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DS. Senado, Comisiones, núm. 402, de 27/11/2006
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2006 VIII Legislatura
Comisiones. Núm. 402
COMISIÓN GENERAL DE LAS COMUNIDADES
AUTÓNOMAS
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. JUAN JOSÉ LABORDA MARTÍN
celebrada el lunes, 27 de noviembre de 2006


ORDEN DEL DÍA:

-- Designar la Ponencia conjunta que informe la Propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía. (Número de expediente 605/000003).


Se abre la sesión a las once horas y treinta y cinco minutos.


El señor PRESIDENTE: Señorías, se abre la sesión.
Punto único del orden del día: Designación de los miembros de la ponencia conjunta que ha de informar la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía. En primer lugar, existe un turno de intervención de los representantes del Gobierno o de las Comunidades Autónomas presentes en la sesión y que deseen hacer uso de la palabra por orden protocolario.
En representación de la Junta de Andalucía, tiene la palabra el señor Zarrías.


El señor CONSEJERO DE LA PRESIDENCIA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA (Zarrías Arévalo): Muchas gracias, señor presidente.
Senadoras y senadores, miembros de la delegación del Parlamento de Andalucía, distinguidos invitados, al iniciar esta sesión de la Comisión General de las Comunidades Autónomas sobre la proposición de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía, no puedo ocultar la satisfacción

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y el legítimo orgullo que siento por volver a esta sala --me van a permitir una pequeña digresión-- y al Senado, del que formé parte durante los años 1990-1994. Satisfacción, en primer lugar, por estar a punto de culminar una aspiración de nuestra tierra, de Andalucía, y un proyecto que la Junta de Andalucía ha ido gestando largamente. Satisfacción, también, por el grado de apoyo con el que llega al Senado el texto aprobado por el Congreso de los Diputados. En segundo lugar, orgullo por lo que representa un Estatuto fiel a Andalucía, a su historia, a su dignidad, a sus aspiraciones, y leal con España por estar concebido desde una visión global e integradora del Estado de las Autonomías.
Señor presidente, señorías, creo que represento el sentir mayoritario de los grupos del Parlamento Andaluz, aquí presentes, si digo que se trata de una satisfacción y un orgullo colectivo, pues se ha logrado un acuerdo ejemplar entre las reformas estatutarias que han pasado por el Congreso de los Diputados: la práctica unanimidad de la Cámara Baja y apenas dos abstenciones. Un acuerdo que implica también a las tres grandes formaciones políticas de nuestro país de ámbito nacional, y al que se han sumado los principales grupos nacionalistas en el Congreso de los Diputados. Por ello, en nombre del Gobierno de Andalucía, quiero agradecer a los representantes de todas las formaciones que han participado en la negociación de las diferentes enmiendas, su sensatez, generosidad, flexibilidad y valentía, que han puesto de manifiesto durante esa fase de la tramitación. Hemos demostrado que con buena fe, con voluntad e inteligencia, el acuerdo es posible en esta España nuestra.
Nos resta un último escalón antes de presentar en el próximo mes de febrero el texto para su ratificación por los andaluces en referéndum: la deliberación en esta Cámara, de la que estoy seguro que saldrá un Estatuto a la altura del nivel histórico alcanzado por el pueblo andaluz y en correspondencia con la madurez democrática de nuestro país.
Creo, señorías, que como nuestro Guadalquivir el debate territorial ha ido apaciguándose a su paso por tierras andaluzas. Así, el Estatuto se acerca a su desembocadura como nuestro río a Sanlúcar de Barrameda, caudaloso, lleno de contenido y serenamente arremansado, si me permiten la expresión, pues por la anchura del consenso logrado el Estatuto andaluz ha tenido la virtud con contribuir a sosegar el debate sobre la estructura territorial del Estado. En primer lugar, por lo que significa en sí el texto que llega hoy a esta Cámara, pues podemos hacer una reforma ambiciosa de gran calado, elevando sensiblemente el nivel de autogobierno, mejorando la financiación y otras cuestiones y podemos hacerlo construyendo Estado, fortaleciendo su estructura cooperativa y su cohesión solidaria.
En segundo lugar, el proceso de reforma del Estatuto de Andalucía ha ayudado a serenar las aguas por lo que lleva implícito que España no se rompe porque ahondemos en la lógica descentralización política prevista en nuestra Constitución. Al contrario, la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía contribuye a consagrar lo que ya estaba en los preceptos constitucionales y que se ha consolidado políticamente en 25 años de desarrollo autonómico: la igualdad de derechos y las mismas reglas del juego para todos los territorios de España.
He dicho antes que el texto es leal a España porque se ha elaborado teniendo en mente una visión global e integradora del Estado, una visión que se resume en seis principios que han servido de guía maestra para la reforma de nuestro Estatuto. En primer lugar, la unidad de España que se asienta en la soberanía única representada en las Cortes Generales. En Andalucía --como sus señorías saben-- la identidad propia está maravillosamente solapada con la española. En ningún momento, la elaboración de este Estatuto ha planteado problema alguno al respecto.
En segundo lugar, la igualdad en las posibilidades de autogobierno de las comunidades autónomas. El texto aprobado en el Congreso es un pilar que apuntala esta igualdad.
En tercer lugar, el reconocimiento de la pluralidad cultural y la diversidad de identidades de las distintas nacionalidades y regiones. En el preámbulo del Estatuto, señorías, se presenta la realidad nacional de Andalucía ya descrita desde principios de siglo pasado como una realidad encauzada por el autogobierno recogida en la Constitución de 1978; una realidad, señorías, que cobra plena conciencia colectiva y dimensión política en el histórico 28 de febrero de 1980. El 28 de febrero de los andaluces, cuando tras una clamorosa movilización popular el pueblo andaluz conquista en referéndum su pleno derecho a la máxima autonomía prevista en la Constitución, en pie de igualdad con el resto de regiones y nacionalidades. Es una referencia integradora con un importante valor simbólico y político que reafirma lo específicamente andaluz y respeta todo el espectro de sentimientos de un pueblo tolerante que nunca ha tenido problemas de encaje en España.
En cuarto lugar, el principio de ciudadanía, la igualdad de derechos de todos los ciudadanos españoles. Estos derechos son los fundamentales, los que consagra la Constitución. Sin embargo, el Estatuto de Andalucía que estamos discutiendo, como otros, incluye un catálogo de derechos sociales exigibles ante la administración autonómica. Profundiza y concreta en cuanto a aquellos que dependen de competencia autonómica los recogidos en la Constitución. Es, pues, un desarrollo de la ciudadanía natural y lógica en un estado como el nuestro, en un estado descentralizado.
En quinto lugar, la solidaridad entre territorios, garantizada por el Estado, los principios de financiación que remiten a un sistema común a decidir por el Consejo de Política Fiscal y Financiera y las asignaciones complementarias de la disposición adicional segunda son evidentemente los mecanismos de esa solidaridad.
En sexto lugar, la cooperación y coordinación de las comunidades autónomas entre sí y con el Estado. Entendemos que la institucionalización de mecanismos de cooperación entre comunidades autónomas y Estado, Administración central, es un asunto de primer orden.
Así, por ejemplo, respecto de un recurso tan vital como el agua, el sentido práctico y el político aconsejan combinar la máxima descentralización administrativa y la planificación general.


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El texto del Estatuto que en estos momentos se debate en el Senado armoniza perfectamente --me van a permitir que se lo explique-- tres niveles: la competencia autonómica sobre las aguas de la cuenca del Guadalquivir que discurren y transcurren por Andalucía, los derechos de las comunidades limítrofes sobre el resto de la cuenca y el respeto escrupuloso a las competencias del Estado en la planificación general de los recursos hídricos.
Desde esta concepción del Estado el Estatuto de Autonomía que presentamos al Senado es un texto equilibrado en lo que es su arquitectura institucional, coherente con una visión integradora de las autonomías en España, exhaustivo en cuanto a los derechos de los ciudadanos, riguroso en la exigencia de transparencia y control democrático de los poderes públicos, pero, sobre todo, este Estatuto es, señorías, ambicioso en su nivel de autogobierno y en la proyección de un horizonte de desarrollo para Andalucía porque si hace 25 años la movilización del 28 de febrero y el espíritu del Estatuto de Carmona se condensaban en una sola palabra: dignidad; hoy, el espíritu del nuevo Estatuto se resume en otra palabra: ambición; la ambición de futuro del pueblo andaluz.
Señorías, creo que esto es lo fundamental: que el armazón jurídico e institucional de la autonomía andaluza esté estructurado por principios y valores que le dan sentido: los derechos individuales y el bienestar social de los ciudadanos y los valores de igualdad, libertad y justicia que son los de la Constitución Española y los de la Europa a la que pertenecemos, pero, a la vez, el Estatuto está enfocado hacia grandes objetivos que hoy hace que lo convirtamos en instrumento de un proyecto colectivo.
Permítanme que les recuerde, señorías, que el texto que a partir de hoy van a debatir es el fruto de una larga gestación y que su ambición es fruto de la confianza del pueblo andaluz en sus posibilidades que se ha ido criando en esos 26 años desde aquel histórico 28 de febrero al que antes me refería. Quiero recordarles, señorías, que Andalucía fue la primera comunidad de nuestro país en plantear la reforma de su Estatuto en el año 2001 y también en abordar formalmente su debate en el parlamento autonómico en diciembre de 2003. La elaboración del texto que tienen ante ustedes no se produjo en un vacío. Hemos influido tanto en el proceso del conjunto de las reformas estatutarias como haya podido influir en el nuestro. Y es lógico, evidentemente que así sea para Andalucía y para todas las comunidades autónomas que se plantean la reforma, de modo que el resultado sea un Estado con 17 autonomías, pero coherente, integrado y equilibrado.
En este contexto Andalucía se marcó su rumbo para la reforma en función de su propia realidad y para sus propios objetivos. Los grandes objetivos estratégicos del Estatuto han cambiado tanto como lo ha hecho nuestra realidad. Este año habremos superado estructuralmente por tres años consecutivos el 75 por ciento de la renta per cápita media europea. Un dato que refleja el nivel histórico de modernización de una comunidad que se ha transformado profundamente y que lo ha hecho gracias al Estatuto vigente y, por eso, porque la autonomía nos ha traído progreso y bienestar queremos adecuar el instrumento a unos tiempos y a un contexto europeo y mundial que van cambiando a la par.
El texto que les presentamos nos da las máximas competencias de autogobierno dentro de la Constitución. Los instrumentos para una Andalucía más fuerte, con más capacidad de decisión y mayor presencia en los foros donde se deciden cuestiones que nos afectan mucho. Aumenta nuestra autonomía y suficiencia financiera. Nos permite un espacio fiscal propio con capacidad normativa y su gestión a través de una agencia tributaria propia, así como actualiza y mejora nuestra arquitectura institucional y administrativa. Antes les decía, pues para nosotros es muy importante, que incluye una exhaustiva carta de derechos individuales y sociales de los ciudadanos, de los andaluces y de las andaluzas.
Promueve la democracia paritaria y la igualdad entre hombres y mujeres en la vida social. Introduce la evaluación de las políticas públicas. Prevé regular por ley los derechos de los ciudadanos ante la justicia y convierte a nuestro tribunal superior en la última instancia en los procesos iniciados en Andalucía, sin perjuicio de las competencias del Tribunal Supremo. Fortalece la autonomía municipal mejorando la cooperación entre administraciones, asegura el control democrático de los medios de comunicación públicos y nos da voz y medios para la proyección exterior y la cooperación al desarrollo.
Señorías, quisiera resaltar que este Estatuto proyecta, como he dicho anteriormente, la ambición de futuro de los andaluces. Hemos pasado de luchar por nuestra dignidad a proyectar nuestra ambición, y para esa ambición de futuro el nuevo Estatuto fija los ejes fundamentales del nuevo modelo de desarrollo que ya estamos impulsando.
El texto da prioridad en las políticas públicas al conocimiento, la investigación y la innovación, a la formación permanente y a la promoción del espíritu emprendedor desde el inicio y desde el sistema educativo.
Plantea la modernización ecológica como objetivo del sector energético y la sostenibilidad en el crecimiento económico y urbanístico. Consagra además el papel de la concertación entre empresarios y trabajadores como cauce básico de nuestro modelo económico social. Y, por último, plantea de forma equilibrada cuestiones de gran sensibilidad social, como es el derecho a la dignidad en el proceso de la muerte; una escuela laica que dé cabida a la orientación religiosa que soliciten los padres; los plenos derechos sociales de los emigrantes; el derecho a una renta básica para las personas excluidas; el respeto a la orientación sexual y a la identidad de género, o la igualdad de derechos de las distintas modalidades de familias.
Para concluir, señorías, el Estatuto de Andalucía que hoy comienza a debatirse en el Senado aporta equilibrio a la España de las autonomías, sin dejar de proyectar la ambición de una comunidad, que me van a permitir califique de pujante. Ha atravesado una confección cooperativa e integradora del Estado, al tiempo que reafirma nuestra identidad, la identidad de Andalucía, y viene avalado por un grado de consenso político y social sin precedentes.En suma, señorías, un Estatuto fiel a Andalucía y leal con España.


