalista Vasco, cuyos representantes están hoy aquí sentados, quienes apoyaron esa política de ingreso en el euro. Esas políticas también se han aplicado en el seno del País Vasco y han sido las políticas de equilibrio presupuestario, que han hecho que la situación financiera del País Vasco sea de ese equilibrio presupuestario. Todo eso hace todavía más incomprensible que el señor Azpiazu suba a esta tribuna a defender el déficit como fórmula de crecimiento económico, de creación de empleo, de creación de bienestar en el País Vasco o en el conjunto de España. Al señor Azpiazu le han dado un papel al que trata de someterse, un papel, dice él, de coherencia en materia de política económica -eso lo dice él y ya sabe que no compartimos esa opinión desde hace mucho tiempo, exactamente desde su llegada a esta Cámara- y luego el papel político de seguir diciendo que hay una involución autonómica, precisamente cuando estamos afrontando el presupuesto que refleja el nuevo sistema de financiación autonómica.
No sé si usted me ha escuchado, señor Azpiazu, porque estaba sentado, pero como llevaba el papel escrito lo ha vuelto a leer sin ningún tipo de capitulación sobre lo que le he estado diciendo durante toda la mañana. Como he insistido esta mañana, el Gobierno es consciente de que su escenario económico se sitúa en la banda alta de las previsiones económicas actuales; pero también somos conscientes de que estamos viviendo una situación económica y política internacional muy nueva. Son situaciones sobre las que están confluyendo elementos y circunstancias incluso de signo muy contradictorio. Por tanto, no se suba a esta tribuna a anunciar hecatombes económicas, porque todos los organismos internacionales anuncian que hay una recuperación económica mundial en ciernes, que vaticinan para la segunda mitad del año 2002, y sobre la que van actuar en plenitud los Presupuestos Generales del Estado para el año 2002. Por tanto tenemos margen, tenemos capacidad de operación precisamente para evitar que lo peor de la situación económica mundial perjudique a la evolución de la economía española; tenemos capacidad para seguir en esta senda de crecimiento económico y de creación de empleo, y tenemos esa capacidad y ese margen que nos ha dado la política que ha aplicado el Gobierno del Partido Popular, una política que se ha basado en la estabilidad presupuestaria, en la reducción de la deuda pública sobre el producto interior bruto y en la evolución de la financiación de la Seguridad Social, avanzando con ambición hacia la separación de fuentes de financiación de la Seguridad Social.
Su señoría califica de avance modesto el que se programa en la separación de fuentes de financiación de la

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Seguridad Social el año próximo, que es fundamentalmente llevarse complementos de mínimos a cargo del Estado. Tengo que recordar a S.S.
que durante los últimos cinco años hemos llevado el equivalente a un billón 200.000 millones de pesetas a cargo del Estado. ¿Le parece a S.S. poco ambiciosa la separación de fuentes de financiación que se ha acometido durante estos últimos años? ¿Le parece a S.S. que no hemos saneado suficientemente el sistema de Seguridad Social? Su señoría vuelve a incurrir en el mismo error de concepto que los portavoces anteriores en cuanto a lo que signfican los fondos de reserva de la Seguridad Social. Los fondos de reserva de la Seguridad Social son un excedente financiero contable de la Seguridad Social, y como tal excedente, señoría, habrá de aplicarse. ¿Tiene S.S. mejor propuesta que la compra de deuda pública? Si la tiene, suba y díganosla. Díganos dónde aplicamos el excedente, la reserva de la Seguridad Social. Díganos si S.S. tiene una mejor propuesta, si lo que le inquieta es que esos fondos se detienen a deuda pública, como ha expresado, y luego dice: eso en consolidación. ¿Pero de qué consolidación está hablando, señoría? La Seguridad Social tiene superávit. ¿Tan difícil es de entender que la Seguridad Social tiene un superavit, que equivale a más 0,5 por ciento del producto interior bruto, que por tanto compensa el déficit del Estado, que es del 0,5 por ciento del producto interior bruto y se consigue el equilibrio presupuestario? ¿Tan difícil es entender eso, señoría? ¿Tan difícil y tan contradictorio es eso con la aplicación de la reserva de la Seguridad Social? Le insisto, suba aquí a la tribuna y díganos qué hacemos con el superavit de la Seguridad Social, que ya el Grupo Socialista se ha escandalizado de que parte esté en la Tesorería en el Banco de España. Ahora resulta que el Grupo Parlamentario Vasco se escandaliza de que esté en deuda pública. Aquí nos escandalizamos todos y lo que tenemos que hacer son propuestas, propuestas a las que el Gobierno por supuesto estará muy atento en cuanto a lo que debe ser la utilización de los excedentes de la Seguridad Social. El hecho es que existen esos excedentes, y el hecho es que esos excedentes están permitiendo dar una seguridad y una fiabilidad a nuestro sistema público de pensiones. Esa es la realidad en toda España y en el País Vasco, señoría. Esa es la realidad que tenemos que dar como seguridad para los pensionistas en el País Vasco y en toda España, y esa realidad se completa además con políticas en las que se sigue avanzando en la separación de fuentes financieras de la Seguridad Social, para que podamos abrir todavía mejor futuro, mayor protección para nuestro sistema público de pensiones ante los avatares económicos que nos puedan provenir de dentro y fuera de España.
Su señoría sube a la tribuna y dice que tampoco le gusta lo que hace el INEM. No le gusta a S.S. que las empresas vascas tengan bonificaciones sociales para contratar. Eso no le gusta a S.S., y por lo visto no les gusta a los ciudadanos vascos que han firmado contratos estables de empleo. Eso le parece que tampoco es apropiado hacerlo en relación con lo que son las políticas de estímulo que práctica el Gobierno en cuanto a políticas de bonificación, de reducción de cotizaciones sociales para estimular el empleo fijo y el empleo estable.
Por lo demás, tengo que recordarle que las previsiones de inversión de los presupuestos del año 2002 para el País Vasco siguen siendo importantes. En ferrocarriles, la inversión directa del Ministerio de Fomento crece el 8,85 por ciento para situarse en 29.520 miles de euros. A esa inversión hay que añadir la prevista por el GIF para la línea de alta velocidad Vitoria-BilbaoSan Sebastián, por valor de 3.660 miles de euros, y la de RENFE y FEVE por valor de 16.872 miles de euros. En obras hidráulicas la inversión directa del Ministerio de Medio Ambiente asciende a 38.591 miles de euros, destacando entre los proyectos las obras de saneamiento en Vizcaya, por valor de 3.005 miles de euros, y las de Guipúzcoa, por valor 15.519 miles de euros.
A estas inversiones hay que añadir 10.704 miles de euros de las sociedades de aguas. La inversión directa del Ministerio de Medio Ambiente en costas asciende a 9.386 miles de euros, lo que supone un incremento del 20,4 por ciento respecto del año anterior. A esta inversión hay que añadir la prevista por Puertos del Estado y autoridades portuarias, por valor de prácticamente 33 millones de euros. En estas magnitudes se incluiría otro tipo de inversión por parte de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, destinada al puerto de Pasajes. La inversión prevista en aeropuertos para el País Vasco en 2002 asciende a 23.952 miles de euros, a ejecutar por AENA.
Señorías, el debate sobre la estabilidad presupuestaria es un debate políticamente abierto. Su señoría explica en todos los foros públicos que hablar de estabilidad presupuestaria es ir contra la autonomía financiera de las comunidades autónomas. Tengo que desmentir otra vez esa afirmación en la tribuna de oradores del Pleno del Congreso; eso no es así. La estabilidad presupuestaria no es otra cosa que la traducción de los compromisos de los programas de estabilidad a que está obligado el Reino de España a través de la Fundación del euro y a través de la aplicación de dichos programas de estabilidad, vigentes en toda la Unión Europea.
Seguimos creciendo, señoría; seguimos creciendo en torno al 3 por ciento. Desde luego un país que crece en torno al 3 por ciento es un país que debe estar comprometido con el equilibrio presupuestario.
Hacer otra política sería un error; un error para España, un error para el País Vasco y un error para la Unión Europea. La Unión Europea necesita las políticas de estabilidad económica; necesita de las políticas de estabilidad presupuestaria para seguir creciendo y para seguir creando empleo. Por eso, señorías, nadie se hace trampas cuando se presentan presupuestos comprometidos con la estabilidad.


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Me alegro de que S.S. se fíe más de los pronósticos de la CEOE que de los pronósticos oficiales del Gobierno. Hace muy bien S.S.; son fuentes muy fiables, y el Partido Nacionalista Vasco las maneja. De todos modos, el Gobierno está obligado a explicar a los empresarios vascos y a los empresarios españoles en general que hay un futuro de crecimiento económico por delante; que hay un futuro de ganancia de competitividad por delante, y que por eso hacemos las reformas fiscales; reformas como las que hemos llevado adelante, que estoy seguro de que tendrán su traducción en las haciendas forales vascas.
Son reformas claramente favorecedoras de la pequeña y mediana empresa; claramente favorecedoras de las empresas que invierten -para eso damos un nuevo régimen fiscal de plusvalías-; claramente favorecedoras del compromiso político de los emprendedores, que deben ser los motores de crecimiento y de bienestar de nuestro tiempo.
A usted, señoría, le han escrito en el guión que hoy toca hablar de involución autonómica. Hoy no toca hablar de involución autonómica, señoría, hoy toca hablar de equilibrio presupuestario como garante del crecimiento económico y de la creación de empleo, en Euskadi y en toda España.
Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor ministro.
Señor Azpiazu.


El señor AZPIAZU URIARTE: Gracias, señora presidenta.
Señor Montoro, dice usted que yo hago un discurso político. Que yo sepa esto es el Congreso de los Diputados, en el Congreso de los Diputados se habla de política y política económica es política. Dice que yo no he tenido en cuenta el acuerdo de financiación de las comunidades autónomas, que no lo he celebrado, que lo ha celebrado todo el mundo y que incluso estuvo presente la vicelehendakari.
Nosotros estamos encantados; si usted ha llegado a un acuerdo con las demás comunidades autónomas estamos encantados y lo celebramos. Nos gustaría celebrarlo de la misma manera cuando firmemos el concierto económico; nos gustaría celebrarlo de la misma manera, con entusiasmo.
Me deja sorprendido. Mis papeles los preparo yo y a mi me consta que usted no. Esa es una diferencia. A mí no me hacen el guión y no me dan las consignas y me consta que a usted sí, con lo cual no sé a qué viene ese tipo de descalificaciones. Usted ha hecho un análisis de coyuntura de la economía vasca. Me parece muy bien. No es este el lugar, seguramente el lugar será el Parlamento vasco. Ese análisis de coyuntura no es el que tiene Mayor Oreja; ese análisis de coyuntura no es el que hace el señor Mayor Oreja en el Parlamento vasco.
(Aplausos.) Usted podría mandarle el informe y que lo haga allí para decir que la economía vasca va tan bien o mejor que la economía española. No es lo que ustedes vienen diciendo; pásele los datos.
Usted dice que yo no estoy de acuerdo con las políticas de estímulo y de incentivación de las empresas vascas. Por supuesto que estoy de acuerdo. Nosotros tenemos las competencias y las sabemos; no nos las hagan ustedes y no prejuzguen lo que vayamos a hacer nosotros, que no nos ha ido mal con nuestra política industrial y de incentivación.
Las empresas vascas funcionan bastante bien.
Me pregunta también qué haría yo con los excesos de contribución del sistema de la Seguridad Social. Si quiere le puedo traer aquí, para que oigan su discurso, a pensionistas, viudas y gente sin ingresos y les dice que no tiene margen para hacer nada. Usted les puede subir las pensiones, usted les puede subir los salarios mínimos -tiene todo un campo en el ámbito social- pero para esto, en el tema de la Seguridad Social, aparte de dinero que lo tienen, hay que tener sensibilidad y eso es lo que les falta. (Aplausos.) Señor Montoro, el año pasado vino usted y se manifestó con especial virulencia verbal en contra del Partido Nacionalista Vasco -tengo que reconocer que hoy ha sido usted más suave-, en contra del Grupo Vasco y en contra de este humilde diputado. No quería usted hablar de economía ni de presupuestos; rehuía el debate económico que le estaba planteando. Su objetivo era obviamente otro: el Partido Popular y usted estaban en precampaña, reclamando día sí y día también elecciones anticipadas en el País Vasco mediante una política de acoso y derribo a un Gobierno vasco legítimamente constituido. Usted y su partido estaban en precampaña electoral. Usted sí tenía un guión, ¿cómo no lo iba a tener? Tenía un guión claro, no se salió de él y cualquier disculpa como la del debate parlamentario sobre los presupuestos era suficiente para arremeter contra el nacionalismo vasco y contra el Partido Nacionalista Vasco. Así interprete y entendí, en ese contexto, su nula voluntad de hablar de economía, o mejor dicho de política económica. Desde entonces han pasado muchas cosas en el campo económico y en el campo político. Ha dicho que en el campo económico se están produciendo acontecimientos importantes, pero usted no se adapta a esos nuevos acontecimientos. El pasado día 13 de mayo los vascos decidimos -no les creímos a ustedes, no creímos lo que el Partido Popular proponía- y la coalición PNV-EA salió victoriosa de las urnas reflejando la madurez social y política de la ciudadanía vasca. El Gobierno vasco está hoy felizmente constituido -diría yo- por el Partido Nacionalista Vasco, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua-Izquierda Unida; un Gobierno estable que finalizará su andadura con posterioridad al del señor Aznar. Por tanto, ya no hay motivos políticos para no hablar de economía y de presupuestos.
Tendremos ocasión y si usted lo considera oportuno lo haremos.


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Señor Montoro, no nos convence su discurso, no nos convencen sus argumentos y evita entrar en los temas de fondo. No justifica debidamente el escenario macroeconómico del que parte, un escenario que no responde a la realidad económica internacional en la que nos encontramos, ni argumenta sobre las reformas que hemos planteado. En cambio sí hace un análisis de coyuntura de la economía vasca. Yo tengo datos de la economía vasca y de la economía española, y no le voy a hacer un análisis de coyuntura, porque este no es el momento.
Su posición política es contraria, lo tengo que decir, a un desarrollo armonioso del Estado autonómico. Son ustedes neocentralistas y eso es lo que les hace ver el Estado autonómico de una manera diferente, eso es lo que me hace ver a mí una involución autonómica clara. ¡A ver si voy a ser yo el único que veo una involución autonómica en la política del Gobierno del Partido Popular! Me habla usted de la ley de universidades; usted me habla de la ley de estabilidad. Nosotros no estamos en contra de la estabilidad presupuestaria, estamos en contra de una ley de estabilidad presupuestaria. Mire, señor Montoro, se puede llegar a acuerdos con las comunidades autónomas dialogando, acordando, pactando, pero no imponiendo. Nosotros estamos en contra de las imposiciones, que es lo que ustedes están haciendo proyecto a proyecto, utilizando de una manera mal entendida su mayoría absoluta. Hay que ser más humilde y hay que dialogar más con los grupos para llegar a proyectos que sean asumidos y asumibles por todos.
Ustedes no son de fiar, señor Montoro, no nos podemos fiar de ustedes y a juicio de nuestro grupo eso es bastante lamentable. No lo digo sólo porque el equipo económico esté cuestionado por un asunto como el de Gescartera, que ha hecho perder al Gobierno y al equipo económico toda la credibilidad que ha de tener un equipo económico para hacer creíble y llevar adelante una política económica, no se lo digo por esto se lo digo por otras cuestiones. El Gobierno no tiene credibilidad. Cuando estaban ustedes en la presunta o supuesta precampaña electoral a la que me he referido antes, eran todo magníficas promesas: el Partido Popular lo iba a arreglar todo, el concierto económico se iba a renegociar en magníficas condiciones y el Estado iba a desplegar todo un conjunto de actuaciones inversoras en Euskadi. Incluso el presidente Aznar llegó a comprometerse en esta Cámara a invertir 800.000 millones de pesetas en el periodo 2000- 2007, destinándose 630.000 millones a la construcción de la Y ferroviaria vasca, un proyecto que señaló como estrictamente del Gobierno de la nación y una clave muy importante para el País Vasco y para el conjunto de España, según sus propias palabras. Por coherencia, en una propuesta de resolución presentada por el Grupo Vasco en el debate sobre el estado de la Nación el Partido Popular no tuvo más remedio que aceptarla. Mediante dicha propuesta se instaba al Gobierno a que incluya los créditos correspondientes en los presupuestos del Estado para el 2002, con los consiguientes compromisos plurianuales, a fin de garantizar la ejecución efectiva de las obras e inversiones mencionadas en el horizonte del año 2002. Pues bien, nada de nada, y no me vale la retahíla de números que me ha dado porque la inversión es absolutamente ridícula y ahora se lo voy a decir. Ahora entiende usted mejor por qué no son de fiar. Si hubieran ganado ustedes las elecciones y hubieran gobernado, ¿habrían cumplido con sus compromisos? Es mi duda, a lo mejor me lo puede aclarar.
Las inversiones públicas en el Estado presupuestadas para Euskadi, incluyendo Estado, organismos autónomos, entes públicos y sector público empresarial representan el 1,75 por ciento del total, cifra a todas luces irrelevante que no se corresponde con el peso relativo del País Vasco y que por supuesto no recoge los compromisos adoptados por el Gobierno en base a la citada resolución. ¿Dónde están los recursos de Hobetuz para financiar la formación continua de los trabajadores vascos, recursos aportados por los propios trabajadores vascos? Señor ministro, se lo dije el año pasado, pero tristemente se lo tengo que repetir éste: una vez más el Gobierno legisla a través de este presupuesto en materia fiscal, concretamente a través del proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social, pero han obviado una vez más el acuerdo firmado el 18 de enero del pasado año, el pacto fiscal. No es por tanto ocioso recordarle, como lo hice el pasado año, que en el Estado hay cinco haciendas integrales, soberana cada una en su ámbito competencial, y que son la navarra, la vizcaína, la alavesa, la guipuzcoana y la del resto del Estado, la que usted gestiona. El buen entendimiento y la coordinación necesaria para un funcionamiento sin problemas obliga a las diferentes haciendas a consultar previamente los proyectos que pretende aprobar; pero ustedes no se sienten vinculados por los acuerdos, parece que el pacto fiscal no va con ustedes. Dado que pasado mañana se cumplen 22 años de la aprobación del Estatuto de Gernika, me van a permitir una breve reflexión al respecto. Desde el pasado año, cuando denunciamos desde esta misma tribuna el incumplimiento del Estatuto de Gernika, las cosas no sólo no han ido a mejor sino que han empeorado manifiestamente. No se ha avanzado ni un milímetro en el desarrollo estatutario, muy al contrario su Gobierno ha desplegado un conjunto de proyectos, como le decía antes, de estabilidad presupuestaria, de universidades y un largo etcétera cuyo objetivo final no es otro que regresar al pasado, dando parón y marcha atrás a un proceso que se inició en el Estado español hace ya más de cuatro lustros.
Antes les decía, y creo que refleja perfectamente su concepción neocentralista del Estado, que ustedes conciben las comunidades autónomas como las nuevas provincias del siglo XXI; luego se extrañan cuando