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El orgullo y la satisfacción con los que hoy presentamos la abrumadora mayoría de las fuerzas políticas andaluzas y españolas no es óbice para que del Senado salga un texto aún más limpio, más consistente y más útil.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Zarrías.
A continuación, los grupos parlamentarios del Senado tienen la oportunidad de anunciar sus respectivos ponentes.
¿Por el Grupo Parlamentario Mixto? (Pausa.) Don Eduardo Cuenca Cañizares.
¿Por el Grupo Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria? (Pausa.) Don José Mendoza Cabrera.
¿Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió? (Pausa.) Don Pere Macias i Arau.
¿Por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos? (Pausa.) Doña Inmaculada Loroño Ormaechea.
¿Por el Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés? (Pausa.) Don Ramón Aleu i Jornet.
¿Por el Grupo Parlamentario Socialista? (El señor Pérez Sáenz pide la palabra.) Tiene la palabra su señoría.


El señor PÉREZ SÁENZ: Los ponentes del Grupo Parlamentario Socialista serán doña Adoración Quesada Bravo, don Enrique Abad Benedicto y yo mismo.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
¿Por el Grupo Parlamentario Popular? (El señor Blasco Marqués pide la palabra.)

El señor BLASCO MARQUÉS: Por el Grupo Parlamentario Popular los ponentes serán la senadora doña Soledad Becerril Bustamante; doña Teófila Martínez Sáiz; y los senadores don Joaquín Luis Ramírez Rodríguez y don Juan de Dios Martínez Soriano.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
¿Puede aprobarse por asentimiento de los grupos parlamentarios? (Pausa.) Queda aprobado.
A continuación, corresponde el turno a los representates de los grupos parlamentarios del Parlamento de Andalucía.
¿Por el Grupo Parlamentario Andalucista? (Pausa.) Don Ildefonso dellÆOlmo García y doña Pilar González Modino.
¿Por el Grupo Parlamentario Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía? (Pausa.) Don Antonio Romero Ruiz y doña Concepción Caballero Cubillo.
¿Por el Grupo Parlamentario Popular de Andalucía? (Pausa.) Doña Esperanza Oña Sevilla, don Carlos Rojas García y don Antonio Sanz Cabello.
¿Por el Grupo Parlamentario Socialista? (Pausa.) Doña Antonia Moro Cardeno, don Luis Pizarro Medina, don José Caballos y Mojeda y don Manuel Gracia Navarro.
¿Se puede aprobar por asentimiento? (Pausa.) Queda aprobado.
A continuación, cabe la posibilidad de un turno explicativo, comenzando por la delegación andaluza.
Por el Grupo Parlamentario Andalucista, tiene la palabra la señora González Modino.


La señora GONZÁLEZ MODINO: Gracias, señor presidente.
Senadoras y senadores, compañeros y compañeras del Parlamento de Andalucía, de nuevo es un honor y una responsabilidad para mí representar al Grupo Parlamentario Andalucista y al Partido Andalucista en esta Cámara y defender nuestras ideas, nuestras posiciones, nuestras convicciones en el debate esencial en estos momentos en Andalucía, el debate de su Estatuto de Autonomía.
Quizás sea precisamente en esta Cámara, que representa la diversidad de los territorios del Estado, donde mejor se entienda que unidad no significa uniformidad y que el centralismo no es la mejor solución al debate territorial, que hay otras alternativas, otras maneras, otras ideas que tienen, como mínimo, el mismo valor.
El señor DellÆOlmo y esta senadora venimos en representación de un partido nacionalista andaluz, cargados de serenidad pero,en mi opinión, la serenidad no puede estar exenta de firmeza, sobre todo cuando hablamos de convicciones, del futuro de nuestro país, que es Andalucía, de nuestra tierra.
Los nacionalistas andaluces estamos convencidos de que España no se debilita cuando se reconoce el autogobierno y la identidad de sus pueblos. Nadie cuestiona la unidad de España en Andalucía. Si hubiera alguien que la cuestionara podríamos ser nosotros, pero no lo cuestionamos, y lo digo en el Senado, con lo cual no considero necesarias tantas cautelas, precisamente allí donde se es más leal, donde no se cuestiona la unidad del Estado. No entiendo que esas cautelas no hayan existido en otros territorios y se le apliquen a Andalucía.
De todo esto venimos a hablar al Senado, porque con este proceso de reforma del Estatuto de Andalucía no se trata de nuevo de descentralizar el poder, lo cual ya se hizo en la transición, sino del diseño de la Constitución en cuanto a la descentralización del Estado. Hay que avanzar un paso más y ejercer el poder político, y eso es lo que venimos a defender los nacionalistas andaluces: la concepción del poder político que debe tener y ejercer Andalucía; el hecho de que durante estos 25 años haya gobernado en nuestra tierra un partido esencialmente centralista no significa que Andalucía no tenga poder político. Claro que lo tiene y lo necesita para mejorar las condiciones de vida de los andaluces y de las andaluzas. Esta es nuestra tarea, nuestra misión y nuestra responsabilidad. Y a eso venimos a este debate tan importante.
Como ustedes saben, señorías, a través del Grupo Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria, a quienes mostramos nuestro más profundo agradecimiento, el Partido Andalucista podrá defender sus posiciones.
Hemos presentado 58 enmiendas a este estatuto, que no voy ahora a exponer pues ya tendremos ocasión de debatirlas,

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pero hay tres pilares fundamentales que las sostienen. Uno de ellos es la identidad de Andalucía; se trata, pues, de recoger en el estatuto de manera adecuada la identidad de Andalucía. Otro, el autogobierno de Andalucía: la capacidad del Gobierno de Andalucía de regir el destino de nuestro pueblo, sea cual sea el color de ese Gobierno, en condiciones de igualdad con los gobiernos de otras comunidades del artículo 151 que tienen el techo competencial más alto que Andalucía. Y el último es la financiación, porque si hay una tierra --una nación-- en este Estado que necesite emprender decididamente su desarrollo, su progreso, su bienestar y su futuro, esa es Andalucía: la gran olvidada, tradicionalmente. De modo que la financiación de Andalucía es el gran pilar del estatuto, el pilar fundamental donde se asientan los cimientos del desarrollo, del bienestar y del progreso que queremos para los andaluces y las andaluzas.
Señorías, ya término. Por mi parte, prefiero la dignidad. El 28 de febrero en las urnas, y el 4 de diciembre de 1977 en la calle, el pueblo andaluz quiso reivindicar su dignidad. Quiso reivindicar su necesidad de conquistar la igualdad y de estar en el primer nivel del debate territorial, tal como se desarrollaba entonces. Apelo a su memoria, señorías: entonces hablábamos de regiones y nacionalidades, y el pueblo andaluz no quiso ser región: quiso ser nacionalidad, y costó mucho trabajo. Después vino el 28 de febrero, que fue un éxito de participación del pueblo andaluz manifestando su voluntad, pero hubo que resolverlo en el Congreso de los Diputados porque no se ganó el referéndum con las condiciones que se le pusieron al citado pueblo andaluz. Según la Ley Orgánica de modalidades de referéndum, para que quedara refrendado el estatuto de autonomía tenía que votar a favor el 51 por ciento de todas provincias, y los andaluces no lo consiguieron entonces en Almería. El asunto se resolvió, porque se trataba de dar respuesta a lo que el pueblo andaluz había demandado. Sin embargo, hoy, casi 30 años después, ningún territorio del Estado quiere ya ser región, y nacionalidad se queda pequeño; queda estrecho en un Estado que avanza, tal como lo vemos nosotros y tal como lo verá probablemente esta Cámara, hacia un modelo de corte federal igualitario de pueblos --territorios-- libres e iguales.
Por eso se nos queda pequeña la opción que se propone en el Estatuto de Andalucía.
Estas son en esencia nuestras ideas, señorías. Venimos con la mejor disposición y con el mejor ánimo. El hecho de registrar estas enmiendas significa nuestro deseo de diálogo, de intentar el acuerdo y el consenso.
Por mi parte, no pierdo la esperanza; no la voy a perder hasta el último minuto. Aquí estaremos debatiendo, tratando de que entiendan nuestra postura y de que entiendan que está justificada; que no es gratuita ni caprichosa; que responde a las necesidades del pueblo andaluz. Esa es la misión que tenemos los andalucistas.
Nada más, señor presidente. Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora González-Modino.
A continuación, por el Grupo Parlamentario de Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía, tiene la palabra su portavoz, don Antonio Romero.
El señor ROMERO RUIZ: Gracias, señor presidente.
Señoras y señores senadores, compañeros del Parlamento de Andalucía, es para mí un honor y un placer comparecer aquí para dar una opinión breve sobre el asunto que debatimos, en nombre de mi grupo parlamentario. Hacía muchos años que no venía a esta sala y que no subía a esta tribuna de oradores. Tuve el honor y el placer de ser senador por la comunidad autónoma andaluza en la legislatura de 1986, y dirigirles la palabra en esta tribuna, en este salón de plenos, significa para mí una gran emoción tanto personal como política.
La autonomía andaluza no ha sido una autonomía regalada, otorgada ni concedida por el poder central; ha sido una autonomía arrancada y conquistada, amasada con la sangre del joven malagueño García Caparrós y votada democráticamente el 28 de febrero. Luego nuestra autonomía es una autonomía conquistada con votos, con movilización popular y con el esfuerzo y la lucha de nuestro pueblo. Desde el 28 de febrero, en que Andalucía logra equiparar su vía de acceso a la autonomía plena con la de Cataluña, el País Vasco y Galicia --por la vía del artículo 151 de la Constitución--, se conforman en España cuatro realidades nacionales: Cataluña, el País Vasco y Galicia, por tradición histórica, y Andalucía, que la conquista ese día, 28 de febrero de 1980. Cuando de nuevo se ha abierto el debate sobre la reforma de los estatutos de autonomía, Andalucía ha manifestado que quiere conseguir un estatuto de autonomía como el que hoy se debate en el Senado de España: en pie de igualdad con el Estatuto catalán, con el Estatuto vasco y con el Estatuto gallego.
De este modo, hemos logrado un texto de máximo autogobierno y de competencias máximas. Andalucía ha alcanzado más poder político, más derechos sociales y más calidad democrática con el texto que se somete a la consideración del Senado de España. El estatuto ha pasado a tener 246 artículos, de los 85 artículos que tenía el Estatuto de Carmona, y tiene títulos nuevos. En el Estatuto de Carmona no había apenas referencias a los problemas medioambientales; en este texto hay un título completo dedicado al medio ambiente, con más de 11 artículos que ordenan a los poderes públicos andaluces que luchen contra la especulación urbanística, defiendan el litoral, potencien las energías renovables, defiendan la agricultura ecológica, establezcan una fiscalidad ecológica y consigan el fomento del transporte público; todo ello demandas de la sociedad moderna, de la Andalucía actual. Cuando se nos ordena que luchemos contra la especulación urbanística, debemos tomar nota de que asistimos a un tsunami de cemento; de Algeciras a Estambul --como dice la canción de Serrat--, nuestro litoral está en peligro. Y no solo hay casos de corrupción, sino que también existe un urbanismo criminal que pone en peligro el acceso de los jóvenes a una vivienda digna al tiempo que produce pelotazos y riqueza para los especuladores. Se trata, pues, de armas e instrumentos poderosos con los que el nuevo estatuto de autonomía nos dota en esta época nueva: en el siglo XXI. Eso es lo que hemos logrado en Andalucía gracias al consenso: dotar a los poderes públicos de la comunidad autónoma de herramientas