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hablamos -y no sólo los del Grupo Vasco- de regresión autonómica.
¿Cómo lo definirían ustedes? Me gustaría que me dijera algo en ese sentido, señor ministro. Hasta don Gregorio Peces Barba, y que yo sepa no es todavía del PNV, les critica abiertamente por su ley de universidades e incluso parece que no quiere cumplirla en todos sus extremos; pero es que también el presidente de la CEOE, don Antonio Cuevas, le ha dicho al señor Aznar que no sabe nada de negociación colectiva. Sin embargo, ustedes siguen firmes, desoyendo lo que les dicen unos y lo que les decimos otros, ustedes inmóviles, confunden inmovilismo con seriedad y coherencia. No se mueven cuando los partidos políticos les planteamos nuestros debates; no se mueven cuando se lo piden los sectores sociales, sindicatos, patronal, universidad, etcétera; no se mueven cuando las circunstancias económicas están cambiando en todo el mundo; es decir no se mueven por planteamientos políticos, sociales ni económicos y creen que ello es una virtud. En mi opinión y en opinión del Grupo Vasco más que una virtud el inmovilismo es un talante y una actitud que les va a pasar factura política en el futuro. Las características que mejor definen hoy al Partido Popular son el inmovilismo y el neocentralismo y estas características son las que les impiden revisar los escenarios macroeconómicos, revisar las políticas públicas, replantear el contenido o mejor dicho la esencia de las leyes de estabilidad presupuestaria, desarrollar el Estatuto de Gernika, ser permeables a las demandas sociales y sectoriales, etcétera, etc.
Estos motivos son, según el parecer del Grupo Vasco, suficientes para solicitar la devolución al Gobierno de los proyectos que hoy debatimos.
Muchas gracias. (Aplausos.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Azpiazu.
Señor ministro.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Señora presidenta, señorías, realmente hablar de política económica, como decía el señor Azpiazu, es hablar de política; eso es una obviedad. Lo que necesitan la economía española y la economía vasca en este momento es confianza, eso ya no es tan obvio, ese es un valor que hay que fijar con las políticas económicas.
El señor Azpiazu dice estar a favor del equilibrio presupuestario y de la estabilidad; es decir el Partido Nacionalista Vasco está a favor del equilibrio presupuestario y de la estabilidad como elemento definidor de los presupuestos en una economía en crecimiento. La economía española y la economía vasca están en crecimiento, señoría, están en crecimiento a no ser que S.S. anuncie la catástrofe de la economía vasca en primer lugar y en segundo lugar del conjunto de la economía española. Como supongo que no es así, realmente coincidiremos -y permítame que busque esa coincidencia- en el valor de la estabilidad presupuestaria.
La ley de estabilidad presupuestaria que promueve el Gobierno no es en modo alguno una restricción de la autonomía financiera para las comunidades autónomas ni para las corporaciones locales. En circunstancias económicas ordinarias de crecimiento, la ley lo que determina es que todos los agentes del sector público debemos estar en equilibrio; no determina, para ninguna comunidad autónoma ni para ningún ayuntamiento, cuál es su nivel de gasto ni determina, en modo alguno, cuál es su nivel de ingreso. Lo que determina es que haya un equilibrio, que es económico y que debe ser político, en cuanto a gasto e ingreso público. Sin embargo, cada uno tiene capacidad para gastar, cada uno tiene capacidad para ingresar, haciendo uso de la capacidad normativa que desarrolla nuestro sistema de financiación de las haciendas forales y nuestro sistema de financiación de las haciendas de régimen común a partir del año 2002. También las corporaciones locales tienen esa capacidad.
La ley de estabilidad no limita el endeudamiento de ningún agente del sector público, siempre que las consecuencias de ese endeudamiento en forma de carga de intereses sean asumibles por los ingresos corrientes de ese agente público, de esa comunidad autónoma o de esa corporación local. Por tanto, señorías, no puede decirse con seriedad y con rigor que nadie quede limitado ni en su autonomía financiera ni en su autonomía política por una ley que busca el equilibrio presupuestario pero que, en modo alguno, ni determina el nivel de gasto ni el de ingreso ni el de deuda que responsablemente debe acometer cada agente del sector público, cada comunidad autónoma, cada Parlamento autonómico, cada concejo, en definitiva, cada diputación autonómica, cada uno de los estamentos de nuestras administraciones públicas.
No he hecho un análisis de coyuntura de la economía vasca, he leído los resultados de la evolución de la encuesta de población activa, de la afiliación a la Seguridad Social y del Registro Mercantil de la economía vasca y de la española, estableciendo un paralelismo. Estoy seguro de que el Grupo Popular en el Parlamento vasco lo explica y defiende igual que lo podemos hacer cualquiera de nosotros en esta tribuna, porque no hay otro discurso posible, señorías; es el discurso del crecimiento, es el discurso del empleo y es el discurso de la bajada de los impuestos como mecanismo de fomento de la actividad económica, como impulsor de la creación de empleo y de una sociedad donde haya una mayor igualdad de oportunidades.
En materia de reforma tributaria, estamos, si me permiten la expresión, además de en una leal colaboración, en algo similar a lo que es una normal competencia, guardando siempre los parámetros de lo que debe ser una armonización fiscal en el conjunto de España; por tanto no hay ningún problema en cuanto a que la iniciativa

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de la reforma fiscal corresponda, como debe corresponder, al Gobierno de España, y después tenga su traducción en las haciendas forales.
Me alegro de que S.S. sea el primero que suba a hablar de resultados electorales en esta tribuna -alguien lo ha hecho por fin- porque con los portavoces anteriores, como decía al final de la mañana, no podemos hablar, sin ofenderles, de resultados electorales. Realmente no tiene importancia que se celebren elecciones generales, no tiene importancia que se celebren elecciones autonómicas gallegas ni elecciones autonómicas vascas. ¡Claro que tienen importancia, señorías! Obviamente esos resultados electorales hay que leerlos, y hay que hacerlo en clave política y de responsabilidad de Gobierno, como hace el Gobierno de España.
Quiero insistir en que esa acusación de neocentralismo carece de fundamento, señoría, y los nombres que usted ha dado relativos a la reforma que está proponiendo el Gobierno son claramente inadecuados.
Ha hablado de un rector de una universidad de Madrid y ha hablado del presidente de la patronal española. Es normal que haya, para entendernos, unas resistencias cuando se acometen reformas de cualquier calado por parte de los estamentos que pueden entenderse, por lo menos, afectados por esas reformas. Cuando hemos acometido reformas económicas de liberalización, ¿usted ha conocido un solo ejemplo donde el monopolista que va a verse sometido a la liberalización haya venido a aplaudirle porque está acometiendo esa liberalización? ¿Verdad que no, señoría? Realmente, nunca es así. Las reformas económicas, las reformas sociales de calado exigen cambios y esos cambios incomodan a las estructuras ya organizadas, incomodan porque detrás de esas estructuras hay intereses legítimos, sin duda alguna, que intentan preservarse y defenderse. Pero la obligación del Gobierno es promover aquellas reformas económicas que modernicen a nuestro país, que hagan que aprovechemos las ocasiones del siglo XXI y que hagan que las políticas económicas que nos han llevado a la etapa de crecimiento económico y de creación de empleo, a que antes me he referido, continúen en los próximos años del siglo XXI. Para ello hay que continuar con las reformas, señorías; hay que continuar con los paradigmas, como son el de la estabilidad económica servida desde la estabilidad presupuestaria; hay que continuar con las inversiones, hay que continuar con una política de inversiones que refleja y revela el compromiso del Gobierno de España con el País Vasco, y también hay que acometer, y hacerlo desde la fiabilidad mutua -no he escuchado esas palabras suyas esta tarde aquí, y lamento que eso sea así-, una negociación tan importante como es la negociación del concierto económico, que estamos abordando estas semanas y que el Gobierno de España está acometiendo con la responsabilidad de que nazca una revisión, una renovación de ese concierto a partir de enero del año 2002, para que Euskadi entera pueda seguir disfrutando de sus haciendas forales y pueda hacer, en el ejercicio de ese concierto, el ejercicio de responsabilidad autonómica que merece una comunidad autónoma tan desarrollada como es Euskadi que, al mismo tiempo, en el ejercicio de su autonomía, debe ser un referente para toda España.
Muchas gracias, señora presidenta.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor ministro.
Iniciamos el debate de las enmiendas presentadas por distintos diputados del Grupo Parlamentario Mixto.
En primer lugar, tiene la palabra el señor Rodríguez.


El señor RODRÍGUEZ SÁNCHEZ: Gracias, señora presidenta.
Las características del modelo que subyace a los Presupuestos Generales del Estado para el año 2002, son las siguientes. Primera característica. Se sigue atado al fetiche del déficit cero, que nosotros consideramos, como siempre hemos defendido, inadecuado para un Estado con desequilibrios territoriales y sociales; desequilibrios que mantiene el Estado, además, con el espacio económico social respecto al que aspira converger. Esta ortodoxia siempre es preocupante, pero mucho más, como ya han señalado otros portavoces, en el actual contexto internacional, caracterizado por la recesión.
Habría, en todo caso, que alinearse con las posiciones de algunos gobiernos de la Unión Europea que se están empezando a replantear esta política de déficit cero.
Segunda característica. Hay lagunas en ingeniería financiera. No nos parece de recibo enjugar el déficit estatal del 0,5 por ciento del PIB con el superávit de la Seguridad Social. ¿Es ésta una alternativa a favor de los intereses de los ciudadanos? ¿No se puede hacer un funcionamiento más expansivo de las coberturas sociales? Por otra parte, se recurre a encubrir gastos de defensa como si fuesen gastos en investigación más desarrollo.
Tercera característica. Pensamos que los presupuestos son poco realistas en cuanto al crecimiento del producto interior bruto, que se sitúa en el 2,9 por ciento. Antes de la recesión, organismos internacionales que dictan las previsiones respecto de los Estados desarrollados, anunciaron, en concreto, que podíamos llegar a un crecimiento del PIB del 2,8 por ciento. En estos momentos, parece que es totalmente fantasmal o incluso utópico alcanzar una cifra que supere el 2 por ciento. Con este cuadro no cabe duda de que los ingresos del Estado estarán a la baja.
Cuarta característica. Ahora estarán ustedes empezando a notar las consecuencias de la política fiscal del Gobierno. Como ya señalaron varias organizaciones sociales, ustedes van a ingresar 800.000 millones de pesetas menos por cotizaciones del IRPF, precisamente por la reforma que aplicaron a este impuesto.


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Quinta característica. Seguir imponiendo una política de crecimiento de los salarios de sólo el 2 por ciento significa una pérdida de la capacidad adquisitiva de los trabajadores del sector público, de los pensionistas y, además, de los trabajadores del sector privado que siempre toman como modelo, o por lo menos como una losa que es mimética y que está causando siempre efectos de carácter recesivo, lo que pasa en la Administración pública. En todo caso, ustedes saben que el índice de precios al consumo subirá más del 2 por ciento, y de esta forma no se podrá utilizar en absoluto el mecanismo de la demanda interna, que cada vez estará más en disminución, para provocar precisamente crecimiento y una mayor onda expansiva de la economía.
Por último, señor Montoro, queremos decirle que nos parece que su perspectiva de que pueda subir un 1,8 por ciento en cuanto al objetivo de empleo, demuestra, en todo caso, el fracaso de la política del Gobierno en esta materia, sin considerar que, a pesar de que, según ustedes, aumentó el número de trabajos estables, el trabajo precario e inestable sigue siendo una característica fundamental del Estado español frente a otros Estados de la Unión Europea.
La conclusión es, por lo tanto, obvia. Son unos presupuestos restrictivos, socialmente regresivos e incapaces de impulsar la convergencia con la Unión Europea. Seguimos en una política rutinaria y continuista y en una ortodoxia neoliberal que dejaron de manifiesto de forma palpable las últimas declaraciones del señor presidente del Gobierno.
Hay una última cuestión que nos gustaría señalar en cuanto a las inversiones en Galicia. Me voy a referir a tres aspectos fundamentales. El primero de ellos es que continuamos -y es una cuestión de carácter cualitativo que se repite todos los años- con unas inversiones del Estado en Galicia, teniendo en cuenta las inversiones consolidadas de los ministerios y las de todo tipo de sociedades y de organismos públicos, que están muy por debajo de la media estatal. Esto se puede producir un año u otro, pero siempre que haya, por lo menos, dientes de sierra. Pero en el caso de nuestro país este fenómeno cualitativo se repite continuamente, por lo menos en los últimos años, en los que nosotros hemos estado presentes en este Parlamento. Así, la inversión media por habitante en Galicia va a ser 37.590 pesetas, vuelvo a repetir, teniendo en cuenta el presupuesto consolidado y el no consolidado, mientras que la media estatal por habitante es de 75.404 pesetas.
La segunda cuestión que nos gustaría remarcar es que ustedes hacen atribuciones de inversiones en Galicia que, desde nuestro punto de vista, son fraudulentas. Por ejemplo, el Ministerio de Defensa aumenta la inversión en Galicia de manera notable para el año 2002, en concreto se presupuestan 19.000 millones de pesetas, 6.000 millones más que en el anterior ejercicio. Resulta que es un dinero destinado a la construcción de las fragatas F-100 y al mantenimiento de la flota de la marina de guerra. Todo el mundo sabe que gran parte del dinero que se gasta en una industria de enclave no tiene como finalidad la zona donde está enclavada. Tampoco se puede aceptar que las fragatas F-100 se construyan totalmente, por ejemplo, en Ferrol.
Hay un reparto de la carga de trabajo evidente y reconocida por el Gobierno.
La tercera cuestión -y nos queremos centrar en las inversiones en ferrocarril- es que nos parece escasa la cantidad de 15.564 millones de pesetas para una inversión urgentísima que consiste sobre todo en hacer que, cuando menos, el eje atlántico pueda estar operativo en menos de diez años. Empezaron ustedes, teóricamente, la inversión en el año 1998. No estará acabada hasta el 2007 y hasta el 2010 con la catenaria. Creo que diez años para la construcción de 140 kilómetros de doble vía, con una electrificación incluso posterior, no de alta velocidad estrictamente, con un presupuesto de 160.000 millones de pesetas -solamente 109.000 millones para esto último que acabo de señalar- para un ferrocarril convencional, es un plazo excesivamente largo cuando hay una grave problemática en la comunicación, servicios colapsados y velocidades medias no superiores a los 60 kilómetros por hora.
Acabo con una referencia a la ley de acompañamiento. De nuevo se utiliza la ley de acompañamiento para afectar nada menos que a 24 leyes, ocho reales decretos legislativos y dos reales decretos-leyes, y nos preocupa, en concreto, la reforma de la Ley del impuesto de sociedades, que debía hacerse a través de un debate parlamentario demorado, sobre todo cuando va a ser beneficiosa para grandes empresas. Sin duda, convertir a grandes empresas en beneficiarias del régimen tributario específico aplicable a los grupos de sociedades o la reducción del tipo del 30 por ciento a empresas que facturan entre tres y cinco millones de euros nos parece que, cuando menos, merecía un debate demorado en este Parlamento. Quiero decirle que esta forma de afectar a tantas leyes, a tantos reales decretos legislativos realmente crea un clima de inseguridad jurídica en los destinatarios y en los intérpretes de la norma, por su dispersión.
Por fin, quiero decirle que ustedes siguen aumentando los impuestos indirectos, aunque sea de forma restrictiva, reduciéndolos al IVA y a alguna otra figura impositiva. En cuanto a la Seguridad Social, no estamos de acuerdo con que favorezcan ustedes la previsión social complementaria privada, porque esto no lo pueden enfrentar todas las capas sociales de nuestra población, aparte de que no nos parece un modelo correcto. Por último, creemos que la renta activa de inserción social merecía un debate sobre quién debe tener las competencias en esa materia y unificarlas de una vez por todas.
Yo creo que son motivos suficientes para justificar que el Bloque Nacionalista Galego pida la devolución al Gobierno tanto de una como de otra ley.


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Nada más y muchas gracias.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Rodríguez.
Señor Núñez.


El señor NÚÑEZ CASTAIN: Señor ministro, no tengo más remedio -y es mi obligación- que hacer una lectura de los Presupuestos Generales del Estado expuestos por S.S. vistos desde Andalucía, y no lo hago por capricho sino porque en Andalucía, como usted sabe, no nos sentimos reflejados en esos indicadores que S.S. ha descrito hoy y que muestran la situación de la economía española.
Señor ministro, usted ha dicho esta mañana, por ejemplo, que el nivel de renta per cápita o PIB per cápita español estaba, creo recordar, en el 83 por ciento de la Unión Europea. Usted también sabe, señor ministro, que esa será la media española, pero que Andalucía se aproxima al 50 por ciento. Hay, por tanto, 30 puntos de diferencia entre la realidad del nivel de renta per cápita andaluz y el nivel de renta per cápita español. Usted ha dicho esta tarde, señor ministro, que la tasa de paro en España estaba en el 12,9, casi el 13 por ciento. No tengo que recordarle a S.S. que en Andalucía estamos en el 22 por ciento. Al ritmo del crecimiento económico diferencial andaluz-español-europeo, ¿cuántos años para la convergencia, la convergencia entre comunidades españolas? ¿Quizás 25 ó 30? Desde nuestro punto de vista, nunca nos puede parecer suficiente un presupuesto inercial, un presupuesto que dice que las cosas han ido bien en estos últimos años y que, por tanto, si hacemos lo mismo, van a seguir bien. Porque aun reconociendo que las cifras que dice S.S.
son ciertas, también es evidente que no han ido suficientemente bien para alcanzar la convergencia de nivel de renta y de empleo, objetivo fundamental de cualquier presupuesto general del Estado. Lo primero, converger entre todos. ¿Qué nos encontramos? Nos encontramos unos Presupuestos Generales del Estado teóricamente neutros (si se puede llamar neutralidad a tratar igual a los desiguales, que no es nada neutro), con un credo que tiene un solo mandamiento que S.S. ha repetido 30 veces, n veces, siendo n suficientemente grande, como dicen los matemáticos. Su único artículo del credo es el déficit cero. Por tanto, si nosotros intentamos, por un lado, alcanzar ese déficit cero, que no tiene más remedio que conseguirse a fuerza de disminución de inversiones, de no apostar por un endeudamiento, de renunciar a ese margen de maniobra que nos da el pacto de estabilidad de crecimiento en Europa, que precisamente aceptan otros países centroeuropeos y nosotros restringimos, ¿cómo es posible resolver el binomio convergenciadéficit cero? No se puede soplar y sorber, o se hace un esfuerzo de una mayor cantidad inversora en las comunidades o es imposible el acercamiento, porque ese artículo de su credo está basado en la idea de que no debemos consumir hoy los recursos del futuro. Esta es una idea en la que yo estoy de acuerdo si se refiriera al gasto público, no a la inversión pública, porque la inversión no se gasta, la inversión es rentable desde ya hasta el futuro. Por tanto, si necesitamos una inversión mayor, evidentemente no estamos quemando los recursos futuros, sino rentabilizando desde ya las potencialidades presentes.
Nos encontramos, además, en un escenario macroeconómico que yo definiría como de autoengaño. Señoría, yo sé que la fe es ciega, pero una cosa es ciega y otra cosa es loca. Es imposible de creer el escenario voluntarista que usted presenta, señor ministro, porque hay muchas razones para desconfiar. Primero, el no cumplimiento de los datos del año pasado y, después, que desde junio a aquí han pasado cosas. Usted no puede traer las tareas hechas desde junio y pensar que lo que ha pasado ahora, que lo que ha pasado en septiembre, que lo que pasa en Estados Unidos, en Japón y en centro Europa da igual, que en España no pasa. Es decir, que esa receta que a S.S. le ha ido tan bien en tiempos de bonanza económica - de llevar las velas de una manera y con un rumbo-, ahora que se anuncia tormenta usted dice que va a seguir con ella y que, por tanto, no cambia velas, no cambia estrategia ni rumbo y, venga lo que venga, a España no viene. Yo creo, señoría, que no es creíble que con la que está cayendo desde el 11 de septiembre - y con lo que puede caer- aquí se repitan las mismas cifras del escenario macroeconómico de junio. Usted tiene un presupuesto de muy difícil análisis. Yo no alcanzo a ver las razones, después del pacto autonómico que se ha alcanzado entre todas las comunidades, por las que no estamos debatiendo aquí las cantidades concretas de cada comunidad. No alcanzo a comprenderlo. Usted lo sabrá, señor ministro, y si puede le rogaría que me contestara por qué, por primera vez en los Presupuestos Generales del Estado, no están cuantificadas las cantidades de cada comunidad. La suya es una cifra que todo el mundo conoce, pero parece que no es bueno que todos conozcan la de todos. Yo no sé si se trata de problemas técnicos del Instituto Nacional de Estadística que no ha elaborado determinados índices de consumo para repartir determinados tributos o se trata de un problema político de ocultar a esta Cámara el debate del reparto de los presupuestos por comunidades autónomas. Es un presupuesto que no alcanza la convergencia sino que la aumenta; es un presupuesto que el déficit cero le obliga a asumir que, pase lo que pase, va a crecer el 2,9 como si fuera un artículo de fe. Usted sabe, señoría, que las economías más débiles son economías más vulnerables y que en el caso andaluz se sufrió una recesión importante en la crisis de año 1993.
Por tanto, cuando pinten bastos y vengan los tiempos difíciles, las economías más débiles tendrán menos capacidad de reacción que las fuertes, por lo que este presupuesto no es bueno para Andalucía.


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La señora PRESIDENTA: Señor Núñez, le ruego que concluya.


El señor NÚÑEZ CASTAIN: Termino, señora presidenta.


Se trata de una especie de presupuesto avestruz, donde uno mete la cabeza en la tierra, construye sus cifras de forma inmovilista y dice que va a pasar lo que uno ha escrito. Yo creo que ni usted se lo cree, señor ministro. Creo que estos no son los presupuestos que necesita Andalucía; estos presupuestos no darán convergencia a este país ni repartirán mejor la riqueza; estos presupuestos no incrementan la solidaridad ni la ayuda internacional, sino que son unos presupuestos neutros...


La señora PRESIDENTA: Señor Núñez, concluya por favor.


El señor NÚÑEZ CASTAIN: ... como si se confiara en que, una vez que el Gobierno presente unos presupuestos neutros, fuera el mercado el que, de forma espontanea, arreglara lo que viniese.
Muchas gracias.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Núñez.
Señor Puigcercós.