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adecuadas para que culminen los retos y desafíos de Andalucía en el siglo XXI.
Hay también un título --el Título I-- de derechos sociales, con más de 39 artículos llenos de esos derechos sociales: derecho a libros de texto gratuitos para la enseñanza pública, que se define como laica; derecho a una muerte digna; derecho a la renta básica: hay 300.000 andaluces, según Cáritas, que viven por debajo del umbral de la pobreza y que reciben una renta básica, para la cohesión social; o derecho a ayudas a la dependencia, con una potente red de servicios públicos que atiendan a los dependientes. En fin, hay también ayudas a la familia, y se consolidan 21 derechos sociales nuevos.
Además, tendremos voz en la Unión Europea. En 1980, el Estatuto de Carmona no incluía que Andalucía tuviera voz en Europa, sencillamente porque España no era miembro de la Comunidad Económica Europea. Ahora, nuestra comunidad tendrá voz en las instituciones europeas por sí misma o en el seno de la delegación española. Allí se debaten asuntos clave para nuestra vida como pueblo: la OCM del olivar, la del azúcar o la del algodón, las directivas sobre hábitat y medio ambiente o sobre el ciclo integral del agua y su depuración, la homologación de títulos universitarios, todo lo que tiene que ver con las grandes redes de transporte, los acuerdos pesqueros, etcétera.
El Título III contiene más municipalismo, y el estatuto aprueba así la asignatura del municipalismo que no pasaba el Estatuto de Carmona en 1980, en el que apenas se mencionaba a los ayuntamientos. Ahora los ayuntamientos participarán en los tributos de la comunidad autónoma y se les reconoce un núcleo competencial propio de 15 competencias. Asimismo, participarán en la planificación de los recursos junto con la Junta de Andalucía, podrán impulsar la creación de comarcas y tendrán la posibilidad de recibir delegaciones o encomiendas de competencias de la Junta de Andalucía, que deberán ir dotadas de los correspondientes recursos económicos para su gestión.
En resumen, tenemos un estatuto de autonomía preñado de derechos sociales, que aumenta nuestro autogobierno y que lo hace con visión de solidaridad. Para nosotros, para Izquierda Unida, el modelo de Estado que se acopla mejor a los intereses de los pueblos de España es el federal.
Queremos una España federal y solidaria; una España plural dentro de este modelo de Estado que, lejos de romperla, es el que mejor encaja con nuestra visión histórica. En el mundo hay tres modelos de Estado, señorías, dentro de la arquitectura política y jurídica constitucional: el confederal, el modelo centralista y unitario, y el federal. Por nuestra parte, siempre hemos defendido un modelo federal, que mantenga la unidad de España; una unidad federal en pie de igualdad y con los mismos niveles de autogobierno y de derechos para todos los ciudadanos. Luego no hay ningún peligro de que se rompa España; en absoluto. España garantizará su viabilidad, porque no se trata de hacer un Estado anoréxico, inviable e ineficaz. Yo decía en su tramitación en el Congreso de los Diputados que un Estado obeso es malo para la salud, que no es bueno para España un Estado que acumule más competencias y que convierta nuestro modelo de Estado en un Estado centralista que quite competencias a las comunidades autónomas. En resumen, para nosotros es muy importante.
Y hemos dejado temas atrás, por ejemplo, la eliminación de las bases norteamericanas en Rota y en Morón --aunque no se ha aceptado--, un tema clave en el conflicto de Iraq, como estamos viviendo ahora. Si los Estados Unidos no dispusiesen ni en Europa ni en el mundo de 58 bases militares, entre ellas las de Rota y Morón, no habría guerras inmorales, ilegales, ilegítimas y genocidas como la de Iraq y la situación internacional sería distinta porque el imperialismo no utilizaría nuestros territorios para guerras, para hacer rapiña, para quedarse con el petróleo y machacar y masacrar a un pueblo como el iraquí.
En definitiva, señorías, nosotros venimos a defender un acuerdo alcanzado en el Congreso de los Diputados y en el Parlamento andaluz. El PA no se ha incorporado a él y pide prórroga. Ha tenido todos los meses del mundo para incorporarse a la ponencia del estatuto pero la abandonó dando un portazo. Ha estado abierto a enmiendas transaccionales y pide prórroga hasta el último minuto (Rumores.), y la prórroga se la ha concedido Coalición Canaria al prestarle la posibilidad de que defienda sus enmiendas. Ése es el derecho democrático, ésa es la grandeza democrática.
Vamos a debatirlo. Lo cierto es que hemos alcanzado un acuerdo muy importante para Andalucía.
Quiero terminar saludando a los señores senadores y senadoras, a los señores parlamentarios y parlamentarias. Salud desde nuestra realidad nacional.
Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Por el Grupo Popular de Andalucía tiene la palabra su portavoz.


El señor SANZ CABELLO: Señor presidente, señorías, sean estas mis primeras palabras en nombre del Grupo Parlamentario Popular para saludar a los senadores miembros de la Comisión General de las Comunidades Autónomas y a los compañeros del Parlamento de Andalucía, así como para mostrar nuestra satisfacción y nuestro orgullo por poder intervenir hoy en esta Cámara, en la Cámara Alta, el Senado del Reino de España en nombre de todos los andaluces y en el de mi propio grupo parlamentario, el Grupo Parlamentario Popular, y por hacerlo en un día histórico, en un día importante para nuestra tierra, y es que hoy, en la tramitación de nuestro estatuto, subimos un peldaño más en el Senado, por esa escalera que ciertamente ha sido larga, muy larga, que hoy nos conduce a la recta final, a la aprobación del Estatuto de Autonomía de Andalucía, que culminará con el referéndum del día 25 de febrero próximo. Yo les saludo en nombre de la única realidad nacional que conoce este estatuto y que no puede ser otra sino España. Saludo desde Andalucía a sus señorías, senadoras y senadores del Reino de España. Y digo que lo hago orgulloso también de la tramitación que muy especialmente en el Congreso de los Diputados hemos podido desarrollar en los últimos meses como consecuencia del trabajo en ponencia y en comisión.


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Y permítanme que les muestre también mi orgullo y mi satisfacción de poder hablar en nombre del Grupo Parlamentario Popular para ratificar ahora en el Senado un buen trabajo, un extraordinario trabajo desarrollado meses atrás en el Congreso de los Diputados, y asimismo poder resaltar hoy aquí la utilidad y la validez del Parlamento, de los Parlamentos, del Parlamento de Andalucía y del Congreso. Y hoy el Senado va a ser también una institución útil y eficaz para el diálogo, para la negociación y para el acuerdo. Porque nosotros, dado como se desarrolló el debate en el Parlamento de Andalucía, ya advertimos que tal y como estaba el estatuto, votaríamos en contra. Y hoy, tras su paso por el Congreso de los Diputados y dada la utilidad de la negociación y el debate, se ha hecho posible que lo que venga a esta Cámara sea un estatuto nuevo, sea un estatuto distinto. Han sido modificados más de 150 artículos, y hoy podemos sentir orgullo, no solo de poder hablar de un estatuto útil al servicio de Andalucía, sino de poder hablar de un estatuto impecable desde el punto de vista constitucional.
Deseamos que el resultado final sea no solo un máximo consenso sino un consenso total --ojalá pudiera ser así--, pero para eso hay que tener voluntad política. La ha tenido la mayoría política en Andalucía y la mayoría política en el Congreso de los Diputados, la ha tenido el Grupo Parlamentario Popular y la ha tenido Izquierda Unida, aunque a veces no se sabe si hablan del estatuto, si no hablan del estatuto o si aprovechan cualquier ocasión para introducir otro discurso.
El Grupo Parlamentario Popular hoy siente satisfacción por venir a defender, en el Senado las razones de nuestro voto afirmativo, razones que vienen marcadas por haber logrado, tras el cambio y la transformación fundamentales que ha sufrido el estatuto como consecuencia de esa modificación de 150 artículos, un buen estatuto para Andalucía. Ése es el logro, ésa es la satisfacción que hoy podemos plantear aquí, la del trabajo bien hecho para conseguir un buen estatuto para Andalucía, un estatuto inequívocamente constitucional fruto del consenso. Esos eran nuestros objetivos.
Andalucía tiene hoy una herramienta para poder trabajar de manera eficaz por ser una Andalucía de primera y estar en el primer orden dentro de las comunidades autónomas. Eso nos va a servir para ser más exigentes, pero es evidente que este nuevo estatuto va a obligar a los gobernantes andaluces a elevar su nivel de exigencia política. En este momento nos encontramos ante un estatuto muy andaluz y muy español, un estatuto que coincide con el sentir mayoritario de todos los andaluces, y quiero resaltar que con el consenso alcanzado les hemos evitado también un problema a los andaluces. Digo esto porque en Andalucía jamás ha existido un problema identitario y es un estatuto con el que se pueden sentir identificados la práctica totalidad de los andaluces. Lo que hemos hecho ha sido fortalecer el autogobierno, pero siempre en el marco de la Constitución. Este estatuto significa para nosotros una apuesta por la España común, por la solidaridad, por la cohesión social y sobre todo por la igualdad de todos los españoles. Estamos convencidos de que el estatuto cuya tramitación comienza hoy en el Senado es un magnífico antídoto para nacionalismos insolidarios que provoquen y busquen la desigualdad entre los españoles. En definitiva, este estatuto es una garantía para todos los andaluces y para todos los españoles.
Entre los objetivos nosotros buscábamos poder conseguir un instrumento útil al servicio de los intereses de Andalucía, poner nuestra norma fundamental al servicio de un estatuto con el que poder alcanzar una Andalucía de primera en la España constitucional. Buscábamos un estatuto que garantizara solidaridad e igualdad de derechos, algo fundamental que algunos han pretendido poner en un serio peligro. Queríamos un estatuto que fuera de todos, y lo hemos conseguido. Queríamos máximas competencias en el marco de la Constitución, y lo hemos logrado. Queríamos acercar los servicios a los ciudadanos, y así podrá ser como consecuencia de este estatuto. Por eso, hoy podemos considerar que estamos ante un estatuto más social, con más competencias, con más descentralización, con más igualdad, con más oportunidades, con más libertad y con más Constitución.
Es decir, un cambio sustancial y fundamental, una muy seria transformación que nos permite hablar hoy de forma positiva y constructiva de lo que puede ser un estatuto al servicio de los intereses generales de los andaluces.
Señorías, deseo lo mejor a esta Comisión General de las Comunidades Autónomas y a la ponencia en el desarrollo de los trabajos cuyo resultado se someta a referéndum definitivo. Creo que lo ya realizado se merece una felicitación que mi grupo parlamentario quiere extender al resto de los grupos, pues es la consecuencia de lo que ha constituido un gran esfuerzo común. Todos hemos tenido que ceder y hemos trabajado muy a fondo, exprimiendo al máximo la posibilidad de diálogo y negociación durante horas, pero lo más importante ha sido siempre hacerlo pensando en prestar un servicio a Andalucía y en estar a la altura de lo que los andaluces nos pedían. Creo que todos podemos sentirnos orgullosos y satisfechos por el resultado conseguido.
Muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra el señor García.


El señor GRACÍA NAVARRO: Muchas gracias, señor presidente.
Señoras y señores senadores y diputados del Parlamento de Andalucía, decía esta mañana el consejero de la Presidencia que recordaba su estancia en esta Cámara como senador durante el período comprendido entre 1990 y 1994. Lo malo de los recuerdos es cuando, además, indican la cantidad de años que tiene uno. A mí me es obligado recordar que fui senador de esta Cámara ya en las Cortes constituyentes, y como sus señorías podrán comprender, el subir de nuevo a esta tribuna después de tantos años es para mí un motivo de satisfacción y de emoción.
Pero ni una cosa ni la otra van a ocultar el porqué de mi presencia hoy aquí: para exponer en nombre del Parlamento

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de Andalucía, y especialmente de esa mayoría conformada por el Grupo Parlamentario Socialista, nuestra posición respecto de la propuesta de reforma del Estatuto que se somete a partir de hoy a la consideración de esta Cámara en el seno de esta comisión. Y lo voy a hacer rememorando cuáles son los objetivos que los socialistas andaluces nos propusimos desde el principio, cuando en 2001 el presidente de la Junta de Andalucía y nuestro secretario general, don Manuel Chávez González, enunció la conveniencia y la necesidad de acometer esta reforma.
Los socialistas de Andalucía decíamos entonces que el Estado de las Autonomías, tal y como viene recogido en el Título VIII de la Constitución, iba a requerir de un proceso de modernización, un proceso que, desde nuestro punto de vista, también deberá afectar en algún momento al Senado de España. Pero en lo que nos compete como socialistas de Andalucía nos parecía que ese proceso debía desembocar necesariamente en la reforma de nuestra norma institucional básica. Y ello por dos razones fundamentales. La primera de ellas era porque el Estado Autonómico, como Estado de corte federal o semifederal --como ustedes prefieran, pues la terminología es lo de menos--, es un Estado complejo y compuesto, que es lo importante, que, tras el rodaje que suponen esos más de 20 años de funcionamiento pleno de sus instituciones y comunidades autónomas, requiere de algunos ajustes e instrumentos nuevos, fundamentalmente desde del punto de vista de la cooperación y de la coordinación, pero también desde el punto de vista del respeto a la articulación competencial entre la Administración General del Estado, comunidades autónomas y corporaciones locales; y es que en este Estado complejo --y conviene no olvidarlo-- también están las corporaciones locales, aunque no sean el objeto ni la meta fundamental de una reforma estatutaria como la que se trae hoy a esta Cámara. Por ello era, pues, necesario modernizar y reformar el Estatuto de Autonomía.
Y la segunda razón era porque la realidad sobre la que se proyectaba esa norma institucional básica era muy distinta. Hace 26 años Andalucía era una tierra de emigrantes y hoy es una tierra de inmigrantes; era una tierra con una tasa de analfabetismo cercana al 20 por ciento de la población y hoy es una tierra donde la tasa de analfabetismo es irrelevante desde el punto de vista académico, y similar a la de cualquier otro territorio o comunidad autónoma de España y de Europa; era una tierra donde el déficit en materia de infraestructuras y equipamientos colectivos era pavoroso, tanto que dio lugar a que en ese Estatuto de Carmona, todavía en vigor, apareciera una disposición adicional segunda contemplando la dotación de unas cantidades complementarias en los Presupuestos Generales del Estado, lo que, con el devenir del tiempo dimos en llamar la deuda histórica, una denominación, por cierto, a la que luego se han aficionado otras comunidades autónomas sin tener para ello sustento en sus Estatutos, como así es nuestro caso.
Pero esa realidad ha cambiado de forma tan clara y evidente --con ello no hago ningún análisis triunfalista, sino una constatación de algo que creo que cualquiera que venga a nuestra tierra, sea o no andaluz, puede comprobar--, que se hacía necesario poner al día ese instrumento que nos había permitido avanzar en ese proceso de cambio, de transformación y de modernización de Andalucía que es el Estatuto, se hacía necesario ponerlo en hora con la nueva realidad social, económica, cultural y civil de la sociedad andaluza.
Esos eran nuestros objetivos fundamentales, ¿pero cómo llevarlo a cabo? Pues a través de un proceso que, dentro del respeto pleno a la Constitución, y manteniendo, por tanto, el máximo techo competencial que esta permite para garantizar que conservábamos el estatus político que conquistamos en día 28 de febrero de 1980, posibilitara Andalucía pudiera avanzar en el autogobierno, que pudiera dotarse de más instrumentos para prestar mejores y mayores servicios a la ciudadanía y para contribuir a ese proceso de segunda modernización de Andalucía que reclamábamos los socialistas andaluces.
Esa era nuestra meta y queríamos hacerlo, además, con un instrumento fundamental que ha mencionado el portavoz del Grupo Parlamentario Popular en Andalucía: el consenso, el diálogo y la negociación. Sin duda ello no fue posible conseguirlo al cien por cien en el Parlamento de Andalucía, pero sí lo ha sido ahora con la casi absoluta unanimidad de todos los partidos, a excepción del Partido Andalucista y de las abstenciones que se han registrado en el Congreso de los Diputados hasta el día de hoy.
Esperamos que todavía se pueda ampliar ese consenso.
No voy a entrar ahora a medir ese consenso en términos del peso o del número de los artículos ni cómo ni qué se ha cambiado en el Estatuto. Se ha cambiado lo que era necesario cambiar para que fuera posible alcanzar el consenso, se ha cambiado aquello que requería precisamente de prudencia política, de la voluntad de consenso, que agradezco que el señor Sanz haya reconocido a los socialistas, para que este Estatuto saliera de las Cortes Generales y se sometiera al referéndum del pueblo andaluz con el mayor respaldo político posible, y, en cualquier caso, con el respaldo no sólo de las dos fuerzas políticas que permitieron que saliera del Parlamento andaluz una norma ambiciosa, una norma de máximo autogobierno y leal con el Estado, tal y como aquí se ha dicho, y como son los socialistas e Izquierda Unida, sino también con el concurso del principal partido de la oposición del Parlamento andaluz y de las Cortes Generales, como es el Partido Popular.
Ese es un motivo de satisfacción para nosotros que no quiero ocultar, esconder y mucho menos restarle valor, pero tan importante como eso es resaltar que el texto que se somete a la consideración de esta Cámara mantiene íntegros los caracteres que para nosotros eran irrenunciables: ser un texto de máximo autogobierno dentro del marco de la Constitución y ser un texto de innegable contenido social, pues desde el primer día dijimos que queríamos llevar a cabo una reforma útil para los ciudadanos.
No queríamos más autogobierno ni mejorar la financiación, ni dotarnos de más competencias ni tener más capacidad de interlocución con el Estado o con la Unión Europea como un fin en sí mismo, sino tan solo para ponerlo al servicio del avance, del progreso, de la igualdad y del bienestar de las andaluzas y de los andaluces. Y por eso, hoy podemos decir que

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traemos un texto a esta Cámara que es absolutamente leal, no solo con España, no solo con el Estado, sino, sobre todo, porque, como es la primera obligación de un estatuto de autonomía, es leal con el pueblo al que tiene que servir, el pueblo andaluz, los hombres y mujeres de Andalucía.
Desde ese punto de vista, nosotros podemos decir hoy --y termino, señor presidente-- que el texto que se somete a la consideración de esta Cámara es un texto que satisface plenamente los objetivos que nos propusimos y que nos llena totalmente de satisfacción, lo que no quiere decir que sea el texto de los socialistas, ni de Izquierda Unida, ni del Grupo Parlamentario Popular. Es tanto un texto de todos nosotros como, incluso, de quienes hoy todavía no lo respaldan: el Partido Andalucista. Es un texto en el que yo creo que cabemos todos, en el que todas las fuerzas políticas --y, todavía más importante--, toda la sociedad andaluza, todo el pluralismo real de la sociedad civil andaluza, de su entramado civil, de su realidad económica, social y cultural --que tiene una riqueza y una complejidad extraordinaria-- cabe aquí y puede reconocerse.
Por lo tanto, desde todos esos puntos de vista, consideramos que hemos cumplido una etapa y que hemos llevado a cabo un trabajo que esperemos se culmine con nuestra aportación, con nuestro esfuerzo --como será seguro el de todas sus señorías-- durante estas semanas que nos aguardan, para que, finalmente, dentro de aproximadamente tres meses, pueda ser sometido a referéndum al pueblo andaluz. Por lo tanto, espero que todos nos encontremos en el trabajo, en la ponencia y en la comisión.
Además, me permitirán dedicarle un recuerdo a tres personas que no están presentes aquí, pero que, desde mi punto de vista, han sido claves en el trabajo que nos ha permitido llegar hasta este punto. En primer lugar, quiero mencionar a don Gaspar Llamazares. En segundo lugar, a doña Soraya Sáenz de Santamaría y, en tercer lugar, y muy especialmente, a don Alfonso Perales. Sin ellos, probablemente, no habríamos sido capaces de llegar al acuerdo que hemos llegado y que nos permite hoy que esta propuesta de reforma de estatuto de autonomía para Andalucía sea también como lo fue nuestra iniciativa autonómica, el 28 de febrero de 1980, un motor, un estímulo, un dinamizador y, a la vez, un elemento de serenidad en el debate territorial en el conjunto de España. Si ha sido así, es gracias a ellos también y, al menos, yo quiero expresarles mi agradecimiento desde el Grupo Parlamentario Socialista. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Por el Grupo Parlamentario Mixto del Senado, tiene la palabra el senador Cuenca.


El señor CUENCA CAÑIZARES: Gracias, señor presidente.
Señor consejero del Gobierno andaluz, señorías, representantes del Parlamento andaluz, en nombre del Grupo Parlamentario Mixto --configurado por cuatro formaciones políticas-- quiero darles la bienvenida a esta Cámara. El senador que les habla es senador de Izquierda Unida por la Comunidad de Madrid, una comunidad que se niega a emprender estas reformas estatutarias y que, como ya dije en otros debates parlamentarios, tiene esa envidia sana de discutir textos como el que vamos a discutir a partir de hoy. Ya me gustaría que aspectos y derechos contenidos en este estatuto pudieran recogerse y contemplarse en el estatuto de mi comunidad.
Me gustaría que el debate de reforma del Estatuto de Andalucía que hoy comenzamos se hubiera iniciado en esta Cámara, porque, según la Constitución, es la Cámara territorial y quien debería --parece lógico-- iniciar siempre los trámites de reforma estatutaria, y no haber sido una Cámara de segunda o que se incorpora al final de un debate tan importante de reforma estatutaria, en concreto, del debate del día de hoy. Eso no puede ser ya posible y esperamos que el debate de reforma estatutaria que tendremos a lo largo de estos próximos meses culmine también, de una vez por todas, con una reforma del Senado, que no solamente equilibre la configuración del Estado en nuestro país, sino que haga de esta Cámara lo que verdaderamente se define en la Constitución.
Señorías, señores del Parlamento andaluz, quiero decirles que su trabajo ayuda al debate del modelo territorial y del modelo de Estado federal.
También quiero decirles que su trabajo ayuda y viene muy bien para normalizar el debate estatutario. Los debates estatutarios hasta el día de hoy han sido duros, no solamente en esta Cámara, sino que, como ustedes saben, también en la opinión pública ha sido un debate muy confrontado y muy duro, por decirlo de alguna forma. Espero que una reforma estatutaria como la del Estatuto de Andalucía ayude a normalizar, de una vez por todas, el debate estatutario.
Anteriormente hice referencia a esa envidia, entre comillas, sana a la hora de contemplar determinados aspectos de su reforma estatutaria. En concreto, me gustaría señalar que en la reforma de su estatuto se contemplan cosas tan importantes como el avance conseguido en relación con la reforma agraria, la mejora del empleo y el servicio público, la enseñanza laica, la ampliación y reconocimiento de nuevos derechos sociales, la protección del medio ambiente y el fomento de las energías renovables, el compromiso de lucha contra la especulación urbanística, en estos momentos tan importante --que, además, harán que mejore el acceso a una vivienda digna en su comunidad--, el derecho a un proceso digno ante la muerte, la igualdad entre hombres y mujeres y el fortalecimiento de la autonomía municipal y la suficiencia financiera de los ayuntamientos andaluces o, incluso, el desbloqueo para el pago de la deuda histórica de Andalucía, y que esta se acometa durante los próximos tres años o, incluso también, que el sistema de financiación y las inversiones que lleve a cabo el Gobierno de la nación durante los próximos siete años sea proporcional a la población.
Señorías, no quiero alargarme, porque ya tendremos tiempo de debatir y poner en común ideas, pero no quiero dejar pasar esta ocasión sin felicitarles por el amplio acuerdo alcanzado en la elaboración del nuevo estatuto de autonomía para Andalucía. Esperemos que, a partir de este estatuto, podamos hablar con toda normalidad sobre reformas estatutarias, sobre el modelo de territorio y de Estado,

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sin que ello suponga alentar el enfrentamiento entre comunidades y, mucho menos, la crispación política que hemos vivido en debates anteriores.
Por lo tanto, esperemos que su trabajo sirva para el debate de modelo territorial y para caminar hacia ese modelo federalizante con el que, al menos quien le habla, desde Izquierda Unida, nos sentimos identificados.
Pero, igualmente, esperemos en que, de una vez por todas, con su debate y su trabajo concluya un momento de crispación y de intento de enfrentamiento entre comunidades.
Señorías, estamos convencidos de que este es el estatuto que quieren los andaluces y las andaluzas y que, tras este trámite en el Senado, será ratificado en referéndum.
Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Por el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria, tiene la palabra el senador Mendoza.