El señor PUIGCERCÓS Y BOIXASSA: Gracias, señora presidenta.
Señoras diputadas, señores diputados, señor Montoro, creo que todos los diputados que han mantenido su enmienda a la totalidad de estos presupuestos generales y a la ley de acompañamiento han coincidido en que la coyuntura económica ha cambiado. Esta coyuntura ha cambiado y estos presupuestos para el año 2000 no son ni realistas ni centrados.
La coyuntura internacional provoca que la previsión de estos presupuestos sea excéntrica y fundamentalista en lo referente al equilibrio presupuestario. Hay dos hechos que varían y que, por consiguiente, deberían comportar necesariamente unos presupuestos distintos. El primer hecho es la actual incertidumbre económica internacional, acrecentada por un conflicto bélico de desconocida duración, que impacta de lleno en las previsiones de crecimiento, ocupación laboral e inversión. No es ningún secreto que la tasa de inflación no es creíble. Todos los grupos vamos a coincidir en que su tasa de crecimiento, su tasa de inflación, no son creíbles, y menos una inflación del 2 por ciento. Es una irresponsabilidad fuera de toda lógica y ustedes se autoengañan. La experiencia de este año debería ser suficiente para subsanar el problema.
Hay un segundo hecho que impacta de lleno en estos presupuestos, y es la aplicación para el año 2003 de la ley de estabilidad presupuestaria. Señor Montoro, yo le entiendo, creo que la comprensión se la pueden dar todos los diputados de esta Cámara, incluso los de la oposición. Usted apostó fuerte por la ley de estabilidad presupuestaria, en un marco político y económico concreto, embarcó al Gobierno y a su partido en esta ley, embarcó al presidente del Gobierno, y ahora, con los cambios que se han producido, no sabe exactamente qué hacer. Creo que no lo sabe y la prueba eran los nervios que se le notaban en su intervención inicial de esta mañana en la tribuna.
Con la ley de estabilidad presupuestaria usted podría hacer tres cosas: una, que sería pragmática, incluso reformista, sería retirarla, sería lo más lógico; también podría aparcarla esperando mejores tiempos o buscar una solución en el trámite del Senado, enmendarla hasta la saciedad y a ver qué se salva de la ley de estabilidad presupuestaria. Como mínimo podríamos utilizar, como una segunda opción, la teoría del colchón, es decir, a partir de los presupuestos y de la ley de acompañamiento crear mecanismos de ayuda, de protección a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. En lo que hace referencia a estos últimos, que yo creo que a partir del año 2003 van a ser los que van a sufrir en su propia piel una ley fundamentalista, como es la ley de estabilidad presupuestaria, se podrían crear ya las condiciones en la ley de acompañamiento y en la ley de presupuestos para mejorarlos. Por ejemplo, la participación de los municipios en los ingresos del Estado tendría que mejorar, si fuéramos partidarios de la teoría del colchón. No es suficiente el crecimiento de casi el 6 por ciento que figura en los presupuestos; la participación de los municipios tendría que ser mucho mayor para poder compensar el grave perjuicio que tendrán en los presupuestos del año 2003 -no en estos- con la aplicación de la ley de estabilidad presupuestaria.


También tendría que aclarar algunos aspectos de los ingresos de las haciendas locales, por ejemplo, todo lo que hace referencia a la confusión que ustedes han creado sobre el sector energético: sector eléctrico, sector del gas. En definitiva, la ley de acompañamiento es mayoritariamente una petición a la carta de las compañías, de los monopolios del sector energético, para no tener que contribuir al impuesto sobre bienes inmuebles de los ayuntamientos, como ocurre ya en el sector eléctrico en lo que hace referencia a la distribución y comercialización. También tendrían que aclarar lo que sucede, por ejemplo, con la excepción del IBI de muchos ayuntamientos que no pueden cobrarlo de las concesionarias de autopistas o tendrían que aclarar de una vez por todas la incertidumbre que se cierne sobre el impuesto de actividades económicas. Este año no lo tocan, pero ustedes lo prometieron al inicio de esta legislatura, dejaron muy claro que lo iban a suprimir. Si a los ayuntamientos les añadimos la incapacidad de ir a la deuda de los capítulos 1 al 7, si les añadimos la supresión del impuesto de actividades económicas, las restricciones que les están imponiendo, ley de presupuestos tras ley de presupuestos, en mecanismos como

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la ley de acompañamiento, nos queda una situación difícil para los entes locales, sobre todo cuando estos son -y se ha dicho muchas veces desde esta tribuna- los que aguantan básicamente el peso del principal problema que seguramente tiene planteado el Estado español, que es la inmigración. Esos ciudadanos de otros países, extracomunitarios, llegan a buscar mejores condiciones de vida y son las comunidades autónomas, esencialmente los ayuntamientos, los que en sus políticas sociales de educación, de sanidad, etcétera, acogen o intentan integrar a estos nuevos ciudadanos. Ahí también hay un gasto que no se refleja en ningún aspecto de la ley de presupuestos.
Es una situación complicadísima que puede retirar la ley de estabilidad, puede crear el efecto colchón o llegar a la tercera opción, que es la suya, que parece que aquí no pasa nada y se cae, repito, en esta sensación de misticismo o extremismo de equilibrio presupuestario que le caracteriza. Comunidades autónomas y entes locales -mañana hablaremos, supongo, a partir de la LOFCA, de la ley de financiación de las comunidades autónomas- son las víctimas de este modelo presupuestario, que es autista de lo que pasa en el resto del mundo y que, en definitiva, se ha empeñado en meter la Ley de Estabilidad Presupuestaria.
Refiriéndonos a las comunidades autónomas, vamos a hablar de Cataluña.


La señora PRESIDENTA: Señor Puigcercós, le ruego concluya.


El señor PUIGCERCÓS I BOIXASSA: Sí, señora presidenta.
Lo que reflejan los presupuestos es que la inversión pública en Cataluña va muy por debajo de lo que tendría que ir. Fíjese en dos detalles. Si sacamos el tren de alta velocidad, el AVE, que es una inversión importante y para todos, no sólo para Cataluña, las inversiones caen en Cataluña. Y si las comparamos con las inversiones que se hacen en Madrid -lo decía el año pasado- estamos peor que el año pasado, mucho peor. Y si buscamos la referencia en el aeropuerto de Barajas, la conclusión es muy clara. Ustedes quieren un solo aeropuerto con vuelos transoceánicos en el Estado español. A ustedes no les sirve el modelo italiano, con dos aeropuertos importantes. No; un solo aeropuerto y lo demás, el sistema aeroportuario, son filiales, sucedáneos o complementos del aeropuerto de Madrid. La inversión ha caído en Cataluña y la sensación que hay es que estos presupuestos son un instrumento político -usted decía que no- al servicio del Estado para centralizar bienes y servicios y para que las decisiones políticas y económicas se dicten desde el Gobierno del Estado.
No sé si usted, señor Montoro, estará aquí el año que viene. Dice que sí. A lo mejor, el señor Aznar le deja leer un rato la libreta azul de los nombramientos del Gobierno. Lo que está claro es que dentro de un año tendrá que hacer aquí confesión de culpa; confesión de culpa de haber calculado mal un presupuesto, del impacto que va a tener para el año 2003 la Ley de Estabilidad Presupuestaria y de la necesidad de unos presupuestos para esta coyuntura económica.
Referente a Cataluña sólo voy a decir una cosa. Lo que decíamos aquí el año pasado se va confirmando. La política de fomento, la política de cultura de su Gobierno es no tremendamente centralista, sino tremendamente nacionalista, busca la homogeneidad y olvida las diferencias y las minorías nacionales y culturales, como es el caso de Cataluña.
Muchas gracias, señora presidenta.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Puigcercós.
Señor Saura.


El señor SAURA LAPORTA: Gracias, señora presidenta.


Señoras y señores diputados, señor ministro, es prácticamente imposible defender en cinco minutos una enmienda a la totalidad y, por tanto, voy a simplificar mucho los argumentos por los cuales Iniciativa per Catalunya-Verds hemos presentado dos enmiendas de devolución y voy a concentrar nuestros argumentos en tres razones.
Estos presupuestos han de ser devueltos porque son opacos, porque son irreales y porque favorecen a los sectores más poderosos de la sociedad española. Finalmente, haré referencia a las inversiones en Cataluña.
Voy a intentar argumentar las tres razones. En primer lugar, Iniciativa per Catalunya-Verds rechaza estos presupuestos con un argumento democrático. Son presupuestos opacos, negros, que expresan lo que ha sido una constante en la información y transparencia del Gobierno del PP desde 1996; la opacidad de los datos fiscales, de los datos económicos, de los datos presupuestarios es una constante que en estos momentos es grave. Es de una gravedad difícil de nombrar que profesionales de la Agencia Tributaria acusen a la dirección política de esta agencia de manipulación de los datos. En este país aún nadie sabe cuál ha sido el resultado del actual sistema de financiación autonómica, pero es que tampoco tenemos el pacto del Consejo de Política Fiscal. Por cierto, yo, como diputado, he pedido ese documento -lo pedí en julio y el 16 de octubre pasó el tiempo reglamentario para contestar-, ustedes no lo dan y hoy mismo he pedido amparo a la señora presidenta, y me gustaría que usted hoy, aquí, adquiriera el compromiso de facilitarnos el documento público.
Tengo el texto, pero ustedes no han dado el anexo estadístico sobre el que se basan las cifras que han dado diversas comunidades. Pero, señor Montoro, si desde 1996 esa es una constante del Gobierno del Partido Popular, usted ha batido todos los récords con este presupuesto y no hay ninguna excusa con el nuevo

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sistema de financiación autonómica, no hay ninguna excusa, porque evidentemente que hay un nuevo sistema que cambia las cuentas públicas pero es posible presentar un sistema de cuentas que sean homogéneas. Y no estamos ante un caso aislado, porque esta opacidad en las cuentas públicas se inscribe en una orientación política del Gobierno de dirigir a la democracia española hacia una democracia de baja calidad. Ayer se dio un ejemplo denunciable. ¿Es posible democráticamente que la ley de universidades se debata todo un día hasta las cuatro de la madrugada? ¿Esto es una democracia estimulante o un intento de esconder el debate universitario? Por tanto, la primera razón está en algo que usted ya ha debido haber leído, pues yo he hecho una relación de títulos que algunos artículos o editoriales de algunos medios de comunicación han dedicado a estos presupuestos, como son: presupuestos no creíbles, presupuestos al revés, presupuesto ciego, presupuesto inexplicado. El señor Núñez hacía hoy una calificación que me ha hecho mucha gracia: presupuesto avestruz, pero yo me quedo con presupuesto antidemocrático por un Gobierno democrático, evidentemente; antidemocrático porque no facilita el conocimiento suficiente para que en el Congreso de los Diputados, máximo órgano de la soberanía popular, se pueda hacer un debate democrático.
El segundo argumento es que este presupuesto es irreal, fuera del mundo. Tengo la sensación de que es un presupuesto que se ha hecho como si no hubiera un mundo globalizado o como si fuera el presupuesto de una España autárquica. Nadie comparte sus datos; reflexione. Yo no sé qué va a pasar con la economía, pero usted debería reflexionar cuando nadie comparte sus datos y cuando todo el presupuesto está basado en un crecimiento de 2,9 y una inflación del 2 por ciento que no se van a cumplir. Por tanto, si antes del 11 de septiembre sus presupuestos ya eran irreales, creo, señor Montoro, que no exagero si digo que después del 11 de septiembre sus presupuestos son de ficción.
La tercera razón es que la opacidad y la irrealidad no son neutras, sino que todo el presupuesto está orientado al beneficio de los más poderosos. Señor Montoro, ¿cuál es la pregunta más importante que tiene que responder este presupuesto? Si hubiera que elegir una, yo creo que ante un año 2002 en el que no sé si va a haber recesión, pero desaceleración económica seguro que la habrá, desaceleración que va a plantear sacrificios a la sociedad española, usted tiene que venir aquí hoy y decir cómo va a repartir esos sacrificios. No lo dice usted, pero lo que hay en sus presupuestos es un reparto desigual, no equitativo, de los sacrificios. Es un presupuesto que favorece los rendimientos empresariales, que favorece a las rentas altas, que -como han dicho prácticamente todos los portavoces que me han precedido- no avanza en la convergencia real y que perjudica a la gran mayoría de la población. De entrada son unos presupuestos con 800.000 millones de pesetas menos de ingresos, con una reforma del IRPF innecesaria e injusta, que tuvo para ustedes réditos electorales, seguro, que hace que hoy se tenga que buscar el equilibrio presupuestario con las cotizaciones sociales y que el excedente del INEM vaya a subvenciones de los empresarios. Hoy nos siguen proponiendo una nueva reducción de los ingresos, una reforma de los instrumentos de previsión social incentivando el ahorro de las rentas altas, pero paralelamente ni deflactan la tarifa del IRPF ni actualizan las deducciones.
Para acabar, señor Montoro, quiero decirle que todo esto ocurre en un país con un gasto social que está 6 ó 7 puntos por debajo de los países de la Unión Europea, un país que necesita inversión pública y un esfuerzo importante en I+D. Por tanto, cuadrar déficit cero, desfiscalización con continuidad de desfiscalización de las rentas altas, con una inversión millonaria para la investigación militar o con unas inversiones que no se ejecutan, lleva -insisto- a un presupuesto que va a beneficiar a los sectores más poderosos. En este sentido, señor Montoro, no nos sirve para el presupuesto del año que viene lo que ustedes han hecho en el pasado. Han hecho cosas buenas y cosas malas.


La señora PRESIDENTA: Señor Saura, le ruego concluya.


El señor SAURA LAPORTA: Acabo, señora presidenta.


Usted está respondiendo a las críticas con lo que pasó en el pasado.
No. Este debate se produce en una nueva coyuntura desde que el PP ganó, la nueva coyuntura es una incertidumbre económica que va a significar sacrificios y usted no puede intentar sacarse las críticas de encima diciendo simplemente qué bien lo hicimos, por dos razones, primero porque no lo hicieron tan bien y, segundo, porque usted no da respuesta hoy a la pregunta clave: cómo va a repartir el Gobierno los sacrificios en la sociedad española. Los quiere repartir en detrimento de la mayoría de la población y por esa razón pedimos la devolución de los presupuestos.
Nada más. Muchas gracias.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Saura.
Señora Lasagabaster.


La señora LASAGABASTER OLAZÁBAL: Gracias, señora presidenta.
Señor ministro, nos ha presentado unos presupuestos para el año 2000 que desde nuestro punto de vista, como le han dicho muchos otros portavoces, son contradictorios, poco transparentes, presentan muchos elementos de incertidumbre y son continuistas; son unos presupuestos que parecen haber obviado la realidad -creo que se lo han dicho casi todos los que han hablado hasta ahora- porque no tienen en cuenta las incertidumbres que ya existían antes del 11 de septiembre

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pero que desgraciadamente se ven reafirmadas a partir de esa triste fecha, y resulta curioso, como le han dicho otros portavoces, que su cuadro macroeconómico siga manteniéndose exactamente igual desde julio hasta hoy como si nada hubiera sucedido. No le voy a hablar, porque también lo han hecho otros intervinientes, de las previsiones de crecimiento -prácticamente todos los analistas no coinciden con usted- ni de las cifras del IPC, que este año desgraciadamente ya les han sorprendido. Usted me dirá y repetirá que nos lo ha explicado hasta la saciedad y que no hemos oído. No, señor ministro. Oír hemos oído muy bien, lo que pasa es que usted no ha convencido ni a los de aquí -a muchos de los que estamos aquí- ni tampoco a otros muchos analistas que están en la sociedad y que analizan cuáles son las distintas situaciones.
A la hora de analizar estos presupuestos sobre la égida en que ustedes los centran, el déficit presupuestario cero, ya le dijimos en el pasado ejercicio que desde un punto de vista académico el déficit presupuestario puede ser hasta loable, ciertamente, equilibrio presupuestario muy loable, pero lógicamente siempre y cuando se produzca en unas circunstancias que lo permitan, no en momentos y en situación de desaceleración económica ni desde luego en las circunstancias que hoy nos movemos. Además, y también lo decíamos el año pasado respecto del presupuesto de este ejercicio, tampoco se puede pretender el déficit presupuestario en una economía que basa toda su previsión en factores tradicionales de oferta/demanda o, lo que es lo mismo, basarlos en el déficit cero cuando no tenemos los elementos clave que permitan la bonanza económica a medio plazo, es decir aquellos factores de la nueva economía, llámense inversión, innovación, desarrollo, etcétera, que aquí son muy claros y evidentes. Ya se señalaba en los compromisos de Lisboa que hay que avanzar mucho en investigación e innovación, que Estados Unidos y Japón llevan una gran delantera, y lo que desgraciadamente hemos observado es que tras el atentado terrorista del 11 de septiembre esta prioridad se está viendo desplazada por la seguridad y las finanzas; lo decía el comisario europeo, que rápidamente dijo a los Quince que no hay razones para la complacencia. No le voy a dar los datos porque me alargaría demasiado, pero son muy indicativos de cómo está dentro de la Unión Europea la situación de los Estados miembros, y desde luego el Estado español queda bastante mal. Por citar algún dato, simplemente alguno, en innovación estamos los cuartos por la cola, y en los factores relativos a estas cuestiones tan fundamentales para determinar si es bueno o no un equilibrio presupuestario de la manera en que ustedes lo determinan vemos que de alrededor de nueve factores en siete estamos por debajo de la media y en temas muy fundamentales: patentes de alta tecnología, aprendizaje permanente, gasto privado en I+D, capital riesgo/alta tecnología, gasto público en I+D, etcétera; salvo en licenciados de educación superior, en poco más nos encontramos por encima de la media. Pero si analizamos dentro del Estado español, pues también es interesante saber cómo funcionan las cosas, vemos que no todo es exactamente uniforme. Por ejemplo, la media del Estado en I+D es del 0,9 por ciento y, curiosamente, en la Comunidad Autónoma del País Vasco está alrededor del 1,3 por ciento y también curiosamente a pesar de que ustedes, incumpliendo una ley orgánica, no transfieren la competencia correspondiente a esta materia. Es decir, les pagamos el 6,24 por ciento, ustedes no nos dan lo que nos corresponde y encima nosotros tenemos que invertir más y les superamos en lo que ustedes invierten.
¡A ver cómo se come esto! Así que, señor ministro, creo que en este sentido no van especialmente bien.
Tercera consideración. Estamos en desacuerdo con el presupuesto que nos ha presentado por razones de política social, pero lo haremos más específico en enmiendas parciales. Se incrementa muchísimo el presupuesto en defensa, no se dotan otra serie de prestaciones sociales y el superávit en la Seguridad Social ha sido reiterado aquí por activa y por pasiva y comparto lo que han dicho muchos de mis compañeros anteriormente. Creemos, señor ministro, una vez más, haciendo política, cómo no, que estos presupuestos contemplan un incumplimiento flagrante de un estatuto que cumplirá 22 años dentro de dos días. Seguro que me dice: Nosotros estamos a favor del estatuto. Cómo lo admiro. Pero resulta que a la hora de la verdad sus palabras no se corresponden con los hechos. Ustedes incumplen sistemáticamente las previsiones del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Cada vez que hablamos de esto usted me dice que pedimos demasiado. No. Pedimos lo que está en la ley. Mis deseos son otros, pero yo soy suficientemente democrática para exigir sólo lo que está en la ley. Convenceré a los ciudadanos de que pidan más, pero por ahora pido que se cumpla la ley, cosa que ustedes no hacen. Y así sucesivamente. Hasta ahora pedíamos mucho, dicen. Oiga no, esto no es un mercadillo, esto es el cumplimiento de la ley. Pero es que ahora cuando desde la propia institución del Gobierno vasco se les dice: Sentémonos, señor ministro, vamos a crear una comisión, vamos a ver si realmente podemos ponernos de acuerdo y desatascar este tema, ustedes no se quieren ni sentar. A ustedes no les gusta debatir. A ustedes les gustan las prisas, a ustedes les gusta la tramitación acelerada de las leyes como la de ayer hasta la cuatro de la mañana, a ustedes les gustan las mayorías. A nosotros nos gusta el diálogo, a nosotros nos gusta el debate y a nosotros nos gusta el cumplimiento de la ley. Eso es lo que estamos pidiendo.
Señor ministro, esto debe ser absolutamente subsanado. Y cuando usted nos ha hablado, por ejemplo, de cifras en relación a cómo el crecimiento en el Estado es análogo al crecimiento en el País Vasco, y el índice de afiliaciones (le he seguido bastante bien, no he cogido todo pero lo leeré) a mí

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me gustaría saber cómo, según usted, en ese argumento analogía las diferencias son sustanciales en materias concretas que afectan a los ciudadanos. Si según ustedes los parámetros son tan iguales, explíqueme por qué en sanidad, en educación, en vivienda, en certificaciones de calidad, en certificaciones de normalización y en otras mil cosas más que le puedo citar una por una estamos a la cabeza de la media del Estado. O son malos gestores o a ustedes lo que no les interesa son políticas de convergencia real, políticas que superen y mejoren la calidad de la vida de los ciudadanos. Dígame por qué estamos a la cabeza a pesar de que ustedes no nos transfieren lo que dice la ley.
Gracias, señora presidenta.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Lasagabaster.
Tiene la palabra el señor Labordeta.