El señor MENDOZA CABRERA: Gracias, señor presidente.
Buenos días, señorías, en primer lugar, a la representación del Parlamento andaluz y, en segundo lugar, a los compañeros y compañeras del Senado.
Coalición Canaria rompe en esta ocasión una tradición. Nunca habíamos intervenido en la tramitación de ninguno de los estatutos de autonomía que habían llegado a esta Cámara. Y tengo que reconocer, que la mayoría de mi grupo decidió hacerlo así con un objetivo: dar la oportunidad de ampliar el consenso. Si ese objetivo se consigue y, por tanto, haber hecho meramente de instrumento del Partido Andalucista, significa que puede salir el estatuto por unanimidad, nosotros nos alegraremos en el alma. Y para eso únicamente es para lo que ha servido.
Por consiguiente, no tenemos una posición, sino que tienen que ser las fuerzas del Parlamento andaluz las que tengan que llegar a acuerdos y ese será el acuerdo que será respetado y defendido por mi grupo parlamentario.
Nada más y muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Mendoza.
Tiene la palabra el portavoz de Convergència i Unió.


El señor MACIAS i ARAU: «Gràcies, senyor president».
Me van a permitir, en primer lugar, que salude a los miembros del Parlamento andaluz, que están presentes aquí, y lo haga desde una cierta emoción, compartiendo con todos ustedes lo que es una jornada histórica.
Los representantes del «Parlament» de Cataluña lo hicimos hace algunos meses y, por tanto, sé lo que se siente, lo importante que es estar hoy aquí para el cometido que vamos a realizar.
También me van a permitir, y ustedes lo comprenderán, que haciendo uso de las facultades que tenemos los senadores en esta comisión general, me exprese en mi lengua, que es el catalán, como ustedes pueden suponer, y lo haga por respeto institucional y por respeto a algo que estoy seguro que compartimos y que ustedes han escrito, y es que en el Estado de las Autonomías, en el marco que nos hemos dado conjuntamente hay unos elementos, ustedes los recogen, unas especificidades que deben ser protegidas, amparadas y respetadas por todos.
Muchas gracias por su comprensión.


Jo voldria explicar-los la posició de Convergència i Unió davant de lÆEstatut que vostès porten a tramitació. En primer lloc dir-los que Convergència i Unió sempre ha tingut un gran respecte per a tots aquells documents que han estat presentats a les Corts Generals per part de cada Parlament autonòmic. Vam votar al Congrés dels Diputats perquè fos admès a tràmit el projecte de reforma de lÆEstatut Basc, vam votar lògicament també perquè fos admès a tràmit lÆestatut del País Valencià. Vam votar lògicament per lÆEstatut de Catalunya, ho fem per aquest i ho farem també pel Balear i per tots aquells que sorgeixin fruit dels acords de cadascun dels Parlaments de cada regió, de cada nacionalitat de lÆEstat. Per tant, això sol ja és suficient perquè jo els avanci que nosaltres, en respecte al seu Parlament, en respecte també a lÆacord que hi va haver polític molt ampli, no total, però molt ampli, en el Congrés dels Diputats, nosaltres donarem suport, lògicament, a allò que el poble andalús desitja, i ho fa en boca dels seus legítims representants. Ho fem també per això, per motius de fons, nosaltres compartim, respectem, perquè són vostès que ho volen, però compartien molts dels elements que han recollit en el seu Estatut . De fet, aquest seu Estatut i lÆEstatut dÆAutonomía de Catalunya tenen molts elements comuns, per exemple: els drets i deures dels ciutadans. Això va ser molt criticat, es va parlar de que lÆEstatut dÆAutonomía de Catalunya era un Estatut dÆesquerres, era un Estatut que va ser votat per els qui no ens considerem dÆesquerres i va ser referendat per el poble de Catalunya. Vostès presenten també un Estatut amb drets i deures dÆavui, amb drets i deures per els ciutadans dÆavui i per allò que volen els ciutadans per el demà. Vostès, per exemple, estableixen en el seu Estatut una cosa que també hi era a lÆEstatut de Catalunya i que va ser criticat i fins i tot portat al Tribunal Constitucional, que són elements de bilateralitat. El seu president, senyor Chavez, lÆany passat, ara fa un any, en el debat sobre lÆEstat General de les Autonomies, va fer aquí una defensa encesa, una defensa contundent, dÆaixò, dÆaquests mecanismes que jo vull recordar i en qualssevol cas, aplaudir. Lamento en tot cas, que en el cas de Catalunya aquest mecanismes no hagin estat compresos i hagin estat portats al Tribunal Constitucional. Vostès recullen també en el seu Estatut les competències exclusives, com nosaltres. Vostès estableixen també un espai fiscal propi, com el propi Estatut de Catalunya i vostès també, per exemple, busquen un màxim nivell dÆautogovern, la qualcosa compartim plenament.
Bé, nosaltres celebrem a més a més, de manera molt especial que sÆhagin afegit al consens moltes forces polítiques, de manera molt especial el Partit Popular i celebraríem encara més que el Partit Popular fes un exercici de comparació entre tot allò que vostès vam aprovar al Congrés i que espero que aprovin aquí i tot allò que vostès, literalment, han portat a Tribunal Constitucional per jutjar-ho

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com a no conforme amb la Constitució. Si el què és admès com a constitucional per uns, per els altres és titlla dÆinconstitucional, es que aquí algun argument falla i jo els demano una vegada més, no als representats populars andalusos, però sí als senadors i en definitiva als dirigents del Partit Popular que facin un esforç per entendre això i per retirar --per retirar-- el què han portat vostès, el recurs a lÆEstatut dÆAutonomía de Catalunya. Saben vostès que aquest seria un gest molt ben rebut i saben que la vida política futura dÆaquest país pot dependre dÆun gest com aquest.


Querría explicarles la posición de Convergència i Unió ante el estatuto que están tramitando. En primer lugar, querría decirles que Convergència i Unió siempre ha tenido un gran respeto hacia todos aquellos documentos que se han presentado en las Cortes Generales por parte de todos los departamentos autonómicos. Votamos en el Congreso de los Diputados para que se admitiera a trámite el proyecto de reforma del estatuto vasco; votamos también para que se admitiera a trámite el estatuto del País Valenciano; votamos también por el estatuto de Cataluña, lo hacemos por este y lo haremos por el Baleares y por todos aquellos que surjan fruto de los acuerdos de cada uno de los parlamentos de cada región, de cada nacionalidad del Estado.
Por tanto, eso basta para que les avance que nosotros, con respeto a su Parlamento, con respeto al acuerdo político muy amplio, no total pero muy amplio en el Congreso de los Diputados, daremos apoyo a lo que el pueblo andaluz desea y lo hace en boca de sus representantes legítimos. Lo hacemos también por motivos de fondo. Nosotros compartimos, respetamos porque ustedes lo quieren, muchos de los elementos que han recogido en sus estatutos. De hecho, su estatuto y el Estatuto de Autonomía de Cataluña tienen muchos elementos en común, por ejemplo, los derechos y deberes de los ciudadanos. Esto se criticó mucho; se habló de que el Estatuto de Autonomía de Cataluña era un estatuto de izquierdas, un estatuto al que votaron todos aquellos que no nos consideramos de izquierdas y lo refrendó el pueblo de Cataluña.
Ustedes presentan un estatuto con derechos y deberes, con derechos y deberes de hoy para los ciudadanos de hoy y para lo que quieren los ciudadanos para un futuro. Ustedes, por ejemplo, establecen en su estatuto algo que también teníamos en el estatuto de Cataluña y que se criticó mucho e incluso se llevó al Tribunal Constitucional, que son elementos de bilateralidad. Su presidente, señor Chaves, el año pasado, hace un año ahora, en el debate sobre el Estado de las Autonomías, hizo aquí una defensa contundente, muy encendida de estos mecanismos, que yo quiero recordar y, en cualquier caso, aplaudir. Lamento que en el caso de Cataluña estos mecanismos no se hayan entendido y se hayan llevado al Tribunal Constitucional. Ustedes recogen también en su estatuto las competencias exclusivas, igual que nosotros; establecen igualmente un espacio fiscal propio, como en el estatuto de Cataluña, y ustedes también, por ejemplo, afirman y buscan un máximo nivel de autogobierno, lo cual compartimos plenamente.
Nosotros celebramos también que se hayan añadido al consenso muchas fuerzas políticas, de manera especial el Partido Popular y celebraríamos todavía más que el Partido Popular hiciese un ejercicio comparativo entre todo aquello que ustedes aprobaron en el Congreso, y espero que aprueben aquí, y todo aquello que ustedes literalmente han llevado al Tribunal Constitucional para juzgarlo como no acorde con la Constitución. Si lo que se admite como constitucional para unos para los otros se tilda de inconstitucional, es que aquí falla alguna cosa.
Les pido una vez más a los representantes populares, no a los representantes populares sino a los senadores y, en definitiva, a los dirigentes del Partido Popular, que hagan un esfuerzo para entender esto y para retirar el recurso que han llevado contra el estatuto de Cataluña.
Ustedes saben que este sería un gesto muy bien recibido y saben que la vida política futura de este país puede depender de un gesto como este.


También querría referirme a las enmiendas del Partido Andalucista, que nosotros celebramos hayan sido presentadas, y desearíamos que estas enmiendas contaran con algún tipo de apoyo por parte de la Cámara y de esta manera pudiera ser incluido el propio Partido Andalucista en el consenso final de este estatuto. Por nosotros no va a quedar. Yo sé que el Partido Andalucista es un partido que comparte con nosotros una visión nacionalista, que comparte con nosotros que el nacionalismo puede ser más solidario que nadie y nosotros, como expresión de este nacionalismo más solidario desde todos los puntos de vista que compartimos con el Partido Andalucista, esperamos que el paso de sus enmiendas por esta Cámara les pueda incorporar al consenso de este estatuto.
Y me van a permitir ustedes, y en definitiva todos los andaluces presentes aquí, pero me lo va a permitir especialmente el Partido Andalucista, que acabe mi intervención, como muestra de respeto y de admiración desde Cataluña para el pueblo andaluz, con lo que ustedes proponen como inicio del preámbulo de su estatuto: El fin de un pueblo es engrandecerse por sí pero no para sí, sino para la solidaridad entre los hombres. Es, lógicamente, Blas Infante. Les deseo mucha suerte en el paso de este estatuto y que este sea el estatuto que los andaluces se merecen.
Muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, tiene la palabra la senadora Inmaculada Loroño.