El señor LABORDETA SUBÍAS: Señora presidenta, señor Montoro, hemos presentado sendas enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado de 2002 y al proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y del orden social, la ley de acompañamiento, en las que pedimos la devolución del texto presentado por el Gobierno por las siguientes razones. Vuelven a repetirse los errores que motivaron en el año anterior la presentación de una enmienda a la totalidad: falta de diálogo -indicado ya por muchos portavoces-, escasa transparencia, abandono de criterios públicos, insuficiente apoyo a programas sociales, especialmente en la cuestión de la vivienda. que casi no existe ninguna ayuda, ausencia de elementos correctores de desequilibrios territoriales e insuficientes inversiones en Aragón. Las previsiones macroeconómicas no son realistas a pesar de contar con la experiencia de lo que está ocurriendo con el presupuesto en vigor, en el que las perspectivas no se están cumpliendo, especialmente en cuestiones como la del IPC, donde la realidadva a doblar las previsiones del Gobierno con el impacto que supone en todos los ámbitos de la economía. Lejos de adoptar una postura prudente, acorde a la situación de crisis internacional que en estos momentos estamos viviendo y que parece ser que al Gobierno no le asusta, se vuelve a insistir en tasas de crecimiento del producto interior bruto cercanas al tres por ciento, con una previsión de crecimiento de la inflación del dos por ciento, y apostando por que la liquidación de este año alcanzará el equilibrio deseado en las cuentas.
Este proyecto de ley está inmerso en un proceso de desorientación en los criterios y objetivos aplicados por sus máximos responsables, que bien pudiera ser consecuencia directa de la crisis política en la que se encuentran instalados los que actualmente ocupan las carteras ministeriales más implicadas en los presupuestos. Así,el texto de presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado, fechado el 25 de septiembre del 2001, vuelve a apostar decididamente por el denominado déficit cero, mientras que por el contrario a los pocos días, trece para ser más exactos, el secretario de Estado de Economía anuncia públicamente que el Gobierno está dispuesto a afrontar la renuncia de este objetivo en función de las circunstancias económicas. ¿Puede el Gobierno explicarnos cuál es en este momento el criterio correcto finalmente perseguido? No compartimos tampoco las prioridades de inversiones, como por ejemplo el escaso peso que todavía siguen teniendo en el gasto las políticas de justicia, cinco veces menos que las políticas de defensa, las de industria y energía, el escaso peso de programas como el de educación con sólo un 0,8 por ciento del total, o la atonía en la que se encuentra inmerso un ministerio como el de Ciencia y Tecnología con apenas un 1,8 del porcentaje de los Presupuestos Generales del Estado destinados a investigación, del que además una gran parte son para desarrollar cuestiones militares.
Finalmente, como partido de ámbito territorial, tenemos que hacer referencia a las inversiones destinadas a Aragón presupuestadas para el 2002, que calificamos de engañosas, ya que gran parte de las actuaciones planteadas corresponden a las obras del tren de alta velocidad, infraestructura de paso, no diseñada específicamente para nuestro territorio. Igualmente destacamos que son unos presupuestos desequilibrados territorialmente hablando, dado el menor esfuerzo que se hace en Teruel y en el Alto Aragón, espacios más necesitados de actuaciones públicas importantes ante los problemas que se plantean.
Los Presupuestos Generales del Estado del 2002 para Aragón no satisfacen las necesidades de inversión en dos ámbito vitales para la mejora de calidad de vida de la ciudadanía, como son la sanidad y la justicia, máxime cuando ambas competencias van a ser transferidas próximamente a la comunidad autónoma. En cuanto a las inversiones del Ministerio de Fomento, consideramos que debería haberse incluido la totalidad de los tramos de la autovía Zaragoza- Teruel, el desdoblamiento de la N-232 en sus tramos este y oeste y el de la N- II. En este ámbito destacamos la escasa presencia de inversiones para el 2002 en dos obras fundamentales para el Alto Aragón, el eje pirenaico y la autovía Pamplona-Huesca-Lleida. La situación del aeropuerto de Zaragoza precisa de una inversión importante para poner en marcha los proyectos contemplados como el plan director o la propia plataforma logística, instalación que debería ser destinada a ser el gran intercambiador de mercancías de la zona noreste peninsular. La ausencia de inversiones para la instalación de un servicio de cercanías ferroviario en el entorno metropolitano de Zaragoza, la escasa aportación que recibe el tramo de ferrocarril entre esta ciudad y Teruel, que a este paso tardará 25 años en acabarse, un 10 por ciento del que recibe el tramo norte Zaragoza- Canfranc, y la ausencia de partidas abiertas para la necesaria reapertura del tramo férreo entre Caminreal

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Calatayud, que ustedes ya han dado por finiquito, son también motivos de preocupación en materia de ferrocarril para este grupo. El Ministerio de Medio Ambiente sigue apostando en Aragón por el impulso de obras que cuentan con un enorme rechazo social en la zona de construcción, Yesa-Biscarrués-Santa Liestra, mientras que proyectos de menor cuantía económica pero de gran interés para mejorar la gestión hidráulica y que además gozan de un amplio consenso social siguen sin recibir las aportaciones adecuadas.
En definitiva, como han dicho muchos de los portavoces anteriores, son unos presupuestos opacos, sin rumbo, irreales, continuistas, escasos en inversión productiva y desequilibrados territorialmente.
Como ha indicado el diputado, señor Sevilla, queremos mostrar también nuestro rechazo a la ley de acompañamiento porque consideramos que no tiene razón de ser que una ley de este tipo sirva para modificar directamente un total de 24 leyes, ocho reales decretos y dos reales decretos-leyes que abarcan aspectos normativos básicos y dispares entre sí. Por todo esto, se está cercenando el debate parlamentario al negar a los grupos de la oposición el tiempo necesario para discutir adecuadamente las reformas. Como ha dicho mi antecesora, la diputada de Eusko Alkartasuna, parece ser que ustedes lo que quieren fundamentalmente es rapidez por acabar con todo, rapidez por acabar con la Comisión de Gescartera, rapidez por acabar con la Ley de universidades, como pasó exactamente con la Ley antiterrorista, como está pasando con el proyecto del Plan Hidrológico Nacional y del trasvase del Ebro. Por todo esto, señor ministro, presentamos una enmienda a la totalidad y rechazamos totalmente estos presupuestos.
Aunque sabemos que nuestro rechazo no va a salir adelante, por lo menos queremos dejar testimonio de que los aragoneses no estamos a favor de estos presupuestos porque son fundamentalmente muy altos porque por allí pasa un AVE, pero el día que no pase el AVE, como en la provincia de Teruel, nos quedaremos absolutamente arruinadicos otra vez.
Muchas gracias.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Labordeta.
Señor ministro.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Señora presidenta, señorías, puedo entender que cuando se representa en la Cámara a partidos nacionalistas o regionalistas -como quieran llamarlos- se haga énfasis en las consecuencias que tienen los presupuestos para su territorio; es legítimo hacerlo y el Gobierno analiza con atención las opiniones de estos grupos políticos para atender sus demandas -las demandas que expresan los ciudadanos que los respaldan- y para llevar adelante la cohesión y la vertebración territorial de España.
He escuchado con atención todos los discursos de los representantes del Grupo Mixto y quisiera destacar en primer lugar que parece que algunos lamentan las inversiones del Estado en sus territorios por entender que las infraestructuras pasan por su territorio. Su territorio, señorías, con independencia de que les guste más o menos, es parte de España, y cuando se es parte de una comunidad económica y social como es España, es responsabilidad del Gobierno vertebrar territorialmente a través de la inversión en general y de la inversión en infraestructuras en particular esa realidad social y política que llamamos España y por eso invertimos e invertimos en todo el territorio. Ese lamento de que hay una inversión alta en algunas partes de nuestro territorio porque hay una infraestructura del tren de alta velocidad que pasa por allí y parece que no se queda, francamente, señorías, es un concepto de infraestructura que me ha dejado asombrado o, como dijo hace mucho tiempo otro diputado de esta Cámara, «me quedao pasmao». Eso de que las infraestructuras pasan por un lugar pero no se quedan ahí ¡caramba!, uno había entendido que las infraestructuras de transporte eran para comunicarse, que las del agua eran para garantizar el abastecimiento y que las tecnológicas eran para promover la innovación tecnológica de las diferentes regiones y comunidades autónomas que componen el Estado de las autonomías de España. (El señor vicepresidente, Camps Ortiz, ocupa la presidencia.) Por eso hay un presupuesto inversor delante de sus señorías; es un presupuesto que apuesta por la inversión, que hace compatible el equilibrio presupuestario con una fuerte inversión, desarrollada directamente por los departamentos ministeriales y por los entes públicos y sociedades estatales creadas al efecto. Ahí está ese capítulo de inversiones; inversiones que son muy importantes, que ayudan al desarrollo económico de las diferentes comunidades autónomas receptoras y que vertebran y enlazan esas comunidades autónomas con el desarrollo de las otras comunidades autónomas y con el desarrollo de la Unión Europea, sin el cual hoy día no puede haber bienestar y creación de empleo.
Todas SS.SS. lamentan el déficit cero; están en su legítimo derecho de lamentarlo. No obstante, tengo que rechazar lo que ha sido un argumento bastante común: que el déficit cero es incompatible con la inversión; lo recalco y lo remacho. El déficit cero no es incompatible con la inversión. Al contrario, el conjunto de las administraciones públicas en España está invirtiendo año tras año el equivalente al 3,5 por ciento de nuestro producto interior bruto, una de las inversiones mayores de la Unión Europea, por no decir del mundo desarrollado. Esto quiere decir que España entera está invirtiendo, que el Estado de las autonomías está invirtiendo en el desarrollo de infraestructuras básicas como impulsoras de crecimiento económico, de desarrollo y de creación de empleo. Cuando eso ocurre, cuando realmente hacemos compatible ese déficit cero, no hay

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sino que felicitar la llegada de una ley de estabilidad presupuestaria, que es una ley -vuelvo a reiterarlo esta tarde en la Cámara- perfectamente compatible con el desarrollo pleno de la autonomía financiera de nuestras comunidades autónomas porque, como he dicho hace un rato, la ley no define el nivel de gasto público de ninguna de ellas. La ley de estabilidad presupuestaria no define el nivel de ingreso de ninguna comunidad autónoma ni, por supuesto, de ninguna corporación local. Hay libertad plena para que cada Parlamento autonómico y cada órgano de gobierno decida cuál es el nivel de gasto que considera óptimo en su territorio. A lo que obliga la ley es a solicitar a los ciudadanos los recursos que sufragan de manera suficiente ese gasto.
Repito que la ley es perfectamente compatible con el endeudamiento.
Respecto a esa preocupación que ha expresado alguna de SS.SS. en la tribuna, relativa a que prohibe el endeudamiento a los ayuntamientos, es sencillamente falso; es falso, señorías. La ley no prohibe a nadie el endeudamiento. Lo que hace la ley es obligar a que las consecuencias de ese endeudamiento se sufraguen con los ingresos corrientes de un ayuntamiento; eso no es prohibir ningún endeudamiento, eso es lo que hace el Estado cuando se hace cargo de las consecuencias de su deuda pública y de la carga de intereses con los ingresos corrientes, que son los impuestos que nos pagan los ciudadanos, los contribuyentes. Aprovecho esta intervención para clarificar, no solamente a SS.SS., sino al conjunto de los ayuntamientos que componen el Estado español, que la ley de estabilidad presupuestaria no impide a nadie endeudarse siempre que se sea capaz de afrontar las consecuencias financieras de la carga de esa deuda y, por tanto, siempre que se sea suficientemente responsable, políticamente responsable, de las consecuencias de esa deuda.
Estamos todos en convergencia. No utilizaba ningún símil político porque después hablarán los representantes de Convergencia i Unió. Me refería a la convergencia real de España con la Unión Europea. Nos estamos acercando no sólo en convergencia monetaria, en convergencia de estabilidad, sino en convergencia real. Estamos, en definitiva, acercando nuestro nivel de bienestar al que tienen los ciudadanos más desarrollados de la Unión Europea. Para eso lo que se ha manifestado especialmente fecundo han sido las políticas de estabilidad económica. Cuando España ha dado este paso, que en mi primera intervención he relatado esta mañana, cuando hemos sido capaces de pasar desde el año 1995 del 75 por ciento de renta per cápita en media europea al 83 por ciento actual, ha sido cuando hemos aplicado las políticas de estabilidad presupuestaria y, por tanto, cuando hemos corregido el problema del déficit público. Entonces hemos dado el salto de la convergencia real, y ese salto incluso se va a ver acentuado este año, un año en el que ha bajado el crecimiento económico de países muy importantes de la Unión Europea como es el caso de Alemania especialmente o de Francia y en el que, al mantener España una velocidad de crucero próxima al 3 por ciento, vamos a avanzar en la convergencia real.
No quiero decir desde esta tribuna que la desaceleración económica de los grandes países de la Unión Europea nos convenga en modo alguno, lo que sí digo es que nos permite avanzar en la convergencia real, en el ritmo de aproximación. A España le conviene el crecimiento económico de los demás, pero a España le conviene también, para mantener nuestro nivel de convergencia real, mantener las políticas que nos han llevado a este punto, las políticas que nos han permitido crecer, crear empleo y hacerlo compatible con una fuerte inversión pública, hasta el punto de que el sector de la construcción está teniendo un comportamiento anticíclico, un comportamiento de motor de crecimiento económico y de creación de empleo. Por eso el Gobierno ha hecho una lectura pausada, responsable de las nuevas circunstancias económicas, las de antes y después del 11 de septiembre. Esas circunstancias económicas, sin duda alguna, se han visto agravadas por un empeoramiento en las expectativas, eso es verdad y debemos reconocerlo y decírselo claramente a los ciudadanos, pero al mismo tiempo insisto en que hay otras nuevas circunstancias, como es una bajada de tipos de interés, como es la bajada del precio del petróleo y en general de materias energéticas que son muy importantes para el consumo y para la industria española. También es importante la desaceleración de la inflación que se está produciendo en España y que va a permitir una recuperación del poder adquisitivo de millones de trabajadores españoles. Todo ello, sin duda alguna, anima al consumo y a la generación de expectativas positivas, favorables en la sociedad española. Estamos haciendo una lectura, una interpretación responsable de las nuevas circunstancias económicas que son a las que trata de dar respuesta el nuevo presupuesto general del Estado para el año 2002 y la ley de acompañamiento.
Por descontado que también insisto en la importancia de la aplicación de la financiación autonómica, de las consecuencias del nuevo sistema de financiación autonómica para todas las comunidades autónomas, para las comunidades autónomas que han estado fuera del modelo, como es el caso de Andalucía, que va a ser una de las grandes beneficiadas del nuevo sistema de financiación autonómica. Lo va a ser porque se quedó fuera del actual sistema de financiación autonómica y, por tanto, la recuperación de Andalucía, como de Extremadura, como de Castilla-La Mancha va a ser también claramente favorecedora de la integración de estas comunidades autónomas en lo que debemos llamar con propiedad un nuevo sistema de financiación que va a programar, que va a proveer nuevos recursos presupuestarios para comunidades autónomas que hoy tienen la capacidad de desarrollar servicios básicos para sus ciudadanos, como es el caso de la educación, como es el caso de la sanidad, por lo que se refiere a

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Andalucía, y como son también las inversiones públicas que son fundamentales para el desarrollo de todos estos territorios.
Con todo ello, ha habido un compromiso del Gobierno español con las inversiones en todo el territorio. En el caso de Galicia hay un crecimiento de la inversión recogida en los presupuestos generales del Estado del 12,33 por ciento, lo que significa, en definitiva, una apuesta importante por el desarrollo en materia de carreteras, de ferrocarriles, de obras hidráulicas, de costas, en definitiva, como SS.SS. conocen, también de aeropuertos y puertos donde realmente hay un avance significativo de la inversión del Estado que revela el compromiso del Gobierno español con el desarrollo de Galicia a través de esas inversiones.
Como también es el caso de Andalucía, donde la parte de inversión regionalizable apunta en los nuevos presupuestos un aumento considerable de un volumen de inversión que en sí mismo ya era considerable; una inversión en el caso de Andalucía que equivale a 1.900 millones de euros y que también tiene el desarrollo de obras emblemáticas como son el tren de alta velocidad Córdoba-Málaga, tren de alta velocidad Jaén-Madrid, Sevilla-Huelva, la conexión con el corredor mediterráneo y desarrollos muy importantes en el ámbito de carreteras, de autovías, de obras hidráulicas para esta comunidad que son fundamentales para el desarrollo del sector primario, del sector agrícola y para el desarrollo de los servicios, además de la propia industria.
Quiero destacar el desarrollo de las inversiones en Aragón -también hablaremos de esas inversiones en Cataluña- por parte del Estado muy significativa; una inversión, señor Labordeta, que va a Aragón porque está ahí, está geográficamente ahí, señoría. Aragón existe, claro que existe, para el Estado español, para cada uno de sus ciudadanos y para el Gobierno español. No es un lugar de paso, sino que es una comunidad autónoma en desarrollo, con una importante creación de empleo y que va a recibir también una importante inversión en infraestructuras de ferrocarril, en infraestructuras hidráulicas y que realmente va a poder seguir jugando un papel protagonista en el crecimiento económico y en la creación de empleo en nuestro país.
Finalmente, este es el caso también de Cataluña, donde las inversiones son importantes; lo son porque hay una infraestructura básica, una infraestructura que es emblemática para Cataluña, como es el tren de alta velocidad y como lo son infraestructuras de desarrollo de carreteras, de aguas, en definitiva, en aplicación del Plan Hidrológico Nacional.
Por eso decía que invertir en una comunidad autónoma es invertir en toda España y eso lo tengo que decir desde esta tribuna y lo tengo que decir bien alto y bien claro; efectivamente, invertir en una comunidad autónoma es positivo para esa comunidad autónoma, es positivo para España y es positivo para toda la Unión Europea, de la que somos miembros. Eso es lo que da sentido a las políticas de cohesión social de la Unión Europea, a las políticas de desarrollo regional de la Unión Europea. Por eso, a este tipo de lamentos de qué ocurrirá cuando finalice esa gran obra pública, tengo que decir que vendrán otras obras públicas, señorías, y vendrán de unos presupuestos saneados, de unos presupuestos que han reducido la deuda pública y de unos presupuestos que, más allá incluso del color de los gobiernos, podrán disponer de recursos presupuestarios gracias a que hemos hecho esta etapa de saneamiento presupuestario que permite abordar en el futuro infraestructuras que necesitará nuestro país para seguir desarrollándose, para seguir acercando sus niveles de bienestar a los que gozan los países más avanzados de la Unión Europea.
Ese es nuestro objetivo, esa es nuestra ambición y ese es el motivo de la presentación de estos Presupuestos Generales del Estado.
Lamento que SS.SS. no compartan esos objetivos. Por lo demás, no me extraña que no los compartan. En todo caso, con mis palabras simplemente quería aclarar y completar algunas de sus valoraciones.
Las del País Vasco ya las he hecho antes, señora Lasagabaster, con toda claridad. Estamos en un momento muy importante de negociación del concierto económico, estamos trabajando con los representantes del Gobierno vasco, con los representantes de la haciendas forales.
En definitiva, el concierto económico es el desarrollo del Estatuto de Autonomía, es el desarrollo de la Constitución española, es el desarrollo pleno de la autonomía económica del País Vasco. Por tanto, ese concierto económico es el que tiene que ser, a través de su aplicación, a través de su vigencia, el mecanismo en el que Euskadi desarrolle con plenitud todas sus capacidades económicas que llevarán legítimamente al timbre de orgullo con el que usted se ha presentado aquí. De todas formas no exagere porque estamos en el Estado de las autonomías y S.S. no ignora que los grandes servicios públicos están hoy en manos de las comunidades autónomas. Por eso, cuando usted baja de esta tribuna toda orgullosa de estar en estándares primarios en el conjunto de España no están comparándose con el Gobierno español, está comparándose con los otros gobiernos autonómicos, por lo que yo le pido más prudencia para no crear agravios comparativos entre las haciendas forales y las haciendas de régimen común, porque la España de las autonomías no es la España de los agravios comparativos, es la España de la solidaridad, es la España de la coherencia, es la España de la vertebración y es la España, en definitiva, en la que juntos estamos haciendo el recorrido de la convergencia real con la Unión Europea.
Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.)

El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor ministro.
Para consumir un turno de réplica, tiene la palabra el señor Rodríguez.


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El señor RODRÍGUEZ SÁNCHEZ: Gracias, señor presidente.
Brevísimamente le diré tres cuestiones, señor Montoro. En primer lugar, si el déficit cero no conlleva recortes en las inversiones, sí tiene que llevar recortes forzosamente en alguno de los planos de gasto del Estado. Usted podría responder dónde se hacen esos recortes; creo que tendrán que ver con recortes de gasto social, lo cual plantea un problema de qué tipo de modelo de sociedad estamos aplicando al Estado español con las consecuencias del aumnto de las bolsas de pobreza, de la marginación, que es perfectamente detectable en las estadísticas.
En segundo lugar, cuando usted habla de convergencia, no me negará que la convergencia de algunos territorios del Estado español con la Unión Europea es no solamente limitada, sino que se está haciendo a través de grandísimos sacrificios y de eliminación de muchos sectores de carácter productivo o incluso de una ocupación de trabajadores que no resiste una comparación con un país normal. Por ejemplo, en el caso de Galicia, usted sabe que está trabajando una persona por cada 3,2 y en algunas comarcas 3,7; es decir, cada gallego soporta la existencia de 4 personas sin trabajar. Creo que eso no es precisamente un modelo de convergencia. Hay que hablar de estas cosas para saber cuál es el futuro y la dinámica social de cada uno de los territorios del Estado español.
En tercer lugar, señor Montoro, me gustaría saber si no se podría hacer una política de contención de la inflación a base de controlar las ganancias excesivas de determinado tipo de empresas. Por ejemplo, ¿no sería interesante, por poner un caso muy particular, que ustedes controlasen la subida del precio de los peajes de las autopistas y, si se ven obligados a aumentar el IVA, que no repercutiese tanto en los usuarios? Eso es una política que se podría hacer en ese terreno como en muchos otros. Sin embargo, ustedes están optando por el control de las rentas salariales de los trabajadores, por el recorte del gasto social, y creo que ese es un modelo discutible.
Nada más y muchas gracias.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor Rodríguez.
Señor Núñez.