La señora LOROÑO ORMAECHEA: Gracias, señor presidente.
Señor consejero del Gobierno andaluz, señoras y señores parlamentarios del Parlamento andaluz, bienvenidos a esta Cámara.
Como ha señalado quien me ha precedido en el uso de la palabra, con todos mis respetos, y espero que entendiendo mi actuación a posteriori, voy a hablar en mi lengua materna, por ser la Comisión General de Comunidad Autónomas el foro donde podemos utilizar la lengua cooficial

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en igualdad con el castellano. Por lo tanto, espero que disculpen las molestias que les pueda ocasionar seguir la traducción correspondiente.


Andaluziako Gobernuko sailburu jauna eta Andaluziako legebiltzarretik etorri zareten ordezkari guztiei nire ongietorririk beroena Abertzale Senatarien legebiltzar taldearen izenean. Gaur batzorde honetan Andaluziako legebiltzarrean onartuko autonomi estatutuaren aldaketa onartzeko lehenengo pausua eman dugu, ponentzia sortaraziz eta onarturik.
Zorionik beroena, aurretiaz, Andaluziako legebiltzarrean zaudeten alderdi politiko guztiei; batez ere, bakoitzak bere ikuspuntutik aportazio garrantzitsuak egin dituelako Andaluziako erkidego autonomoak autonomi estatutu on bat eduki dagien. Beste alde batetik, azpimarratu nahi nuke Kongresutik Senatura heldu den autonomi estatutu honek alderdi politikoen arteko akordio neurri handiago bat daukala, eta Senatuko batzorde honetan eztabaidatzeko dugun testuak ez daukala zer ikusirik Andaluziako legebiltzarrean onartutako testuarekin. Aldaketak egon dira Kongresuan, azken batean, hemen esan den bezala, kontsentsu neurri handiago bat lortzeko, eta gure lana eta helburua talde bezala, bai ponentzian eta bai batzorde honetan izango da, azken batean, gaur egun testu honek daukan akordio neurria handitzeko asmoagaz; azken batean, bai batzorde honetan, eta bai, gero, ostean, izango den osoko bilkuran adostasun osoa lortzeko asmoagaz. Hemen ikusi dugu memento honetan zuzenketa batzuk daudela, Koalizio Kanariarreko senatariek aurkeztuak baina Talde Andaluzista alderdi politikoak guri eskaintzen doguzanak, eta batez ere gure asmoa behintzat izango da gaur hemen daukagun kontsentsu neurria gehitu dagien, eta azken batean talde guztiek adostasun osoz aun-era atera dagigun Andaluziako autonomi estatutua. Nahi dugu behintzat Andaluziako erkidego autonomoak berari dagokion autogobernurako asmo, ahalmen eta gaitasuna Senatu honetan onartzea, eta onarpen hori eginez, Andaluzia osatzen duten emakume eta gizonek baita ere autonomi estatutu honen barne euren irudia ikusi dagien. Hemen esan da Andaluziako biztanle guztiak daudela estatutu honen barne. Gaur egun, talde politiko bat, alderdi politiko bat, kanpoan dago, edo behintzat bere ikuspuntua mantentzen du, eta hau eztabaidatzea uste dugu guztiz onuragarria dela denontzako. Berriz, nire zorionik beroena Andaluziako legebiltzarreko alderdi politiko guztiei; batez ere, bakoitzak bere ikuspuntutik bere ideiak, bere iritziak aurrera eramateko aukera izan dutelako. Hau ez zen gertatu Euskadiko estatutuaren kasuan, batez ere, eztabaida hau edukitzeko aukera ere ez genduelako eduki; eta, azken batean, Kongresuan kontuan hartzea ez zelako onartu. Baina guztiz pozik, talde bezala, parte hartu dugu ganbara honetan eztabaidatu diren autonomi estatutu guztietan, eta gainera, esan beharra daukagu, uste dugula gaur hemen hasten dugun eztabaida honetan; azken batean, gaur kanpoan erabat gelditzen den alderdi politikoa ere kontsentsu horretara bidaltzea edukiko dugula aukera bezala. Eta nire zorionik beroena behintzat, hemen esan den bezala, otsailaren 25ean, datorren urteko otsailaren 25ean, Andaluziako biztanle guztiak, emakume eta gizon, estatutu berri bat bozkatzeko aukera izango duzuelako. Besterik ez, eta nire eskerrik beroenak.


Señor consejero del Gobierno de Andalucía y todos aquellos que han venido del Parlamento de Andalucía, les quiero dar mi más calurosa bienvenida en nombre del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos.
Hoy se va a debatir, se va a dar el primer paso para la reforma del Estatuto de Andalucía, admitido a trámite de ponencia. En primer lugar, me gustaría felicitar a todos los partidos políticos presentes del Parlamento andaluz, sobre todo porque cada uno de ustedes han hecho unas aportaciones muy importantes para que la comunidad autónoma andaluza tenga el estatuto de autonomía adecuado. Por otra parte, me gustaría también señalar que este estatuto de autonomía que ha venido del Congreso al Senado ha logrado un acuerdo político mayor y en este trámite, el texto que vamos a discutir no tiene nada que ver con el texto aprobado en el Parlamento andaluz. Tal y como se ha señalado, se han producido cambios en el Congreso para lograr un mayor consenso. Nuestro objetivo como grupo, tanto en la ponencia como en la comisión como posteriormente, será intentar aumentar el nivel de acuerdo para este texto.
Hemos observado en este momento que se han presentado algunas enmiendas por parte del Grupo Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria, pero nuestro objetivo principal será que aumente el nivel de consenso y que, al final, todos los grupos saquen adelante el Estatuto de Autonomía de Andalucía. Queremos que la Comunidad Autónoma de Andalucía pueda conseguir sus objetivos de autogobierno en este Senado y que, admitiendo ese texto, todas las mujeres y hombres andaluces puedan estar representados en este Estatuto de Autonomía. Anteriormente se ha señalado que todos los ciudadanos de Andalucía están representados en este Estatuto; actualmente hay un grupo político que se ha quedado fuera del texto o, por lo menos, mantiene un punto de vista distinto, por lo que consideramos que es muy beneficioso debatir esa situación.
Quiero volver a repetir mis felicitaciones a todos los partidos políticos de Andalucía, sobre todo porque cada uno ha aportado su opinión y sus principios, y ha habido ocasión de poder llevar a cabo esos principios y opiniones. Hoy tenemos la oportunidad de debatir el Estatuto de Autonomía y, aunque no hubiese sido aprobado en el Congreso, en esta Cámara todos los grupos estamos participando en la aprobación de este texto. También queremos añadir que esperamos que con el debate que se inicia hoy aquí el partido que se ha quedado fuera pueda integrarse y conseguir un consenso político.
Asimismo, me gustaría, tal y como se ha indicado, que el 25 de febrero de 2007 todos los ciudadanos andaluces, hombres y mujeres, puedan votar un nuevo estatuto andaluz.
Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora senadora.


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Por el Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra el senador Bonet.


El señor BONET I REVÉS: «Graciès, senyor president; senyors senadors».
En nombre de Entesa Catalana de Progrés, el grupo Catalán en el Senado que agrupa a la izquierda catalana, quiero dar un fraternal saludo a los diputados, diputadas y demás autoridades que hoy representan en esta Cámara al pueblo de Andalucía.
Como saben, Entesa Catalana, mi grupo, está formado por el partido Socialista de Cataluña, por Esquerra Republicana por Iniciativa per Catalunya-Verds que formaron el Govern catalanista y de esquerres que ahora se ha vuelto a agrupar para gobernar Cataluña y han tomado el mismo nombre de Entesa, que quiere decir, entente, acuerdo. Por lo tanto, nuestro grupo es la expresión del Gobierno de Cataluña en el Senado.
La casualidad o el destino ha querido que debatamos hoy el Estatuto andaluz en esta Cámara el mismo día en que el presidente del Parlamento de Cataluña, Ernest Benach, comunicará al Rey que un andaluz, hijo de Iznájar, el Molt Honorable José Montilla Aguilera ha sido investido como el 128 presidente de la Generalitat de Catalunya. Este es un hecho que hay que remarcar. En la investidura también se produjo un fenómeno curioso, una especie de cruzado mágico: Montilla, andaluz de nacimiento, defendió emotivamente en catalán las invectivas que contra el proceso de normalización linguística le dirigió en castellano un catalán de nacimiento.
Si me lo permiten sus señorías, voy a continuar mi intervención en catalán.


És un fet remarcable i altament positiu que sigui president de Catalunya un andalús, però no és un cas únic en la història de Catalunya. Montilla, de fet, serà el tercer president de la Generalitat dÆorigen andalús.
Abans, al segle XVII, nÆhi havia dos: un tal Luis de Tena, de Guadix, i un tal Alfonso de Sotomayor, de Carmona. Això és una demostració que les relacions entre Catalunya i Andalusia venen ja de lluny, però és en lÆèpoca moderna que aquestes relacions són intenses, sobre tot en la conquesta o reconquesta de lÆautogovern.
La Primera República, molt influenciada pel federalisme i, entre aquest, pel federalisme català, va contribuir a despertar les ànsies de govern de tots els pobles de lÆEstat i, amb ells, dÆAndalusia. Blas Infante, el pare de la pàtria andalusa, és un polític que parteix de la concepció federal i que evoluciona cap a un nacionalisme andalús, procés que han seguit la majoria dels nacionalismes qualificats de perifèrics pel nacionalisme antifederal espanyol.
Blas Infante connecta amb el nacionalisme català. Cambó sÆhi refereix en les seves memòries. També el president de la Generalitat Lluís Companys té contacte amb ell. Blas Infante el visita quan tot el govern de la Generalitat està presoner pels fets dÆoctubre al penal del Puerto de Santa María. És curiós, dues persones --Blas Infante i Lluís Companys-- que són els màxims representants de les nacions catalana i andalusa són afusellats per Franco. Això és un fet que també els agermana. Aquesta interacció positiva, aquesta sinèrgia entre els nostres dos pobles va semblar a la transició que sÆestroncava: pardals de mals averanys (és a dir, «pájaros de mal agüero», per traduir-ho) van voler enfrontar les nostres nacions amb un doble argument. Primer argument, que un autogovern fort per a Catalunya lesionava els interessos dÆAndalusia. Segon argument, que un autogovern de primer nivell per a Andalusia significava una rebaixa de la capacitat política catalana. Sortosament, aquests dos arguments mai no es van imposar.
Només cal recordar com va ser lÆestat dÆopinió a Catalunya, que fou favorable a lÆaccés dÆAndalusia per lÆarticle 151; una formidable lluita del poble andalús que despertà lÆadmiració de tothom, també del poble de Catalunya i que --atenció, «oído al parche»-- fou un dels factors de lÆensorrada de la UCD. Potser és per això que el PP finalment sÆha sumat al consens. No es pot jugar amb Andalusia.
Malgrat que algú ens acusa del contrari, a Catalunya als catalans no ens molesta que altres es puguin beneficiar de les nostres fites, de les nostres consecucions dÆautogovern. Que Catalunya obri el ball no vol dir que li molesti, o que ens molesti, que els altres també ballin. Aquest paper de pioner, Catalunya lÆha exercit durant tot el segle XIX i el XX.
I si avui hi ha un Estat de les Autonomies que ja lÆestem refonnant és perquè la Segona República va aprovar el primer Estatut de Catalunya lÆany 1932. Podríem dir que és la mare de lÆEstat de les Autonomies.
Doncs bé, en lÆactual procés de reformes estatutàries, una altra vegada Catalunya ha estat pionera i ho ha estat en gran part, en gran mèrit, pel capteniment de lÆanterior govern catalanista i dÆesquerres. Perquè al final ha resultat que el nefast, malèvol i demoníac govern tripartit és qui ha engegat el procés i qui ha marcat lÆabast de les reformes.
Avui, en la reforma de lÆEstatut andalús, després del valencià, després del català, el procés ja queda definitivament consolidat. Queda consolidat en la part de la reforma dels Estatuts, però... és que només sÆhan de reformar els Estatuts? Són els Estatuts només els que han de ser reformats? Des de lÆEntesa creiem que encara lÆEstat, en el seu conjunt, en la seva concepció, en la seva autoreferència, també sÆha de reformar.
Començant per la democràcia espanyola. Caldria reformar-la, o pensar-la, o repensar-la. Jo no sé si la terrible campanya mediàtica planificada contra el projecte dÆEstatut català i contra el govern de la Generalitat es podria qualificar dÆuna democràcia saludable. Davant dÆaquesta campanya, algú podria dir que alguna cosa fa pudor a Dinamarca que, naturalment, és on fan pudor les coses.
I després també altres reformes: lÆEstat continua sent centralista, lÆEstat com a tal, com a conjunt. La presència de les Comunitats Autònomes al Tribunal Constitucional continua sent una demanda de totes les Comunitats Autònomes. El propi Estatut andalús ho demana. I hi ha hagut rebaixes aquí, segur. La descentralització de la Justícia, també és un fet que hi ha hagut rebaixes. La pròpia concepció de lÆexèrcit i moltes altres institucions encara semblen impeimeables; sembla que això de les Autonomies no vagi per a ells, que sigui una cosa --podríem dir-- perifèrica,