El señor NÚÑEZ CASTAIN: Señor presidente, señorías, señor ministro, yo creo que también en la Cámara conviene relajar el debate de vez en cuando. No pensaba ser tan duro como lo ha sido usted en el momento en que ha reflejado su situación diciendo que se encuentra «pasmao» porque, según el diccionario, dícese de la persona torpe, inexpresiva y sin gracia. Yo no quiero decirle a S.S., desde el punto de vista personal, semejantes cuestiones, sabe que lo tengo en estima. Desde el punto de vista político su discurso meparece torpe, inexpresivo y sin gracia, porque no tiene gracia ese enrocamiento en su argumento, porque se enroca usted en su déficit cero y dice que es compatible con mayor inversión, porque insiste usted en un discurso de la España media como hasta comprendiendo a los que hablan de parte de España. Yo me siento tanto de España como cualquiera en este Parlamento, y cuando hablo de Andalucía hablo de condiciones específicas, singularmente desfavorables.
Cuando usted nos pide fe en sus números, ¿cómo vamos a tenerla si el presupuesto no se ejecuta como debe hacerse? ¿Cómo se sentirán los ciudadanos que vean que este año se repiten las partidas del año pasado para el cinturón de San Pedro de Alcántara, en Málaga, para la carretera de Almuñécar, de la costa, para el segundo cinturón de Sevilla y para la ronda oeste de Jerez? ¿Qué grado de credibilidad se le da a un ciudadano cuando coja sus tomos y diga: de lo mío, qué? Y se le diga: de lo suyo, lo mismo que el año pasado porque no ha dado tiempo. ¿Usted pretende que nos creamos sus números y que tengamos fe en la magia de esos indicadores presupuestarios? Lamento decirle que nosotros no podemos tener fe en un presupuesto que no contempla un incremento del Fondo de Compensación Interterritorial, que no contempla la deuda en la disposición adicional segunda, que no tiene un incremento importantísimo para avalar la convergencia interna española, no de España con Europa, que es buena, sino con Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, País Vasco, Cataluña, Aragón, Navarra. La convergencia debe ser entre nosotros, señor ministro, y, mientras eso no suceda, no podemos tener fe en este presupuesto.
Insisto en que las expresiones que he manifestado en ningún caso se refieren a su persona, a la que respeto, sino a su discurso político.
Muchas gracias.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor Núñez.
Señor Puigcercós.


El señor PUIGCERCÓS I BOIXASSA: Gracias, señor presidente.
Señoras diputadas, señores diputados, señor Montoro, nadie dice que el tren de alta velocidad pase de largo; no es «Bienvenido, mister Marshall» aún. Nos referimos a que ésta es una inversión importante, pero una inversión para todo el Estado. No estamos hablando de la N- II, que es la de La Jonquera a Barcelona, por ejemplo; no estamos hablando del aeropuerto del Prat; no estamos hablando de inversiones territorializadas. Pero fíjese en un detalle. El tren de alta velocidad, y lo decía ya en el debate de investidura desde esta tribuna Esquerra Republicana, tiene un diseño radial: todo converge en el rompeolas de todas las Españas. Cuando lo lógico también, aparte de la comunicación Madrid-Barcelona- frontera con Francia, hubiera sido una línea

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mediterránea, del corredor mediterráneo; hubiera sido lo lógico, y fíjese cómo funcionan las cosas que, a lo mejor, para ir de Barcelona a Valencia o a Alicante tenemos que pasar por Madrid en alta velocidad.
Fíjese lo que son las cifras. Solo le voy a dar dos referencias: aeropuerto de Barcelona. En el sexenio que ustedes llevan en el Gobierno, Madrid-Barajas ha recibido una media anual de 530 millones de euros. Al aeropuerto de Barcelona, inmerso en un proceso de ampliación, le tocan 133 millones de euros. Es una proporción de cinco a uno, lo cual denota un modelo radial, una reedición de lo que venimos denunciando como una renovada edición del plan Redia. Y para el presupuesto del año 2002, para Madrid estamos hablando de 1.234.000 euros y para Barcelona de 339 millones de euros, es decir, 1.000 millones para Madrid, 339 para Barcelona. Esta es la definición de los prespuestos. Ustedes pueden hacer un esfuerzo de inversión en Barcelona, pero sabe que Barcelona también es un polo de desarrollo, lo es como Madrid, que tiene su necesidad, que la necesidad de la demanda es un concepto que existe, que hay una necesidad de servicios más aun que en otras zonas del Estado y no parece que sea éste el objetivo de su inversión.
Cuando decimos que el tren de alta velocidad está bien y es necesario, decimos que es necesario observar y estudiar los presupuestos cuando afecta a Cataluña la inversión real, teniendo en cuenta también la necesidad de estudiarlos, desglosando lo que puede ser la inversión en el tren de alta velocidad.
Si hablamos de cultura, es por otra razón. No sólo nuestro partido, muchos partidos de esta Cámara han pedido la disolución del Ministerio de Cultura, porque se hace un uso sistemático a favor de determinados organismos, por ejemplo, los museos de Madrid. La inversión en el Centro de Arte Reina Sofía es cinco veces superior en un año a la inversión cultural del ministerio en Barcelona en los últimos 10 años. Son proporciones que hace que uno pueda estar en contra, legítimamente, de esta concepción podríamos decir centralista y radial de los Prespuestos Generales del Estado.
Muchas gracias, señor presidente, señoras diputadas, señores diputados.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortíz): Gracias, señor Puigcercós.
Señor Saura.


El señor SAURA LAPORTA: Gracias, señor presidente.


Señor Montoro, quiero exponerle sólo cuatro cosas rápidas. La primera, yo le he pedido que, independientemente de que tengo un derecho como diputado a conocer el acuerdo del nuevo sistema de financiación autonómico, usted adquiera el compromiso de librármelo; es decir, el acuerdo que se concertó en el Consejo de Política Fiscal y Financiera tiene un anexo estadístico, no sé si es de una página o de tres, que se dice que se modificó allí.
Formalmente le pido a usted que me facilite el acuerdo en los términos exactos.
En segundo lugar, yo soy de ciencias, no de letras, pero usted ha hecho un juego de magia. Con el déficit cero se puede hacer todo, es como un chicle, y aquí se ha preguntado si era compatible o no con las inversiones. Depende. Pero lo seguro es que con déficit cero, con desaceleración económica y con disminución de ingresos, como muy bien ha dicho el señor Rodríguez, el gasto se ha de disminuir en algún sitio y, por tanto, fundamentalmente, quiere decir menos gasto social, menos inversiones o menos investigación y desarrollo. Es cierto que en Cataluña, globalmente, las inversiones no bajan, pero el problema de las inversiones ya no suele ser en España, desde hace cinco o seis años, antes también, en estos últimos años lo que se presupuesta, sino lo que se ejecuta. Señor Montoro, en el año 2000 de las inversiones del Estado en Cataluña se ejecutaron el 50 por ciento. Por lo tanto, ustedes desde 1996 ajustan el presupuesto disminuyendo las inversiones.
Desde ese punto de vista, quiero decirle también que las inversiones en Cataluña experimentan un aumento por el AVE. Usted ha dicho, refiriéndose a Cataluña, que el presupuesto de carreteras sube. El presupuesto de fomento, excepto en el AVE, disminuye mucho. Disminuye en carreteras y en trenes de cercanías. Usted argumenta que el AVE compensa. Yo no estoy de acuerdo pero me parece un argumento a tener en cuenta. En lo que le insisto, fundamentalmente, es que el déficit cero en la nueva situación económica va a significar la imposibilidad de converger más en relación con la Unión Europea, va a significar la no ejecución de inversión pública y va significar -ya está en los presupuestos- que España no va a realizar una inversión importante en I+D, sino que fundamentalmente la que va a realizar va a ser para gastos militares.
Nada más y muchas gracias.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor Saura.
Señora Lasagabaster.


La señora LASAGABASTER OLAZÁBAL: Gracias, señor Presidente.
Señor ministro, la verdad es que me ha hecho bastante gracia su respuesta porque, el año pasado, cuando estaban ustedes en precampaña, nos dijeron -o al menos se lo dijeron a esta portavoz- que la esencia del nacionalismo vasco y de mis ideas era mala y que, por tanto, todo lo que pudiera surgir de esas ideas era malo. Este fue el leit motiv durante un montón de tiempo. Cuando perdieron las elecciones sólo pudieron decir que la sociedad era inmadura; cosa que también es curiosa. Me ha gustado mucho más la respuesta deeste año.
Este año la respuesta ya no es esa, porque no

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la pueden sacar de debajo del cajón. Ahora se queja usted de que tengo orgullo de que las cosas salgan bien. Me parece una respuesta curiosa. Mi orgullo, comparado con la arrogancia del España va bien, no llega ni a la suela del zapato. Así de claro. (Un señor diputado: Es que va bien.) Pero no lo dicen mucho porque resulta que ahora no se puede decir mucho, no lo he oído todavía ninguna vez. Por tanto, si le molesta el orgullo de que las cosas vayan bien, lo siento.
Intentaremos que vayan mejor y lo haré con más modestia, pero de mi orgullo a su arrogancia va un trecho.
No se escude usted ahora en las comunidades autónomas. Los datos de los que yo hablo tienen muchos años y, realmente, las comunidades autónomas, en muchos casos, no tenían los instrumentos para poder haber ejercitado una gestión adecuada. En todo caso, yo le sugiero que observe cuáles son las enmiendas de esta portavoz en casi todas las leyes, porque lo que pretende con ellas es que las comunidades autónomas, cualesquiera que sean, tengan los instrumentos que les dan sus estatutos de autonomía para que puedan ejercitar la gestión. Si hay algún defensor de las comunidades autónomas, creo que no tiene más que mirar hacia este lado porque lo hacemos para todas. Entre otras cosas, nos solemos llevar bastante bien y si el Gobierno central lo permitiera nos pondríamos de acuerdo en muchas cosas, por ejemplo, en la participación de las comunidades autónomas en el ámbito europeo. Nos pondríamos de acuerdo en esa y en otras muchas cosas. Sólo hace falta que ustedes también se pongan de acuerdo con el resto de las comunidades autónomas o con la mayoría de ellas.
De solidaridad no hablemos. No le voy a dar más datos porque a lo mejor dice que sigo ejercitando un orgullo excesivo, pero en solidaridad y en cooperación al desarrollo su presupuesto cada vez va más para atrás. Estamos en el 0,22 por ciento. Le ruego que mire el presupuesto de las comunidades autónomas. Probablemente en casi todas el porcentaje del presupuesto destinado a este concepto sea mayor que el suyo.
En cuanto al concierto, la lealtad es muy buena, pero tiene que ser reciproca. Nosotros la hemos ejercitado siempre. A veces nos hubiera gustado verla más desde su punto de vista en actuaciones en Bruselas y en otros foros. El concierto es un derecho histórico. Lo desarrollaremos en cada momento histórico de la mejor manera y de la manera en que lo avalen los ciudadanos, pero es un derecho histórico.
Muchas gracias, señor Presidente.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señora Lasagabaster.
Señor Labordeta.


El señor LABORDETA SUBÍAS: Señor presidente, señorías, buenas tardes.
Señor ministro, no lamentamos lo del AVE. ¿Cómo vamos a lamentar el AVE, que nos va a permitir trasladarnos desde Madrid a Zaragoza en una hora y cuarto, frente a las tres horas que tardamos ahora? Si yo tuviera el AVE, después de la votación me iría a Zaragoza a estar con mi familia y mañana por la mañana volvería. No lo lamentamos. Lo que sí decimos es que si quitamos de los Presupuestos Generales del Estado los ciento y pico mil millones de pesetas del AVE, resulta que Aragón se queda con unos presupuestos muy escasos, y si además retiramos las dotaciones que hay para el recrecimiento de Yesa, para los estudios de Biscarrués y para los estudios de Santa Liestra, entonces los presupuestos... No sé qué le está diciendo el señor Cisneros, que es el apuntador del PP. Cuando yo digo algo que afecta al PP, viene corriendo. A ver si consigue usted que arreglen la carretera de Tarazona. (El señor Cisneros Laborda: Ya está terminada.) No está terminada, la obra está parada. (El señor Cisneros Laborda: No, hace mucho que no va usted por allí.) Usted que tiene allí el poder, hágalo.
Usted habla de las inversiones hidrológicas. Efectivamente, hay una serie de cuestiones de las que unas nos afectan en positivo y otras en negativo. Usted ha dicho una cosa preciosa, ha dicho: Aragón existe. Con lo cual, vamos a ponerlo a partir de ahora. El Teruel existe ha tenido una efectividad enorme. Sigue sin existir todavía en los Presupuestos Generales del Estado, pero vamos a decir que existe.
Yo querría aclarar una cosa porque el año pasado no pude contestar al presidente del Gobierno. Ustedes siempre dicen que Aragón es un territorio con muy escaso paro y yo dije que, con una población muy envejecida, naturalmente el paro casi no existe porque la gente joven es muy poca. El señor presidente del Gobierno me dijo que si yo no sabía que los jubilados no entraban en las estadísticas de paro.
Efectivamente, yo eso ya lo sabía, pero quiero indicar que no jueguen con el paro en Aragón porque el paro en Aragón no es real, corresponde a una población muy envejecida que no está dentro de las listas de paro y, al haber una población joven muy escasa, tenemos muy poco paro, pero también tenemos muy poca gente. Por esa razón no tenemos paro.
No voy a hablar del déficit cero porque me he quedado realmente asombrado. Todos los del Grupo Mixto nos hemos quedado asombrados al oír que con el déficit cero se puede hacer inversión -a ver quién paga luego la inversión- y que con todo esto vamos a converger rápidamente con Europa.
Nada más, señor ministro.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor Labordeta.
Señor ministro de Hacienda.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Señor presidente, señorías, en aras a relajar

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el debate, como decía el señor Núñez, «pasmao» en Andalucía también significa quedarse de piedra. Yo soy andaluz, señor Núñez, y usted también lo es. La Real Academia Española lo define de forma concreta y metafóricamente los andaluces lo utilizamos con bastante precisión, señoría. Eso es lo que significa.
Después de volver a escuchar a alguna de SS.SS. con relación a las inversiones en infraestructuras, vuelvo a no salir -permítanme la expresión- de mi asombro. ¿Cómo pueden, en una inversión del Estado, descontar una infraestructura tan importante como es un tren de alta velocidad? ¿Cómo pueden hacer ese cálculo, señorías? El señor Puigcercós ha subido a esta tribuna y ha dicho: Inversiones claramente territoriales, la autovía Barcelona-La Junquera; o sea que conectar Barcelona con La Junquera no es conectar Cataluña con la Unión Europea, con Francia, eso es territorializar Cataluña. La autovía Barcelona-La Junquera no es conectar el conjunto de España con Francia, sino que es una inversión territorializada de Cataluña.
Muy bien, es una visión. Señoría, que siga usted teniendo la misma visión de infraestructuras viarias. Después me ha citado el aeropuerto de El Prat. Vamos, que los catalanes que toman el avión en El Prat no lo hacen para conectarse con el resto de España y con el resto del mundo, sino para conectarse con otras partes de Cataluña.
Eso es una inversión territorializada. Señorías, las infraestructuras son de todos y, por tanto, no hay ejercicio más inútil y más absurdo que descontar la inversión en una infraestructura clave para el desarrollo de todos, como pueda ser el ferrocarril de alta velocidad, de lo que es la apuesta del Estado por el desarrollo económico de una región, de una comunidad autónoma concreta. Ese es el sentido, señor Labordeta, de la inversión en infraestructuras. Las inversiones en infraestructuras son de todos, vertebran el territorio, desarrollan económicamente el territorio.
Señorías, cuando hablamos del equilibrio presupuestario compatible con la inversión, tampoco tienen que llamarse a asombro alguno, porque la inversión del nuevo presupuesto está creciendo el 10 por ciento y la inversión del presupuesto del año 2001 se está ejecutando al 93 por ciento este año. Por tanto, el argumento de que el Gobierno repite inversiones no tiene sentido. El Gobierno parte de inversiones ya hechas en cada año para proyectar nuevas inversiones en infraestructuras que, insisto, vertebran el conjunto del territorio nacional. Esa inversión es muy importante que continúe, porque realmente es fuente de crecimiento, de convergencia real, de empleo y permite la vertebración y la cohesión territorial y política de España. De ahí viene la apuesta del Gobierno de España por la inversión compatible, insisto, con la estabilidad presupuestaria y con el gasto social. En los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene, de cada 100 euros 52 son destinados a gastos sociales.
Por tanto SS.SS. pueden estar tranquilas porque realmente no se puede tener mayor componente social que la presupuestada por el Gobierno para el año 2002, donde de cada 100 euros 52 son dedicados a gasto social.
Ocurre que los que suben a la tribuna para reclamar más déficit público deberían explicar a los ciudadanos cómo financian ese déficit público, esas mayores inversiones o gasto social. Donde está ahorrando el Gobierno es en el gasto de funcionamiento de las administraciones públicas, que son las que están cayendo, donde está ahorrando el Gobierno es en la carga de intereses a través de ese endeudamiento público que es el que está cayendo, en definitiva, donde está ahorrando el Gobierno es en los gastos superfluos de las administraciones para que podamos dedicar los recursos presupuestarios compatibilizando la inversión y el incremento del gasto social con el equilibrio presupuestario. Ese es el sentido del equilibrio y, por tanto, no hay ningún tipo de planteamiento artificioso, constructivo o artificialmente contable en el equilibrio presupuestario, sino que lo que hay realmente es una apuesta por la estabilidad como fuente de desarrollo económico. Como lo es la apuesta del Gobierno por el del Estado de las autonomías. Con el Gobierno del Partido Popular realmente se ha hecho la transferencia completa de la educación en España. Con el Gobierno del Partido Popular va a hacer la transferencia del gasto público de sanidad, que es una competencia vital en el Estado de las autonomías. Con el Gobierno del Partido Popular, apoyado por una mayoría absoluta, estamos llevando a cabo una financiación autonómica que aumenta la responsabilidad misma del Estado de las autonomías, que las hace corresponsables en la gestión de los impuestos de los ciudadanos y que supone un avance cualitativo formidable.


Esos son los resultados de un Gobierno comprometido leal y legítimamente con el desarrollo del Estado de las autonomías en España, que, insisto, es un Estado de las autonomías perfectamente compatible con las haciendas forales y con el desarrollo de un nuevo concierto económico en el País Vasco que le haga jugar con plenitud su autonomía financiera y fiscal, que sea compatible con el régimen general del Estado de las autonomías en España y que en modo alguno pueda ser fuente de agravios comparativos. Este es el auténtico modelo de Estado del Gobierno del Partido Popular, un modelo que equilibrio y vertebración territorial donde el equilibrio está justificado siempre que sea compatible con una inversión en infraestructuras que favorezca el desarrollo económico de todos. Un modelo que favorece la creación de empleo, que favorece la creación de empleo en Aragón, porque eso de que Aragón tiene poco paro porque Aragón tiene poco empleo, señor Labordeta, no se de dónde lo saca usted. Desde el año 1995 el número de afiliados a la Seguridad Social en Aragón se ha incrementado un 21,04 por ciento, lo que significa un porcentaje bastante similar a lo que ha sido el incremento de afiliación a la Seguridad Social en el

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conjunto de España. Es decir, en Aragón se está creando empleo como en el resto de España y se está creando empleo porque realmente hay una política económica que lo está favoreciendo, no porque haya una población más envejecida ni otro tipo de interpretaciones que son bastante incorrectas estadística y políticamente y lo único que tiene sentido son políticas económicas que, apostando por la estabilidad, sigan favoreciendo la creación de empleo, sigan favoreciendo la convergencia, sigan favoreciendo la implantación del Estado de las autonomías en nuestro país y haciendo que ese Estado de las autonomías sea fuente de entendimiento y de comprensión entre los españoles. Eso solo podrá ser así cuando superemos los agravios comparativos, cuando entendamos que el desarrollo de unos nunca se hace sobre otros, sino que el desarrollo es compartido, que la apuesta de inversión en una comunidad autónoma favorece a esa comunidad autónoma y favorece al conjunto de España y que todos nos necesitamos, porque todos somos motores de nuestro crecimiento económico, de nuestro bienestar y de nuestra creación de empleo.
Muchas gracias, señor presidente.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor ministro.
En grupo de fijación de posición, por el Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i Unió), tiene la palabra el señor Trías.