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no central, quan nosaltres creiem que és central lÆEstat de les Autonomies i el que és perifèric són concepcions que no les volen tenir en compte. Crec, doncs, que caldria aprofitar aquestes reformes no per fer una LOAPA, sinó per fer una LOAPA al revés: que fos lÆEstat, dÆalguna forma, qui veiés què hauria de canviar per posar-se al dia en relació amb els Estatuts. Una espècie de Llei Orgànica dÆArmonització de les institucions de lÆEstat amb el procés autonòmic.
Aquesta Cambra és la demostració que lÆEstat sÆha de reformar per donar sortida a la realitat autonòmica. És una realitat: aquesta Cambra hauria de ser la Cambra realment que tingués la significació política de lÆEstat Autonòmic que interaccionés amb el Congrés de Diputats. Sobirania --podríem dir-- personal, amb les sobiranies territorials i les dues sÆequilibren. Per tant, aquesta Cambra, que no sabem mai si es reformarà (abans el senyor portaveu del PSOE ha dit que era en aquesta Cambra a la Constituent i suposo que llavors ja es devia dir que sÆhavia de reformar)... cada any, cada legislatura, sÆha de reformar, però això és una prova que ara potser tocaria a lÆEstat reformar-se una mica. Pensar com pot fer més eficient que les seves institucions tinguin unes coliaboracions, unes compenetracions, amb lÆEstat de les Autonomies i amb les Autonomies. Bé doncs.


Es un hecho destacado y altamente positivo que sea presidente de Cataluña un andaluz, pero no es un caso único en la historia de Cataluña. De hecho, Montilla será el tercer presidente de la Generalitat de origen andaluz. Anteriormente, en el siglo XVI, hubo dos, un tan Luis de Tena, de Guadix, y un tal Alfonso de Sotomayor, de Carmona. Esta es una demostración de que las relaciones entre Cataluña y Andalucía vienen de lejos, pero es en la época moderna cuando estas relaciones son intensas, sobre todo en la conquista o reconquista del autogobierno. La Primera República, muy influenciada por el federalismo, y entre estos por el federalismo catalán, contribuyó a despertar las ansias de gobierno de todos los pueblos del Estado y de Andalucía.
Blas Infante, padre de la patria andaluza, es un político que parte de la concepción federal y que evoluciona hacia un nacionalismo andaluz, proceso que han seguido la mayoría de los nacionalismos calificados de periféricos por el nacionalismo antifederal español. Blas Infante conecta con el nacionalismo catalán. Cambó se refiere a él en sus memorias.
También el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, tuvo contactos con él. Blas Infante lo visita cuando todo el Gobierno de la Generalitat está preso por los hechos acaecidos en el mes de octubre en el penal del Puerto de Santa María. Y es curioso que estas dos personas, Blas Infante y Lluís Companys, que son los máximos representantes de las naciones catalana y andaluza, fueran fusilados por Franco. Ese es un hecho que también los hermana.
Y esta interacción positiva, esta sinergia entre nuestros dos pueblos parecía que en la transición se dividía por pájaros de mal agüero, que quisieron enfrentar a nuestras naciones con un doble argumento: primero, que un autogobierno fuerte para Cataluña lesionaba los intereses de Andalucía y, segundo, que un autogobierno de primer nivel para Andalucía significaba una rebaja de la capacidad política catalana. Por suerte, ambos argumentos nunca llegaron a imponerse. Solo hay que recordar cómo fue el estado de opinión en Cataluña, favorable al acceso de Andalucía a la autonomía por el artículo 151 de la Constitución, una formidable lucha del pueblo andaluz que despertó la admiración de todos, también del pueblo catalán, y que, atención, fue uno de los factores de la caída de UCD. Por eso, tal vez el Partido Popular finalmente se ha sumado al consenso, porque no se puede jugar con Andalucía.
A pesar de que algunos acusan a Cataluña de lo contrario, los catalanes no nos quejamos de que otros puedan beneficiarse de nuestros logros de autogobierno. El hecho de que Cataluña abra el baile no quiere decir que nos moleste que los demás también bailen. En los siglos XIX y XX, Cataluña ha ejercido este papel pionero y si hoy hay un Estado de las Autonomías, que ya lo estamos reformando, es porque la Segunda República aprobó el primer Estatuto de Cataluña en el año 1932. Podríamos decir que es la madre del actual Estado de las Autonomías.
Pues bien, en el actual proceso de reformas estatutarias, de nuevo Cataluña es pionera, y lo ha sido en gran parte gracias al anterior gobierno catalanista y de izquierdas, porque al final ha resultado que el nefasto, malévolo y demoniaco gobierno tripartito es el que ha puesto en pie este proceso y ha abarcado estas reformas. Hoy, con la reforma del Estatuto de Andalucía, tras las reformas de los Estatutos de Valencia y de Cataluña, el proceso ya queda definitivamente consolidado. Pero queda consolidado en la parte de la reforma de los estatutos. Sin embargo, ¿se han de reformar solo los estatutos?, ¿son los únicos que tienen que reformarse? El Grupo de la Entesa cree que el Estado, en su conjunto, en su concepción, en su autorreferencia, también debe reformarse, empezando por la democracia española: que habría reformarla o replanteársela. No sé si la terrible campaña mediática planificada contra el proyecto de reforma del Estatuto catalán y el Gobierno de la Generalitat se podría calificar de democracia saludable. Ante esta campaña alguien podría decir que algo huele mal en Dinamarca, que es donde huelen mal las cosas.
Ocurre igual respecto de otras reformas, porque el Estado sigue siendo centralista en sí mismo. La presencia de las comunidades autónomas en el Tribunal Constitucional continúa siendo una demanda de todas ellas. El propio Estatuto andaluz lo pide, y seguro que ha habido rebajas en esta materia. La descentralización de la Justicia también es un hecho, y también ha habido rebajas. La propia concepción del Ejército y muchas otras instituciones aún parecen impermeables. Parece que esto de las autonomías no vaya con ellos, que sea algo periférico y no central, cuando nosotros creemos que lo central es el Estado de las Autonomías y que lo periférico son concepciones que no lo quieren tener en cuenta.
Por tanto, creo que habría que aprovechar estas reformas para dar la vuelta al asunto y que fuera el Estado se

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diera cuenta de que debería cambiar para ponerse al día en relación con los estatutos mediante una especie de ley orgánica de armonización de las instituciones del Estado con el proceso autonómico. Y esta Cámara es la demostración de que el Estado se ha de reformar para dar salida a la realidad autonómica, porque es una realidad. El Senado debería ser la Cámara que realmente tuviera la significación política del Estado autonómico, al tiempo que interactuara con el Congreso de los Diputados. Podríamos hablar de soberanía personal y soberanías territoriales, y las dos se equilibran.
Por tanto, esta Cámara, que nunca sabremos si se reformará --el portavoz del PSOE decía antes que es desde donde se constituía--, supongo que cada legislatura debería decirse que tiene que reformarse. Pero esto es un ejemplo de que quizá ahora tocaría reformar el Estado, pensar cómo se puede ser más eficiente, cómo puede hacer que sus instituciones mantengan colaboraciones y compenetración con el Estado de las Autonomías y con las autonomías.


Para acabar, solo me queda repetir mi respeto por el pueblo andaluz y sus representantes, a los que mi grupo, Entesa Catalana de Progrés, les desea mucha suerte.
Gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Pérez Sáenz.


El señor PÉREZ SÁENZ: Gracias, señor presidente.
Señorías, mis primeras palabras tienen que ser sin duda de bienvenida a la delegación andaluza. He comprobado que hay una primera conclusión positiva para los senadores y es que, como ha dicho el señor Zarrías, recordando su tiempo de senador, al igual que el señor Romero y el señor Gracia, después de esto la vida continúa, señorías, es posible más vida política. (Risas.) Llegados a esta altura del debate, adelanto que mi intervención se basará en tres puntos: en primer lugar, en una apelación al consenso, al acuerdo, incluso a la ampliación del mismo; en segundo lugar, me referiré a la luz y la claridad que hoy traen ustedes a esta Cámara, el proceso de transformación territorial de España, y , en tercer lugar, hablaré del reconocimiento, todo ello con la brevedad que se nos ha advertido.
En primer lugar, decía que tenemos que ampliar el consenso. Es la primera vez que llega una propuesta de reforma de estatuto, de los tres que han pasado por esta Cámara, donde se ha ampliado la mayoría. El estatuto valenciano mantuvo la mayoría de consenso que vería del Parlamento valenciano; el Estatuto de Cataluña perdió algo de apoyo en las Cortes Generales, y en el caso que nos ocupa ha ampliado ese apoyo. Eso lo tenemos que valorar constantemente y felicitar a las tres fuerzas que apoyan la reforma de este estatuto, porque tanto el acuerdo como el esfuerzo que se han alcanzado para lograrlo son importantes. Con eso no quiero decir que al Partido Andalucista no haya que agradecerle su aportación y su trabajo, pero es cierto que hay que valorar fundamentalmente el consenso y, si es posible, ampliarlo y que el Partido Andalucista se sume durante el debate en esta Cámara con el fin de lograr que el acuerdo sea unánime, pues sería bueno trasladar ese mensaje. En cualquier caso, las Cortes Generales tenían algo que hacer, y lo están haciendo: reforzar el acuerdo y el consenso y ampliar el que hubo en el Parlamento andaluz respecto de la reforma del Estatuto de Andalucía.
Por otra parte, y dentro de esa ampliación del consenso, teníamos que aprovechar ese flujo. Lo ha dicho el portavoz de Izquierda Unida, señor Cuenca Cañizares, y quiero reforzar también sus palabras. Sentimos envidia porque no haya podido decir la primera palabra en este proceso estatutario, ya que hubiéramos querido que la primera lectura de los estatutos se hubiera efectuado en esta Cámara territorial, pues aunque constitucionalmente así se marca, estamos a mitad de camino respecto de lo que nosotros quisiéramos hacer, pero sobre todo, no es importante lo que queramos hacer --muchas veces se fija uno en el Senado y mira a los senadores--, ya que el problema de convertir a esta Cámara en una cámara territorial, repito, no es un problema del Senado, sino del Estado autonómico. El Estado autonómico --precisamente cuando se ha discutido los ámbitos multilaterales o bilaterales de las relaciones de las comunidades autónomas-- necesita tener y ampliar esa relación multilateral, que podrá ser el Senado o una institución quien lo haga, pero ustedes conocen, al igual que los parlamentos autonómicos, la necesidad que hay de encontrarnos en una institución, y esa institución es el Senado. Por tanto, todas las fuerzas políticas debiéramos aprovechar, especialmente las mayoritarias, este impulso de acuerdo para desarrollar la reforma del Senado.
En segundo lugar, les decía que quería hablar de luz y claridad. Miren ustedes, he tenido la oportunidad, incluso el honor, como portavoz de la Comisión General de Comunidades Autónomas, de participar en el debate de todos los estatutos que han pasado por esta Cámara, y se ha debatido mucho y se han fijado posiciones. Yo creo que el que venga aquí el Estatuto de Andalucía, tal como viene, fija, clarifica y da luz, y se observa que la reforma de los estatutos de autonomía no era una reforma infundada o artificial, sino que como ya algunos han dicho, es una reforma necesaria.
También hay claridad en el sentido de que no se hacen las modificaciones de los estatutos de autonomía para cambiar el modelo de Estado, sino para ahondar en el autogobierno de las comunidades autónomas. Es decir, a través de la reforma de los estatutos de autonomía no se piensa modificar el modelo de Estado, entre otras cosas, porque no se puede hacer. Lo que se está intentando, repito, es incidir en la modificación y ampliación del autogobierno de las comunidades autónomas.
Y la reforma de los estatutos, señorías --y en ese sentido también se aclara y se clarifica-- tampoco pretende romper España, sino todo lo contrario: reforzarla. En muchas ocasiones, como ha ocurrido hoy, se ha hablado de Estado anoréxico, de Estado débil, y lo que falta, en mi opinión, es una cultura, una cierta educación sobre lo que supone hoy el Estado autonómico. Las autonomías, señorías,