El señor TRÍAS I VIDAL DE LLOBATERA: Señor presidente, señoras y señores diputados, señor ministro, un año más afrontamos el debate de los Presupuestos Generales del Estado en lo que es uno de los actos más importantes que celebra este Parlamento. Con este acto se inicia la discusión de unos proyectos legislativos que van a marcar en buena parte las expectativas económicas de nuestro país a lo largo de los próximos doce meses. Es en este horizonte temporal en el que debemos enmarcar el alcance de estos proyectos y en esta misma dirección, señor ministro, quisiera señalar que los Presupuestos Generales del Estado para el año 2002 son unos presupuestos novedosos, y lo son no porque se hayan modificado las orientaciones y los principios generales de la política económica; son novedosos porque lo que se ha modificado, sustancialmente, es el entorno en el que deberán ejecutarse los mismos. El inicio de este cambio lo podemos situar en una fecha, el 11 de septiembre de 2001. Sé que se trata de una fecha simbólica, soy consciente que utilizar esta fecha es una simplificación, lo sé, pero en cambio considero que es muy ilustrativa del entorno en el que deberá moverse la economía española en el próximo año. Si antes del 11 de septiembre todavía alguien, unos pocos, podían poner en duda la existencia de una desaceleración económica, tras esta fecha, algo nos ha quedado claro: las principales economías del mundo -la española incluida- van a vivir unos meses de incertidumbre y desaceleración económica, y lógicamente esta situación puede afectar nuestro crecimiento y esperemos que en menor medida al empleo. No obstante, siendo esto verdad, no lo es menos el hecho de que España tiene posibilidades de ser uno de los Estados miembros de la Unión Europea con las mejores condiciones para conseguir una buena tasa de crecimiento económico, algo de lo que debemos estar convencidos y hemos de ser capaces de aprovechar. Ante esta situación, ¿qué instrumentos tiene el Gobierno para mantener la creación de empleo y posibilitar la convergencia real con los países avanzados de Europa? Con una política cambiaria y de tipo de interés en manos del Banco Central Europeo que priorizará la recuperación de la actividad económica y de la inversión en la zona euro, mediante unos tipos de interés reducidos y con una política presupuestaria muy condicionada por el cumplimiento del objetivo comunitario de la estabilidad, lo más importante que debe hacer el Gobierno es priorizar y priorizar en la dirección acertada.
Para nuestro grupo parlamentario, los Presupuestos Generales del Estado y la ley de acompañamiento deben hacer compatible la búsqueda del equilibrio presupuestario con la potenciación de la inversión.
Ello exige priorizar el gasto en inversión productiva y en acciones que faciliten la creación de empleo. Por tanto, para valorar nuestro apoyo a los Presupuestos Generales del Estado debemos contestar a la pregunta de si las medidas que en ellos se contienen contribuirán a consolidar la favorable evolución económica de nuestro país en un año dominado por la incertidumbre. Ante esta pregunta la respuesta del Grupo Parlamentario Catalán es positiva. El proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002 es continuista respecto a las orientaciones económicas mantenidas en pasados ejercicios, lo cual es una buena noticia porque esta orientación ha sido favorable para la economía y la sociedad españolas en los últimos años, pero, ante los cambios de expectativa producidos, hay otra pregunta que también debemos hacernos: ¿son adecuados los presupuestos? Para Convergència i Unió esta continuidad de las orientaciones macroeconómicas era una condición necesaria, pero no suficiente; estas orientaciones debían complementarse rápidamente para atender a un nuevo escenario. Por ello valoramos positivamente que el complemento imprescindible de los presupuestos, el proyecto de ley de acompañamiento incluya un amplio plan de medidas urgentes, con destino preferente en el estímulo de la actividad productiva. En el caso de que sea necesario incentivar la actividad económica, algo que a nuestro grupo le parece evidente a todas luces, se deben aplicar más medidas de oferta que no estimular sin más el gasto público. Por ello nuestro grupo parlamentario considera que estos presupuestos, cuyas líneas más globales de orientación económica entroncan perfectamente con los postulados que siempre ha

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defendido Convergència i Unió, pueden contribuir favorablemente a que superemos lo más rápidamente posible esta moderación económica general. El Gobierno, que ha demostrado que en épocas de buena coyuntura económica sabe orientar bien la economía española, temo que tenga ocasión, a lo largo de este año, de demostrar sus dotes de orientación de la economía en tiempos de menor bonanza. Sus primeras medidas nos parecen adecuadas, pero deberemos estar atentos a lo largo de todo el ejercicio.
Señorías, mucho se han criticado las previsiones macroeconómicas sobre las que se ha basado el proyecto, tachándolas de excesivamente optimistas. No sé si el próximo año creceremos el 2,9 por ciento previsto en el proyecto; sinceramente, no lo sé y no sé si alguien lo sabe. Si debo hacer caso a voces autorizadas, creo que vamos a crecer menos; ahora bien, con estos presupuestos la economía española estará en condiciones de crecer más de lo que crecerá por término medio la economía europea. Esto significa, nada menos, que durante el próximo año va a continuar produciéndose la convergencia real con Europa, el desafío más importante que tiene planteada la sociedad española en estos momentos. Además, si se tiene la decidida voluntad de trabajar para cumplirlos, lo mejor que se puede hacer es establecer objetivos ambiciosos como éste. En un momento de incertidumbre, esta acción del Gobierno marcada por la serenidad y la ambición puede contribuir a tranquilizar las expectativas, lo cual es positivo porque una economía no puede vivir permanentemente sumida en la incertidumbre.
Una buena parte de la inversión y consumos futuros depende de la conformación de las expectativas. Sin fe y sin confianza en el futuro no se puede avanzar.
En esta línea de tranquilizar las expectativas económicas también reconozco que apoyaremos los Presupuestos Generales del Estado para el 2002 por sentido de responsabilidad. Muchas de las acciones que se proponen para este año beben de la misma orientación de la política económica que hemos defendido siempre: rigor en el gasto, prioridad a las medidas de impulso de la economía productiva, apoyo a las pymes, apertura de nuestras empresas al exterior, creación de empleo. Ante esta situación, nuestro grupo siempre ha decidido anteponer el sentido de la responsabilidad a otras motivaciones que pudieran existir de oportunidad política.
Unas prioridades de política económica continuistas y la presencia de un paquete importante de medidas de fomento a la actividad productiva son dos razones importantes que motivan el apoyo de nuestro grupo a este proyecto. Sin embargo, no son las únicas. Una tercera razón, y no la menos importante, de nuestro apoyo a los mismos es que los presupuestos para el año 2002 dan un paso muy importante en la consolidación del Estado de las autonomías. Los presupuestos para el año 2002, junto con otros tres proyectos de ley que se tramitan en estos momentos, asumen en su totalidad el nuevo modelo de financiación autonómica a aplicar durante el quinquenio 2002-2006. Quiero poner de manifiesto que las previsiones del nuevo modelo de financiación modifican sustancialmente la estructura de ingresos y gastos del presupuesto del Estado, avanzando en la línea de la corresponsabilidad fiscal y en la disposición de una mayor autonomía de los ingresos por parte de las comunidades autónomas, lo que se traducirá en una asignación de recursos más justa, solidaria y equitativa. Debe destacarse en este ámbito el hecho de que por primera vez en muchos años se ha pactado la revisión del sistema de financiación autonómica por unanimidad. Se acabaron las mutuas acusaciones de pactar reformas que sólo beneficiaban a Cataluña; se acabaron las reticencias a la cesión de un número importante de tributos; se acabaron las impugnaciones al Tribunal Constitucional. En este acuerdo hemos sentado las bases para la existencia en el futuro de un modelo estable de financiación autonómica. ¿Es este el acuerdo que perseguía Convergència i Unió? Sinceramente debo contestar negativamente. Nosotros queríamos avanzar todavía más, pero este deseo no es óbice para que podamos afirmar que el acuerdo de financiación conseguido para el próximo quinquenio es el más favorable de los logrados para Cataluña y para el resto de comunidades en los últimos años, algo que consideramos ciertamente importante.
Una cuarta razón para el apoyo de nuestro grupo parlamentario a estos proyectos lo constituye el hecho de que en el marco de unos presupuestos de contención, las partidas que se destinan a la inversión continúan siendo una prioridad al crecer en el año 2002 en un 6,5 por ciento globalmente, casi un punto por encima del crecimiento nominal de la economía. Además, el incremento de la inversión en las empresas públicas y sociedades estatales es muy superior y las inversiones en infraestructuras crecen un 10,5 por ciento. Estos crecimientos son importantes y deben contribuir positivamente a superar los déficit de competitividad que en este ámbito todavía tenemos con Europa. Así mismo, valoramos de una manera muy positiva las inversiones que en materia de infraestructuras, comunicaciones y ambientales va a recibir este año Cataluña. Desde la perspectiva del gasto público del Estado en Cataluña, las inversiones directas que efectúan los dos grandes ministerios inversores por excelencia, Fomento y Medio Ambiente, así como los organismos, entes y empresas públicas vinculados a estos dos ministerios, ascienden a casi 200 millones de euros, lo que significa un crecimiento del 23 por ciento respecto a las inversiones presupuestadas para el año 2001 y en términos de reparto territorial equivalen al 16,7 por ciento de la inversión regionalizable del Estado en este ámbito. En consecuencia, los presupuestos para el año 2002 consolidan, aunque les pese a algunos, la línea ascendente de la inversión del Estado en Cataluña, tal y como Convergència i Unió se comprometió a conseguir.
Quedan

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atrás los años en los que Cataluña sólo recibía entre el 8 y el 10 por ciento de la inversión, aquellos años en que el tren de alta velocidad no debía llegar a la frontera francesa por considerarse de nula rentabilidad económica.
En quinto lugar, es destacable y positivo que los presupuestos para 2002, siendo austeros en el gasto, mantengan las prestaciones del Estado de bienestar. Las políticas de gasto social -pensiones, sanidad y educación- absorben el 51,8 por ciento del presupuesto del Estado para 2002 y en términos homogéneos crecen un 8,1 por ciento respecto al año anterior, más de 2 puntos por encima del crecimiento nominal del PIB previsto para el próximo año. A pesar de ello y de la evolución globalmente positiva de este capítulo, en estos presupuestos detectamos ciertas ausencias en materia social, a las que me referiré más adelante, que deben ser corregidas a lo largo de la tramitación parlamentaria de los mismos.
Una sexta razón de nuestro apoyo a los presupuestos no se debe precisamente a algo de lo que contienen sino a algo de lo que carecen. En otras palabras, si hasta ahora han sido positivas las presencias también lo son determinadas ausencias, aspectos que finalmente el Gobierno ha decidido no impulsar en estos presupuestos, y de estas ausencias una muy importante para nuestro grupo parlamentario es la reforma de la negociación colectiva. En este aspecto, el Gobierno finalmente ha adoptado la postura más sensata, sin el consenso de los que la han de aplicar es ciertamente imposible tirar hacia adelante de esta negociación colectiva.
Seis presencias y una ausencia han sido las razones prioritarias por las que Convergència i Unió apoyará globalmente estos presupuestos y consecuentemente rechazará las enmiendas a la totalidad presentadas por los distintos grupos parlamentarios. Ahora bien, este apoyo global sin embargo no evita que consideremos que deberían matizarse, reforzarse o mejorarse diversos aspectos contemplados en estos dos proyectos, que van a ser objeto de presentación de enmiendas de modificación por parte de nuestro grupo parlamentario. En primer lugar, quiero hacer alguna referencia a la consecución del déficit cero. Para este ejercicio está previsto por segundo año consecutivo que se consiga el déficit cero. Para mantener el equilibrio presupuestario precisamos de un crecimiento económico importante, del mantenimiento del proceso de generación de empleo, de un eficaz control del gasto público y de una elevada correlación entre crecimiento económico y recaudación impositiva. Si ello se produce a lo largo de los próximos meses será algo fantástico, de lo contrario se deberá actuar de una manera decisiva. Por ello, señor ministro, si al final consigue mantener el presupuesto equilibrado, algo a lo que a estas alturas ya han renunciado algunos países de la Unión, deberemos felicitarle de manera sincera.
Señorías, quisiera reiterarles, porque a veces esto se confunde, que nuestro grupo parlamentario es partidario de alcanzar la estabilidad presupuestaria, sin que por ello esto deba convertirse en una obsesión. Defendemos el principio de estabilidad presupuestaria, lo hemos defendido desde hace años y siempre hemos apostado más por la continuidad del proceso de saneamiento que por un resultado puntual. Quizá por ello, cuando se dé una situación excepcional, como la que al final puede acabar produciéndose en el próximo ejercicio, también somos partidarios de aplicarlo con cierta flexibilidad, defendemos que exista un cierto margen de actuación en esta materia. Ahora están discutiéndose en el Senado los proyectos de ley de estabilidad presupuestaria que contienen una definición de lo que se entiende por estabilidad presupuestaria muy estricta. Nosotros somos partidarios del criterio de estabilidad establecido en el marco comunitario, que es más flexible y por tanto más realista y aplicable. Ciertamente, el mantenimiento del déficit cero es una buena medida de política económica y su defensa contribuirá a generar estabilidad en nuestra economía, pero, repito, no hagamos del déficit cero un dogma inalterable y sobre todo no hagamos leyes que afecten el autogobierno de las comunidades autónomas, que afecten a las competencias de las comunidades autónomas.
Señorías, señor ministro, otra vez en estos presupuestos no aparecen las previsiones de inflación que baraja el Gobierno. Usted, por segundo año consecutivo, ha optado por mantener la previsión, otra vez voluntarista, del 2 por ciento, y si el año pasado esta medida pudo contribuir a reducir expectativas de crecimientos de precios y salarios, me parece que este año no lo conseguirá. En el propio proyecto de ley encontramos otros datos que contribuyen a hacernos pensar que al acabar el año la inflación española se acercará más al 2,8 que al 2 por ciento, como así lo indica el propio deflactor del consumo de los hogares. ¿Y cuál es la principal medida que contienen los presupuestos para hacer viable el cumplimiento del objetivo oficial del 2 por ciento? Otra vez más, la principal medida es la limitación del crecimiento de los salarios de los funcionarios al 2 por ciento. Desde el año 1992 la política retributiva de los trabajadores del sector público ha oscilado entre la congelación salarial o un crecimiento equivalente a la inflación prevista, lo que se ha traducido en una pérdida constante del poder adquisitivo de los funcionarios en general y de determinados colectivos en particular, como el docente y el sanitario. ¿Cree sinceramente que estos colectivos son los responsables de la inflación en España? ¿Cree sinceramente que el sector privado utiliza esta señal a la hora de incrementar el sueldo del resto de los asalariados? Si hasta en el propio proyecto se estima que los salarios crecerán este año un 3,5 por ciento. ¿Es consciente el Gobierno de que con el mantenimiento indefinido de esta política retributiva en la Función pública lo único que se consigue es la desmotivación y a la larga una menor calidad en la prestación de los servicios públicos?

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Señorías, al pasar revista a las razones de nuestro apoyo a los presupuestos para el año 2002 hacía referencia al buen comportamiento del gasto social. Esta es una obligación para el Gobierno español, no sólo por razones de justicia social y de solidaridad, sino porque todavía nos encontramos muy por debajo de la media europea de gasto en este ámbito, cuando todavía existen colectivos muy desfavorecidos.
Por ello, siendo importante el esfuerzo que se hace en estos presupuestos, no es suficiente. En este proyecto detecto ciertas ausencias en materia social que deben ser corregidas. En materia de pensiones lo más destacable son precisamente las pocas novedades que comporta el proyecto. Por no contener ni contiene la cláusula de mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones de 2001. Esta situación, la ausencia de medidas importantes en este ámbito, es ilógica con la firma en el pasado mes de abril del acuerdo sobre el desarrollo de la Seguridad Social entre el propio Gobierno y la mayoría de interlocutores sociales. ¿No se contenía en este acuerdo la elevación progresiva del porcentaje de determinación de la base reguladora de las pensiones de viudedad del 45 por ciento o del 52 por ciento o hasta del 70 por ciento en determinados casos? ¿No se contemplaba en el acuerdo la posibilidad de mantener la pensión de viudedad en el caso de contraer nuevas nupcias si se cumplían determinadas condiciones? ¿No se preveía explícitamente el incremento de la cuantía de las pensiones más bajas del sistema como las del SOVI, por ejemplo? ¿No se contemplaba la ampliación de los límites de edad que dan derecho a la percepción de la pensión de orfandad? Si en abril pasado se generaron enormes expectativas con este acuerdo difundido con toda la pompa, ¿no sería lógico que todas o una buena parte de estas medidas estuvieran contempladas en este proyecto? En segundo lugar, quisiera destacar la cuestión de la ayuda a la familia. En el pasado debate de política general se aprobó una propuesta de resolución conjunta de su grupo parlamentario al nuestro de apoyo a las políticas familiares y a la conciliación de la vida familiar con la laboral de las personas trabajadoras. ¿Cuál ha sido la traslación de lo allí aprobado en el ámbito presupuestario? Pues, señor ministro, siendo condescendiente tengo que afirmar que en los presupuestos para el año 2002 no hay avances en esta materia. Por segundo año consecutivo no se deflactan las bases y las tarifas del IRPF, no se actualizan las reducciones familiares y personales que configuran el mínimo vital, no se mejoran las prestaciones por hijo a cargo alejadas de toda realidad ni se amplía el universo de familias que pueden beneficiarse de las mismas. Además tampoco se da cumplimiento a la reiterada promesa efectuada por el presidente del Gobierno de eximir del pago de las cotizaciones sociales a las mujeres durante los dos años posteriores al nacimiento de un hijo.
¿Dónde se refleja en estos presupuestos que la familia sea la destinataria de una acción importante en política social?

Al acabar el primer semestre de este año en España se contabilizan un total de 953.000 ciudadanos residentes extranjeros, lo que significa el 2,5 de la población del Estado. Las proyecciones demográficas oficiales muestran que en un periodo tan sólo de cuatro o cinco años la población inmigrante va a representar un siete o un ocho por ciento de la población residente. Por ello la priorización de las políticas destinadas a la integración de la población inmigrante en todos los ámbitos (educación, sanidad, servicios sociales, vivienda, formación) es una de las mejores inversiones que podemos efectuar en nuestro país. Estos recursos no deben destinarse únicamente a servicios sociales para los inmigrantes. No estamos hablando de beneficiencia, estamos hablando de políticas de integración y, por tanto, de políticas de cohesión social para toda la sociedad. No debemos olvidar que muchas de estas políticas públicas que se realizan actualmente y que encuentran como principales destinatarios a los inmigrantes hasta hace relativamente poco tiempo sólo se dirigían a la población autóctona con menor renta. Con la nueva situación creada se puede provocar otra en absoluto deseable en que la población inmigrante desplace estas políticas de integración a los sectores autóctonos, situación que en nada contribuiría a la integración, más bien todo lo contrario. Por ello es imprescindible que a partir de este año se cree un fondo estatal a favor de la integración de la emigración. Además, y puesto que la mayoría de las políticas de integración están en poder de las comunidades autónomas y administraciones locales, este fondo debería distribuirse por la vía de los planes específicos a programas de integración y cohesión elaborados por ayuntamientos a propuesta de las comunidades autónomas.
Otra preocupación ya histórica de nuestro grupo tiene como destinatarios a los autónomos y a las pequeñas empresas. Debo reconocer que ha habido una sensibilidad del Gobierno estos últimos años, pero es evidente que en un país dominado por las pequeñas empresas -son las que crean más empleo- se habría de hacer unas políticas mucho más activas hacia ellas y muy especialmente para los trabajadores autónomos. Siempre han sido los grandes olvidados y sinceramente, señor ministro, deberíamos hacer un esfuerzo importante. Ninguna medida se ha tomado en estos presupuestos sobre este colectivo. No se ha suprimido el IAE, no se ha reformado el IRPF; al contrario, han visto cómo su factura fiscal crecía entre el 7 y el 12 por ciento como consecuencia de la supresión, de la reducción de los módulos llevada a cabo el pasado año. Sinceramente, señor ministro, en este ámbito es necesario que en estos presupuestos y en la ley de acompañamiento se tomen medidas a fin y efecto de buscar un acercamiento a la realidad de estos trabajadores.
Acabo, señorías. Aparte de estas críticas, de estos puntos que muestran distintas sensibilidades, puedo decir de una manera muy clara que nuestro grupo va a