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son Estado. Por tanto, si hay una modificación o traslado de competencias de la Administración General del Estado o del Gobierno de la nación a las comunidades autónomas, el Estado no se debilita, sino sencillamente se transforma. La descentralización de las responsabilidades no se puede entender como debilidad del Estado.
En cualquier caso, hay un proceso de clarificación que se ha hecho en muy poco tiempo, posiblemente desde mayo hasta hoy o hasta hace unos días, pero incluso se va a ampliar hasta diciembre, porque tenemos clara la distancia que hay entre un estatuto infumable y un estatuto eficaz, entre un estatuto perjudicial y uno beneficioso, entre un estatuto intervencionista y uno liberal, entre un estatuto inconstitucional y uno constitucional.
Nos ha clarificado también --y ya se ha dicho-- que no era verdad que el problema de los estatutos estuviera en sus derechos y deberes; no era verdad que el problema fuera el marco constitucional o institucional; no era verdad que el poder judicial fuera un problema; no era verdad que las relaciones bilaterales lo fueran; no era verdad tan siquiera el problema de la financiación ni las disposiciones adicionales sobre las inversiones. Y es bueno que este momento sea un proceso de clarificación respecto a lo que era y a lo que no era verdad. Y se ha demostrado que no era un problema técnico--jurídico, sino político. Tendrá que reconocerme el Grupo Parlamentario Popular, tanto el del Senado como el del Parlamento andaluz, que se equivocaron en una cosa: en el Congreso de los Diputados el Partido Popular consideró el Estatuto de Andalucía que venía del Parlamento andaluz como insalvable, como no enmendable. Tan fue así --no pongan cara de extrañeza-- que votaron en contra de su consideración. Se equivocaron. Durante este proceso se ha visto que el Estatuto andaluz era reformable por las Cortes Generales y que, por tanto, podíamos llegar a un acuerdo. Ese acuerdo también se podía haber conseguido con el Estatuto de Cataluña, pues en las Cortes Generales modificaron un buen número de artículos --concretamente 150--, por tanto, no fue menor esa reforma y el esfuerzo que en ella se hizo, y ahí no nos encontramos al Partido Popular, cosa que nosotros hubiéramos deseado, pues, debemos reconocerlo, esa distancia era salvable y no tendría que haber dado lugar al enfrentamiento entre los pueblos, entre las comunidades autónomas, entre los territorios. Qué casualidad que la comunidad autónoma más visceral en contra del Estatuto de Cataluña fue en su momento la Comunidad Autónoma de Andalucía, cuando, como se ha dicho muy certeramente, un catalán de origen andaluz es el «molt honorable» de la Comunidad Autónoma de Cataluña.
Termino con un reconocimiento, en este caso, a la Comunidad Autónoma de Andalucía. La Comunidad Autónoma valenciana consiguió, a través de la reforma de su estatuto, la audacia de romper la modificación del status autonómico que tenían las comunidades autónomas en la estructura del Estado. Cataluña, de nuevo, lo que hizo con audacia fue buscar fuerza, autonomía y gobernabilidad. Nos marcó, y hay que reconocerlo, en todo el proceso de la transición, así como en el camino de descentralización y de autonomía que todas las comunidades autónomas hemos podido aprovechar.
Andalucía, por su parte, contribuyó en el año 1980, y vuelve a contribuir ahora, a la consolidación del sistema. En este sentido, si pudiera definir este Estatuto de Andalucía en una palabra, diría que es el estatuto de la consolidación.
España, gracias a ustedes y a todas las fuerzas políticas que apoyan la reforma del estatuto, sabe que si Andalucía apoya en febrero esta reforma, todos los españoles van a reconocer no sólo que la reforma del Estatuto de Andalucía es buena para los andaluces, sino que la reforma emprendida de los estatutos será buena para toda España.
Muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Tiene la palabra la portavoz del Grupo Parlamentario Popular, la señora Becerril.


La señora BECERRIL BUSTAMANTE: Señor presidente, permítame que, en nombre de mi grupo parlamentario, le comunique que la senadora Teófila Martínez va a ser sustituida en la ponencia por el senador Ángel Blanco.


El señor PRESIDENTE: Gracias.


La señora BECERRIL BUSTAMANTE: Gracias, señor presidente.
Señorías, miembros de la delegación del Parlamento de Andalucía, sean bienvenidos a esta Cámara en la que hoy discutimos el texto remitido por el Congreso de los Diputados, en virtud del cual se propone la reforma del Estatuto de Andalucía en vigor aunque, dada la envergadura y longitud del nuevo texto, se trata de un nuevo estatuto más que de una reforma.
Sus señorías y también la opinión pública saben que el Grupo Parlamentario Popular y el Partido Popular no habían planteado en sus programas electorales la reforma de los estatutos de autonomía ni, desde luego, el de Andalucía. Desde nuestro punto de vista, había otras muchas reformas importantísimas que acometer, básicas para el futuro de Andalucía en materia educativa, de sanidad, etcétera, que sí merecían estudio, discusión y reformas, pero que la reforma de nuestro estatuto --aprobado en el año 1981-- no era algo fundamental para esta legislatura. Ésa fue la opinión que puso de manifiesto mi grupo parlamentario y yo, modestamente, que intervine en la redacción de aquel Estatuto de Carmona, estaba de acuerdo en que aquel estatuto contenía elementos suficientes que permitían, tanto al Parlamento --al que ustedes tan dignamente representan-- como al Ejecutivo --y hoy nos acompaña el señor Zarrías, a quien también agradezco su presencia--, afrontar los cambios que el paso del tiempo, las innovaciones, la abolición o supresión de las fronteras exigen. Asimismo, considerábamos que existían elementos y capacidad para proceder a todas esas reformas de las instituciones por la vía del Ejecutivo y también por la de las sentencias del propio Tribunal Constitucional que hacían innecesaria esta reforma.
Ahora bien, el Gobierno andaluz y el Grupo Parlamentario Socialista, con absoluta legitimidad y capacidad para

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ello, decidieron proceder a la reforma del estatuto y nosotros nos incorporamos con el fin de que una norma institucional básica --que esperamos sea válida para varias generaciones-- se convierta en la norma de todos los andaluces o en la norma de una muy amplia mayoría de andaluces. Ése ha sido el espíritu que nos ha animado a trabajar muy a fondo, como han hecho los diputados a lo largo de los pasados meses, así como reconocemos el esfuerzo de todos los grupos del Congreso de los Diputados, tanto en la ponencia como en la comisión, como el portavoz del grupo de diputados andaluces ha tenido la amabilidad de recordar en esta Cámara. A todos ellos les agradecemos su trabajo y el espíritu que ha animado la deliberación en el Congreso de los Diputados, gracias a los cuales nos ha llegado este texto para la discusión en su etapa final.
No podemos ignorar que en el inicio de la tramitación se produjeron muchos errores, pero estoy segura de que el Grupo Parlamentario Popular no quiere que ahora me centre en recordarlos, sino en la culminación de un trabajo que ha cambiado, que ha sido corregido, modificado y que ha sido profusamente enmendado. Decía el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista que no era enmendable pero, ¿cómo que no era enmendable? Sólo el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados presentó 118 enmiendas. ¡Ya lo creo que era enmendable! Y, al final, tal y como ha señalado el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, 124 artículos fueron enmendados. ¡Claro que era enmendable! Y, además, es natural que en un trámite parlamentario largo, los textos sean enmendados.
En definitiva, estas modificaciones y esta evolución del texto han permitido que mi grupo parlamentario se adhiriera y votara favorablemente en el Congreso de los Diputados y espero que cuando concluya la tramitación en el Senado podamos hacer lo mismo, y todavía sería mejor si pudiéramos contar con la incorporación del Grupo andalucista.
¿Cuál ha sido nuestro afán a lo largo de esta tramitación? El afán ha sido el de alcanzar la máxima autonomía y el máximo autogobierno dentro de lo que establece la Constitución Española. Para el Grupo Parlamentario Popular y, desde luego, también para mí, el hecho de que hayamos tenido presente la Constitución no merma en absoluto nuestras capacidades de autogobierno, no reduce en absoluto ni va en menoscabo de la autonomía de Andalucía sino que va a redundar en beneficio de los andaluces, de los que vivimos allí y de los que están fuera, porque esa remisión a la Constitución permite ampliar las garantías jurídicas, aquellas que reconoce la Constitución para todos los españoles. Al mismo tiempo, esa remisión a la Constitución, por la que nosotros hemos trabajado, nos da más tranquilidad a la hora de defender la igualdad ante la ley y esos derechos fundamentales a los que este estatuto se remite. Algunas personas y algunos senadores no están de acuerdo con esa defensa de la igualdad ante la ley que hace ese estatuto pero, señor presidente, es algo que defendimos ayer --durante la transición--, y que defendemos hoy; es algo que defendió ayer el Senado, que defiende hoy y que estoy segura que defenderá mañana. Desde nuestro punto de vista, esas remisiones son garantías y seguridades del Estado social y democrático de Derecho que reconoce la Constitución Española.
Señor presidente, señorías, acabo diciendo que estamos satisfechos con este Estatuto y que el proyecto que hoy discutimos es el de una comunidad que alcanza su máxima autonomía, su plena capacidad de autogobierno y que se siente, a la vez, absolutamente española. No estamos ante un texto que mire con recelo o desconfianza hacia la nación española. No, es todo lo contrario, señor presidente, de aquello que se dice que dijo un ilustre diputado cuando se redactaba la Constitución de 1876, que era lo siguiente: son españoles aquellos que no pueden ser otra cosa. Pues no, nosotros no tenemos dudas al respecto. No, los andaluces y yo, de adopción, queremos ser también españoles. Y desde luego, estos sentimientos se traslucen a lo largo del texto en todos los estatutos. En algunos se traslucen justamente los contrarios, como en alguna de las intervenciones que aquí han tenido lugar a lo largo de esta mañana. Esa es una de las diferencias de este Estatuto con respecto a otros. Y es que hay sentimientos que no pueden ocultarse, y los sentimientos no transigen con términos medios, lo decía Unamuno en un documento muy bonito.
Señoras y señores, gracias a la delegación de Andalucía por su trabajo gracias de antemano a los senadores por el trabajo que vamos a hacer. Y esperamos que este Estatuto acabe siendo el Estatuto de la mejor Andalucía.
Muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senadora Becerril.
Antes de levantar la sesión, quiero recordar a los miembros electos de la Ponencia que esta tarde nos reuniremos a las cuatro y media en la Sala de Tapices. Simplemente hago una observación, que no será necesario poner en práctica: en caso de tener que hacer votaciones ponderadas, recuerdo a sus señorías que la delegación del Parlamento de Andalucía hace la ponderación respecto del Parlamento de Andalucía; mientras que la ponderación de la parte senatorial lo hace en relación a la Comisión.
Se levanta la sesión.


Eran las trece horas y treinta y cinco minutos.

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