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dar su apoyo a estos presupuestos; lo haremos por tres razones principales: primera, por coherencia con las políticas y las prioridades de gasto que hemos defendido, en beneficio de la estabilidad económica, de crecimiento y de la creación de empleo, aspecto importante en un entorno actualmente más incierto; segundo, porque contemplan el mismo sistema de financiación autónoma que supone un paso importante en la consolidación del Estado de las autonomías; y, tercero, porque además de todo esto se mantiene un nivel de inversión elevado en toda España y también a nivel de Cataluña. Es cierto, como le he dicho, que existen puntos de discrepancia y distintas sensibilidades, pero espero que los mismos se vayan limando a lo largo de la tramitación parlamentaria de estas leyes.
Muchas gracias.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor Trias.
Señor ministro de Hacienda.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (MontoroRomero): Señor presidente, señoría, subo a la tribuna para agradecer el apoyo explícito de Convergència i Unió a los Presupuestos Generales del Estado para el año 2002. Las razones que su portavoz, el señor Trias, ha expuesto atinadamente desde esta tribuna han sido un ejercicio político de responsabilidad. Efectivamente vivimos momentos económicos delicados, muy difíciles en la escena internacional, y eso exige una asunción de posturas políticas por parte de los grupos parlamentarios que deben estar marcadas por la responsabilidad. La serenidad a la hora de afrontar la nueva situación económica desde las políticas económicas y presupuestarias debe estar ligada con la ambición, como el señor Trias ha dicho con gran inteligencia. Debemos combinar serenidad e incluso continuidad con ambición en nuestros planteamientos. De otra manera no habríamos llegado al extremo que hemos llegado que sitúa a la economía española, y dentro de ella a la economía catalana, en unas posiciones muy favorables para encarar los nuevos acontecimientos del escenario internacional. Los presupuestos del Estado muestran, como el señor Trias ha destacado, un ejercicio de continuidad de la política económica, que está marcada por la estabilidad presupuestaria, combinado con una inversión elevada, que se convierte en este momento en un factor clave definidor de los nuevos presupuestos del año 2002 a la hora de estimular la inversión productiva y la fase de crecimiento económico y de promover la creación de empleo en España. Agradecemos ese sentido de responsabilidad que significa el voto de Convergència i Unió a favor de estos Presupuestos Generales del Estado y el tono positivo, francamente constructivo, del discurso de su portavoz esta tarde. Es desde ese tono constructivo y positivo desde el que debemos afrontar las dificultades de nuestro tiempo.
Hemos hecho un recorrido juntos. Quiero recordar a todos los diputados de la Cámara en general y a los de Convergència i Unió en particular que, en contra de la forma en que muchas veces resumimos el tiempo que hemos recorrido juntos, este no ha estado marcado por la facilidad en ningún momento. Cuando comenzamos nuestra colaboración en 1996 nadie apostaba por que España pudiera fundar el euro, nadie; y cuando subrayo nadie me refiero a los especialistas de dentro y de fuera de España. Jugamos contra las expectativas y les ganamos en aquel momento trascendental de la historia de España que fue la llegada a la fundación de la unión económica y monetaria europea, a la fundación del euro. Ahora hemos tenido el honor y el privilegio de presentar los primeros presupuestos del Estado expresados en euros. En aquel momento, en 1996, jugábamos contra esas expectativas, contra un clima de opinión que concluía que España estaba descartada de la carrera europea. Después, una vez que fundamos el euro, sorteamos con éxito la crisis financiera de 1998- 1999; una crisis financiera muy grave, que afectó negativamente a amplias zonas del mundo, a Asia e Iberoamérica, donde por primera vez España tuvo que acudir a apoyar financieramente a países tan importantes como Brasil para que no se resintiera toda la economía de la zona y cayera. En el otoño de 1998-1999 el mundo vivió una convulsión financiera de gran magnitud que nosotros, en España, supimos sortear con un crecimiento económico del 4 por ciento y con una importante creación de empleo. Hace un año, estando en un debate presupuestario como el de hoy, tuvimos un shock petrolífero que lo marcó, ensombreciendo y rompiendo a la baja las expectativas de la sociedad española, que temía las consecuencias de ese debate presupuestario. Nadie nos ha regalado nada en el camino que hemos recorrido juntos; la sociedad española, la sociedad catalana, ha tenido el vigor y la fortaleza de encarar las dificultades de cada momento, de cada esquina del recorrido que hemos hecho hasta ahora.
Insisto en que podemos y debemos seguir trabajando juntos para mantener esta senda de crecimiento económico y de creación de empleo que ha llevado a Cataluña a ser motor del crecimiento de España, que ha llevado a buena parte de Cataluña prácticamente a una situación de pleno empleo, que ha llevado a Cataluña a vivir un proceso de desarrollo y convergencia que la está acercando a los estándares más desarrollados de la Unión Europea. Cuando Cataluña ha dado ese paso lo ha dado toda España. Por tanto, hemos mostrado en este trayecto con nuestro comportamiento político que, cuando estamos colaborando como lo hemos venido haciendo en el pasado y lo seguimos haciendo en el día de hoy, lo que estamos haciendo es apostar por el crecimiento económico de Cataluña, que es apostar por el crecimientoeconómico de toda España. Por eso es importante esa

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inversión en infraestructuras en Cataluña que vuelve a ser ilustrativa, significativa del compromiso del Gobierno de España con Cataluña, y que hacemos desde la convicción de que el desarrollo de esas inversiones equivale al desarrollo de Cataluña y se traduce en un desarrollo económico para todos los españoles.
Los presupuestos del Estado son los presupuestos de una nueva financiación del Estado de las autonomías en España, por tanto, son un avance formidable en la traducción financiera del Estado de las autonomías, en la madurez del Estado de las autonomías, en el ejercicio de responsabilidad de ese Estado de las autonomías. Por eso agradezco muy especialmente el apoyo de Convergencia i Unió en lo que se refiere no ya al acuerdo firmado que inicia ese nuevo sistema de financiación, sino a los presupuestos que plasman ese sistema de financiación del Estado de las autonomías como exponente de lo que debe ser, en definitiva, uno de los contenidos del nuevo sistema de financiación autonómica: la lealtad, la lealtad entre las instituciones que componen ese Estado de las autonomías, que no se tomen decisiones e iniciativas políticas por parte de ningún gobierno que puedan ser perjudiciales o incompatibles financieramente con las de otro gobierno de una determinada autonomía. Ese desarrollo del Estado de las autonomías desde unos mecanismos de lealtad, de corresponsabilidad es fundamental para la construcción de lo que estamos siendo capaces de hacer en los últimos veinte años de la democracia española: el asentamiento del Estado de las autonomías, la consecución del equilibrio presupuestario, el avance de las inversiones en infraestructuras y la dedicación prioritaria del gasto público a las áreas sociales.
Nos quedan todavía sin duda muchas cosas por hacer en materia de desarrollo en el área social. El Gobierno es consciente de ello y quiere aprovechar este momento para anunciar también que podemos y debemos tomar conjuntamente medidas en el futuro, en los años próximos a favor de la aplicación de ese gasto social que significa que más ciudadanos, que los ciudadanos de menor capacidad económica disfruten de los beneficios del crecimiento económico a través de lo que es el saneamiento presupuestario y de la Seguridad Social. Ahora tenemos cada vez una mejor situación para tomar esas decisiones en materia social; por tanto, las acometeremos en los próximos ejercicios, en los próximos presupuestos, pero antes tenemos que salvar la actual situación económica que sin duda alguna -como decía- es delicada, y lo tenemos que hacer salvaguardando el equilibrio presupuestario, salvaguardando la salud y la fortaleza de nuestras finanzas públicas y la fortaleza y salud de la propia Seguridad Social.
Asimismo, el Gobierno tiene la intención -que he anunciado esta mañana- de llevar adelante una reforma del impuesto sobre la renta de las personas físicas para el próximo ejercicio, para el año 2002; traeremos como proyecto de ley un nuevo impuesto sobre la renta de las personas físicas en el que daremos también un mejor trato fiscal a la familia. Estoy seguro de que contaremos con la colaboración activa de su grupo a la hora de definir los contenidos de ese proyecto de ley que es muy importante; es, en definitiva, un enfoque moderno de la fiscalidad, de la tributación en el que podemos y debemos avanzar conjuntamente. También debo insistir en la importancia que tiene la bajada del impuesto sobre la renta que ya hemos hecho, señorías; esa bajada es una bajada permanente del impuesto sobre la renta de las personas físicas, es una bajada que cada año se va actualizando y, por tanto, para cada ejercicio incrementa su valor. En dos ejercicios hemos plasmado ya -como he recordado en mi primera intervención esta mañana- una bajada que asciende nada menos que a un billón 700.000 millones de pesetas. Por tanto, estamos hablando de un descenso muy significativo del impuesto sobre la renta de las personas físicas que es la culminación del proyecto de este Gobierno, que es el de reducir los impuestos -no deflactar los impuestos sino reducirlos efectivamente- que sufragan nuestros ciudadanos y, especialmente, reducir los impuestos que sufragan los ciudadanos con menor capacidad adquisitiva.
También en el ámbito de las migraciones tenemos que seguir trabajando, tenemos que seguir perfeccionando los mecanismos de integración y dedicando los recursos presupuestarios en su favor.
Quiero también aprovechar la intervención del portavoz de Convergència i Unió para aclarar, precisar que en modo alguno el Gobierno pretende el sacrificio de la capacidad adquisitiva de los funcionarios públicos. Lo que ha ocurrido, señorías, es que hemos vivido un repunte importante de la inflación que entre todos hemos tenido que pagar, pero superada esta fase -y decía esta mañana que podemos superarla con cierta rapidez, con bastante velocidad, de forma que a final de año podemos estar por debajo del 3 por ciento en inflación, y eso nos acercaría realmente a niveles del 2 por ciento con rapidez el año próximo- todo lo que es la actualización de los sueldos, de los salarios de los funcionarios puede acomodarse a ese nuevo estadio económico que significa la estabilidad de precios marcada por el Banco Central Europeo, por la unión monetaria europea.
A este respecto confío -y expreso esta tarde de nuevo mi confianza, renuevo mi confianza- en la mesa de negociación que estamos llevando adelante con los sindicatos de la Función pública para concretar lo que deben de ser los incrementos salariales para el año próximo, que deben completarse también con la aportación a planes de pensiones, es decir, con la creación de un sistema de previsión social complementaria por parte de la Función pública, por parte de la Administración pública.
Nada más, señor presidente. Deseo agradecer finalmente este apoyo, porque en los momentos, en las circunstancias

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económicas que estamos viviendo estoy seguro que va a reforzar la confianza de los agentes económicos y de los agentes sociales y en ese terreno, en ese ámbito Convergència i Unió y el discurso de su portavoz esta tarde ha sido un auténtico ejercicio de responsabilidad.
Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.)

El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor ministro.
Señor Trias.


El señor TRIAS I VIDAL DE LLOBATERA: Señor presidente, señoras y señores diputados, señor ministro, en primer lugar he de agradecerle sus palabras, la explicación y su respuesta, pero le voy a volver a insistir en un conjunto de puntos. Nosotros vamos a apoyar estos presupuestos, rechazando estas enmiendas a la totalidad por responsabilidad de una situación de serenidad, convencidos del momento que vivimos, que no es fácil, pero convencidos también de nuestras posibilidades y, como usted decía, desde la situación de que hemos de ser ambiciosos; si no se es ambicioso no se va a ninguna parte y hemos de ser ambiciosos en lo económico y en lo social, y cuando se hacen y se presentan unos presupuestos tenemos que saber que son el hilo conductor auténtico de la política económica y social de un gobierno. Cuando uno se explica dice cosas, habla mucho y yo digo: Oiga, ¿está en los presupuestos o no? Si está en los presupuestos quiere decir que las cosas van bien, si no está quiere decir que van mal. Me gustaría más que estos presupuestos hubieran sido más ambiciosos en un conjunto de temas en los que le voy a volver a insistir.
Hay un aspecto básico: cada país es capaz de hacer un salto adelante si es capaz de modernizarse y convertir una de las estructuras más importantes del país, que es la Administración pública, en competitiva. Estos últimos años estamos cayendo en una situación en la que nuestra Administración pública puede sufrir una desmoralización y yo le insisto en que hemos de hacer un esfuerzo para que no exista esa desmoralización. Al mismo tiempo, me gustaría ver unas políticas que hicieran ciertos cambios en el modelo de Administración pública que consiguieran que diéramos un gran salto hacia adelante. En el mes de junio se aprobó por el PP y por el PSOE un pacto de Estado para la reforma de la Justicia, que usted sabe los problemas que da y que además se ha convertido en una especie de culebrón. Lo que sí es verdad es que en la negociación de este pacto se decidió que se necesitarían 250.000 millones de pesetas adicionales para modernizarla y hacerla más operativa. Es verdad que se me puede decir: Oiga, ha crecido la parte de Justicia. Tiene que crecer más y hay que adoptar un conjunto de medidas que le lleven a dar un salto hacia adelante para conseguir que estos servicios que son básicos se modernicen; sin que estos servicios sean auténticamente competitivos el país no avanzará.
En estos presupuestos se ha hecho una cosa muy importante -antes no me he referido a ella, porque cuando uno es ex, y yo soy ex conseller de Sanidad, acabas hablando de lo tuyo-, que es un nuevo sistema de financiación de la sanidad incluyéndola en los Presupuestos del Estado; esto es tremendamente positivo. Hay un conjunto de aspectos de la sanidad que no se afronta, situaciones estructurales de la sanidad que son muy importantes. En determinados momentos da la sensación de que la única obsesión es traspasarlo todo. Se puede traspasar todo, pero hay que hacerlo bien, teniendo en cuenta la evolución que va a tener el gasto sanitario y sociosanitario gracias a la situación demográfica que tenemos, porque es el resultado de un gran éxito; una demografía con un alto envejecimiento quiere decir que en España la gente vive más años, y esto es bueno y positivo.
Otro aspecto que se echa en falta en estos presupuestos es la inmigración. Nosotros tenemos un problema demográfico con la inmigración. La inmigración viene porque estamos en una buena situación, crecemos; si no creciéramos no vendría esta inmigración.
Si esto es el resultado de un éxito económico, de generación de riqueza, parte de ella nos tiene que ayudar a integrar a esta gente en el país. Este es un esfuerzo que tenemos que hacer. Con la situación política que se está dando actualmente a nivel mundial tendríamos que ser capaces de poner una partida de una manera clara para estos temas, diciendo: Esto progresará con los años. Usted sabe que la integración es un aspecto complejo, delicado, cuyo resultado final se da en los pueblos, en las distintas ciudades. Por tanto, por esta razón hacíamos esta propuesta clara de solicitar unas cantidades para la integración que tienen que ir ligadas a unos planes, porque las cosas pueden ser distintas. Hay alcaldes que utilizan su situación para que no se hagan viviendas en aquel pueblo y entonces los inmigrantes van al pueblo de al lado. Nosotros tenemos que ser capaces de tomar medidas incentivadoras para que los inmigrantes se encuentren con un buen clima de integración en el país.
Además nosotros necesitamos ser ambiciosos en otros temas que no he tratado, por ejemplo, las infraestructuras. Decir que el tren de alta velocidad no es una apuesta importantísima sería un gran error, pero necesitamos en Cataluña una cosa muy clara. Yo le reconozco públicamente que tenemos una inversión muy elevada en estos momentos, pero en años venideros nos podríamos encontrar con una inversión muy baja; no puede ser que nosotros sólo alcancemos el 16,7 por ciento en el momento en que pasa el tren de alta velocidad. Tenemos que ser capaces desde ahora de hacer aquellos proyectos que permitirán que en un futuro se consolide una inversión importante que responda a las necesidades que tiene Cataluña.


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Hay otra apuesta clara que ha hecho este Gobierno, que nosotros aprobamos totalmente, y es el apoyo que les damos a ustedes con todo lo que es investigación, desarrollo e innovación. Estamos totalmente de acuerdo, lo que pasa es que creo que hay prisa en ser capaces de marcar aquellas grandes infraestructuras que nos han de permitir ser referencia en el Mediterráneo y en Europa. Creo sinceramente que con esto nos falta ambición, nos falta cierta rapidez de reacción. Hemos de ser ambiciosos y dar un salto importante hacia adelante.
Tenemos otro problema a nivel de infraestructuras que para nosotros es muy importante. En la Ley de acompañamiento hay un incremento del tipo de IVA de los peajes del 7 por ciento hasta el 16 por ciento.
Ciertamente es causa de una sentencia comunitaria que les obliga a ello, y no seré yo quien diga que no se aplica una sentencia, esto es un hecho evidente, pero sí es verdad que esto lo habíamos pactado ustedes y nosotros en el acuerdo de investidura y de gobernabilidad de la anterior legislatura y espero que entre todas las partes seamos capaces de buscar una solución a este tema que llevaría a una situación extraña de cierto incumplimiento.
Hay otro tema importante y que se debería reflejar de alguna manera positiva en estos presupuestos. Con la situación mundial que se ha producido a partir del 11 de septiembre, creemos que estos presupuestos deberían tener unas cifras más importantes para la cooperación y el desarrollo. Entiendo que se me puede decir que hemos incrementado la dotación prevista para el año 2002, que asciende casi a 321 millones de euros. Se puede decir lo que se quiera, como que esto supone un incremento del 4 por ciento, pero si tenemos en cuenta que el PIB nominal crece el 5,9 por ciento, el resultado final es que esto se aguanta por los pelos, pues casi disminuye. Nos encontramos ante una situación nueva que no es positiva, y vemos con una sorpresa desagradable cómo se reducen las transferencias a programas, proyectos y ayudas a ONG. Sinceramente esto no lo puedo entender, porque habrían de ser signos claros de ambición y de liderazgo en la ayuda humanitaria. Creo que España no debería dejar de liderar este hecho a nivel europeo y ser capaz de tener un papel especialmente activo.
Estos son los puntos que sinceramente creo que deberían ser mejorados. Me satisface oír de sus palabras que para el año que viene hay un conjunto de actividades que se van a poder realizar.
Evidentemente en todos estos aspectos constructivos siempre recibirán nuestra apoyo y colaboración y espero que durante la tramitación de estos presupuestos seamos capaces de buscar puntos de aproximación que nos permitan avanzar en lo que ha de ser una situación de optimismo y de ambición que se vea en la práctica y en los propios presupuestos.


Muchas gracias.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Gracias, señor Trias.
Señor ministro.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Gracias, señor presidente.
Tan sólo volver a agradecer la posición del Grupo Catalán (Convergència i Unió) en este debate de presupuestos del Estado para el año 2002. Quiero coincidir en lo básico de lo que en la segunda intervención su portavoz acaba de enunciar referido a los desafíos que tenemos el día de mañana, al continuar con la monetarización de la Administración pública en materia de gastos de sanidad, donde hemos hecho un avance y la posición del Gobierno es llegar a completar las transferencias autónomicas, no como una solución definitiva porque nunca lo será, pero sí como un avance de la propia configuración del Estado de las autonomías, en primer lugar desde la confianza, desde la convicción de que esa transferencia hará que las sanidad siga mejorando en su gestión, en su aproximación a las necesidades de los ciudadanos, y su integración en el nuevo sistema de financiación autonómica constituye en sí mismo un avance.
Los asuntos de inmigración, en definitiva y para entendernos son objeto del nuevo sistema de financiación autonómica, puesto que ese sistema lo que hace es programar la actualización de la población y por tanto evolucionar los recursos presupuestarios financieros de las comunidades autónomas de acuerdo con la evolución de la población, una de las claves de esa evolución de la población descansa precisamente en la recepción de población inmigratoria, y debemos saber entender que no es un problema, sino que es y debe ser una ventaja de orden económico y una ventaja de orden social.
Finalmente, quiero agradecer también su posición en relación con las reformas tributarias que acometerá el Gobierno en los próximos meses, reformas que tendremos ocasión de trabajar conjuntamente y de llevar adelante en esta legislatura, para que redunde en el bienestar de todos los ciudadanos, de todos los españoles.
Muchas gracias, señor presidente.


El señor VICEPRESIDENTE (Camps Ortiz): Para fijar posición, por el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria, tiene la palabra el señor Mauricio.


El señor MAURICIO RODRÍGUEZ: Señor presidente, muchas gracias.
Señoras y señores diputados, el Grupo de Coalición Canaria viene acompañando al Gobierno en el apoyo de los cinco últimos presupuestos. Queremos decirlo aquí porque vengo a fijar posición de por qué vamos a seguir apoyando el sexto presupuesto del Gobierno.
En primer lugar, cualquier debate presupuestario, como su nombre indica, es una previsión de acontecimientos que van a ocurrir y en la práctica parlamentaria

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sería muy útil hacer una reflexión final de los resultados en ejecución del debate que previamente se ha tenido, porque en contraste con lo que se dice en este debate presupuestario y los resultados finales se vería en qué medida se producen de hecho una cantidad de contradicciones notables. He vivido cinco debates presupuestarios en los que el principal partido de la oposición ha hecho análisis catastrofistas y críticas durísimas sobre la previsión que hace el Gobierno, y los resultados finales han demostrado que las políticas de estabilidad y crecimiento que han sido generalizadas en la Unión Europea han dado resultados positivos en lo que se ha llamado romper el círculo vicioso y crear el nuevo círculo virtuoso, es decir reducir déficit, aumentar inversión, generar empleo, lo que ha dado excelentes resultados a la Unión Europea.
El debate que ahora tiene lugar aquí es que muy bien, que ese ciclo ha dado todos esos excelentes resultados, pero que se ha cambiado el signo y que por tanto hay que cambiar de política, es lo que creo que hemos oído esencialmente en las enmiendas a la totalidad que se presentan a estos presupuestos. A su vez -y es la palabra más usada hoy aquí-, hay un clima de incertidumbre, y ese clima de incertidumbre exige generar confianza aumentando la inversión, aunque se incremente el déficit.
Mi grupo, como cualquier observador objetivo de la situación internacional, en primer lugar ve que en la locomotora americana, que durante los últimos años ha sido el elemento dinamizador de la economía mundial, hay un momento no sólo de desaceleración sino que puede empezar a producirse incluso la recesión. Estamos en el 0,1 por ciento de crecimiento en la economía norteamericana en el último trimestre. Es verdad que los expertos norteamericanos, el banco americano acaba de decir que seguramente en el segundo semestre del año 2002 esa recesión se va a empezar a recuperar y la economía internacional a crecer. Hay algunos teóricos norteamericanos que dicen que es el momento de volver a ciertas políticas neokeynesianas y aprovechar, lo que ha dicho el señor Montoro, un cierto superávit del presupuesto norteamericano para políticas expansivas. Ese fenómeno también ha empezado a entrar en Europa cuando el ministro de Economía alemán reconoce que la economía alemana puede estar en un crecimiento del 0,7 por ciento del PIB, cifra realmente preocupante, y cuando los franceses también empiezan a plantearse que hay que flexibilizar el déficit cero, entre otras cosas porque alemanes y franceses tienen elecciones en el año 2002 y es preocupante presentar un presupuesto de estabilidad y de equilibrio presupuestario.
El Gobierno español hace bien planteando en el marco de la Unión Europea una política económica de mantenimiento de la estabilidad y del crecimiento. Esa política debe ser no sólo la de la economía española, que tiene un margen mucho más amplio para ejecutarla porque tiene unas previsiones de crecimiento para el año próximo de entre el 2 y el 3 por ciento. Es verdad que el Gobierno dice que vamos a crecer el 2,9, algo a lo que me referiré a continuación, pero todos los expertos dicen entre el 2 y el 2,9 por ciento. España tiene un amplio margen para seguir manteniendo esas políticas y debe plantear que en las últimas reuniones del Consejo Europeo han definido la necesidad de mantenerse en las políticas de estabilidad y crecimiento porque Europa, no sólo con la circulación del euro sino también con la bajada de los precios del petróleo, puede salir de esa desaceleración antes que otras economías mundiales. Cuando Europa ha estado durante los últimos años muy por detrás de la economía norteamericana, no sería nada malo que la Unión Europea fuera un factor de lucha contra ese momento de crisis económica internacional importante, lo conseguirá - y esta es mi primera posición respecto a la defensa de esas políticas- en la medida que mantenga las políticas de estabilidad y crecimiento. Así han sido las resoluciones de los Consejos Europeos. Por tanto, en un momento donde en el largo río tranquilo que hemos vivido estos años empieza a haber momentos de cierta turbulencia y de una cierta incertidumbre, no nos tiremos enseguida del barco, no expresemos una situación de nerviosismo y en cambio mantengamos una situación de serenidad y transmitamos una sensación de confianza no sólo a los inversores sino también a los consumidores. Este presupuesto tiene una notable aportación y es que inspira y transmite confianza; eso que el señor Trías ha hablado también de ambición.
El Gobierno dice que dentro de un escenario que puede crecer del 2 al 2,9 por ciento, apostemos por el objetivo más ambicioso para transmitir confianza. En segundo lugar que mantengamos el principio de rigor y de equilibrio presupuestario y sigamos aspirando por el déficit cero. Ahora, ¿cómo interpretamos nosotros que esa política de firmeza transmitida a los ciudadanos tiene al mismo tiempo un elemento de flexibilidad? Se dice que lo único que logra este presupuesto es dar una sensación de rigidez con las políticas de déficit cero y que por tanto como ya se adelanta que va a tener problemas graves de déficit o problemas graves de gasto público, ¿cómo se reparten entre los ciudadanos las cargas o los sacrificios? En mi opinión, la política de firmeza unida a la política de flexibilidad hace que no recaiga sobre los ciudadanos ningún problema de sacrificio, y explicaré por qué. Si uno prevé que la economía va a crecer al 2,9 por ciento y por tanto mantiene el gasto porque puede mantener el ingreso sobre esa previsión, el único problema que se puede plantear en el futuro, señor Montoro, es que vayamos viendo a lo largo de este próximo año que las cosas en el peor de los casos estén en el nivel más bajo de crecimiento, con lo cual se va a producir de hecho un déficit que no será exactamente cero; pero si nosotros decimos hoy que ya relajamos la disciplina presupuestaria, que no mantenemos

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el equilibrio presupuestario, que no aspiramos a mantener el déficit cero para crear confianza y al mismo tiempo generar una expectación razonable de ingresos y por tanto de gastos, lo que estamos haciendo es tirar la toalla, abandonar el objetivo ambicioso de que España crezca al nivel más alto de la Unión Europea, como ha venido haciendo en los últimos cinco años, y al mismo tiempo decir con toda claridad que si los ingresos no se corresponden con lo que nosotros habíamos previsto porque la previsión de crecimiento no es tan alta, tampoco pasa nada porque haya un déficit razonable y por debajo del 1 por ciento del producto interior bruto. Esta es la impresión que yo tengo. Por tanto, respecto a toda la crítica que se hace a que este presupuesto es rígido y no flexible, yo digo que el escenario que se prevé permite una firmeza unida a flexibilidad. Si luego hay situaciones como que por ejemplo se mantuviera el precio actual del petróleo el año que viene, prácticamente no tendríamos el 1 por ciento del PIB, que es casi un billón de pesetas, 6.000 millones de euros, que es lo que nos ha costado la cuenta energética el año pasado a 30 dólares el barril de petróleo. Esto si el euro se consolida y se fortalece.
La opinión de mi grupo, señorías -y no me voy a extender mucho más-, es que Europa durante la presidencia española tiene que mantener una política de confianza, una política de firmeza, una política de estabilidad y crecimiento, y que España no debe ceder en esa política frente a las dudas que se han producido en algunos de nuestros socios europeos; que junto a eso es necesario mantener el gasto social -este presupuesto prevé ese gasto social- y lo único que falta es completarlo con algunas medidas, como podría ser algo que ha planteado el portavoz de Convergència i Unió y que yo creo expresa también una política de responsabilidad: mejorar las pensiones más bajas, intentar lo antes posible mantener una política de empleo que nos permita crecer y aumentar las posibilidades de mantenimiento de nuestro sistema de pensiones y del gasto social; completar las transferencias de la sanidad y de la educación al conjunto de las autonomías, porque este presupuesto da un paso muy importante en el cierre del modelo de financiación autonómica, que mi grupo apoya decididamente como una de las grandes contribuciones en el año 2002 y en los años próximos, y conseguir al mismo tiempo que las políticas de inversión en infraestructuras y en investigación más desarrollo se mantengan con las previsiones que hace el Gobierno. (La señora presidenta ocupa la presidencia.) Todo esto, señorías, por varias razones. La primera, porque hay que dar un mensaje de confianza, luchar contra la incertidumbre, mantener el gasto social, conseguir que la previsión de ingresos sea la más alta posible, con un objetivo de crecimiento el más alto posible.
Todo eso no supone mantener rígidamente el presupuesto de déficit cero, sino mantener unos mínimos de flexibilidad que nos permitan en un año lleno de incertidumbres que la dirección económica del Gobierno pueda ir ajustándolo a las previsiones del próximo año, manteniendo las políticas de estabilidad y crecimiento que siempre hemos defendido.
Al final del año próximo volveremos a hacer el mismo discurso que ahora, señor Montoro. Durante cinco años los resultados han sido justos, en este próximo año los resultados volverán a serlo y no se le podrá decir el año que viene que no crecimos al 2,9. A lo mejor crecemos al 2,5, pero esto no es un ejercicio de profecías, es un ejercicio de apostar al objetivo más ambicioso para que si no lo lográramos y tuviéramos algún problema en conseguir ese objetivo más ambicioso, pudiéramos seguir manteniendo una política de confianza y una política de estabilidad y crecimiento, que es lo único responsable que puede hacer la economía española, y la economía europea, en esta crisis internacional.
Muchas gracias.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Mauricio.
Señor ministro.


El señor MINISTRO DE HACIENDA (Montoro Romero): Señora presidenta, teniendo en cuenta la habilidad y la brillantez que es característica del señor Mauricio, portavoz de Coalición Canaria, quiero empezar manifestando el agradecimiento al apoyo explícito a los Presupuestos Generales del Estado que presenta el Gobierno español para el año 2002 y a los argumentos que ha sabido exponer con gran brevedad pero también con gran acierto desde esta tribuna. Efectivamente es el momento de la confianza que debemos emanar desde las políticas económicas del Gobierno y desde los grupos políticos que como Coalición Canaria con gran sentido de lealtad y de responsabilidad han apoyado estas políticas económicas del Gobierno. Por tanto es el momento en que hemos de seguir apostando por las políticas de estabilidad, porque esas políticas nos han llevado a una situación de crecimiento económico, de importante creación de empleo, de pasos decisorios y definitivos en nuestra convergencia real con la Unión Europea. Hoy estamos más cerca de la Unión Europea, Canarias está más cerca de la Unión Europea gracias a esa política durante estos últimos años hemos sabido compartir y actuar en beneficio de todos los ciudadanos canarios y españoles.
El señor Mauricio decía con gran acierto al terminar su intervención, que la presentación de un cuadro económico no es nunca un ejercicio de profecía. Ahí está el cuadro económico de este año 2001; efectivamente, hemos crecido menos de lo previsto inicialmente, pero hemos crecido y hemos vuelto a recortar nuestras diferencias de desarrollo económico con los países más avanzados de la Unión Europea. Hemos crecido, hemoscreado empleo y en este año 2001 hemos sido capaces

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de presentar un avance de presupuestos en equilibrio presupuestario.
En modo alguno el equilibrio presupuestario es un corsé rígido, es el signo o sentido de la estabilidad en la política económica y en la política general de un país, y por tanto la base de confianza desde la que hay que construir las expectativas sobre las que se desarrolla la inversión, el crecimiento, el aumento de bienestar y la creación de empleo. El momento que estamos viviendo es un momento delicado de la economía mundial, un momento en el que convergen elementos sin duda alguna cargados de riesgos y nuevos desafíos. Son momentos en los que desde la Unión Europea el único mensaje que se lanza es el de confiar en la estabilidad presupuestaria y eso es lo que hace el Gobierno español en este momento que es la nueva apuesta por la estabilidad presupuestaria en el año 2002. Tengo que agradecer esa posición del Grupo Parlamentario de Coalición Canaria y la intervención del señor Mauricio que tanto él como todos los miembros de su grupo parlamentario en general anteponen cualquier visión de interés específico al interés general, porque nunca se pueden defender los intereses específicos cuando fallan los intereses generales de un país, y efectivamente los países como España necesitan hoy toda una inyección de confianza que seguramente dará la votación que vamos a celebrar a continuación en esta Cámara.
Muchas gracias de nuevo a Coalición Canaria y al señor Mauricio, por su contribución a esta inyección de confianza que tan necesaria es para la sociedad española.
Muchas gracias, señora Presidenta.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Montoro.
En nombre del Grupo Parlamentario Popular tiene la palabra el señor De Grandes.


El señor DE GRANDES PASCUAL: Señora presidenta, señorías, en unos minutos se va a proceder a la votación de las enmiendas a la totalidad presentadas por los diferentes grupos de la oposición a los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno del Partido Popular ha elaborado para el año 2002. Señorías, votar afirmativamente esas enmiendas a la totalidad supone en mi opinión una irresponsabilidad, y en el mejor de los casos un error. Estos presupuestos son los que España necesita para seguir creciendo y seguir creando empleo, para aumentar el bienestar de los ciudadanos españoles y lograr una distribución más justa de la riqueza.
Los ciudadanos españoles dieron en 1996 su confianza al Partido Popular. El Gobierno del presidente Aznar imprimió un cambio radical en la política económica española logrando resultados altamente positivos que fueron perceptibles por los ciudadanos y que contribuyeron a que éstos nos renovaran su confianza. Por eso en las elecciones del año 2000 nos otorgaron la mayoría, facilitando la formación del Gobierno en esta legislatura.
Las políticas llevadas a cabo por el Gobierno del Partido Popular durante todos estos años han conseguido entre otras muchas cosas que se produzcan 1.700 nuevas afiliaciones diarias a la Seguridad Social; de este modo, al acabar el año 2001 los cotizantes a la Seguridad Social serán 3,5 millones más que en 1996. Esta es la demostración más patente de la evolución del bienestar, del empleo, de las mejoras en la política familiar y en la distribución de la riqueza. Por otro lado, este aumento en el número de afiliados a la Seguridad Social permitirá que al acabar el año 2002 contemos con un fondo de reserva de al menos 575.000 millones de pesetas que garantiza las pensiones tanto de los que ya son pensionistas como de los que todavía están cotizando. ¡Qué diferencia, señorías, con aquellos momentos no tan lejanos, en los que las pensiones se encontraban en peligro! Ahora por el contrario, con la creación y dotación de este fondo de reserva que cada año se va engrosando, los ciudadanos pueden tener seguridad en el futuro; el riesgo de que no se puedan pagar sus pensiones sencillamente ha desaparecido del horizonte. Los presupuestos del año 2002, señorías, equilibran ingresos y gastos. Hace pocos días en una editorial de un importante periódico nacional se hacía referencia a la situación económica norteamericana y mundial, y se apuntaba el saneamiento de las cuentas públicas como una de las estrategias necesarias para asegurar la buena marcha de la economía. No puede ser de otra manera. El equilibrio es una garantía de futuro. Mi grupo no hace un dogma del equilibrio presupuestario, no creemos que el equilibrio sea un fin en sí mismo, pero sí estamos convencidos de que es un instrumento esencial para asegurar el bienestar futuro. Es preciso tener en cuenta que el equilibrio presupuestario no es una situación cómoda, pues representa un esfuerzo muy significativo para el Gobierno; es mucho más fácil gastar por encima de lo que se ingresa que vigilar las cuentas públicas, pero sabemos que ese esfuerzo es solidario con las generaciones futuras y es garantía de progreso, de crecimiento y de bienestar.
Mi grupo parlamentario no va aceptar ninguna enmienda que suponga una ruptura del equilibrio presupuestario. Los grupos que planteen enmiendas tendrán que decir dónde quieren gastar más y dónde quieren gastar menos. Este presupuesto define con toda claridad las prioridades del gasto público que mi grupo comparte plenamente. Sus ejes fundamentales son: la modernización, la innovación y el impulso de las políticas sociales. Necesitamos seguir con un proceso de inversión importante que corrija el secular déficit de equipamiento público en nuestro país. En este sentido, los presupuestos para el ejercicio del año 2002 impulsan el esfuerzo inversor en el sector público estatal que se incrementa el 9,3 por ciento con relación al ejercicio del 2001. Nos parece muy oportuno que la inversión en

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infraestructuras aumente por encima del crecimiento del producto interior bruto. Este dato demuestra que la modernización de nuestras infraestructuras es una de las prioridades más importantes de este Gobierno que nos permitirá corregir nuestro déficit en carreteras, abordar la construcción de una de las redes más importantes de Europa y afrontar inversiones en el ámbito de los recursos naturales destinadas a la vez a proteger el medio ambiente y a distribuir nuestros bienes con arreglo al principio de solidaridad.
Otro capítulo esencial e importante que crece por encima del producto interior bruto es la investigación, el desarrollo y la innovación, I+ D+I, un campo al que es especialmente sensible este Gobierno, como ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones el presidente José María Aznar. Por supuesto, el fomento de la innovación y el desarrollo tecnológico no se asegura únicamente con el esfuerzo del sector público, sino que es imprescindible también incentivar la inversión privada, y por ello hemos aprobado un marco fiscal para favorecerla; pero es necesario igualmente que las administraciones públicas sigan apostando en este capítulo. El progreso futuro de nuestro país pasa por la innovación y la competitividad y para eso necesitamos I+D+I, necesitamos tanto investigación básica como investigación aplicada.
En este sentido los presupuestos para el año 2002 reflejan un esfuerzo financiero importante, que se traduce en un crecimiento del 7,6 por ciento en estas políticas. Esta es una buena línea de futuro que mi grupo continuará impulsando en el año 2002 y en los sucesivos años de la legislatura.
Otro gran objetivo de este presupuesto es el gasto social. Más de 50 de cada 100 euros se van a dedicar a políticas sociales, la sanidad, las políticas de integración, las pensiones van a tener aumentos muy significativos. Una lectura superficial de los presupuestos podría generar la impresión de que el gasto en sanidad disminuye respecto al año 2001, nada más lejos de la realidad; la reducción del 50,9 por ciento en las partidas presupuestarias se debe únicamente a que no se incluyen los créditos de las comunidades autónomas con competencias en materia de sanidad, porque vamos a un modelo de financiación de la sanidad que será competencia de las comunidades autónomas casi en exclusiva, sin embargo las dotaciones destinadas a los gastos que dependen de la Administración central se han visto incrementadas en más del 6 por ciento respecto al ejercicio anterior.
Señorías, para el Grupo Parlamentario Popular no sólo es importante que España esté creciendo por encima de la media europea, nuestro objetivo es que el crecimiento llegue a todos los españoles y en especial a los más desfavorecidos. Por eso apostamos por un aumento en la dotación presupuestaria de las políticas sociales. En coherencia con esta posición, los presupuestos del ejercicio 2002 contemplan un crecimiento en la partida destinada a pensiones de un 5,9 por ciento y, además, van a crecer fundamentalmente las pensiones más bajas.
Para financiar estas prioridades de gasto, modernización, innovación y políticas sociales, no sólo no se elevan los impuestos, sino que continuamos reduciéndolos. El Gobierno del Partido Popular está decidido a devolver la iniciativa a la sociedad civil y por eso cada año es menor la participación del sector público en el PIB. Seguimos, señorías, fieles a nuestra política económica, que adaptamos a la situación de cada momento, pero conservando los rasgos característicos que han hecho que España, desde 1996, esté creciendo por encima de la media europea y creando más empleo, casi el doble que el resto de los países europeos. No renunciamos a una política de reformas estructurales, de apoyo a la oferta productiva, de incremento de nuestra capacidad, de modernización del sistema fiscal y de control del gasto público con equilibrio presupuestario. Se ha abierto un debate sobre política de oferta y demanda, sobre el amor o desamor a Keynes. Yo no sé si el Partido Socialista, como ha dicho su portavoz, don Jordi Sevilla, ha vuelto sus ojos a las políticas keynesianas de gasto público, que, por cierto, tan mal resultado dieron a finales de los años ochenta, cuando el señor Solchaga era ministro de Economía.
Mi grupo sigue apostando por una política de mejora de nuestra capacidad productiva, por dotar a España de un marco fiscal, financiero y administrativo que nos haga competitivos y nos permita contar con un sector productivo que tenga como señas de identidad el diseño, la marca, la innovación y las nuevas tecnologías, sólo así ganaremos el futuro. Las políticas de demanda sin ampliación y mejora de la oferta únicamente tienen efecto a corto plazo y acaban con el mismo resultado que el aparente crecimiento de finales de los ochenta, con una crisis como la de los años 1992 y 1993. España necesita un crecimiento estable y sostenido en el tiempo para que, con buenos y malos vientos internacionales, tengamos un diferencial de crecimiento positivo que nos permita alcanzar la convergencia real con el resto de los países europeos. Precisamente eso es lo que ha sucedido en los años de Gobierno del Partido Popular y lo que pretendemos que siga ocurriendo en el futuro.
Actualmente, señorías, vivimos unos momentos de incertidumbre, producto de la desaceleración económica internacional, a la que se ha unido la desconfianza generada por los trágicos atentados terroristas del 11 de septiembre y por la legítima respuesta a los mismos. Sin embargo, entre estos nubarrones ya se empieza a vislumbrar el horizonte. Los analistas comienzan a advertir síntomas más positivos a medio plazo y, desde luego, España tiene la seguridad de afrontar esta coyuntura con más fortaleza que otros países de nuestro entorno porque hemos logrado generar un marco de estabilidad y solidez en nuestra economía.
Quiero hacer una mención especial a un aspecto básico de los presupuestos para el año 2002: la profundización en el Estado de las autonomías. En los presupuestos

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del año 2002 descienden las transferencias a las comunidades autónomas en casi un 28 por ciento porque se les transfieren parte de los grandes impuestos estatales. Las comunidades autónomas alcanzan en este presupuesto la mayoría de edad en la vertiente de los ingresos -como ya la tenían en la de los gastos- con la cesión del IVA y de los impuestos especiales, junto con una ampliación del límite de cesión del IRPF hasta el 33 por ciento y una mayor capacidad normativa. De este modo, se profundiza en la autonomía financiera y, por ende, en el autogobierno. Para hacer compatible ese avance con una mayor solidaridad interterritorial se crearán dos grandes fondos que permitan el crecimiento y desarrollo de las regiones con menos renta per cápita, de tal manera que todos los ciudadanos españoles, sea cual sea el territorio en que residan, puedan tener acceso a unos servicios públicos de calidad. El nuevo modelo de financiación ha sido resultado de un amplio consenso, pues por primera vez ha contado con la aceptación de todas las comunidades autónomas. Es un modelo excelente que cuenta con los elementos necesarios que permiten asegurar su estabilidad, configurando un Estado de las autonomías maduro, responsable y solidario.
Los presupuestos presentados por el Gobierno permitirán que España siga creciendo en tasas próximas al 3 por ciento, superiores a la mayoría de los países de nuestro entorno; profundizarán en la creación de empleo que, a pesar de la actual situación internacional, registrará un crecimiento del 2 por ciento durante el año 2002.
Señorías, finalmente -y acabo-, el Grupo Parlamentario Popular está convencido de que estos son los presupuestos que España necesita para el año 2002. Por eso vamos a votar en contra de las enmiendas de totalidad, porque el presupuesto que se ha estado debatiendo en la Cámara es la cuantificación de una política económica que permite que España en la Europa del euro continúe liderando el crecimiento y la creación de empleo.
Nada más, muchas gracias. (Aplausos.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor De Grandes.
Señorías, vamos a iniciar la votación, en primer lugar y de manera conjunta, de las nueve enmiendas a la totalidad de devolución del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002.
Comienza la votación. (Pausa.)

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 328; a favor, 135; en contra, 192; abstenciones, una.


La señora PRESIDENTA: Quedan rechazadas las enmiendas a la totalidad de devolución al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2002.
Iniciamos a continuación la votación de las ocho enmiendas a la totalidad de devolución del proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social.
Comienza la votación. (Pausa.)

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 328; a favor, 136; en contra, 192.


La señora PRESIDENTA: Quedan rechazadas las enmiendas a la totalidad de devolución al proyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social.
Se suspende la sesión, que se reanudará mañana a las nueve de la mañana. (Aplausos.)

Eran las siete y cuarenta y cinco minutos de la tarde.

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